06 agosto, 2019

Regreso a clases

J. salió un poco mareada de la consulta.

Le habían hecho muchas preguntas; también contestó varias pruebas y le pidieron hacer un dibujo. Ella dibujó un rosal con espinas.

Además la terapeuta habló con sus padres. Ella se quedó mirando los cuadros de la sala de espera: marinas con barquitos blancos y un árbol con un venado.

Ya estando en casa se acercó a la bolsa de su madre: doblada en un pequeño cuadrito estaba la hoja con su diagnóstico:

"Se realizaron pruebas el... del año en curso y se determinó que la paciente:

- Tiene una inteligencia considerada superior al término medio
- Su nivel de maduración está dentro de lo esperado a su edad
- Sus rasgos emocionales son impulsividad, agresividad, hostilidad, ira y rebeldía. Dificultad para conectarse con los demás.

Se recomienda que asista a terapia"

Luego, la rígida firma de la terapeuta.

J. aprovechó que el cuadrito facilitaba la tarea: cortó en dos y luego en cuatro. Tiró todo al bote de papeles del baño.

***

Era el primer día de clases. Frente a J. se sentó S. La nuca de S. siempre estaba descubierta. Llevaba un pequeño chongo: aunque se notaba que tenía el cabello largo, parecía que su pelo nunca tocaba sus hombros.

J. y S. se hicieron amigas; no es que tuvieran algo particularmente en común. A las dos les gustaba la cultura japonesa y dibujar en la parte de atrás de los cuadernos. Un día S. se fue de campamento.

J. preparó algo para que S. se llevara y le dejó una nota: 

"Espero que te guste el almuerzo que preparé: son bolas de arroz con pepino, aguacate y queso crema; hice verduras capeadas.... Lo sé, son pocas: mi padre las atacó sin mi permiso. Hice dos pastelillos de mermelada: uno es de arándano y otro de frambuesa.

Ten mucho cuidado: no agarres bichos que no conozcas. No hagas locuras. No manosees gente: te incluí un desinfectante para las manos.

¡TEN CUIDADO!

Por favor no te vayas a matar o algo. 

Si no te gusta el almuerzo deshazte de él.

Olvidé la soya. 

No me cambies por algún ambientalista sexy, ¿OK? 

Este mensaje se autodestruirá en..."

S. rió mucho con su mensaje. Eso le contó a su regreso. 

***

Había pasado un año desde que se conocieron. Las vacaciones de verano habían terminado. J. se animó a tomar una hoja roja. Le gustaba que su extensión era más larga que la de una hoja tamaño carta. El papel era también un poco más grueso. Buscó una plumilla hermosa. La probó antes de comenzar a escribir. 

"A mi más grande, verdadero y único amor; en la fecha con la cual me me bendijo, al entrar en mi vida.

Le doy gracias al universo por haberte creado. No puedo imaginar un ser más divino, comprensivo, bellísimo. Aún me siento confundida por las  emociones que generas en mí, por estar en el mismo salón que tú, para sentir celos de tus dibujos, por tener el valor de haberte hablado sin darme cuenta que dejaba de ser única, que encontraba a una persona maravillosa en este mundo vacío y desolado.

Creo que fue el destino.

Si entendieras todo lo que veo en ti, todo lo que amo en ti.

Amo la forma en que olvidas las cosas, como un pez dorado. Creo que esto te hace perfecta.

Te permite ser más feliz: es divertido contarte las cosas una y otra vez sin que te aburras. Me sorprende tu capacidad para ser feliz, para olvidar, para sorprenderte con todo. Te asombras todos los días.

Siento que me enamoro cada día un poquito más y no me alcanza el papel para decirte todo lo que siento.

Solo te diré que justo así, como eres, olvidadiza, despistada, inconsciente, loquilla y así... te amo.

De: La tonta más tonta del mundo, J."

