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Reflexiones sobre Soul y la chispa de la vida*

En las vacaciones de Navidad vi Soul. 

La verdad es que había demasiados comentarios en redes sobre lo maravilloso de la película y caí en la tentación.

** Ahora vienen un montón de Spoilers, así que si usted, amable lector, no la ha visto, puede detener acá su lectura.

La verdad me molestó un poco el protagonista: un hombre narcisista que, enfocado en el triunfo personal no se paraba a pensar en su impacto en su familia, trabajo o en el mundo. La oda al "éxito personal", desvinculado del quehacer diario.

Incluso en sus relaciones con los demás, la energía de hoyo negro de esta persona hacían que poco o nada pudiera saber de los demás, de sus miedos e intereses.

Incluso la desconexión con la madre, a quien veía como una evidente "Resolvedora de problemas", pero no como una persona con sus propios miedos y ambiciones, me hizo pensar que no estábamos frente a un héroe, sino ante un protagonista muy "humano". 

El panorama metafísico que propone Disney, en que te integras a una enorme y gran luz, me pareció pacífico, aunque bastante "ateo"; el tema de ver la luz cuando mueres ya ha sido ampliamente documentado con personas que "vuelven" de la muerte, así que me pareció bien...

Más controversial el tema de elegir una "chispa" de vida o "conformar" personalidades previo al nacimiento. 

Algunas doctrinas religiosas hablan de que las almas eligen con que familia encarnarse para poder aprender; otros dicen que reencarnamos ligados, es decir, un grupo de almas va creciendo y superándose en grupos.

Muchos hablan de la progresión del alma a través de muchas vidas.

También, en concordancia con las ideas de la película, muchas religiones coinciden en que el trabajo espiritual de enriquece de la experiencia encarnada: hay cosas que solo podemos aprender atravesando por el cuerpo.

De allí que sienta cierta simpatía por el personaje de 22: no hay una forma real de prepararnos para la vida, más que vivirla. 

Sobre el final de la película: tras tener la experiencia de "cumplir su sueño" de tocar en vivo con una estrella en ascenso del jazz, el personaje principal descubre que eso no lo completa del todo; preso de esa cierta insatisfacción que a muchos humanos tenemos. ¿Cuál será la próxima meta a alcanzar?

De alguna forma siento que hay un guiño a que la verdadera vocación del profe era educar; sin embargo me pongo a pensar en la chica que llega a pedirle consejo y él, en la locura de querer cumplir su sueño, busca despedirla sin abrirle la puerta. ¿Qué habría pasado si 22 no hubiera estado allí?

Su ex alumno le dice que su clase era de lo mejor que le había pasado; pero: ¿era realmente por ser un maestro inspirador o porque, al amar el Jazz, no podía evitar imprimirle ese gusto a las clases?

Y es que no sé si me he ampliado suficiente, pero la gente más profesional y apasionada de un arte no necesariamente es un gran maestro del mismo. 

Y viceversa: no siempre los grandes maestros, los que inspiran y lideran están llamados a alcanzar la inmortalidad de una área profesional. 

A pesar de dar una buena función, El profe no alcanza la zona en su presentación en vivo, contrario a lo que logra estando en casa, recordando las memorias de ese día confuso y retador. 

Como almas aún tenemos mucho que aprender; quizá no necesitemos tiempo de calidad con Sócrates, con la Madre Teresa de Calcuta, o con Gandi. Quizá solo debamos escuchar más, tener los ojos más abiertos, centrarnos menos en nosotros mismos, en nuestras obsesiones y ver que hay un horizonte lleno de luz que nos espera. 










Mirai: mi pequeña hermana

Encontrar tu lugar en el mundo no es tarea fácil; de hecho es una de las cosas que tardamos en entender. Cuando somos pequeños el reconocernos como un ser independiente es algo que toma tiempo. Empezamos a ubicar a los otros y las relaciones que tenemos con ellos también nos definen.

Al principio de Mirai, mi pequeña hermana, conocemos a Kun: hijo único de una familia de clase media en una ciudad de Japón es bastante consentido: tiene una gran cantidad de juguetes y la vida familiar gira en torno a él.

Pero todo eso está por cambiar con la llegada de la bebé: su nueva hermanita es primero una curiosidad, luego una molestia y finalmente aparenta ser una enemiga a vencer.

¿Cómo un ser tan pequeño, indefenso y a la vez tan molesto puede quitarte tu reinado?

Si ustedes son los hermanos mayores seguro sabrán a qué me refiero.

Mirai: mi pequeña hermana no solo es una cinta conmovedora, muy bien escrita y con un montón de situaciones graciosas y fantásticas: también es un prodigio técnico de animación. Fue nominada como Mejor película Animada a los Premios de la Academia y aunque ya sabemos que no ganó, realmente es un trabajo que no quieren perderse. Detallada, sutil, elegante, moderna. Algunos de los adjetivos que se le pueden dar a la animación de esta cinta.

Algo que es muy bonito de esta cinta es la manera en que juega con el tiempo/espacio y la realidad/fantasía, ya que nos sumergimos sin problemas en el mundo de Kun, pero también podemos viajar al Japón de la posguerra y nunca se siente forzado ni caótico. Logro que también se aprecia en "La chica que saltaba a través del tiempo" del mismo director, Mamoru Hosada.

