Sao Paulo: aquí se respira lucha

07 junio, 2018
Hace dos años quería conocer Argentina. Saqué mi pasaporte con la finalidad de planear mi viaje y comprar un boleto para fin de año.

Pero mi trabajo dejó de motivarme, empecé a buscar nuevas cosas que hacer y me sentía muy intranquila, así que al final no compré boleto, ni hice nada por viajar.

Después, el año pasado, decidí tramitar mi Visa americana: tener el pasaporte vigente ayudó a librarme de un trámite adicional, pero nuevamente no viajé, porque se movió de fecha el evento que iba a ir a cubrir.

Finalmente, este año regresé a un medio y nos invitaron a cubrir. Yo quería que fuera uno de mis editores, que no ha salido del país, pero le faltaba el pasaporte así que me propuse a ir en su lugar, porque esa alguna vez fue mi fuente.

Bueno, toda esta introducción para decir que mi pasaporte estaba en blanco desde hace dos años y podría haber seguido así... pero no.

Llegar a Sao Paulo fue una odisea porque son muchas horas de vuelo y me tocó un bebé que lloraba. Lloraba mucho. Se retorcía. Yo creo que le dolía algo porque eso no es normal. En uno de esos arranques demoniacos llegó a pegarle a su padre en la nariz y le causó tremenda hemorragia. Mira que los cabezasos son una cosa diabólica.

Además de horas y horas de llanto, vi un par de películas y luego medio dormí.

A ciencia cierta no sé cuanto dormí, pero creo que poco porque me la pasé comiendo en el avión.

Mi viaje en Sao Paulo también fue un poco accidentado: salvo el primer día que escapé con una colega mexicana y una chilena a un parque muy lindo ("QuesepareceaChapultepec" porque yo todo lo quiero comparar con Chapultepec) me la pasé trabajando en el Centro de Convenciones y lidiando con el trafico de Sao Paulo, que es una cosa tremenda. (Se parece al de la ciudad de México). No conocí el centro, ni sé los lugares turísticos, ni podría llegar sola al lugar donde me hospedé sin ayuda de Google Maps. Además Sao Paulo es una ciudad gigantesca, realmente enorme, como México...

Con la diferencia, quizá de que las calles que pasamos no son tan coloridas o pintorescas como las de acá. Se nota abundancia en muchos sitios y una pobreza lacerante y punzante en otros, como Latinoamérica es, pues... contrastante, diversa. Pero muchas construcciones me parecían grises, sin chiste, como cortadas con molde y pintadas a destajo. Incluso desde el avión, al despegar, me daba esa sensación. Todos me dijeron que debía conocer Río de Janeiro.

La gente fue amable y las personas en Brasil son bellas. Me asombraba las combinaciones genéticas que premiaron al país con gente tan guapa. Es un deleite a los ojos.

En cuanto a la comida estuvo bien, comí Sushi delicioso y un filete bueno (pero extrané ponerle salsa o comerlo en tortillas, no tengo remedio), el pan de queso es rico, pero no me enloqueció, como decían. Quizá me faltó probar más cocina regional.

Me quedé con ganas de conocer más ciudades de Latinoamérica, sentir ecos de lo que se siente cercano y distante, encontrarse y reconocerse en unas cosas, alejarse en otras. Fue bonito, pero corto. Duró 3 días.

El regreso fue mucho más tranquilo, escogí un lugar junto a la ventana y volé de día. Mientras aterrizábamos pude cantarle mi poema de amor y esperanza a esta ciudad que llamo mía.

Efraín Huerta/Declaración de amor/Fragmento 


"Ciudad que llevas dentro
mi corazón, mi pena,
la desgracia verdosa
de los hombres del alba,
mil voces descompuestas
por el frío y el hambre.

Ciudad que lloras, mía,
maternal, dolorosa,
bella como camelia
y triste como lágrima,
mírame con tus ojos
de tezontle y granito,
caminar por tus calles
como sombra o neblina.

Soy el llanto invisible
de millares de hombres.

Soy la ronca miseria,
la gris melancolía,
el fastidio hecho carne.
Yo soy mi corazón desamparado y negro. 


D.

La balada del autocuidado

A un mes de vivir sola puedo decir varias cosas:

- No tiene uno tanto tiempo libre como se imaginaría, aún viviendo a unos pasos del trabajo, hay muchos detalles que debe uno arreglar como ir por comida, cocinar, llevar la ropa a la tintorería, comprar cosas ridículas como una mopa... y al final el tiempo libre queda cortito.

- Los vecinos acá aún no los conozco, son super discretos. Si no fuera por pequeños indicios diría que vivo en un edificio vacío.

- Una vez me quedé afuera del cuarto por un lío con las llaves y la vecina de enfrente me ayudó a entrar así que ya la conocí, hasta en bata. (Me da ternura, me recuerda a mi tía).

