Alguna vez Y. citó esa frase en la que decía que "Cuando te asomas al abismo, el abismo te devuelve la mirada".
El otro día platicaba con D. que la terapia me parecía algo así: asomarse a la oscuridad y que esa oscuridad interior te devolviera la mirada.
La verdad creo que es un trabajo que uno debe hacer cuando esté listo. (Cuando el alumno está listo, aparece el maestro).
Así que empecé a ir a terapia. He sido una experiencia interesante. Me dejan tarea. La tarea me gusta, en general.
¿Qué tipo de tarea?
Casi siempre es hacerse preguntas. Estas me las encontré, pero es el tipo de cosas que me preguntaría:
1. ¿Dónde estabas emocionalmente hace un año?
Tenía muchas expectativas respecto a la posibilidad de irme a vivir a Guananjuato un mes. Me sentía optimista por mi equipo de trabajo nuevo y mi recién estrenado liderazgo. Estaba muy orgullosa de empezar a dar clases la la U.S.
2. Algo para agradecer y dejar ir
Quizá sea tarde, pero creo que ya debo de despedirme de la aventura Cervantina; pasé un gran rato persiguiendo molinos de viento.
3. Menciona cinco actividades que te relajan
1. Escribir (el sonido sobre el teclado me gusta mucho)
2. Bañarme con agua tibiecita y con perfumes, aceites o sales de baño
3. Ordenar o tener un sistema para dejar las cosas organizadas, por colores o con algún otro sistema
4. Romper papeles usados por los dos lados
5. Yoga
4. Describe la última vez que te divertiste y te hizo sonreír por días
Una clase para aprender a hacer pasta
5. Algo para mantener que te hace verdaderamente feliz
Mi gata =<^.^>=
D.
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Sororidad
La palabra se coló en mis orejas, se arrastró como un gusanito y tomó forma de signo de interrogación.
¿Sororidad?, no conozco ese pokemon.
O sí lo conozco, pero no sabía que se llamaba así.
"Solidaridad y concordia entre mujeres, que implica un reconocimiento mutuo, plural y colectivo"
Dice una definición corta.
En mi casa somos más mujeres. Desde pequeña tuve una gran cercanía con mi madre a quien considero una mujer valiente, inteligente y buena negociante. Sabía poner paz con diplomacia y elegancia.
Luego entendí que muchas veces se quedaba con las ganas de decir cosas. Pero eso fue después.
La que nunca se quedaba con las ganas era mi hermana, de espíritu arrebatado y vivo. Hasta hace poco, que empecé a escucharla más noté que tenemos muchas cosas en común, pero en mi infancia fue el símbolo de "Aquello otro que no soy yo". ¿Y la sororidad? Bien, gracias.
Nunca fui muy sociable, pero mis amigos eran amigas. Me gustaban sus cabellos largos, su olor a shampoo y sus calcetines con adornos. Tampoco era como ellas, pero me gustaba que fueran femeninas.
Lo femenino también me atraía, aunque no lo veía tan propio. Tuvieron que pasar años para reconciliarme con ello.
Pero tenía amigas. Las escuchaba, me escuchaban. A veces lloramos juntas, otras muchas veces nos reímos. Sobre todo nos apoyabamos. Creo que ninguna de mis amigas entendía bien a los hombres. Ellos, los otros.
Mi primera puesta en práctica de la solidaridad femenina funcionó para denunciar el abuso del que fui víctima en uno de mis primeros trabajos. Ya no me cuesta tanto hablar de eso, pero me daba vergüenza. ¿Una mujer tan fuerte que era víctima? ¿Por qué? ¿Por qué me dejé?
Pero si encontré solidaridad en mis compañeras de trabajo, creo que pasé esa etapa oscura de mi vida y aprendí mucho sobre escuchar, dejarse cuidar, confiar en los otros y restauré un poco mi fe en las organizaciones femeninas.
Desde entonces he seguido trabajando con equipos de trabajo con mujeres en su mayoría y cada vez entiendo mejor las motivaciones que compartimos y las trampas mentales en las que caemos.
Este año me llevó a darme cuenta que eso que ya había percibido como un vínculo tenía nombre, muchos nombres, en distintas lenguas. Que ya lo había vivido con mi hermana y que podía llamarlo por su nombre en inglés, en italiano o en español.
Sororidad es un nombre sonoro, se hace bolita en una esquina de mi cerebro y se queda dormido, como un gatito.
D.
¿Sororidad?, no conozco ese pokemon.
O sí lo conozco, pero no sabía que se llamaba así.
"Solidaridad y concordia entre mujeres, que implica un reconocimiento mutuo, plural y colectivo"
Dice una definición corta.
En mi casa somos más mujeres. Desde pequeña tuve una gran cercanía con mi madre a quien considero una mujer valiente, inteligente y buena negociante. Sabía poner paz con diplomacia y elegancia.
Luego entendí que muchas veces se quedaba con las ganas de decir cosas. Pero eso fue después.