***

S. comenzó a salir con N. 

J. estaba muy confundida. No sabía que hacer con todas esas cartas, con todas esas palabras. Con todos esos dibujos en la parte de atrás de los cuadernos.

Terminaba el semestre.

En una hoja de cuadro chico, escribió:

"Debo pedirte disculpas; ayer comprendí cosas que no había entendido. Creo que debí darme cuenta antes para empezar a entenderte mejor.

Quiero que antes que todo seas mi mejor amiga y que eso dure más que la misma vida, cosa que el amor  no entiende. El amor no solo es ciego: también es un poco estúpido. 

Yo siento por ti cosas que nunca había sentido y no sé si solo fue química o es algo mágico.

No me importa si es cariño, sexo o solo amor. Tampoco me importa si es mutuo o no. 

Debo aceptar que he sido caprichosa: me drogaste con ese cariño y estaba aterrorizada de perderte.

Ahora entiendo mejor todo: ya no me siento herida, ya no siento miedo. Me siento feliz. Siento que el amor me llena por dentro. 

Puedo escribir esta carta: esta es mi prueba de fuego. 

Te prometo que no te estoy mintiendo, que nuestros días serán felices, que entiendo tus sueños. Me convertiré en tu escape, la persona en la que siempre podrás confiar.

Te amo y quiero hacerte feliz. Ya lo entendí. Ya no me voy a asustar. Debemos ser felices ahora.

Epílogo: Luna de plata

- Amor... ¿qué te ha dicho el viento?
¿qué ha susurrado en tus oídos?
Esta noche es de silencios

-No me ha dicho nada...
nada que no hubiera escuchado antes.
Me ha dicho que se ha enamorado
de la hermosa luna de plata
y se ha perdido
en el sendero de su corazón.

"Pobre de mí,
que no puedo ofrecerle nada
más que mis mil canciones
Atentos, los árboles,
han escuchado mi serenata:
todos florecieron"

- Así de maravilloso era el amor del viento...
- ¡Pobre viento!
-¿Tú crees? En el fondo él sabe
que la luna lo ama en secreto.
La hermosa luna de plata
caerá algún día
en los amorosos brazos del viento.

15 julio, 2019

The Fitness life

No sé en que año llegó a mi la certeza de que no era fitness.

Quizá en la primaria, cuando por mi torpeza nunca me elgían para los juegos en equipo.

O a lo mejor en la secundaria, cuando buscaba formas de escapar de la clase de educación física.

O en la prepa, cuando quedé penúltima en el reto de darle 14 vueltas a las canchas de básquetbol.

Pero cuando vi el lema de los Pingüinos de la pelìcula "Madagascar" "Gorditos y bonitos" supe que había encontrado a mi tribu.

No tengo madera para seguir la cultura Fitness, pero por unas y otras algunas veces he intentado practicar actividades físicas de manera regular.

En la huelga pasé un buen rato en clases de Aerobics; al salir de la Universidad acudía a la alberca con regularidad y después, por cerca de un año, me volví asidua practicante de Yoga, disciplina que me encantó.

Ahora me dejaron un nuevo reto de actividad física, así que volveré a intentar un periodo de vida saludable.

Allí les voy contando.

Por el momento sigo suavecita. :3


D.

12 julio, 2019

Páginas hipotéticas - Una carta para Ladahir

Te bajaste del tren antes de tiempo; te hubiera podido despedir en el anden o correr detrás de esa nube de humo mirando la estela que se desdibujaba, hasta que el tren fuera un puntito lejano, que los terraplanistas no sabrían bien como explicar.

El día que nos conocimos me preguntaste:

- ¿Te importa si me siento?
- No
- Que lástima, pensé que te importaría. - Y sonreíste.

Siempre tenías una de esas frases bajo la manga. Una sonrisa. A veces triste, a veces burlona. A veces encantadora.

De ti aprendí muchas cosas. Como:

- Los gatos no deberían morir.
- Hay dos formas de arreglar las cosas: asesino silencioso o a la manera de Bruce Willis.
- Y sobre todo: que morir será una gran aventura.

