Caperucita roja

17 noviembre, 2010
A veces es divertido jugar a ser la niña tonta que no sabe nada y es engañada por el lobo.

Algunas veces encuentro divertido hacer las preguntas obvias...

Y más de una ocasión he dejado que me rescaten (¿Habrá algo más lindo que ser rescatado?)

Y sé que es poco feminista admitirlo, pero también me he dejado aleccionar de cosas que ya sé, para que otro tenga el placer de darme los detalles...

A veces me gusta ser caperucita roja.


A ti que te lo haces
de baile de disfraces cada día,
a ti que te lo montas
de niña tonta en medio de una orgía,
a ti que me has ganado
con un naipe marcado la partida,
a ti que te has colado
en el coto privado de mi vida.
A ti que aun no sabes
los besos que te caben en la boca,
a ti que has comprendido
que a veces el olvido se equivoca,
a ti que has preferido
vivir como si nada fuera eterno,
a ti que que has compartido
conmigo una almohada en el infierno.
A ti que has decidido no prestar atención
a frases del tipo “ese menda va ser tu ruina”.
A ti que has detenido con un beso el reloj,
a ti que me enfermas,
a ti que eres mi envenenada medicina.
A ti que vas deprisa
por miedo a que la risa se marchite,
a ti que te diviertes
jugando con la muerte al escondite,
a ti que has levantado
el árbol de tu nido en el tejado,
a ti que has dirigido
la fleha de Cupido a mi costado.
A ti que has decidido no prestar atención
a frases del tipo “ese menda va ser tu ruina”.
A ti que has detenido con un beso el reloj,
a ti que me enfermas,
a ti que eres mi envenenada medicina
D.

3 comentarios:

médico del alma dijo...

y qué tal si fuera Caperucita Morada?

Darina Silverstone dijo...

Médico:

En mi caso, si podría ser morada mi caperuza.

Un abrazo

D.

Juan dijo...

hermoso el textooo!!! =D