La que nunca se quedaba con las ganas era mi hermana, de espíritu arrebatado y vivo. Hasta hace poco, que empecé a escucharla más noté que tenemos muchas cosas en común, pero en mi infancia fue el símbolo de "Aquello otro que no soy yo". ¿Y la sororidad? Bien, gracias.
Nunca fui muy sociable, pero mis amigos eran amigas. Me gustaban sus cabellos largos, su olor a shampoo y sus calcetines con adornos. Tampoco era como ellas, pero me gustaba que fueran femeninas.
Lo femenino también me atraía, aunque no lo veía tan propio. Tuvieron que pasar años para reconciliarme con ello.
Pero tenía amigas. Las escuchaba, me escuchaban. A veces lloramos juntas, otras muchas veces nos reímos. Sobre todo nos apoyabamos. Creo que ninguna de mis amigas entendía bien a los hombres. Ellos, los otros.
Mi primera puesta en práctica de la solidaridad femenina funcionó para denunciar el abuso del que fui víctima en uno de mis primeros trabajos. Ya no me cuesta tanto hablar de eso, pero me daba vergüenza. ¿Una mujer tan fuerte que era víctima? ¿Por qué? ¿Por qué me dejé?
Pero si encontré solidaridad en mis compañeras de trabajo, creo que pasé esa etapa oscura de mi vida y aprendí mucho sobre escuchar, dejarse cuidar, confiar en los otros y restauré un poco mi fe en las organizaciones femeninas.
Desde entonces he seguido trabajando con equipos de trabajo con mujeres en su mayoría y cada vez entiendo mejor las motivaciones que compartimos y las trampas mentales en las que caemos.
Este año me llevó a darme cuenta que eso que ya había percibido como un vínculo tenía nombre, muchos nombres, en distintas lenguas. Que ya lo había vivido con mi hermana y que podía llamarlo por su nombre en inglés, en italiano o en español.
Sororidad es un nombre sonoro, se hace bolita en una esquina de mi cerebro y se queda dormido, como un gatito.
D.
La regla de las tres citas
Debería de existir una regla de las tres citas
Que a la tercera se defina y dejen de jugar al "veremos"
O. M.
La regla de las tres citas posiblemente es uno de esos inventos gringos; se trata de que a la tercera cita ya sabes "¿Qué quiere, qué quiero y esas dos respuestas son compatibles?".
También tiene que ver (no exclusivamente, pero si en muchas ocasiones) con sexo, porque algunos hombres deciden que es mucho invertir tiempo en alguien que no permite intimidad sexual...
Otro amigo mío (menos decente que el citado al principio) decía una variación que encontraba divertida: "al tercer acostón con una chica ya sabes si quieres algo serio con ella o no".
El juego de las citas, pues, es bastante estresante... por eso ayer que veía los matrimonios arreglados y los raptos en Kazajistan suspiraba por los tiempos en que el amor romántico no regía nuestra existencia y el libre albedrío no estaba permitido, por lo que sólo tomabas la sopa que había y ya...
Desde mi punto de vista, cuando uno es muy claro y dice lo que quiere, no debería haber lugar al equívoco, ni a los conteos...
Pero claro, la gente no suele decir lo que quiere, sino que acumula deseos, rencores, pasiones simples y pasiones complejas en un mutismo raro, que pretende desfogarse en ese accionar de sonrisas, en esas miradas que se escabullen entre la ropa, en los gestos pequeños que constituyen el cortejo humano...
Y yo, que sólo soy una humilde comunicóloga, que más que nada estudié para aprender lo que no sé, me he quedado varada a la orilla del mar de las citas, consciente de mi incapacidad para nadar y preguntándome...
¿Cuantas brazadas debo dar antes de admitir que me estoy ahogando?
D.
La lección de hoy
Hoy fui a tomar un té de moras a un café cercano a casa.
Allí mi papá encontró a una de sus alumnas, de la escuela para adultos.
Mi hermana, mi madre y yo pusimos cara de resignación, pues mi padre siempre encuentra personas debido a su labor docente; muchas veces se queda minutos y hasta horas platicando de anécdotas que poco o nada conocemos...
Tras conversar unos minutos con su alumna y la hija de la misma, regresó a nuestra mesa.
Tuvimos una cena tranquila y cuando estábamos por pedir la cuenta, su alumna le hizo una seña
- Maestro, ya pagamos nosotras.
Mi padre estaba profundamente conmovido con el gesto. Mi hermana, mi madre y yo, ligeramente apenadas, porque nuestro consumo había sido mayor de lo que pudieron haber pedido esas dos modestas mujeres.
Alguna vez nos ha tocado que un taxista nos lleve gratis, al reconocer en mi padre al hombre que le enseñó sus primeras letras.
Otra vez acudimos a una heladería y nos regalaron las paletas cubiertas de chocolate, pues el dueño del establecimiento terminó su primaria por la diligente guía de mi papá.
Rara vez recuerdo estos momentos cuando me empieza a desencantar la naturaleza humana... pero quizá debería tenerlas más en cuenta. En realidad las buenas acciones si regresan, aunque a veces tardan y muchos olviden.