Algo muy emotivo y universal es como los padres de Kun y Mirai tropiezan y se levantan en su camino de ser padres; se recriminan sus errores pero también aprenden juntos lo que es la crianza. Ninguno es perfecto, al contrario, se saben falibles y siguen en evolución constante. Son muy bien llevados en el sentido de que, sin importar en que etapa de la vida te encuentres, si viviste en familia sabrás que la sutil línea entre la normalidad y el caos está a segundos de distancia.

Hay muchos simbolismos de la cultura japonesa y uno de los que más disfruté fue el amor de Kun por los trenes; de hecho muchos niños tienen esos apasionamientos por temas que los hacen ser unos mini expertos en temas disímiles como dinosaurios, aves o, en el caso de Kun, rutas y modelos de trenes.

Mi recomendación de Mirai; mi pequeña hernana: no olvide los pañuelos deshechables.

D.

36

Después de hacer un análisis meticuloso de mi consumo de películas, llegué a esa bonita cifra.

Voy 36 veces al año al cine.

Eso sin contar las películas que pueda ver en la tele.

 Pero pensaba lo que decía de mi que casi la mitad de los fines de semana de cada año estoy metida en una sala oscura, sumergida en las historias de otros, viviendo a través de sus ojos, en estepas, en montañas, en ciudades de altos edificios y paredes de espejo.

Mientras afuera sigue la marcha de los autos, el claxon de las señoras, los perros bucando taquería abierta, las manos extendidas por monedas.

Yo estoy envuelta entre luces que cuentan cuentos, en la butaca suave o incómoda que va cediendo al peso de mi cuerpo, cruzada de sueños y esperanzas, estremecida y temblorosa, sin más en la mente que el final de la historia.

En ese caldero de luz y sueño se vacían mis minutos de vida, contando historias que no son mías, que acaso pueden ser el reflejo de alguien que si vivió eso.

¿Es que acaso renuncio 36 días al año a la aventura para vivir este substituto claro y dulcificado de un viaje, de un encuentro, de un despertar, de una revelación?

Este año me ha dejado pensado muchas cosas, me siento cansada y débil, como si parte del viaje hubiera sido en balde.

D.

Los ocho más odiados

No, esta no es una entrada sobre ex novios. (Luego haré una igualita, pero de ex novios)

Es sobre la película de Tarantino, que fui a ver el fin de semana y que me dejó un sabor de boca agridulce.

Primero porque tengo una clara desviación con las películas que tienen un giro detectivesco, estilo "Quién es el culpable" y esa deformación me impide ser muy objetiva.

Segundo porque desde que mi abuelo me puso "El bueno, el malo y el feo" en su casetera supe que tendría una relación de amor con las películas de Wester que afectaría el resto de mi vida.

Los ocho más odiados no es la excepción. Aunque es ridículamente larga la disfruté mucho. (Dura 174 minutos, así que más les vale que no tomen agua antes de verla o tendrán que ir corriendo al baño,  como yo lo hice).

La película está dividida en capítulos y cada uno de ellos tiene su título y su razón de ser. El primer capítulo narra el encuentro del Mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson) con una carreta en la que viaja Jhon Ruth, el Verdugo, un caza recompensas interpretado por Kurt Rusell que trata de transportar a la peligrosa Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh) a la ciudad más cercana, Red Rock.

Samuel L. Jackson intenta negociar su transportación porque se acerca una tormenta, a lo que "El Verdugo" acepta de mala gana; tras despojar a Jackson de sus armas se dirigen a buscar un refugio en la Mercería de Minnie: ya cerca de llegar encuentran al sheriff Chris Mannix, quien también solicita un lugar en el transporte para evitar la terrible nevada.

El conflicto se produce en la Mercería de Minnie, cuando los viajeros se encuentran con los otros cuatro personajes de la historia: Bob "El mexicano" (representado exageradamente por Demián Bichir), Oswaldo Mobray (el inglés Tim Roth); Joe Cage (Michael Madsen), un viajero de pocas palabras y el ex General Confederado, Sandy Smithers, interpretado por Bruce Dern.

Los conflictos raciales y las viejas rencillas producto de la guerra civil que enfrentó al país algunos años atrás van escalando y se convierten en los disparadores de la tensión en la trama. El diector juega con el personaje del narrador con una voz en off que después desaparece. Algunos diálogos son elocuentes, mientras que otros son absurdos y cansados.

Lleven buen abrigo, porque las escenas en exteriores provocan mucho frío (no tanto como en "El renacido" pero yo sí terminé frotandome las manos). Además hacia el final se pone muy Tarantino, así que pueden esperar muchos disparos, sangre y tributo a lo gore. Sin ser el mejor trabajo del director, definitivamente cumple el cometido de una visita al cine: entretenimiento y contar una historia con buenas actuaciones.

Finalmente, dejo una mención especial para la música, que está a cargo del brillante y talentoso Ennio Morricone. Si quieres hacer un Western más vale que te acerques al mejor y sin duda Morricone sabe lo suyo.

D.

