Cuando llegó a mi correo ese mensaje con tu nombre me soprendí. ¿Me escribías? ¿Me escribías después de la forma en que te alejaste, sin explicaciones, sin palabras, sin disculpas de por medio?
Luego me di cuenta de que era uno de esos mensajes masivos, destinados a publicitar tu trabajo como músico; abrí con cautela el enlace y escuché de nuevo tu voz, tu guitarra sonó y recordé...
Recordé tus conspiraciones y la forma en que intentaba seguirle el rumbo a tus pensamientos.
¿Se nos disuelve la memoria con el tiempo? ¿O sólo los bordes que cubrían una que otra complacencia, una que otra complicidad?
Aquello que me evitaba mirarte a los ojos murmurando "estás loco?", se ha perdido... Y quizá eso fue lo que pasó, que me ha faltado la honestidad de mirarte y decirtelo.
Me entretuve mientras tanto en pláticas de cerveza y bares de cielos abiertos, mirando las estrellas sobre el cielo y en platicas donde Silvio cantaba alguna canción de nuestras revueltas pendientes.
¿Qué mundo has revolucionado desde entonces? ¿En qué cadera encalla tu guitarra, cuando descansa? Fueron noches largas, casi interminables y el sonido de un fantasma custodiando la puerta. Mil calles con nombre de trenes vienen ululando tu nombre y en la calle de enfrente rueda una botella de cerveza vacía que han dejado tus vecinos.
¿Cómo voy a sacarme esa canción de la mente ahora? ¿Cómo disolver la arena de tu playa de mis resquicios salados?
No sé si se disolverá la memoria en el tiempo, no sé nada, sólo sé que la guitarra está en silencio, colgada en un clavo herrumbroso.
D.
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Consejos para lidiar con la tristeza
La Calle Melancolía, al servicio de la comunidad melancólica del mundo, ofrece esta serie de opciones para combatir la tristeza en grados leves.
La tristeza, nostalgia o melancolía debe ser distinguida de la depresión severa...(si usted necesita algún medicamento, porque ya no consigue pararse de la cama, esto ya no sirve de nada).
Así que si todavía no estás tan clavado, recomiendo:
- Camina. Caminar es un excelente ejercicio, permite que la sangre se oxigene, el aire circule, uno ve muchas cosas mientras camina, los pensamientos fluyen mejor y tienes que parpadear si estás llorando, porque si no pueden atropellarte por caminar con los ojos llenos de lágrimas.
- Pinta o dibuja: la expresión pictórica en general es muy relajante cuando uno está triste. Cualquier técnica que utilices te servirá. Los mejores colores para pintar cuando uno está deprimido son los grises, azules y negros... pero si se te antoja meterle rosas, rojos, amarillos, versosos, es que ya vas camino a la recuperación
- Toca algún instrumento. Cuando yo me deprimo me paso horas tocando el teclado (las escalas y martinillo, que son las únicas que me sé). Tampoco es que aprendas a ser Chopin, sólo que acalles esas voces y risitas crueles. No, tocar la puerta del ex no cuenta.
- Ordena. Ordena, limpia, tira, barre, sacude, clavetea. Todo lo que tenga que ver con crear una atmósfera agradable y transformar tu entorno es bueno. Alguna vez pasé días enteros ordenando la biblioteca de mis padres.
- Crea. Es momento de llevar tus ideas a la realidad. Borda esa carpeta, escribe tu novela, ayuda a armar los dulceros para los quince años de no sé quien. Mientras más ocupadas mantengas tus manos, menos podrás llevartelas a la cabeza.
- Saca a pasear al perro... (Guiño local)
- Toma tu tiempo. Si, a veces no es necesario hacer nada en particular. Muchas veces nuestra familia o amigos insisten en que debemos de dejar de estar tristes. Pero estar triste es algo natural, que ocurre como resultado de una serie de indicadores químicos que cambian en nuestro cuerpo, muchas veces motivados por factores externos... otras veces sin motivo externo aparente.
Así que la mejor manera de dejar de estar triste es seguir viviendo... Porque nada, ni la tristeza, es eterna.
D.
La tristeza, nostalgia o melancolía debe ser distinguida de la depresión severa...(si usted necesita algún medicamento, porque ya no consigue pararse de la cama, esto ya no sirve de nada).
Así que si todavía no estás tan clavado, recomiendo:
- Camina. Caminar es un excelente ejercicio, permite que la sangre se oxigene, el aire circule, uno ve muchas cosas mientras camina, los pensamientos fluyen mejor y tienes que parpadear si estás llorando, porque si no pueden atropellarte por caminar con los ojos llenos de lágrimas.
- Pinta o dibuja: la expresión pictórica en general es muy relajante cuando uno está triste. Cualquier técnica que utilices te servirá. Los mejores colores para pintar cuando uno está deprimido son los grises, azules y negros... pero si se te antoja meterle rosas, rojos, amarillos, versosos, es que ya vas camino a la recuperación
- Toca algún instrumento. Cuando yo me deprimo me paso horas tocando el teclado (las escalas y martinillo, que son las únicas que me sé). Tampoco es que aprendas a ser Chopin, sólo que acalles esas voces y risitas crueles. No, tocar la puerta del ex no cuenta.
- Ordena. Ordena, limpia, tira, barre, sacude, clavetea. Todo lo que tenga que ver con crear una atmósfera agradable y transformar tu entorno es bueno. Alguna vez pasé días enteros ordenando la biblioteca de mis padres.