D.
Allí mi papá encontró a una de sus alumnas, de la escuela para adultos.
Mi hermana, mi madre y yo pusimos cara de resignación, pues mi padre siempre encuentra personas debido a su labor docente; muchas veces se queda minutos y hasta horas platicando de anécdotas que poco o nada conocemos...
Tras conversar unos minutos con su alumna y la hija de la misma, regresó a nuestra mesa.
Tuvimos una cena tranquila y cuando estábamos por pedir la cuenta, su alumna le hizo una seña
- Maestro, ya pagamos nosotras.
Mi padre estaba profundamente conmovido con el gesto. Mi hermana, mi madre y yo, ligeramente apenadas, porque nuestro consumo había sido mayor de lo que pudieron haber pedido esas dos modestas mujeres.
Alguna vez nos ha tocado que un taxista nos lleve gratis, al reconocer en mi padre al hombre que le enseñó sus primeras letras.
Otra vez acudimos a una heladería y nos regalaron las paletas cubiertas de chocolate, pues el dueño del establecimiento terminó su primaria por la diligente guía de mi papá.
Rara vez recuerdo estos momentos cuando me empieza a desencantar la naturaleza humana... pero quizá debería tenerlas más en cuenta. En realidad las buenas acciones si regresan, aunque a veces tardan y muchos olviden.
D.
De haberlo sabido antes
Mi papá quiso que le preparara el desayuno para celebrar el día capitalista este...
Así que por la mañana me levanté temprano para cocinar.
Después hice la limpieza, para celebrar a mi abuelo en el mismo día capitalista...
Y durante mis labores domésticas puse el disco recopilatorio de un grupo pop noventero mejor conocido como Kabah.
Mientras bailaba con la escoba, pensaba en lo miserable que fue mi existencia en la preparatoria... y pienso que, si hubiera sabido un par de cosas antes, seguro hubiera podido disfrutar más esa época y hasta cantar las rolas de Kabah...
Pero cometi varios errores en mi adolescencia:
a) Me tomaba demasiado en serio: si, gran parte de mis problemas eran debido a que le daba demasiada importancia a mis juicios de valor, a mis opiniones e incluso a mi percepción del mundo... Con el tiempo he aprendido a reírme de mi misma.
b) No entendía que los demás estaban pasando por los mismos problemas que yo: para mi socializar era una tortura, porque se me hacía imposible entender a los otros o ponerme en sus zapatos.
c) Estudiaba demasiado: Si... eso fue un grave error. Pensar en todo lo que pude haber aprendido sin estudiar me provoca mareos.
Creo que, con el tiempo, todos logramos acumular una lista de los errores que hemos cometido... espero que al menos para no cometerlos de nuevo.
D.
Así que por la mañana me levanté temprano para cocinar.
Después hice la limpieza, para celebrar a mi abuelo en el mismo día capitalista...
Y durante mis labores domésticas puse el disco recopilatorio de un grupo pop noventero mejor conocido como Kabah.
Mientras bailaba con la escoba, pensaba en lo miserable que fue mi existencia en la preparatoria... y pienso que, si hubiera sabido un par de cosas antes, seguro hubiera podido disfrutar más esa época y hasta cantar las rolas de Kabah...
Pero cometi varios errores en mi adolescencia:
a) Me tomaba demasiado en serio: si, gran parte de mis problemas eran debido a que le daba demasiada importancia a mis juicios de valor, a mis opiniones e incluso a mi percepción del mundo... Con el tiempo he aprendido a reírme de mi misma.
b) No entendía que los demás estaban pasando por los mismos problemas que yo: para mi socializar era una tortura, porque se me hacía imposible entender a los otros o ponerme en sus zapatos.
c) Estudiaba demasiado: Si... eso fue un grave error. Pensar en todo lo que pude haber aprendido sin estudiar me provoca mareos.
Creo que, con el tiempo, todos logramos acumular una lista de los errores que hemos cometido... espero que al menos para no cometerlos de nuevo.
D.
Rodolfo Nieto: el Bestiario Colorido de un Pintor Oaxaqueño
El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey y Fomento Cultural Banamex son los auspiciantes de la exposición de Rodolfo Nieto, una retrospectiva a la obra de este pintor Oaxaqueño (1936 - 1985), quien fue heredero de las corrientes del cubismo y surrealismo y experimentó con los colores a la manera de pintores como Paul Gauguin.La exposición de Rodolfo Nieto "Imágenes latentes" ofrece una visión cronológica de la obra de Nieto, partiendo desde su período como estudiante en "La Esmeralda" (1953 - 1957), cuando se notan claramente las influencias que tuvieron movimientos de vanguardia, como el Cubismo y el Surrealismo.
Posteriormente Rodolfo Nieto viaja a Europa, donde expuso con artistas de su época y consolidó su estilo... De esta época, por cierto, no me gustó su obra... quizá mi mirada poco educada no alcanzó a ir más allá de sus pinturas de "Piedras", de la cual tiene una serie, de la cual sólo me gustó "Piedra de Polvo" (1962).
