06 agosto, 2019

Regreso a clases

J. salió un poco mareada de la consulta.

Le habían hecho muchas preguntas; también contestó varias pruebas y le pidieron hacer un dibujo. Ella dibujó un rosal con espinas.

Además la terapeuta habló con sus padres. Ella se quedó mirando los cuadros de la sala de espera: marinas con barquitos blancos y un árbol con un venado.

Ya estando en casa se acercó a la bolsa de su madre: doblada en un pequeño cuadrito estaba la hoja con su diagnóstico:

"Se realizaron pruebas el... del año en curso y se determinó que la paciente:

- Tiene una inteligencia considerada superior al término medio
- Su nivel de maduración está dentro de lo esperado a su edad
- Sus rasgos emocionales son impulsividad, agresividad, hostilidad, ira y rebeldía. Dificultad para conectarse con los demás.

Se recomienda que asista a terapia"

Luego, la rígida firma de la terapeuta.

J. aprovechó que el cuadrito facilitaba la tarea: cortó en dos y luego en cuatro. Tiró todo al bote de papeles del baño.

***

Era el primer día de clases. Frente a J. se sentó S. La nuca de S. siempre estaba descubierta. Llevaba un pequeño chongo: aunque se notaba que tenía el cabello largo, parecía que su pelo nunca tocaba sus hombros.

J. y S. se hicieron amigas; no es que tuvieran algo particularmente en común. A las dos les gustaba la cultura japonesa y dibujar en la parte de atrás de los cuadernos. Un día S. se fue de campamento.

J. preparó algo para que S. se llevara y le dejó una nota: 

"Espero que te guste el almuerzo que preparé: son bolas de arroz con pepino, aguacate y queso crema; hice verduras capeadas.... Lo sé, son pocas: mi padre las atacó sin mi permiso. Hice dos pastelillos de mermelada: uno es de arándano y otro de frambuesa.

Ten mucho cuidado: no agarres bichos que no conozcas. No hagas locuras. No manosees gente: te incluí un desinfectante para las manos.

¡TEN CUIDADO!

Por favor no te vayas a matar o algo. 

Si no te gusta el almuerzo deshazte de él.

Olvidé la soya. 

No me cambies por algún ambientalista sexy, ¿OK? 

Este mensaje se autodestruirá en..."

S. rió mucho con su mensaje. Eso le contó a su regreso. 

***

Había pasado un año desde que se conocieron. Las vacaciones de verano habían terminado. J. se animó a tomar una hoja roja. Le gustaba que su extensión era más larga que la de una hoja tamaño carta. El papel era también un poco más grueso. Buscó una plumilla hermosa. La probó antes de comenzar a escribir. 

"A mi más grande, verdadero y único amor; en la fecha con la cual me me bendijo, al entrar en mi vida.

Le doy gracias al universo por haberte creado. No puedo imaginar un ser más divino, comprensivo, bellísimo. Aún me siento confundida por las  emociones que generas en mí, por estar en el mismo salón que tú, para sentir celos de tus dibujos, por tener el valor de haberte hablado sin darme cuenta que dejaba de ser única, que encontraba a una persona maravillosa en este mundo vacío y desolado.

Creo que fue el destino.

Si entendieras todo lo que veo en ti, todo lo que amo en ti.

Amo la forma en que olvidas las cosas, como un pez dorado. Creo que esto te hace perfecta.

Te permite ser más feliz: es divertido contarte las cosas una y otra vez sin que te aburras. Me sorprende tu capacidad para ser feliz, para olvidar, para sorprenderte con todo. Te asombras todos los días.

Siento que me enamoro cada día un poquito más y no me alcanza el papel para decirte todo lo que siento.

Solo te diré que justo así, como eres, olvidadiza, despistada, inconsciente, loquilla y así... te amo.

De: La tonta más tonta del mundo, J."

***

S. comenzó a salir con N. 

J. estaba muy confundida. No sabía que hacer con todas esas cartas, con todas esas palabras. Con todos esos dibujos en la parte de atrás de los cuadernos.

Terminaba el semestre.

En una hoja de cuadro chico, escribió:

"Debo pedirte disculpas; ayer comprendí cosas que no había entendido. Creo que debí darme cuenta antes para empezar a entenderte mejor.

Quiero que antes que todo seas mi mejor amiga y que eso dure más que la misma vida, cosa que el amor  no entiende. El amor no solo es ciego: también es un poco estúpido. 

Yo siento por ti cosas que nunca había sentido y no sé si solo fue química o es algo mágico.

No me importa si es cariño, sexo o solo amor. Tampoco me importa si es mutuo o no. 

Debo aceptar que he sido caprichosa: me drogaste con ese cariño y estaba aterrorizada de perderte.

Ahora entiendo mejor todo: ya no me siento herida, ya no siento miedo. Me siento feliz. Siento que el amor me llena por dentro. 

Puedo escribir esta carta: esta es mi prueba de fuego. 

Te prometo que no te estoy mintiendo, que nuestros días serán felices, que entiendo tus sueños. Me convertiré en tu escape, la persona en la que siempre podrás confiar.

Te amo y quiero hacerte feliz. Ya lo entendí. Ya no me voy a asustar. Debemos ser felices ahora.

Epílogo: Luna de plata

- Amor... ¿qué te ha dicho el viento?
¿qué ha susurrado en tus oídos?
Esta noche es de silencios

-No me ha dicho nada...
nada que no hubiera escuchado antes.
Me ha dicho que se ha enamorado
de la hermosa luna de plata
y se ha perdido
en el sendero de su corazón.

"Pobre de mí,
que no puedo ofrecerle nada
más que mis mil canciones
Atentos, los árboles,
han escuchado mi serenata:
todos florecieron"

- Así de maravilloso era el amor del viento...
- ¡Pobre viento!
-¿Tú crees? En el fondo él sabe
que la luna lo ama en secreto.
La hermosa luna de plata
caerá algún día
en los amorosos brazos del viento.

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Regreso a clases

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