Orquesta Sinfónica Juvenil de Uruguay: ¡Viva!

La llamada llegó el viernes. Ya estaba por "cerrar la cortina" y una voz conocida me invitó a escuchar a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Uruguay en el Teatroo Esperanza Iris (también conocido como Teatro de la Ciudad).

Mis recuerdos de la infancia de ese recinto, más el previo conocimiendo de que de todas formas andaría en el centro en ese día y hora me hicieron animarme a confirmar para asistir a lo que ha sido una de las tardes más agradables del año.

Fue hasta el final de la presentación que entendí que la Orquesta Sinfónica de Uruguay está en una gira latinoaméricana en la que México es el penúltimo sitio donde tocarán: ahora se encuentran en Estados Unidos, donde darán sus últimas presentaciones en la ciudad de Miami, Florida.

El programa de la noche fue muy completo: comenzó con "O trenzinho do Capira", de Héctor Villalobos; luego vino la interpetación de "Rapsodia in Blue" con la participación del pianista Coro Fodere,  que fue uno de los momentos estelares de la noche y encendió los ánimos de la audiencia (pocos, pero entusiastas).

Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a Carlos Gardel, en el que la orquesta interpretó fragmentos de "Por una cabeza", "Volver" y "El día que me quieras"; también sonó "Adios Nonino", del argentino Astor Piazzolla.

Finalmente, el concierto terminó con "Taquito Millitar" de Mariano Mores y "La comparsita", de Gerardo Matos Rodríguiez.

Ante el llamado insistente de la audiencia la orquesta nos complació con 3 piezas más, incluso el bandeneonista Nario Recoba ofreció una pieza solista.

Algo destacable de esta Orquesta es que los músicos integrantes tienen entre 15 y 25 años; estuvieron dirigidos por el director y fundador de la orquesta Ariel Brito.

Instagram - el mundo y sus filtros

Pensé mucho antes de tomar la decisión de abrir una cuenta en instagram.

No me imagino como una persona visual, que pinta o que fotografía. Suelo pensar en términos de conceptos.

Nunca me fue sencillo dibujar y la idea de plasmar algo "para siempre" sin más acotación al pie me parece un poco abrumadora.

Hace casi dos años que tengo un teléfono con capacidad de tener Instagram, pero ni todos los restaurantes que he ido, ni a todos los gatitos a los que les he rascado la panza me han motivado en este tiempo a crear mi cuenta.

¿Por qué hoy? ¿Por qué ahora?

No puedo decir precisamete que sea presión social, aunque algo hay de eso.

Todos los comentarios asociados a una foto me hacen pensar en un instagram como un punto de partida.

¿Y es un viaje que nos lleva a donde?

Mi idea es que visualmente un canal de instagram por sí mismo es ya un filtro de como queremos ver la realidad. ¿Por qué no sumar mi voz a ese coro?

¿Y tengo algo más por decir a través de imágenes?

Mi primer instinto es decir que No. No hay nada original que pueda aportar.

Mi segunda valoración es que sí, de todas formas todos subimos fotos de gatitos, pero no subiré exactamente el mismo ángulo de bigotes, entonces todo suma.

La frivola documentación del breve instante...

Y pues eso. Ya tengo Instagram.

D.

Cuídese mucho: Sophie Calle en el Museo Tamayo

Entré a la exposición de Sophie Calle un poco desorientada. Estaba en espera de la famosa expo de Yayoi Kusama y tenía que hacer tiempo.

Me asomé a las vidrieras y vi fotos, fragmentos de cartas. El análisis detallado y lingüistico de una carta.

Subrayados, entrecomillados.

Pensé que era un análisis forense, de algún tipo de asesino, que era diseccionado en su malvado método.

En las paredes fotos de mujeres que leían. ¿Qué leían?

Poco después comprendí: era un correo que Sophie Calle recibió y convirtió en un performance, una experiencia artística.

Su manera de cuidarse/curarse fue darle a leer el correo de "Se acabó" a 107 mujeres distintas.

Lingüistas, historiadoras, psicólogas. Incluso una mujer payaso.

La carta fue interpretada, reinterpretada, destazada. ¿Quién era el autor? ¿Qué quería? ¿Qué lo motivó?

Esta es la carta, su original, en francés:


"Sophie,

Llevo un rato queriendo escribirle y contestar a su último email. Al mismo tiempo me parecía mejor hablar con usted y decir lo que tengo que decirle de viva voz.
Por lo menos esto quedará ya escrito.
Como sabe, últimamente me he sentido mal. Como si ya no fuera yo mismo en mi propia existencia. Una especie de angustia terrible contra la que poco puedo hacer salvo avanzar a toda prinsa en un intento por dejarla atrás, como he hecho siempre.
Cuando nos conocimos puso una condición: no convertirse en la "cuarta". He respetado el compromiso: ya hace meses que dejé de ver a las "otras", puesto que no tenía forma de seguir frecuentándolas sin convertirla a usted en una de ellas.
Creía que eso sería bastante, creía que el quererla yo y el quererme usted bastaría para que la angustia que me empuja siempre a buscar en otros lugares y me impide por siempre jamás estar tranquilo y sin dudarlo ser simplemente feliz y "generoso" se calmase con su presencia y con la certeza de que el amor que me aportaba era lo más beneficioso para mí, lo más beneficioso que haya conocido jamás, como bien sabe. Pensé que escribir pondría remedio, que disolvería mi "intranquilidad" y me permitiría ir a su encuentro. Pero no. Me siento aún peor, no puedo ni decirle en que estado me encuentro. Así, esta semana, empecé de nuevo a llamar a las "otras". 
Sé lo que eso significa para mí y a que ciclo me arrastrará. No le he mentido nunca y no estoy dispuesto a empezar a hacerlo hoy. Al principio de nuestra relación usted había anunciado otra regla: que el día en que dejásemos de ser amantes no se plantearía volver a verme. Sabe hasta que punto esta imposición me resulta desastrosa, injusta (Puesto que sigue viendo a B. R) y comprensiblemente (evidentemente...); de modo que no podría nunca convertirme en amigo suyo.
Pero hoy, el hecho de que acepte plegarme  a su voluntad a pesar de que echaré terriblemente en falta verla, hablar con usted, aprehender su visión de las cosas y los seres y sy dylzura conmigo, da cuenta de la importancia de la decisión que tomo.
Pase lo que pase, tenga presente que no dejaré de amarla de ese modo que mes propio como lo hice desde que la conocí, un modo que seguirá vivo en mí y, estoy seguro, no morirá.
Pero hoy, sería la peor de las farsas tratar de prolongar una situación que, lo sabe tan bien como yo, ya no tiene remedio. Por respeto al amor que le tengo y al amor que me tiene y que me obliga ahora a ser franco con usted, como un último tributo a lo que compartimos y que será, por siempre, algo único. 
Me hubiese gustado que las cosas fuesen de otro modo.
Cuídese mucho

X.  

Me pregunto si todos hemos recibido una carta así. "No eres tú, soy yo. Es que mis problemas me impiden amarte como mereces ser amada". Me pregunto si todos hemos escrito una carta así: "Te quiero demasiado como para mentirte. Me hubiera gustado poder continuar con esto. Cuídate mucho".

A través de la narración reiterativa de la historia, la despedida va perdiendo peso, se vuelve cada ves más ligera, hasta poder dejarla ir.

Entre las 107 mujeres hay quienes lloran sobre la carta. Quienes se carcajean de ella. Quienes la queman y quienes no pueden creer lo egoísta del mensaje.

Creo que mi interpretación favorita fue la siguiente:


¿Y usted que sintió al leer la carta?

Tuve mucha suerte al poder encontrar "Cuídese mucho". Vayan, si pueden, a verla al Tamayo.

D. 

Nada, basada en una novela de Janne Teller

"Nada importa. Hace mucho que lo sé. 
Así que no merece la pena hacer nada. 
Eso acabo de descubrirlo."

En este blog muchas veces se ha tocado el tema de "El sentido de la vida", justo cuando ya se nos develó que ese sentido es a la izquierda...

Pero más allá de eso, aunque la vida tenga un sentido y nos desvelemos por caminar hacia la izquierda. ¿vamos a llegar a algo? ¿Tendrá algún significado estos pasos que damos? ¿Nos van a llegar a "algo"? ¿Y ese "algo" es importante? ¿Ese algo significa "algo"?

Conforme crecemos vamos dotando a las cosas de significado. Importan (para nosotros importan) en la medida de que los asociamos con otros hechos que también socialmente importan (patria, familia, religión, fama, éxito, dinero). Esa red de significados nos sostiene, como el hilo de la araña que la sostiene de las ráfagas de aire y aunque sea casi invisible, allí está, para no soltarnos, para no ser unas arañas dando patadas en el viento.

Nada, la novela de Janne Teller, aborda estos temas filosóficos en un grupo de estudiantes de secundaria, que tienen un dilema: ¿cómo convencer a uno de sus compañeros que la vida tiene un significado? Su compañero ha adoptado una actitud nihilista ante la vida y dejó las clases para subirse a un ciruelo y dedicar sus días a gritarles frases desmotivadoras a sus compañeros: ¿Qué caso tiene esforzarse? ¿Ser exitoso? ¿Ser rico? ¿Acaso algo deja de ser una farsa alguna vez?

Platicaba con mi acompañante a la obra, (una adaptación del profesor Raúl Uribe me permitió conocer "Nada" como obra de teatro)  que en la adolescencia muchas veces nos intrigan temas filosóficos, pero no siempre tenemos ocasión de explorarlos. 

Los protagonistas de "Nada" se van cuestionando sobre lo que representa "algo" para ellos e intentarán que su compañero de escuela reconozca que entre las cosas que van juntando en un montón las cosas "significan". La historia se va complicando y el montón de objetos es cada vez más macabro y los llevará a conocer cuales son los límites (o falta de ellos) en el andamiaje moral que los protege. 

La historia termina por dejarte pensando en lo que tiene significado para ti, en las cosas que "de verdad importa" y lo que sería irrenunciable en tu vida. ¿Qué donarías a una pila de objetos para aportar significado?

D. 