A su regreso a México, en 1970, Nieto retoma los motivos mexicanos y busca inspiración en iconos de lo nacional, pero reinterpretandolos a su manera, con sus colores y las técnicas que ha incorporado a su lenguaje pictórico.
Surgen entonces obras de una gran madurez y belleza, que van conformando las obras de un tercer período creativo, del cual destacan sus "Bestiarios", donde encontramos figuras animales como toros, rinocerontes, cabras, perros, gatos y muchas otras criaturas, vistas a través de los ojos de Nieto.
Fiel a la idea de que la imagen no es la cosa en si, sino la idea o representación mental de ella, los dibujos y pinturas de Nieto (trabajó el lápiz, la acuarela, el oleo, el collage e incluso los textiles) tienen una expresividad singular y se mueven más allá de las dimensiones del cuadro.
Lo que más me gustó fueron las imágenes con tinta china de animales, que se encuentran en el primer piso) así como la sección dedicada a los gatos cubistas... (Rarisimos y geniales para mí, que soy amante de los gatos).
Actualmente la exposición se encuentra en el Palacio de Iturbide, Madero 17, en el Centro Histórico. Abren a las 10:00 y cierran a las 19:00 horas, además de tener visitas guiadas a las 12:00 , 14:00 y 16:00 horas. La entrada es gratuita.
D.
P. D. Acabo de leer en un sitio que la exposición estará hasta el 23 de mayo, pero no he podido corroborarlo... si pueden ir antes, mejor.
Entre malvones y geranios
Así como yo tuve un ataque de compras compulsivas el sábado, hay personas que realmente están graves...
Como mi abuela, que tiene una seria obsesión por las blusas tejidas que parecen carpetitas (de las cuales ya tengo una amplia colección, por no saberme negar a un regalo de ella, con su particular "ojalá te gusten, m´hijita")... y por las plantas.
¿Desde cuando las plantas vuelven loca a mi abuela? No sabría decirlo, pero desde que tengo memoria mi abuelo ha tenido hermosos jardines, dignos del club de jardinería y de que le concedan un pozo de los deseos.
Cuando vivía en Veracruz tenía un patio grande, que era una delicia de ver. Por las tardes, cuando el sol bajaba, iba al jardín a pasear entre las rosas y los árboles frutales de mi abuela (tenía un limonero, varios platanares y cocoteros, un árbol de mango y un naranjal).
Además, mi abuela tenía muchas plantas de nombres desconocidos para mí: hojitas, hojotas, coloradas, amarillas, verde claro y verde oscuro. Su pasión por la botánica abarcaba no sólo el nombre de las plantas, sino sus propiedades, su historia ("esta es la cuna de Moisés, se llama así porque al niñito Moisés lo colocaron en una cunita blanca y lo dejaron en el río; como verás, la flor de esta plantita parece una cuna...") y los cuidados exactos para cada plantita. (A los de este lado, no me los riegues, porque se riegan una vez cada tercer día).
Por eso, ahora que mi abuela nos pidió acompañarla a los viveros de Cuemanco, en la delegación Xochimilco, acudimos... pero no de tan buena gana, porque cuando alguien se obsesiona evidentemente derrocha más emoción que tú.
Pero acompañar a mi abuela resultó una opción adecuada, porque ella se propuso "inculcarme su amor por las plantas" y comenzó dandome una lección: me enseñó la diferencia entre geranios y malvones...
Resulta que yo había vivido engañada toda la vida y pensaba que los geranios tenían flores en redondel y hojas redondas... Pero no, esos son los malvones.
Los geranios tienen las mismas flores en redondel, pero sus hojas son picuditas...
También aprendí las clasificaciones de las orquídeas (aunque ahora no las recuerde de memoria) y me deleíte con tantos colores, olor a tierra mojada y el tranquilizante sonido que hacen las plantas cuando se mueven al ritmo del sol. (¿No las han escuchado? Sólo hay que quedarse calladitos un rato)
Ahora mi abuela vive en la ciudad y tiene un jardín mucho más modesto... pero no tardó nada en comprarse dos orquídeas, una violeta africana, un anturio morado y nos regaló dos pensamientos miniatura y una sensitiva... (Simpática plantita que se cierra al rozarla con los dedos).
Al final del día, con los pies un poco más cansados y la cajuela del auto llena de cosas verdes, tuve tiempo para pensar en las obsesiones que tenemos: la mayor parte de ellas revelan cosas de nosotros, mensajes que están a la vista de todos, pero que a veces pasan desapercibidos... como el profundo amor a la vida que tiene mi abuela.
D.
Como mi abuela, que tiene una seria obsesión por las blusas tejidas que parecen carpetitas (de las cuales ya tengo una amplia colección, por no saberme negar a un regalo de ella, con su particular "ojalá te gusten, m´hijita")... y por las plantas.
¿Desde cuando las plantas vuelven loca a mi abuela? No sabría decirlo, pero desde que tengo memoria mi abuelo ha tenido hermosos jardines, dignos del club de jardinería y de que le concedan un pozo de los deseos.