- No se me dan para nada los arreglos domésticos, ya me estuve peleando con un sencillo clavo para poner mi espejo y con la plomería del lavabo.

- Eso sí, ya aprendí a usar la lavadora de acá y toda mi ropa huele a suavizante sin tener que parecer húngara en plena mudanza acarreando ropa sucia por toda la ciudad.

- Aún no tengo un protocolo para recibir a las visitas: un día hice sándwiches y otro palomitas, pero la verdad siempre me siento inadecuada e incómoda.

- Mis papás no han venido a pararse por acá desde que me dejaron con mi computadora y yo solita puse los tornillos de mi tele, lo que me dio un pequeño sentimiento de logro. Luego le pedí prestado al jefe un tablero de corcho y allí pongo la lista de compras y las postales de Brasil. (Porque me fui a Brasil, pero ese es otro cuento que debo contar en otro día, porque acá va de mi primer mes viviendo sola).

- Hice drama en mi cumpleaños y eso también da para otro post, pero mi abuelita me regaló una postal que resume en forma muy ideal lo que siento en mi interior en esta etapa de mi vida y no creo que sea para nada malo, al contrario. La postal tiene flores y una bicicleta, en una de esas la subo y luego habrá postales de Brasil y estamos hechos.´



D.

Entre la desnutrición y la indulgencia

07 mayo, 2018
Por fin sucedió.

Después de años de soñar, visualizar y trabajar por este momento por fin vivo sola y a unas cuadras de la oficina. Una persona que es tan hogareña pasa por una serie de dilemas (que en mi caso han durado años) antes de tomar esta decisión. Pero al ver que ya era intolerable el translado, horrible el viaje y francamente insostenible la situación, me animé a mudarme.

Hubo otras cosas que me animaron, como que pareció ocurrir en un momento adecuado, ya que el anterior inquilino debía moverse y ya conocía a mi roomie de antes. (Mucho antes)

Diría que esta zona me llama desde hace mucho y las cosas se fueron acomodando para que este fuera mi acomodo final.

Me siento lejos de casa, pero extrañamente también siento que el tiempo en el Cervantino me entrenó bastante para la seriedad espartana que se me requiere.

El espacio es tan limpio, ordenado y agradable que ni yo me lo creo: definitivamente es un avance muy positivo.

Pedí consejos en Twitter para estos primeros días en que estoy ajustando mi presupuesto y mis hábitos para comer "bien" aún sin la guía que me había acompañado siempre. *cof, cof* Día de la madre en puerta, *Cof, cof*

Los consejos que me dieron, poco más, poco menos, fueron los siguientes:

- Buscar mercados y tianguis, para comprar a mejores precios y cosas frescas
- Encontrar los lugares de comida corrida, para recordar el sazón casero por no tanto dinero
- Preparar cosas con antelación: sopas de verdura que se congele, licuados, guisos que puedan tener variaciones (el picadillo puede ser tacos, tostadas... la carne molida puede ser albondigas, hamburguesas...)
- Comparar precios, aprovechar promociones, ser "Caza ofertas" y señora de la casa.

Hoy, de menos ya sobreviví... pero, ¿debería aclarar que mis compañeros de la oficina pidieron pizza?

D.

Santuario de la Mariposa monarca: lepidópteros tóxicos

24 febrero, 2018
Este 18 de febrero fui al Santuario de la Mariposa monarca y aprendí varias cosas.

Primero: no todas las generaciones de mariposas viajan hacia el sur: solo una de cada cinco generaciones nace con la fortaleza para viajar. A esa generación se le llama "La generación Matusalen".

Luego: las mariposas viajan cerca de 120 kilómetros diariamente, así que llegan exhaustas. Por ello muchas llegan a morir al santuario. :(

Es prácticamente imposible llevar a niños a un lugar así: hacen ruido, quieren tocar a los bichos, quieren sacarse fotos con la mariposa en la nariz... Bueno, tampoco muchos adultos deberían ir. Al parecer eso de seguir instrucciones no se les da.

La caminata hacia el Santuario de "El Rosario" requiere una buena condición física: al menos sería ideal. Durante mi viaje me tocaron varias personas que hicieron el recorrido en el doble del tiempo que yo, así que el itinerario del guía de turistas no se respetó: pasamos más de cinco horas en el santuario, cuando solo puedes estar 20 minutos en el espacio donde se encuentran las mariposas, así que el resto fue para deambular en la zona.

Yo tomé muchas fotos de plantitas, del bosque y cerca de 4 fotos de mariposas: resulta que cuando hace frío están dormidas y salen solo cuando hay un rayito de sol para asolear sus alitas.