Quizá era en esa idea era en la que pensabas el miércoles.

Y sí, nuestra amistad se había fracturado. Con el tiempo, con la diferencia de pensamientos, sobre todo con mi insistencia en ser una persona independiente.

Todo funcionaba muy bien cuando te miraba arrobada y eras mi mundo; cuando contenías en tus palabras la sabiduría y descubrías nuevos universos para mí, cuando inventabas la rueca, la rueda, hacías la luz y me mostrabas mi mejor ángulo.

Nunca me vi más bonita que en tus ojos.

También me rompiste el corazón un par de veces; pero así es cuando amas más de lo que se debe a una persona. Y yo te amaba mucho. Alguna vez abracé tu chamarra que olía a humo y a cuero, pensando que nunca podría dejar ir ese aroma.

Hoy entiendo que todo olor es evanescente.

Huele a lluvia y pienso en los parajes que te guardan, en el pasto, la tierra, el olor a Aceite Maravilla que se respira en las cercanías de tu morada final.

Somos poco.

Nos desvanecemos.

Incluso al verte tendido, como quien contempla el envase vacío de un helado; no sabe explicar que allí había tanta alegría, misterio, dulzura.

Nunca sabré tus batallas. Algún día me retaste a abrir una caja y yo no pude.

- Supongo que no estás lista para conocerme más. - Dijiste.

No estábamos bien esa noche.

Tuvimos días muy buenos, muy malos, llamadas. Y muchas canciones. Y platicas que no llevaban a nada, pero que son parte de mi vida, para siempre.

Me enseñaste a jugar a los Sims y el gozo detrás de Vice City. También pasamos muchos días desmembrando el sistema político. Creyendo que un día íbamos a ganar.

Eramos muy jóvenes.

Recorríamos la ciudad en moto y creíamos en la izquierda. Un día íbamos a ver brillar la esperanza.

Eramos muy ingenuos.

Tuvimos días muy malos. Pero esos también se desvanecieron.

Sobre todo tuvimos mucho café y muchos ceniceros llenos. (Tuyos, porque yo nunca fumé),

Que difícil es despedirse. Cuando de verdad sabes que nada de eso se podrá repetir, que de verdad se acabó.

Que ese número no sonará de nuevo con tu voz, retándome a ir a donde me da miedo. Tu desafío que me empujaba más lejos y me hacía creer capaz de cosas que logré a tu lado.

Que hermosas son las primeras veces. Y tuve varias contigo. Gracias por tanto, lo siento, de verdad.

La depresión es una enfermedad terrible; en verdad espantosa. He tenido muchas personas depresivas en mi vida, no sé si el mundo está lleno de depresivos que sonríen o simplemente los tristes somos más...

Pero creo que nunca aprendo que, al igual que otras enfermedades, uno puede verse bien y estar realmente mal por dentro.

Que esos filtros son solo para la piel, pero no sirven para la depresión.

No estuve allí para ti, pero tú también lo decidiste así.

Quizá nos hubiéramos consumido juntos, como un acto de piromanía. Nunca lo sabremos.

Quizá tu último regalo fue apartar a todos los que pudiste de ese camino de explosivos que dejaste detrás de ti.

Recordaré muchas cosas de ti; el andar por Reforma ya nunca ha sido el mismo desde que te conocí y ahora igual, no será lo mismo.

Hay amores eternos que duran lo que dura un corto invierno.

D.

07 junio, 2019

Rescatar de la neblina

Hoy me preguntaron mi edad dos veces; tras responder sentí un golpe de realidad en el pecho. Tres décadas, que rápido.

Empecé este blog hace mucho, pero el primero que tuve tiene más de 20 años.

Las cosas que han cambiado conmigo, las etiquetas que han sobrevivido; las personas que se han ido y los viajes que he emprendido navegan por mi mente como barquitos de papel girando en una fuente con mucho salpicar.