Cuando vivía en Veracruz tenía un patio grande, que era una delicia de ver. Por las tardes, cuando el sol bajaba, iba al jardín a pasear entre las rosas y los árboles frutales de mi abuela (tenía un limonero, varios platanares y cocoteros, un árbol de mango y un naranjal).
Además, mi abuela tenía muchas plantas de nombres desconocidos para mí: hojitas, hojotas, coloradas, amarillas, verde claro y verde oscuro. Su pasión por la botánica abarcaba no sólo el nombre de las plantas, sino sus propiedades, su historia ("esta es la cuna de Moisés, se llama así porque al niñito Moisés lo colocaron en una cunita blanca y lo dejaron en el río; como verás, la flor de esta plantita parece una cuna...") y los cuidados exactos para cada plantita. (A los de este lado, no me los riegues, porque se riegan una vez cada tercer día).
Por eso, ahora que mi abuela nos pidió acompañarla a los viveros de Cuemanco, en la delegación Xochimilco, acudimos... pero no de tan buena gana, porque cuando alguien se obsesiona evidentemente derrocha más emoción que tú.
Pero acompañar a mi abuela resultó una opción adecuada, porque ella se propuso "inculcarme su amor por las plantas" y comenzó dandome una lección: me enseñó la diferencia entre geranios y malvones...
Resulta que yo había vivido engañada toda la vida y pensaba que los geranios tenían flores en redondel y hojas redondas... Pero no, esos son los malvones.
Los geranios tienen las mismas flores en redondel, pero sus hojas son picuditas...
También aprendí las clasificaciones de las orquídeas (aunque ahora no las recuerde de memoria) y me deleíte con tantos colores, olor a tierra mojada y el tranquilizante sonido que hacen las plantas cuando se mueven al ritmo del sol. (¿No las han escuchado? Sólo hay que quedarse calladitos un rato)
Ahora mi abuela vive en la ciudad y tiene un jardín mucho más modesto... pero no tardó nada en comprarse dos orquídeas, una violeta africana, un anturio morado y nos regaló dos pensamientos miniatura y una sensitiva... (Simpática plantita que se cierra al rozarla con los dedos).
Al final del día, con los pies un poco más cansados y la cajuela del auto llena de cosas verdes, tuve tiempo para pensar en las obsesiones que tenemos: la mayor parte de ellas revelan cosas de nosotros, mensajes que están a la vista de todos, pero que a veces pasan desapercibidos... como el profundo amor a la vida que tiene mi abuela.
D.
Albercas, bañistas y mi fobia (¿otra?)
Siempre he vivido a menos de un kilometro de un balneario.
Actualmente vivo a unos metros de uno de los más conocidos de la ciuda de México, donde con regularidad hacen reportajes de los bañistas que aprovechan las vacaciones de Semana Santa para acudir...
Así que por mi casa suele haber un desfile de gente que toma por asalto la ciudad, con sandalias y pantaloncillos cortos...
Pero yo no voy a balnearios. Las veces que he ido ha sido por causas de fuerza mayor...
Me encanta el mar, para mirarlo desde la orillita.
Porque yo no sé nadar.
Y no sólo eso, tengo bastante miedo de aprender, pues una de mis primas murió ahogada, en el mar.
Y cuando era pequeña estuve a punto de ahogarme, también.
Por eso cuando uno de mis clientes me ofreció clases de natación a cambio de mis servicios profesionales, dije que sí.
Y hoy fui por primera vez a la alberca donde aprenderé a nadar. Se ve como un sitio muy seguro.
La verdad lo estuve postergando por más de dos semanas... pero ya van varias veces en que sueño que aprendo...
Así que quien sabe, a lo mejor el próximo año yo también salgo con mis sandalias y pantaloncillos cortos...
Hay fobias que deben ser vencidas.
D.
Actualmente vivo a unos metros de uno de los más conocidos de la ciuda de México, donde con regularidad hacen reportajes de los bañistas que aprovechan las vacaciones de Semana Santa para acudir...
Así que por mi casa suele haber un desfile de gente que toma por asalto la ciudad, con sandalias y pantaloncillos cortos...
Pero yo no voy a balnearios. Las veces que he ido ha sido por causas de fuerza mayor...
Me encanta el mar, para mirarlo desde la orillita.
Porque yo no sé nadar.
Y no sólo eso, tengo bastante miedo de aprender, pues una de mis primas murió ahogada, en el mar.
Y cuando era pequeña estuve a punto de ahogarme, también.
Por eso cuando uno de mis clientes me ofreció clases de natación a cambio de mis servicios profesionales, dije que sí.
Y hoy fui por primera vez a la alberca donde aprenderé a nadar. Se ve como un sitio muy seguro.
La verdad lo estuve postergando por más de dos semanas... pero ya van varias veces en que sueño que aprendo...
Así que quien sabe, a lo mejor el próximo año yo también salgo con mis sandalias y pantaloncillos cortos...
Hay fobias que deben ser vencidas.
D.