Las mariposas son naranjas porque se alimentan de una flor tóxica, el algodincillo. (Creí haber visto unas, pero al parecer me equivoqué, tomé otras fotos de otras cosas igualmente bonitas). Las mariposas son tóxicas para muchos predadores, así que no se las comen, advertidos están por el color radioactivo de sus alas.

Y ya, creo que es todo lo que tengo que decir de las mariposas. Les recomiendo que si quieren ir planeen bien su viaje, consulten el pronóstico del clima, que haya sol, lleven agua...

Aquí están algunas de mis fotos.






Vendrán días más cálidos

01 febrero, 2018
Enero de 2018 fue muy frío en la ciudad de México; creo que no recuerdo un mes de enero más gélido.

Hice lo posible por no salir de casa y me acompañé de un montón de reflexiones, ideas, cursos y pensamientos que guardé como semillitas en algodón con un foquito, para protegerlas de la interperie.

Febrero, por otra parte, todavía se ve nebuloso.

Se me ocurrió hoy cómo resolver el puzzle educativo en el que me metí en diciembre.

Y también tuve que dejar ir mi cuenta corporativa; así que en algún momento del año recibiré la llamada para entregar contraseñas. Easy come...

Estoy inscrita en tres cursos en línea, ojalá al terminar tenga más clara mi motivación del año.

Ojalá tuviera más aspiraciones de queso fundido. Sería más fácil de complacer.

No llevo ni una sesión de Yoga, pero terminé de ver Trollhunter. :3

Ya vendrán días más cálidos.

D.

8 Confesiones literarias

24 enero, 2018
Se ha puesto de moda en Twitter pedir favs para contar cualquier cosa.

Yo puse el de "Por cada fav, les digo a que personaje me recuerdan" y terminé haciendo 125 descripciones. #NoesdeDios

Así que ya me voy a ver más moderada con los jueguitos este año...

Pero como este se me hizo lindo, volví a las andadas: "Por cada fav, una confesión literaria"

Me dieron ocho fabulosos corazoncitos, así que van ocho fabulosas confesiones.

1. Uno de los libros que más me ha frustrado en la vida es Ulises de James Joyce. Lo compré con total ilusión, con esperanza de que me atrapara y fuera un libro entrañable para mí... Nunca pude leerlo. Cada vez que lo intenté lo odié.

2. Me encontré "El Aleph" abandonado en una banca de la preparatoria, lo leí sin saber ni haber escuchado nada de Borges y me gustó mucho. Sigo creyendo en la magia de los libros encontrados.

3. Perdí dos veces mi ejemplar de "Amor, curiosidad, prozac y dudas", una novelita de Lucía Etxebarria que a mi entender resume muy bien mi década de los 20.

4. El primer libro gordo que leí fue "La vuelta al mundo en ochenta días" y desde entonces le profeso un amor puro y casto a Phileas Fogg, como solo pueden ser castos los amores de una niña de ocho años.

5. Mi primer libro de poesía fue "Azul", pero mi libro favorito de poesía es el libro que reúne la obra completa de Efraín Huerta.

6. Por muchos años leí una vez al año "La insportable levedad del ser".

7. También por muchos años mi autora favorita fue Agatha Christie. Todavía disfruto mucho sus novelas, pero ya no podría decir que es mi favorita.

8. Una vez entré en un círculo de lectura en donde la primera sugerencia fue leer a la reciente ganadora del Nobel, Alice Munro. No me gustó su obra y me torturé por días pensando en  que no tendría nada que decir el día de la reunión, en que toda la conversación derivó hacia otros temas: terminamos poniendo una película y comiendo palomitas.

La forma del agua: todo lo llenas tú, todo lo llenas

16 enero, 2018
Me gusta el agua, pero definitivamente me gusta más ver llover y no mojarme.

Pensaba eso mientras veía "La forma del agua", que afortunadamente tradujeron de manera decente y no como "Una loca película de sirenos" o algo así... (que pudo haber pasado).

La historia, ambientada en los años 60, cuenta el romance que surge entre Elisa, una mujer muda y un monstruo marino, de esos que le encantan al director, Guillermo del Toro. Elisa, huérfana y víctima de una extraña operación de cuerdas vocales que la dejó sin habla desde pequeña se dedica a hacer la limpieza en instalaciones militares, donde tiene cautivo a un extraño hombre pez de la Amazonia, que piensan usar para investigar una mejor forma de enviar humanos al espacio.

Al enterarse de los malvados planes de los villanos de la película, Elisa decide poner manos a la obra y pide el apoyo de su vecino, un pintor, para urdir un plan (medio improvisado, a decir verdad) que permita que el hombre pez escape.

Sobre la música, la ambientación y el casting no se puede decir nada malo: la selección fue certera y cuidadosa, atendiendo a los más ambiciosos detalles.

Como leía por allí, es una obra no apta para cínicos, pero perfecta para románticos.

Cinco estrellitas de cinco.

D.