El hombre desnudo: una aproximación personal

"Venimos a ver hombres desnudos, no perros..." aseguró una expectadora muy segura de sus intereses al ingresar a la que se ha convertido en "polémica" exposición "El hombre desnudo" que estará todavía disponible para su disfrute en el Museo Nacional de Arte hasta el 17 de junio.

A diferencia de otras exposiciones a las que he acudido en el MUNAL, no vi tanta efervesencia por ir a ver a "El hombre desnudo". Morbo si había, entre la moderada cantidad de asistentes. Algunos en pareja, otros solitarios como yo, además de ver la exposición disfrutabamos las diversas reacciones de los otros.

En las parejas de hombre y mujer, además del gozo estético, había una pizca de celos y quizá cierta comparación entre los hombres que allí se retrataban... Y eso que puedo asegurar que no había figuras que representaran propiamente un arrebato erótico: si acaso un escarseo ligeramente homosexual.

Las más de las veces se trataba de el hombre que hace. Está desnudo, eso sí, pero está haciendo algo: caza, lucha, nace, muere.

El hombre se retuerce en el dolor o se baña en la gloria de los ángeles. La desnudez no lo define, sólo es parte de la pose que mantiene, como si dijeramos "exposición de hombres con brazos extendidos".

Hay cuadros y esculturas muy bellos. Están expuestas 171 obras en esta exposición y la selección del museo de Orsay va de lo puramente anatómico a lo francamente etéreo.

Quién ha visto a un hombre desnudo, podrá constatar que en su fragilidad y fuerza se afirman los contrarios que hacen interesante al ser humano; además... es la posibilidad de disfrutar de obras que van desde el paisajista José María Velasco (que tiene un estudio de su época de estudiante en la exposición), José Clemente Orozco (a quien también vemos posar como modelo), Pablo Picasso (que también aporta un estudio=, Paul Cézanne, Auguste Rodin (impresionante escultura), Javier María, Dr. Lakra, Julio Galán... entre muchos otros.

Vayan a ver la exposición. Disfruten los cuerpos que están allí, antes de que sean polvo.

Cinco estrellitas, claro.

D.

 

Escándalo americano: la espectacular Amy Adams

La primera vez que me fijé en Amy Adams salía en una película de Disney.

La verdad me llamó la atención el color de su cabello y su carita pecosa, pero pensé que pasaría de moda.

Ahora parece estar en todas las películas dramáticas de la temporada y me acuerdo de la época de gloria de Scarlett Johanson...

Pero este es el momento de Amy Adams y creo que lo está aprovechando bastante bien con películas como Escándalo Americano, donde interpreta a una seductora estafadora que se hace pasar por alguien de la alta sociedad inglesa para embaucar a personajes desesperados por obtener un préstamo.

La idea es de un bien personificado Christian Bale, quien actúa en el papel de Irving Rosenfeld (nada que ver con Batman, aquí no hay material para sueños eróticos); uno llega a sentir mucha empatía con Adams y Bale, pues aunque no pasa desapercibido que pertenecen al mundo de los timadores, sus papeles están cargados de matices y humanidad.

En el papel de la esposa de Christian Bale se encuentra Jennifer Lawrence: también ella hace gala de una gran actuación y añade un toque impredecible a la trama. Su aparición en escena es como la de una fuerza de la naturaleza que siempre llega a cambiar las cosas.

Me divertí mucho con Escándalo americano y recomiendo verla. Es un boleto de cine bien invertido.

Cloud Atlas: siguiendo el cometa entre las nubes

Llegué a ver Cloud Atlas sin ideas preconcebidas. En primer lugar no había visto cortos, en segundo lugar el título no me decía nada y en tercer lugar: pensé que el protagonista era Tom Cruise y no Tom Hanks.

Fue una sorpresa.

No me refiero sólo a la aparición de Tom Hanks en lugar de la cara de Tom Cruise. Sino las historias que integran la película, las caracterizaciones y el espíritu fresco que se desprende de la experiencia de ver la primera cinta del 2013 en el cine.

Tengo ganas de la trivia del Oscar que organiza Ale Séptimo Sentido, pero sobre todo tengo ganas de regresar al cine, así que fue una excelente forma de empezar el año.

Para mí, Cloud Atlas tiene todo lo que necesita una película: personajes entrañables, amor, acción, te deja pensando, te hace reír... y visualmente está muy bien pensada.

Debo admitir que en momentos de la cinta casi me gana el llanto, pero es que ese día en particular andaba con el oído sensible para escuchar algunas cosas que se escuchan entre líneas: ¿Qué caso tiene pelear, cuando todo parece ir en contra, cuando incluso el mismo destino parece ponerte contra la pared? ¿Tienen nuestras acciones un eco, alguien escucha las pequeñas decisiones que tomamos a diario, los pequeños actos de bondad que acompañan nuestros días?

Yo creo que esta película nos llena de esperanza y nos recuerda que, aunque temporalmente el cielo esté cubierto de nubes, más allá de lo que vemos existen grandes montañas que permanecen fijas y bellos cometas que nunca dejan de moverse.

El que no veas algo, no quiere decir que no esté allí, en algún momento y podrías encontrarlo... a la vuelta de la esquina.

Cinco estrellitas. 

D. 