9790
Ayer, en un desplante de lucidez de mi hermana, nos comentó una experiencia que tuvo en su servicio social (rodeada de psicólogos) donde la hicieron reflexionar en los días que ha vivido, así como en lo que ha hecho. ¿Y que más?
Pues claro, lo que hará con los días por venir.
Curiosa, en mi ocio sabatino, se me ocurrió sacar la cuenta. Resulta que hasta la fecha he vivido 9790 días.
De los cuales, muchos los he dedicado a aprender cosas muy básicas como el idioma español, a comer con cubiertos (cosa que aún no hago con tanta destreza como quisiera) a caminar (actividad en la que a veces también demuestro gran torpeza), a escribir (labor que aún sigo desarrollando, diariamente).
Y muchos de esos días han sido sábados de estar viendo la tele, otras tantas horas muertas en el transporte público...
Pero por fortuna, de esos 9790 días muchos han sido momentos increíbles, maravillosos, terribles y extraordinarios, justo como los que deseaba vivir Inés, la protagonista de "Tengo un monstruo en el bolsillo".
Para no ir más lejos el día de hoy caminé descalza por la banqueta, mientras un tibio vientecillo soplaba en mi cabello.
Y es que por momentos como ese, o visitas al parque, o helados de nuez, por momentos así, esos días valen.
Mi vida está llena de música, de imagenes, de atardeceres, de flores de jacaranda, de besos que robé y me robaron (pues son los únicos atracos que quiero mantener en mi memoria).
Este sábado es momento de agradecer a los que han compartido sus besos, sus helados y sus atardeceres conmigo.
Hay quien me ha abierto las puertas de su casa y hay quien me ha dado las llaves de su alma; gracias a mis amigos, gracias a mi familia... Gracias a la vida, por estos 9790 días.
No sé como vendrán los siguientes 9790, pero estos primeros han sido grandiosos.
Pues claro, lo que hará con los días por venir.
Curiosa, en mi ocio sabatino, se me ocurrió sacar la cuenta. Resulta que hasta la fecha he vivido 9790 días.
De los cuales, muchos los he dedicado a aprender cosas muy básicas como el idioma español, a comer con cubiertos (cosa que aún no hago con tanta destreza como quisiera) a caminar (actividad en la que a veces también demuestro gran torpeza), a escribir (labor que aún sigo desarrollando, diariamente).
Y muchos de esos días han sido sábados de estar viendo la tele, otras tantas horas muertas en el transporte público...
Pero por fortuna, de esos 9790 días muchos han sido momentos increíbles, maravillosos, terribles y extraordinarios, justo como los que deseaba vivir Inés, la protagonista de "Tengo un monstruo en el bolsillo".
Para no ir más lejos el día de hoy caminé descalza por la banqueta, mientras un tibio vientecillo soplaba en mi cabello.
Y es que por momentos como ese, o visitas al parque, o helados de nuez, por momentos así, esos días valen.
Mi vida está llena de música, de imagenes, de atardeceres, de flores de jacaranda, de besos que robé y me robaron (pues son los únicos atracos que quiero mantener en mi memoria).
Este sábado es momento de agradecer a los que han compartido sus besos, sus helados y sus atardeceres conmigo.
Hay quien me ha abierto las puertas de su casa y hay quien me ha dado las llaves de su alma; gracias a mis amigos, gracias a mi familia... Gracias a la vida, por estos 9790 días.
No sé como vendrán los siguientes 9790, pero estos primeros han sido grandiosos.
Vicisitudes de una diosa doméstica
No me malinterpreten, me gusta estar en casa. Es más, aprendo muchas cosas estando en casa. Tampoco me molesta cocinar.
Sólo que las diosas domésticas tienen muchos retos en esta vida... ¿quien dijo que esto sería fácil?
Uno adquiere el rango de diosa doméstica cuando logra sacar la primera cacerola de arroz sin quemarlo ni batirlo, al ponerlo a remojar y freír el tiempo exacto, para evitar que, al agregar el caldo de pollo se vuelva un amasijo irreconocible...
Con sus altas y sus bajas, hoy mi misión, si decidía aceptarla, era hacer un caldo de pollo.
La gente que no esté familiarizada con el caldo de pollo seguramente desconocerá que tiene fines terapeuticos y que se recomienda mucho en caso de que los comensales tengan gripe.
Algo que yo no sabía, y que he aprendido hoy, es que los ingredientes del caldo de pollo deben echarse en orden... ¡Y no todos al mismo tiempo! Esa revelación inicialmente me perturbó, porque tenía frente a mi vegetales de diversos colores, formas y tamaños...
Pero bueno, mi madre había ido al médico y había dejado el misterioso montón de verduras en una bolsa.
Así que a pensar... ¿Que fue primero? ¿La papa o el chayote? ¿La cebolla o el cilantro? ¿La calabacita o el ejote?
Y se hizo la luz... como era caldo de pollo, pensé que estaría mejor echar primero al pollo, tras tomarle la temperatura y verificar que estuviera libre de toda influencia (negativa).
