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Ketchup y mostaza

V. me dijo que le gustaba la mostaza. Cuando lo conocí me dio una muy amplia explicación sobre por qué era mejor como aderezo y citó sus referencias gastronómicas enraizadas en el cultivo y utilización de la mostaza en las culturas europeas. Además hizo una amplia comparación entre los gustos populacheros y comerciales de su hermano R. que era un fanático de la ketchup.

Yo, que le pongo a mis hamburguesas ketchup y mostaza, sonreí por el detalle curioso... y cuando empecé a salir con V. intenté ver esa pasión por la mostaza como algo común, como hice con otras manías que tenía V. Eso se me hace normal en las relaciones...

Pero nunca le pondría mostaza a unos huevos revueltos. O al arroz. Y es que luego cometo ese error... de querer tomar por propios los gustos de otro, para agradarle.

De la auto anulación no resulta nada bueno, como resultó con el caso de V. Simplemente uno se pierde en la complacencia, se desdibuja, deja de ser...

A veces me pasa en las relaciones y a veces me pasa en el trabajo. Ya muchas veces me he dicho a mi misma que sustentaré mis opiniones, pero veo que mi discurso se vuelve amarillo mostaza con espantosa facilidad.

Quizá me convenga recordar, cuando esté por dar mi brazo a torcer, que las papas fritas saben mejor con ketchup que con mostaza... y eso puede comprobarse, aunque la ketchup no le guste a todos.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...