El Santos Vs. La Tetona Mendoza

La primera vez que escuché el nombre de "La jornada" de manera conciente fue en cuarto año de primaria. Estaba enamorada de mi maestro y él era un Oaxaqueño, muy activo en su comunidad, que se preocupaba por luchas sociales, nos invitaba a leer el periódico y confiaba en mí.

Recuerdo perfectamente que, cuando nos tocó el tema de "La entrevista" me envió a entrevistar a un profesor de quinto año, que era periodista...

El caso es que mi profesor de primaria leía la Jornada. Y alguna vez preguntó: - ¿Alguien conoce el suplemento para niños de la jornada?

Yo levanté la mano y él sonrío. Casi siempre era yo quien levantaba la mano. Él hablaba del suplemento de los sábados, pero cuando me preguntó: ¿y cuál es tu parte favorita?, yo dije: El santos!

Y me di cuenta de que mi papá sólo compraba el periódico cuando salían las caricaturas de El santos.

Así que ahora que hicieron la película me propuse estar allí en el primer fin de semana de exhibición.

La Tetona Mendoza, los Zombies de Sahuayo, el Cabo... La experiencia completa desde mi asiento del cine. Disfruté mucho y me reí como niña. Se me antojó un taco de aguacate y viajar por el país escuchando la Rondalla de Saltillo...

Descubrí que tengo un poco de sangre zombie en mis venas y adiviné que el amor eterno duraría 3 semanas.

Vean "El santos vs. la tetona Mendoza" antes de que la quiten del cine para poner especiales Navideños. Es de 4 estrellitas y muchas risas.

D.

Lágrimas en la melena del león

"Entradas agotadas", la tristeza que viene después nos lleva a revisar en la cartelera. Gabriela quería ver la de Woody, pero al parecer era una misión realmente dificil.

Así que entramos a la japonesa "Lágrimas en la melena del león", un poco tarde, debo decirlo: perdimos la escena inicial.

Aún así yo difruté la cinta, la fotografía en blanco y negro es frangamente hermosa, el puerto y su belleza sencilla, el simple encuadre de un muelle, el duro trabajo de los pescadores y las horas muertas del astillero se reflejan plenamente en esta cinta de Masahiro Shinoda.

La historia es un drama y, aunque a mi acompañante no le ha gustado nada, por lo exagerado de algunos momentos de la cinta, creo que la historia es interesante y al menos a mi me mantuvo interesada.

La cinta narra la historia de Sabu, un muchacho huérfano que trabaja en el puerto para una empresa que tiene un sindicato, Sabu es protegido del líder sindical y también es espía, por lo que los trabajadores lo desprecian, ya que es él quien se encarga de quitarles siempre su "cuota".

El dirigente sindical, un ex combatiente de la segunda guerra mundial, es un tipo nefasto a quien Sabú estima, pues vive con la convicción de que lo salvó de morir en un bombardeo; el diringente tiene una relación enfermiza con la esposa del dueño de la empresa, una ex secretaria que ascendió socialmente y vive en un matrimonio infeliz.

Es en este entorno que Sabu conoce a Yuki, una joven que trabaja en una cafetería y a la que salva del "ataque de un feroz perro"; Yuki queda conmovida con la parte que logra conocer de Sabu: su forma de cantar y la ternura que vive en él.

Sin embargo, bajo la influencia de su protector Sabu y otro de sus compañeros cometen el asesinato de un trabajador que formaba parte de las reuniones clandestinas para formar un nuevo sindicato.

La sombra de este asesinato perseguirá a Sabu y volverá su vida una pesadilla, enfrentando su espiritu a una batalla en donde se dará cuenta de que gran parte de las cosas que creía ciertas son mentira.

Tres estrellas y media, y la recomendación de verla si les gustan los melodramas.

D.

Amanecí nueva esta mañana y mi referencia más cercana es el periódico de hoy...

Hoy, después de varis años de no publicar, en un periódico nacional salió un  texto mío.

Además de sentirme emocionada,debo decir que me llamó la atención la imposibilidad de creerlo al ver la edición en Internet, pues ya me acostumbré a publicar diario en internet...

Así que tuve que ir al puesto de periódicos, donde un hombre muy amable me deseo una bonita tarde y me entregó un montón de papel entintado, que tenía la misión de envolver papayas, pero que pasó un momento por mis manos, en espera de ser leído (sic)

La verdad es que ni siquiera he leído el titular... sólo me quedé mirando en espacio de mi nombre, emocionada, sobre ese fondo aguamarina...

Amanecí nueva mañana y mi referencia más cercana es el periódico de hoy.

D.

Orozco: luces y sombras del Goya mexicano

Aclaración: Esto del Goya mexicano no se lo puse yo, lo leí en una de las cédulas de la exposición que voy a reseñar, pero no recuerdo exactamente en cual... así que no procedan al linchamiento.

Amo el Museo de San Idelfonso. Lo amo desde que soy niña. Lo amo en sus espacios abiertos y en sus oscuras salas. Lo amo en su olor a viejo y en los pasos de mis abuelos, quienes estudiaron allí, cuyas risas y travesuras se asoman en las esquinas.

