Entre tantos asuntos, me he distraído un poco de mis libros, por lo que apenas llegué a la parte de "Neuromante" en que el protagonista visita un prostíbulo, buscando a Molly, la coprotagonista.
Ella le cuenta que trabajó allí como "Muñeca": mujeres que permitían que sus cuerpos fueran empleados mientras les instalaban un chip, por lo que sólo su presencia física era requerida para el trabajo de prostitución, mientras su mente estaba en otra parte.
Muy adecuada me pareció la metáfora para estos tiempos, donde todos solemos alquilarnos, para hacer tareas que por momentos parecen tan desligadas de nosotros, como si realmente hubiera un chip en nuestra mente.
Y al regresar a nuestra conciencia sólo un vago dolor físico, una leve incomodidad, como si el dinero ganado se produjera de esas horas zombificadas, alejadas de nuestro ser que conforman la mayor parte de la rutina del ser humano.
A veces creo que mi proceso de zombificación ya está demasiado avanzado para ser revertido. Otras veces me declaro con un poco de esperanza.
Lo cierto es que no tengo certezas.
Hoy es un día de esos.
D.
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