Saqué el cilantro del refri, porque en mis lejanos sueños recordé que mi madre había dicho que usaría esa hierbilla en cuanto hiciera un caldo... y le puse media cebolla, porque a mi si me gusta...
Y ya cocida, ni sabe a nada.
Ahora bien, una vez superada la prueba (mi papá dijo que había quedado bien el caldo de pollo) les contaré que el orden correcto era: pollo, agua, cebolla, cilantro, chayote, papa, zanahoria, ejote y calabacita.
D.
Sólo que las diosas domésticas tienen muchos retos en esta vida... ¿quien dijo que esto sería fácil?
Uno adquiere el rango de diosa doméstica cuando logra sacar la primera cacerola de arroz sin quemarlo ni batirlo, al ponerlo a remojar y freír el tiempo exacto, para evitar que, al agregar el caldo de pollo se vuelva un amasijo irreconocible...
Con sus altas y sus bajas, hoy mi misión, si decidía aceptarla, era hacer un caldo de pollo.
La gente que no esté familiarizada con el caldo de pollo seguramente desconocerá que tiene fines terapeuticos y que se recomienda mucho en caso de que los comensales tengan gripe.
Algo que yo no sabía, y que he aprendido hoy, es que los ingredientes del caldo de pollo deben echarse en orden... ¡Y no todos al mismo tiempo! Esa revelación inicialmente me perturbó, porque tenía frente a mi vegetales de diversos colores, formas y tamaños...
Pero bueno, mi madre había ido al médico y había dejado el misterioso montón de verduras en una bolsa.
Así que a pensar... ¿Que fue primero? ¿La papa o el chayote? ¿La cebolla o el cilantro? ¿La calabacita o el ejote?
Y se hizo la luz... como era caldo de pollo, pensé que estaría mejor echar primero al pollo, tras tomarle la temperatura y verificar que estuviera libre de toda influencia (negativa).
Saqué el cilantro del refri, porque en mis lejanos sueños recordé que mi madre había dicho que usaría esa hierbilla en cuanto hiciera un caldo... y le puse media cebolla, porque a mi si me gusta...
Y ya cocida, ni sabe a nada.
Ahora bien, una vez superada la prueba (mi papá dijo que había quedado bien el caldo de pollo) les contaré que el orden correcto era: pollo, agua, cebolla, cilantro, chayote, papa, zanahoria, ejote y calabacita.
D.
Filosofía del doctor de las trenzas
Él realizaba trenzas en la alameda a mi amiga Mynn.
Yo esperaba y veía como sus manos se deslizaban sobre los pedazos de hilo.
Él decía que había llegado a sexto semestre de la carrera de medicina.
Pero quizá esa vida no era la que buscaba. Quizá la felicidad está en otra parte.
Él decía que la mujer que había estado allí hace apenas unos momentos quería dirigirlo.
Pero él se dirigía solo.
Me dijo que tomaría un refresco y sacó un New Mix tibio de su mochila.
Le dije a Mynn que su trenza saldría torcida, pero no, salió bien.
Él me preguntó que por qué no decía nada, que sólo lo escuchaba.
- Los que escuchan aprenden.
Me ofreció darme una estrellla de Henna, le dije que los tatuajes no me gustaban.
- Te la iba a regalar.
Pagamos la trenza.
Iba caminando por la alameda, pensando en que algunas vidas no pueden ser controladas, que algunas veces estamos arriba, que otras veces estamos abajo, que en ocasiones, si escuchas atentamente, aprendes.
D.
Yo esperaba y veía como sus manos se deslizaban sobre los pedazos de hilo.
Él decía que había llegado a sexto semestre de la carrera de medicina.
Pero quizá esa vida no era la que buscaba. Quizá la felicidad está en otra parte.
Él decía que la mujer que había estado allí hace apenas unos momentos quería dirigirlo.
Pero él se dirigía solo.
Me dijo que tomaría un refresco y sacó un New Mix tibio de su mochila.
Le dije a Mynn que su trenza saldría torcida, pero no, salió bien.
Él me preguntó que por qué no decía nada, que sólo lo escuchaba.
- Los que escuchan aprenden.
Me ofreció darme una estrellla de Henna, le dije que los tatuajes no me gustaban.
- Te la iba a regalar.
Pagamos la trenza.
Iba caminando por la alameda, pensando en que algunas vidas no pueden ser controladas, que algunas veces estamos arriba, que otras veces estamos abajo, que en ocasiones, si escuchas atentamente, aprendes.
D.
Y uno aprende...
Gracias por guardarme en tu corazón. Yo te llevo muy dentro, también, grabado.
A veces me duele, en serio... pero uno aprende, como dice Borges:
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferenciaentre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...y los futuros tienen una forma decaerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardíny decora su propia alma, en lugarde esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende...y con cada día uno aprende.
Jorge Luis Borges
Yo he aprendido muchas cosas desde la última vez que te vi, a veces creo que me gustaría compartirlas contigo. Otras veces creo que son cosas que ya sabes, así que no tendría caso. Pero de todas formas me dan ganas de compartirlas contigo por todo lo que eres y significas, por los besos que das y los silencios que guardas.
