Recuerdo cuando sabía de memoria su número telefónico: entonces, aunque trataba de olvidarlo, algún día recordaba llamarle para decirle que lamentaba la pérdida común de algún poeta... y él recordaba que un poema era como el color de mis ojos y allí estaba yo, enamorada de nuevo.
Recuerdo que alguna vez quise sacarlo de mi mente, pero fue el tiempo el que se empeñó el distanciarnos.
Ayer, mientras alimentaba una base de datos para un proyecto del trabajo, el destino me llevó a una locación de Google Maps cercana a su casa... y me di cuenta de que había olvidado por completo el nombre de su calle y el número de la misma.
Así como uno llega a olvidar números importantes, sin saber ni cuando se perdieron en el abismo de la memoria, su calle fue una playa que se perdió entre las miles de playas, cuya arena se confundió hasta borrarle el nombre a las esquinas y vi que el océano de olvido es más profundo que lo que he tratado de rescatar de mis 19 naufragios y mi canción... de esperanza.
D.
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2 comentarios:
Bendito tiempo que cual agua pule con su paso hasta la roca más irregular.
Y llega el día en que una se levanta de la cama con la certeza de haber olvidado.
Que bonita cita...
Y sobre los comentarios extras... Nadie lo sabrá.
Muajajaja
D.
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