¿Quién hubiera pensado que...? Hoy que he tenido una tarde libre para unir los puntos veo el oleaje verde frente a mí: ese ronroneo de la lluvia me arrulla y el tentador vaso de agua fría me susurra "bébeme".

La tarde pasa lenta, silenciosa, desde este rinconcito de cielo que llamo mío.

La diversidad de experiencias del último año me inunda, nuevamente, como rostros que emergen y se hunden de un a niebla informe: en ella veo rostros que amo, cuerpos que he abrazado en la tormenta, voces que me han guiado a la luz.

Ha sido una gran travesía. Me siento afortunada y dichosa de tantos aprendizajes; pero esta dicha no es exuberante: es calma, es bienestar, es plenitud, es confort y desafíos.

Porque tampoco me siento como a un paso de la tumba, hay cosas que quiero desafiarme a tener.

Quiero ser una mejor líder para mi equipo de trabajo, quiero motivarlos e inspirarlos a pensar cosas nuevas.

Me gustaría aprovechar mi recién descubierta independencia para viajar más lejos, para tener estos momentos en otros lugares del mundo, para reencontrarme en cualquier lugar y reconocer que siempre estoy conmigo, que la conexión no es necesariamente ruido.

Tengo ganas de rescatarme de entre la neblina, que brille un poquito el sol y sacar a pasear otro vestido floreado. Como ayer.

D.

02 mayo, 2019

Mis canas no opinan lo mismo

- Yo que tú no haría eso...- La dulce voz me interrumpe en medio del pasillo del supermercado y volteo a ver a mi esposa, intentando descubrir por qué quiere intervenir en que me compre un tinte, si después de 30 años de casados parece que ya se dio por vencida en cosas como insistir que planche mis camisas.

-¿Qué dices, querida?
- Que si quieres tu desodorante el barra o en spray - Me repite.

Dejo la caja de tinte para canas en el estante y la dulce voz me dice:
-¡Bien hecho! ¿Ves? Yo siempre cuido de ti.
- ¿Se quería pintar el cabello? ¡Que ridículo! - Ahora la voz proviene de mi izquierda y es masculina y socarrona.
- Bueno, ya, déjalo. Quizá es una nueva crisis de la edad madura. ¿Recuerdas cuando empezó a leer las etiquetas?

Mi esposa sigue entretenida en la elección de talcos, desodorantes y otras cosas para el bien oler familiar, pero yo empiezo a asustarme de haber perdido la cabeza.

-¡Ya cálmate, Enrique, no quieres tener un colapso colosal en medio del súper!
- Sì, ¡que vergüenza! No podemos permitir eso...

Mi esposa se voltea y me pregunta:
- ¿Todavía hay pasta de dientes? - Con torpeza consulto la lista que llevo en el bolsillo. No está anotada.
- Vamos a casa, no me siento muy bien - Yola apresura el paso hacia las cajas, yo me paso la mano por el pelo y siento una vibración entre mis cabellos: al parecer mis canas se ríen.

***

Desde ese episodio en el supermercado mis canas no han parado de opinar: algunas veces de cosas importantes y otras de cosas muy dispares. Ya he probado arrancarlas una a una y hay un torrente de voces aterrorizadas. Luego he ido al peluquero y me he rapado de plano: empiezan a salir y escucho los lloros de bebés y luego de niños en el cuarto de juegos.

Lo peor, debo decir, es cuando están a la mitad de su vida, porque se vuelven rebeldes y se enredan entre ellas. Por eso he preferido dejarlas seguir su ciclo natural. Ya nada de pasar por el pasillo de tintes, que las pone mal, realmente las horroriza. 

Algunas veces, cuando doy clase, alguna cana me susurra que aún tengo pegue con las alumnas... Entonces destella sin yo notarlo y apenas atisbo una mirada o un parpadear en las chicas de la fila de adelante que me saca una sonrisa. Hasta allí llega, pues, pero me hace el día.