Cuando lo conocí, la imagen que se me quedó más gravada fue (¿cómo no, si es imponente?) la hermosa pintura de Orozco que está en las escaleras, retratando a la Malinche.

Pocas veces había yo visto mujeres desnudas (salvo mi madre) y esa imagen llena de fuerza, terror, oscuridad, salvaje deseo, impulso, vigor, se me quedó grabada en el alma.

Y en aquel entonces no se me ocurrió preguntar de quien era el cuadro, pues no, cuando uno es niño no piensas en esas cosas; creí que era como una de esas formaciones físicas que están allí, como las montañas, como los desiertos, como las cascadas.

Y así, por muchos años, no tuve conciencia de quien era Orozco, ni aunque veía en mis libros de texto sus pinturas, no lo asocié nunca con una imagen o un hombre, o una foto en particular.

Pero ese tipo de fortaleza, ese guiño oscuro, permaneció allí... hasta que empecé a tomar clases con mi asesora de tesis, quien me puso en perspectiva el muralismo mexicano...

Y fue allí cuando empecé a conocer más de Orozco y sus ideas... por eso no podía yo perderme la retrospectiva de este hombre que, en sus inicios, fue caricaturista, así que pasa por mi vena periodística y regresa a mi, a una parte que tengo vedada a otros pintores...

José Clemente Orozco retrata los principales movimientos de lucha en México con una fuerza y una crudeza terribles; en sus pinturas se observa el dolor y la muerte con efectividad.

De esta muestra, destaco las tintas que se encuentran en el primer piso, en la sala 15, creo recordar... Unas hermosas y dolorosas imágenes de la Revolución mexicana, que parecen cobrar vigencia en estos días, en que la sangre tiñe las calles de nuestro país y la violencia se manifiesta con su cada de muerte.

Algo que se me queda fijo también en la memoria es la doble imagen de mujeres que veo en Orozco, aquellos seres enrebozados  vs. aquellas prostitutas de maquillaje exagerado y corrido. 

Orozco frecuentaba burdeles y lupanares, sus escenas han quedado en pintura, como si fuera ayer y aquellos centros de baile, el olor a borracho y las botellas vacías sobre la mesa estuvieran tintineando...

La retrospectiva se llama "Pintura y Verdad" y pueden verla hasta el día de mañana (si, lamento avisarles con tan poco tiempo, pero que quieren, apenas pude escaparme a verla) en el Museo de San Idelfonso, Justo Sierra No. 16 detrás del Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. 

D. 

Mis 10 lugares favoritos del 2010

Continuando en la línea de los recuentos, creo que es importante destacar que este año fue muy significativo respecto a conocer nuevos lugares y reconciliarme con otros...

La verdad creo que en romper prejuicios nunca ha tenido un año tan bueno.

Así que sin más, sin orden específico de preferencias les presento mis lugares favoritos del 2010

a) La plaza de Toros México: La veía por afuera y la curiosidad me ganaba... Y al entrar la cerveza de 10 pesos ganó mi corazón. Un lugar entrañable, lleno de carteles que te invitan a viajar al pasado. La primera vez que fui estaba allí Juan Ramón de la Fuente y se cortaron tres orejas. Luego se te mete en la sangre.

b) El museo de Bellas Artes - La exposición de René Magritte: Ya he ido a Bellas Artes muchas veces, pero no hay nada como ir a una exposición que te robe el alma. Así fue para mi ver la obra de René Magritte en Bellas Artes: me hizo redimensionar por completo el Palacio. Larga vida.

c) La mezcalería "Al Andar" en Regina: En mis correrías y desvíos este lugar se hizo mi central de operaciones para platicar y beber. Situado en estratégica zona para ver pasar gente extraña, Al Andar se ganó mi corazón.

d) Pulquería La risa: En la segunda privada de Mesones esquina con la calle Mesones llegué a la risa un día que tenía mucha hambre y me pusieron de botana un plato de arroz con frijoles que me supo a pura gloria. También me sedujo lo pintoresco de la clientela. Tenía muchos años sin probar pulque.

e) La peña del Son: Ubicado en Gallo Rojo casi esquina con la cuarta avenida, los aventurados que se arriesgan a ir en busca del Son Cubano, encuentran este local atendido con buena mano y mejor ánimo. La rumba no para y sigue siendo cultura.

f) El rincón del tejedor, en la cafelibrería El Péndulo: Fui llevada allí no por el tinto, ni por la botana, sino para escuchar cantar a mis amigos y a los amigos de mis amigos. Me dejé mecer en sus sillas de cuero y arropar en la noche.

g) Collage - Bar Karaoke: Estratégicamente situado en la Zona Rosa, cuando llegué al Collage saludé a todos porque no conocía a la anfitriona... luego me informaron que mi fiesta estaba escaleras arriba. Pero creo que es normal en un Karaoke que deje uno afuera las inhibiciones.

h) Cantina Dos Naciones: Si la rumba es cultura, eso nunca fue más cierto que en el Dos Naciones. Aún bailan mujeres al ritmo de las notas del piso de arriba y abajo nos atascamos de botana que se paga sola a la tercera cerveza. Allí el tiempo parece detenido y sólo queda la platica de dos que conversan. Bolívar, a unas cuadras del metro Allende.

i) Starbucks de WTC - Félix Cuévas: Nunca en mi vida había ido tanto al Starbucks. La verdad no estuvo planeado, pero una de mis mejores amigas lo declaró centro de operaciones para desfacer entuertos y recordar la infancia... Allí, frente a un café que nunca supe si era largo, grande, alto, ancho o que diablos, nos reímos y realizamos nuevos planes para conquistar el mundo.

j) Las escaleras: Sentada en el bordo de una ventana o con los pies colgando, podrían encontrarme echa un ovillo en las escaleras. Una cerveza muy grande para mi cuerpo, a decir de la bioquímica, sería pretexto suficiente para prolongar la tarde y convertirla en noche. En la Calle de Donceles, domicilio conocido.