- Crea. Es momento de llevar tus ideas a la realidad. Borda esa carpeta, escribe tu novela, ayuda a armar los dulceros para los quince años de no sé quien. Mientras más ocupadas mantengas tus manos, menos podrás llevartelas a la cabeza.
- Saca a pasear al perro... (Guiño local)
- Toma tu tiempo. Si, a veces no es necesario hacer nada en particular. Muchas veces nuestra familia o amigos insisten en que debemos de dejar de estar tristes. Pero estar triste es algo natural, que ocurre como resultado de una serie de indicadores químicos que cambian en nuestro cuerpo, muchas veces motivados por factores externos... otras veces sin motivo externo aparente.
Así que la mejor manera de dejar de estar triste es seguir viviendo... Porque nada, ni la tristeza, es eterna.
D.
Tocar
Generalmente, cuando estoy muy preocupada, me da insomnio.
Hoy logré dormirme hasta las 4:30 horas.
Antes estuve viendo teorías que proponen que el mundo se terminará el 21 de diciembre de 2012.
Hoy desperté como un zombie fresco y fui a mi curso, donde había olvidado hacer mi tarea (tenía años sin olvidar una tarea)
Y hoy hice lo que hago cuando estoy muy triste, muy preocupada, muy estresada o muy fuera de control.
Saqué el teclado y me puse a tocar.
Casi no toco, porque sólo me sé un aproximado de cinco canciones y nunca uso la mano izquierda, así que sólo toco las armonías...
Pero quería acallar los pensamientos que me aguijonean y me clavan contra la pared.
Cuando los dedos se deslizan en el teclado, sólo existe la música...
D.
Hoy logré dormirme hasta las 4:30 horas.
Antes estuve viendo teorías que proponen que el mundo se terminará el 21 de diciembre de 2012.
Hoy desperté como un zombie fresco y fui a mi curso, donde había olvidado hacer mi tarea (tenía años sin olvidar una tarea)
Y hoy hice lo que hago cuando estoy muy triste, muy preocupada, muy estresada o muy fuera de control.
Saqué el teclado y me puse a tocar.
Casi no toco, porque sólo me sé un aproximado de cinco canciones y nunca uso la mano izquierda, así que sólo toco las armonías...
Pero quería acallar los pensamientos que me aguijonean y me clavan contra la pared.
Cuando los dedos se deslizan en el teclado, sólo existe la música...
D.
El cielo por tocar
A unos días de terminar mi ciclo laboral en la empresa en donde estoy y de terminar Rayuela, no sé cual de los dos eventos tendrá mayor repercusión en mi vida.
Pesé a que todos los ciclos, cuando se cierran, dejan una honda huella en las personas, especialmente en las de naturaleza reflexiva, como es mi caso, pienso que dejar de ir a un lugar diariamente, con las mismas personas, para realizar tareas deliciosamente repetitivas, puede ser un instante de reflexión.
La piedra cae dentro de la misma casilla.
Por otro lado, terminar una novela de carácter tan simbólico como Rayuela, el tener la certeza de que he vencido un reto intelectual, el armar mi propia construcción de cada personaje, resulta un momento de grandeza.
La piedra está al vuelo.
En este caso, representa una contradicción una piedra al vuelo, cuando la escencia de peso de la piedra, aunada a la fuerza de gravedad, provocaría que la piedra cayera, pero es en ese momento justo antes de cerrar la página, cuando el cerebro lanza las palabras al aire y quedan suspendidas, como flotando, antes de que se cierre el libro y aterricen las ideas dentro del papel para quedarse dormidas.
La contradicción entre el peso y la levedad se vuelve a presentar en los ciclos que se cierran.
No sé si resulta más interesante el llegar al final de la Rayuela, cuando por fin se toca el cielo, o cuando la piedra está aún en vuelo, por tocar la casilla final.
Cuando se cierra el ciclo, cuando se tiene que trazar de nuevo la Rayuela en el piso, cuando el gis destella de nuevo, recién pintada, no es tan emocionante cuando se está por tocar el cielo...
D.
Pesé a que todos los ciclos, cuando se cierran, dejan una honda huella en las personas, especialmente en las de naturaleza reflexiva, como es mi caso, pienso que dejar de ir a un lugar diariamente, con las mismas personas, para realizar tareas deliciosamente repetitivas, puede ser un instante de reflexión.
La piedra cae dentro de la misma casilla.
Por otro lado, terminar una novela de carácter tan simbólico como Rayuela, el tener la certeza de que he vencido un reto intelectual, el armar mi propia construcción de cada personaje, resulta un momento de grandeza.
La piedra está al vuelo.
En este caso, representa una contradicción una piedra al vuelo, cuando la escencia de peso de la piedra, aunada a la fuerza de gravedad, provocaría que la piedra cayera, pero es en ese momento justo antes de cerrar la página, cuando el cerebro lanza las palabras al aire y quedan suspendidas, como flotando, antes de que se cierre el libro y aterricen las ideas dentro del papel para quedarse dormidas.
La contradicción entre el peso y la levedad se vuelve a presentar en los ciclos que se cierran.
No sé si resulta más interesante el llegar al final de la Rayuela, cuando por fin se toca el cielo, o cuando la piedra está aún en vuelo, por tocar la casilla final.
Cuando se cierra el ciclo, cuando se tiene que trazar de nuevo la Rayuela en el piso, cuando el gis destella de nuevo, recién pintada, no es tan emocionante cuando se está por tocar el cielo...
D.
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