Lo peor, claro, es cuando me hacen enojar. Allí está siempre la eterna promesa: sacar una cana verde. Si las canas regulares ya me hacen rabiar con sus opiniones sobre todo lo que hago, desde dejar pasar a un peatón hasta votar por cuál o tal candidato... ¡No sé que diablos haría si tuviera una cana verde! ¿Tendría super poderes? ¿Me haría más fuerte?

Quizá es una cana que insistiría en que me hiciera vegano.

Pero yo con mis canas plateadas tengo suficientes problemas. 

17 abril, 2019

Mirai: mi pequeña hermana

Encontrar tu lugar en el mundo no es tarea fácil; de hecho es una de las cosas que tardamos en entender. Cuando somos pequeños el reconocernos como un ser independiente es algo que toma tiempo. Empezamos a ubicar a los otros y las relaciones que tenemos con ellos también nos definen.

Al principio de Mirai, mi pequeña hermana, conocemos a Kun: hijo único de una familia de clase media en una ciudad de Japón es bastante consentido: tiene una gran cantidad de juguetes y la vida familiar gira en torno a él.

Pero todo eso está por cambiar con la llegada de la bebé: su nueva hermanita es primero una curiosidad, luego una molestia y finalmente aparenta ser una enemiga a vencer.

¿Cómo un ser tan pequeño, indefenso y a la vez tan molesto puede quitarte tu reinado?

Si ustedes son los hermanos mayores seguro sabrán a qué me refiero.

Mirai: mi pequeña hermana no solo es una cinta conmovedora, muy bien escrita y con un montón de situaciones graciosas y fantásticas: también es un prodigio técnico de animación. Fue nominada como Mejor película Animada a los Premios de la Academia y aunque ya sabemos que no ganó, realmente es un trabajo que no quieren perderse. Detallada, sutil, elegante, moderna. Algunos de los adjetivos que se le pueden dar a la animación de esta cinta.

Algo que es muy bonito de esta cinta es la manera en que juega con el tiempo/espacio y la realidad/fantasía, ya que nos sumergimos sin problemas en el mundo de Kun, pero también podemos viajar al Japón de la posguerra y nunca se siente forzado ni caótico. Logro que también se aprecia en "La chica que saltaba a través del tiempo" del mismo director, Mamoru Hosada.

Algo muy emotivo y universal es como los padres de Kun y Mirai tropiezan y se levantan en su camino de ser padres; se recriminan sus errores pero también aprenden juntos lo que es la crianza. Ninguno es perfecto, al contrario, se saben falibles y siguen en evolución constante. Son muy bien llevados en el sentido de que, sin importar en que etapa de la vida te encuentres, si viviste en familia sabrás que la sutil línea entre la normalidad y el caos está a segundos de distancia.

Hay muchos simbolismos de la cultura japonesa y uno de los que más disfruté fue el amor de Kun por los trenes; de hecho muchos niños tienen esos apasionamientos por temas que los hacen ser unos mini expertos en temas disímiles como dinosaurios, aves o, en el caso de Kun, rutas y modelos de trenes.

Mi recomendación de Mirai; mi pequeña hernana: no olvide los pañuelos deshechables.

D.

14 abril, 2019

Me too: godinez mexicanos

Ante la avalancha de denuncias de estas últimas semanas identificadas bajo la etiqueta de MeTooMX, no ha quedado más que echar cuenta del pasado y reconocerse en las voces de las personas que hemos caído en dinámicas de abuso, acoso y hostigamiento.

Sin embargo, cuando el movimiento se comenzó a especializar en las diversas "profesiones" de los acosadores, medio en broma, medio en serio, mandé un twitt en donde decía que mi testimonio saldría en "Me Too Godinez aburridos".