D.

3 primeras veces

Este año fue emocionante por muchas cosas, pero quizá lo más importante es vencer los miedos que uno tiene y enfrentar la vida como viene...

Así que sobre todas las maravillas que vi, las personas que conocí y lo que he aprendido, quiero agradecer por 3 cosas que hice.

a) Fui por primera vez a la plaza de toros: esta era una deuda desde la universidad, cuando uno de nuestros profesores nos dejó la misión de ir, pero la evadí y escogí otro sitio para hacer mi crónica...

Pensaba que la fiesta brava podía ser muy violenta y me daba algo de miedo quedar desmayada, para horrir de mi acompañante.

No voy a negar el miedo y la adrenalina que había en mí aquel día, pero realmente ha sido una de las experiencias más intensas e interesantes que he tenido: la gente, la música, la comida al aire libre, el sol...

Tengo muchos amigos que están totalmente en contra de las corridas de toros y la fiesta brava, pero sigo pensando en lo que dijo alguna vez la heredera de la hacienda Atlanga, dedicada a la ganadería: estos toros se crían especialmente para lucirse en un ruedo.

b) Me tomé mi primer Cosmopolitan: por cierto que eso no fue en una ocasión social... o si lo fue, pero cuando lo pedí estaba sola y me sentí muy bien con esa mini declaración de independencia de color rosa, que los propios locutores del El fin del mundo llamaron un "acto iniciatico". Realmente lo fue.

c) Fui a un Karaoke (y no sólo fui, canté dos rolas): en eso de aprender a burlarse de uno mismo, tomarse menos en serio y ser realmente yo, aprendí que puedo cantar frente a un montón de desconocidos y hasta bailar... Si yo quiero.

Este año no salí del país, ni recorrí el mundo, ni nada así. Mis logros fueron los que conseguí conquistandome a mi misma y eso me parece digno de celebrar, gozar y recordar.

D.

Harry Potter o la dificil transición hacia la gran pantalla

Siempre que tomaba clases de apreciación cinematográfica en algún momento se planteaba la duda de ¿es posible llevar un libro a la pantalla grande de forma exitosa?

Los ejemplos de desastres eran muchos...

Los de éxitos muy pocos...

Y aún así, como parte de los retos de nuestro mundo alocado, esta práctica es cada vez más común...

Y en uno de esos experimentos Harry Potter...

El último libro de la saga de J. K. Rowling era un reto por donde se viera: después de tantas entregas el furor de los fanáticos que han leído y no la novela se tenía que desbordar.

La decisión fue partir la última entrega en dos...

Y esta primera parte intenta reflejar la desesperación que cunde en el reino mágico al desatarse la fuerza de los poderes maléficos: cuando el hastío de los héroes y su impotencia se muestra al máximo, pues están en un marasmo que los aisla además de sus seres queridos.

Es difícil retratar 120 páginas de inacción en 20 minutos de pantalla...

El mediano éxito de esto se expresa en la primera parte de la última película de HP: Las Reliquias de la muerte...

¿Mi parte favorita? Donde Hermione cuenta la historia de los tres hermanos y las Reliquias de la muerte... Un gran trabajo.

Cuatro estrellitas por hacer el intento... y a ver que pasa en la siguiente.

D.

Correr en el parque

De camino al trabajo siempre paso por un camellón que ha sido adaptado como pista para trotar y correr...

Me gusta ver a las personas correr y ejercitarse... Me gusta ver como pasean a sus perros mientras los del camión van estresados, pensando en sus ocupaciones.

Esas personas del camellón, muchos adultos mayores o mujeres, que se toman el tiempo para cuidar de si misma y llevan su propio ritmo...

Esa idea, de que todos somos un mundo, le da perspectiva a mis mañanas y me hace tomar todo con mucha más calma...

Después de todo, si ellos se toman el tiempo para correr, yo puedo tomar tiempo para respirar.

D.

Gaby listones

Cuando estudiaba en la universidad había una chica peculiar en mi generación: además de comunicación cursaba antropología física...

Venía desde muy lejos y tenía un horario muy apretado para cubrir con su carga curricular... pero aún así, llevaba siempre listones de colores trenzados en el cabello, de colores que siempre combinaban con la ropa que llevara ese día.

A decir verdad nunca llevó ninguna ropa muy especial, pero llegó a ser conocida por sus listones en el cabello... hasta ser conocida como Gaby Listones.

En ocasiones marcar un estilo es simplemente saber quien es uno.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...