Por los secretos que tienes y los rincones que me compartes.
Por ser para mí, por ser tan tú, por no ser para mí, por dejar de ser tú, por la torpeza de mis manos y la sabiduría de mis caricias que saben recorrer el camino para llegar a tí, pesé al tiempo, la distancia, los años, el espacio, la falta, lo que sobre, lo que se acumula, lo que escasea.
Has tocado.
Has besado mi carne.
Has urdido tus hilos en mi piel.
Y estás allí.
Y uno aprende que hay hilos que no se rompen. Como tu nombre. Como tu recuerdo. Como tu voz.
D.
A veces me duele, en serio... pero uno aprende, como dice Borges:
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferenciaentre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...y los futuros tienen una forma decaerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardíny decora su propia alma, en lugarde esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende...y con cada día uno aprende.
Jorge Luis Borges
Yo he aprendido muchas cosas desde la última vez que te vi, a veces creo que me gustaría compartirlas contigo. Otras veces creo que son cosas que ya sabes, así que no tendría caso. Pero de todas formas me dan ganas de compartirlas contigo por todo lo que eres y significas, por los besos que das y los silencios que guardas.
Por los secretos que tienes y los rincones que me compartes.
Por ser para mí, por ser tan tú, por no ser para mí, por dejar de ser tú, por la torpeza de mis manos y la sabiduría de mis caricias que saben recorrer el camino para llegar a tí, pesé al tiempo, la distancia, los años, el espacio, la falta, lo que sobre, lo que se acumula, lo que escasea.
Has tocado.
Has besado mi carne.
Has urdido tus hilos en mi piel.
Y estás allí.
Y uno aprende que hay hilos que no se rompen. Como tu nombre. Como tu recuerdo. Como tu voz.
D.
Me lo dijeron mil veces...
Me lo dijeron mil veces
más nunca quise poner atención...
cuando llegaron los llantos...
ya me habían cobrado la comisión...
Creo que todos me advirtieron. No sé si alguien no lo hizo, pero para efectos de esta entrada pongamos que todos me dijeron que no era buena idea cargar con mi identificación, mis tarjetas y todo en una misma cartera, a pesar de que casi nunca lo uso.
Quizá lo que más me iba a doler perder era la tarjeta del metro, porque desde que la tengo me siento muy primer mundista, pasando sin hacer fila para los boletos o para la entrada al metro.
Todo era tan limpio, indoloro, delicioso.
Ese deslizarse constante que otorga el plástico, como en el comercial... Ja.
Pero el día de 26 no encontré mis credenciales y un sudor frío recorrió mi espalda. ¿Y si ya se habían perdido? ¿Y si alguien vacío mis cuentas? ¿Y si una menor de edad se hizo pasar por mí?
Me gusta la foto de mi credencial para votar. Me veo dulce, tierna, exótica, inocente, feliz.
También me gustaba mi guía del metro... y el calendario con un paisaje suizo que me dieron en mi última visita a la camioneta roja de los tacos.
Ay.
Pero no encontré nada de eso.
Mi mamá me recomendó que cancelara mi cuenta en el banco, para que nadie hiciera mal uso de ella. Y ahora me cobrarán la comisión por reposición...
Lo bueno es que ya encontré mi cartera.
Y si, ya aprendí la lección.
Me lo dijeron mil veces...
D.
La consentida de mi profesor...
Oh, quiero ser...
La favorita de mi profesor...
Quiero sentirme admirada, envidiada,
ser la mejor del salón... porque yo quiero ser...
la consentida de él...
Cuando iba en la escuela todo era más sencillo: seguías una serie de reglas y lograbas el diez perfecto; si no te convertías en la preferida del profesor, al menos podías obtener un puesto arriba en la lista de los mejores promedios...
Pero ahora, en el resbaladizo mundo profesional, me resulta más dificil saber que es lo que se necesita. Quizá necesito todo un nuevo adiestramiento para lograr ser alguien...
A veces me pregunto ¿Quien soy?
Antes era una estudiante avanzada.
Ahora sólo soy la novata, la chica que necesita adiestramiento: Denle tiempo, dicen...
¿Cuanto tiempo será demasiado?
¿Podrá uno reprobar en la vida?
D.
Las lecciones de la arena
*
La arena comparte con el hielo la ventaja de la finitud. Por eso la gente se encanta haciendo castillos de arena y nieve. Parte del encanto está en la fragilidad de la obra.
*
Traté de seguir las huellas de mi padre en la playa. Pero su pie es más grande y las olas van borrando los pasos que da. Ni hablar. Hay que buscarse el camino propio.
*
Las pisadas de mi hermana son planas y en mi pie se nota un arco. No es un arco triunfal, sin embargo...
*
Mi mamá siempre aprovecha para contar historias frente a la playa. Se queda mirando el mar, extrañando una distancia, un silencio, un paso...
*
Vi un faro. Recordé.
*
D.
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