Y es que la situación en la que más vulnerable me he sentido, despojada de toda autoestima y valor personal fue en mi primer empleo, donde mi jefe directo aprovechaba nuestra "relación" para hacerme sentir chinche, además de sobre explotarme y maltratarme emocionalmente.

Tampoco me hace muy feliz ponerme a escribir esto; en realidad no es un ejercicio de denuncia, si no de catarsis.

Las señales de que era una relación de abuso siempre estuvieron allí; por mucho tiempo seguí defendiendo su buen nombre y asegurando que también él venía de un hogar roto y disfuncional, por lo que muchas de sus relaciones eran reflejo de esas heridas emocionales suyas.

Pero llegado un momento resulta muy difícil mantenerse estas mentiras: él sabía que me hacía daño y yo me dejé manipular.

Una tarde me dijo: Si tú no fueras tan tú, todo estaría bien entre nosotros.

La anulación de la personalidad, la manipulación siempre presente. El juego del diario.

No pude salir sola; la verdad cada día estaba más deprimida y solo el apoyo de mis padres, que me motivaron a que cambiara de trabajo y me aseguraron que me apoyarían en el proceso fue lo que me mantuvo a flote y después de una temporada muy mala me hizo ver de nuevo esperanzas y encontrarme con un horizonte de posibilidades que he ido aprovechando cada vez mejor.

¿Me hubiera encontrado con esas oportunidades de no haber tenido esta primera experiencia horrible con el mundo laboral?

La verdad no sé, pero sí toqué fondo y entendí cuales son las cosas que no puedo/debo tolerar en una relación personal o laboral; también aprendí que no se deben mezclar nunca.

Algunas personas me conocieron en esa época; otras incluso me ayudaron, como mi amigo Saukey, un músico que fue de lo más hermoso que me pasó: de no haberlo conocido la verdad no sé que hubiera pasado conmigo.

Tengo mucho por lo  que estar agradecida. Entre el apoyo de mis padres, la suerte y el propio esfuerzo que puse después de ese empleo las cosas mejoraron mucho. Solo que miro las prácticas abusivas repetirse una y otra vez en las oficinas y me pregunto si juntos podríamos parar este círculo de violencia y manipulación.

En aquel entonces mi salario era muy poco y aún así me preocupaba dejarlo. Me pregunto como sería si dependiera del todo de eso y el panorama me parece terrible y desolador.

Creo que prepararnos para dejar una situación laboral de acoso y hostigamiento es importante: hacer un plan, para no sentir que saltamos sin red. Hay que asesorarse y buscar ayuda.

Al volver sobre esas páginas negras de mi historia me siento acompañada también por todas las mujeres que han contado sus historias. Sé que muchas de ellas entienden la soledad, el vacío en el estómago, la pesadez al levantarse cada día a un destino que parece un yugo insostenible.

Pero hay más allá.

Hay un horizonte y un futuro. Tenemos que salir a buscarlo y construir puentes que nos lleven a lo que queremos ser.

D.

07 marzo, 2019

¿Cómo entrenar a tu dragón? Tercera parte.

Después de ver este muy hermoso video de "Lo que "Cómo entrenar a tu dragón" nos enseña sobre ser hombre", quise sumar algunos comentarios sobre la que considero una de mis sagas favoritas de dragones, vikingos y la vida...

 

La historia de Cómo entrenar a tu dragón me cautivó desde la primera cinta; considero a Chimuelo mi espíritu animal, porque es un dragón pequeñito y fiero.

Algo que me encanta de la película es el papel de Astrid, la mejor de las cazadoras de dragones y gran jinete, que acompaña desde el principio al protagonista en su camino para convertirse en líder de los vikingos. En el final lo importante es la construcción de la relación entre los dos y la manera en que confían uno en el otro.

Otra relación que me encanta es la de Estoico con su esposa, Valka; la verdad esta canción es de mis favoritas del mundo, si me la pudiera tatuar (?) lo haría.



Total que, aunque para muchos Cómo entrenar a tu dragón puede ser una clásica historia de "El camino del héroe", para mí es una saga de una familia que encuentra que el amor es más fuerte que sus diferencias, que puede reconstruir comunidad y otorga nuevos espacios para lo diferente.

Vean las tres, yo las amo. Y si tienen alguien con quien compartir en la danza y en los sueños considérense muy afortunados.

D.

06 marzo, 2019

Lego movie 2 - Reflexiones de una hermana mayor

Para quienes tenemos la dicha/desgracia de tener hermanos menores el tema de la relación con ellos es complicado: mientras tú transitas por los caminos de la adolescencia y te salen barros y pelos en donde no había pelos antes, este ente insiste en tocar tus cosas, rayar tus cuadernos y revisar tu ropero.

Es una especie de gremlin con deditos pegajosos y pasaporte de inmunidad diplomática a la que se le tienen que tolerar las cosas porque "es más pequeñito" y "tú también pasaste por eso o también eras así".

Entonces ver "Lego movie 2" fue una carta de amor al corazón de esa hermana mayor que soy (todavía, aunque mi hermana ya sea una mujer de 30 años que está por mudarse de casa de mis padres por segunda vez en la vida).

Hay cosas que nunca cambian.

Lego 2 toma la historia en donde terminó Lego 1, con la reconciliación con el Señor dinero y la "aparente" paz llegando a Legoland.

Pero esta calma se ve amenazada por una sombra rosa, llena de glitter, la presencia siempre tenebrosa de "el otro", con intereses distintos y un código de ética dudoso. ¿Se puede confiar en la palabra y las promesas del otro? ¿Esa aparente tregua solo es el interludio antes de la gran tormenta? ¿qué tipo de complicidades y acuerdos se pueden lograr?

En Lego Movie 2 vemos cuestionado de nuevo nuestro código de valores y también notamos que, a veces el tiempo no es el mejor consejero.

Incluso podemos revisar el tema de la venganza en esta simpática cinta llena de referencias culturales.

Sin alcanzar la genialidad de Lego 1. (Que creo que no reseñé por andar papando moscas), Lego 2 es una cinta muy divertida que también tiene muchos números musicales. (Aunque nada es increíble).

La recomiendo!

D.

05 marzo, 2019

Orillas, de Nora de la Cruz

Cuando era niña mi ciudad estaba llena de límites imaginarios. Todos esos límites (yo creía) trazados por mi seguridad y para mi confort.

El límitede la colonia, luego el del Estado de México. El límite de la siguiente delegación, allí donde se moría la tierra, como en esos cuentos de terraplanistas y tortugas.

Todas esas orillas se van ampliando, con los años, descubres la redondez, las curvas de la tierra, sus recovecos.

Pero como en aquel juego de Age of Empires, lo más misterioso, pero también lo más deseable, está en la zona oscura que debe ser explorada.

Orillas es un libro de claro oscuros, de personajes que descubren y se asoman a esa orilla, penumbrosa, que van de lo iluminado a lo misterioso, pero luego ya no vuelven: nunca pueden ser los mismos.

En la portada de Orillas vemos un camino y un monstruo informe, una maleta, un viaje. Todas son, a su modo, pequeños roadtrips hacia los confines del alma humana.

Es un libro de cuentos muy memorable, por varias cosas: es el primer libro de Nora de la Cruz, autora mexicana que también es nativa del Estado de México, ese estado cuyo destino parece sellado por el epìteto: zona metropolitana.

Una zona, así como la dimensión desconocida, con sus propios infiernos, destellos y paraísos olvidados.

En las historias de Nora de la Cruz vamos descubriendo largas horas en camión, entrevesados por el cansancio y el sueño de andar entre brechas, charcos, abrojos de la carretera, donde otros creen que nadie vive o que vivir allí es "feo", otros tejen sus sueños, crecen, aprenden. Viven.

Mi cuento favorito de Orillas fue "Misión: Cuba", una historia de dos niñas que veían con sospecha el próximo viaje de su padre a Cuba, imaginando que podría ser parte de alguna conspiración secreta, relacionada probablemente con la guerra fría. La calidez de De la Cruz lleva al lector por parajes agrestes, pero le hace apreciar la belleza de los encuentros, la calidez de las pieles que se tocan o el frío tintinear de los vasos.

"Orillas" es un libro de la editorial Paraíso perdido y tiene siete cuentos; si lo leen me platican cual fue su preferido.

D.

27 febrero, 2019

Me sale bien estar triste - Impresiones

Cuando estudié periodismo, hace un par de años, me enseñaron a hacer reseñas.

No me atrevería a decir que esta es una reseña de "Me sale bien estar triste" de Jimena Eme Vázquez. Tampoco es una crítica.

Si acaso son algunas estampas que me quedan de la noche de ayer, en que mis pasos me llevaron a Teatro de Jessica Sandoval (Nuevo León 46, col. Condesa, Ciudad de México) para ver, por fin, "Me sale bien estar triste".

Quizá tiene poco más de un año que sigo a Jimena en Twitter. En este tiempo la he visto montar en diversas ocasiones "Me sale bien estar triste" y desde que escuché el título sabía que apelaba a nuestra vocación humana por la tristeza. Tenía muchas ganas de verla.

Cuando nacemos, venimos llorando al mundo. Ese abrupto momento es un choque de realidad: frío, hambre, luz intensa. Falta y exceso. Ruido y furia. Todo eso nos lleva a buscar el calor, la compañía la calma. Pero si algo nos sale bien, es estar tristes.

Para quienes nos hemos identificado con el montaje de "Me sale bien estar triste" el vouyerismo en las relaciones románticas de la obra es un bálsamo que nos recuerda que no estamos solos en este periplo de tristezas por el mundo.

Me encanta el misticismo con el que se presenta: "la caja" un compendio de historias de amor fragmentadas, que poco o mucho cuentan de quienes han sido espectadores y han alimentado la pieza colectiva de Jimena con sus aportaciones.

Quien se atreva, quien no tenga lágrimas en los ojos, quien quiera donar su bonita letra o su bonita historia a la caja, puede dejar una huella en ese mar de historias que viaja de mesa en mesa y de función en función relatando que todas las historias de amor terminan en una taza de café frío en el mostrador.

¿Cómo preparar un café irlandés?, ¿cómo terminar una relación?, ¿cómo recuperar a un amigo que nos dejó porque "lo cambiamos" por otra persona?, ¿cómo no estar triste, cuando es lo que mejor nos sale? Apenas araño algunas de las dudas/respuestas que aporta esta obra,

Jimena Eme Vázquez, además, promete que cada montaje es distinto. (Y sí, porque además de que las historias de los actores cambian, los espectadores van construyendo con sus reacciones parte del diálogo, es un intercambio muy bonito, de cafetería, que se da rompiendo la cuarta pared y jugando con la empatía que las historias nos causan).

Esta obra va más que bien recomendada, pero por si alguna recomendación faltara, la entrada incluye dos bebidas y como parte de la narrativa se prepara café, así que sale uno muy bien atendido.

Cuenta con el pilón adicional (las chispitas de chocolate sobre el delicioso helado) de la voz de la poeta y dramaturga Martha Mega, quien nos dice "Ya no te quiero", como en una de esas canciones rancheras que escuchaban en la casa familiar e igual de pegadora que un primer trago de mezcal.

El elenco de "Me sale bien estar triste" es Alejandra Reyes, Talia Yael y Daniel H. Gómez.

Se presenta los martes, a las 8:45 hasta el 26 de marzo de 2019. La admisión es de 200 pesos.

D.



Regreso a clases

J. salió un poco mareada de la consulta. Le habían hecho muchas preguntas; también contestó varias pruebas y le pidieron hacer un dibujo. ...