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Viejos amigos, nuevos amigos

En cosas que NO tienen que ver con Star Trek y el encargo familiar que me hicieron, debo confesar que este ha sido uno de los mejores fines de semana del año.

Pocas veces tengo actividades los 3 días del fin de semana y generalmente dedico uno de los días al encierro y la meditación trascendental...

Pero este fin de semana fue distinto.

El viernes tuve el reencuentro de mis compañeros de la preparatoria. Aunque no fue mi época preferida de la vida, me dio mucho gusto ver a las personas con las que pasé ese dificil trance que es crecer, conocerse a uno mismo y con quien, quizá nunca fui tan cercana porque me faltaba desarrollar mi empatía...

Durante la reunión conocí al novio de la anfitriona: me encantó platicar con alguien con una visión integradora de la cultura. Espero haber sembrado la semilla de una nueva amistad.

El sábado igualmente tuve una tarde deliciosa, en la Cineteca, viendo una cinta que merece una reseña aparte... Quizá la haré mañana.

Y mi compañía fue una mujer que conocí gracias a Twitter, de una riqueza interior maravillosa. Es una dama de la edad de mi mamá y me encantó pasar la tarde platicando con ella.

Finalmente el domingo fui a la Feria de la torta con mis amigos T. y D. con quien me encanta platicar, pues estudian un doctorado en letras y siempre tienen un tema de conversación.

Creo que nos alimenta mucho el conocer a nuevos amigos, recordar el por qué somos amigos de nuestros viejos amigos y no dar por hecho nada, pues toda amistad debe refrendarse con hechos, con cuidado constante, con las pequeñas cosas que van construyendo la vida. Momentos, risas, llanto, suspiros.

D.

3 primeras veces

Este año fue emocionante por muchas cosas, pero quizá lo más importante es vencer los miedos que uno tiene y enfrentar la vida como viene...

Así que sobre todas las maravillas que vi, las personas que conocí y lo que he aprendido, quiero agradecer por 3 cosas que hice.

a) Fui por primera vez a la plaza de toros: esta era una deuda desde la universidad, cuando uno de nuestros profesores nos dejó la misión de ir, pero la evadí y escogí otro sitio para hacer mi crónica...

Pensaba que la fiesta brava podía ser muy violenta y me daba algo de miedo quedar desmayada, para horrir de mi acompañante.

No voy a negar el miedo y la adrenalina que había en mí aquel día, pero realmente ha sido una de las experiencias más intensas e interesantes que he tenido: la gente, la música, la comida al aire libre, el sol...

Tengo muchos amigos que están totalmente en contra de las corridas de toros y la fiesta brava, pero sigo pensando en lo que dijo alguna vez la heredera de la hacienda Atlanga, dedicada a la ganadería: estos toros se crían especialmente para lucirse en un ruedo.

b) Me tomé mi primer Cosmopolitan: por cierto que eso no fue en una ocasión social... o si lo fue, pero cuando lo pedí estaba sola y me sentí muy bien con esa mini declaración de independencia de color rosa, que los propios locutores del El fin del mundo llamaron un "acto iniciatico". Realmente lo fue.

c) Fui a un Karaoke (y no sólo fui, canté dos rolas): en eso de aprender a burlarse de uno mismo, tomarse menos en serio y ser realmente yo, aprendí que puedo cantar frente a un montón de desconocidos y hasta bailar... Si yo quiero.

Este año no salí del país, ni recorrí el mundo, ni nada así. Mis logros fueron los que conseguí conquistandome a mi misma y eso me parece digno de celebrar, gozar y recordar.

D.

A un año...

Haciendo cuentas, llevo casi un año sin novio.

Lo cual no quiere decir nada positivo o negativo, en verdad. Pero...

Ayer iba de regreso a casa y se presentó la siguiente situación:

"Pesera con música de salsa y cumbias variadas, avanzando en la noche fría rumbo a la casa de D. que va sentada en un asiento lateral, cercano a la puerta, junto a un hombre de mirada vidriosa y perdida, que le dirige de repente la palabra a D.

- Disculpe, ¿ya llegamos a la Avenida Z.?
- No, todavía falta.
- ¿Usted va a bajar allí?
- No, yo bajo más adelante, pero si quiere le indico donde es.
- Muchas gracias, es que dejé mi carro porque ya ando bien tomado... Vea, estoy tomando desde las 3. Es mejor venirme en pesera, ¿verdad?
- Si, es mejor, así no tiene usted ningún accidente.
- Si, ya he tenido accidentes... ¿Y usted viene de la escuela?
- No, del trabajo.
- ¿Y donde trabaja?
- Por la avenida I.
- ¿Y viene de ver a su novio?
- No, no tengo novio.
- ¿Y por qué no?
- No tengo idea.
- ¿No quiere ser mi novia?
- No, muchas gracias.
- Pues es usted muy guapa, es muy raro que no tenga novio.
- ...
- De verdad, es usted muy guapa.
- Gracias. Ya llegamos a la avenida Z.
- Tenga usted muy buena noche.
- Vaya con cuidado."

Y como dije yo... No tener novio no es bueno o malo en sí. Sólo que te deja desarmado cuando un extraño de mirada vidriosa te pregunta "¿Por qué no tienes novio?" En realidad no tengo una respuesta a ello. Y en días como este hasta yo misma me lo pregunto.

D.

Teotenango: tierra de los papalotes de plástico

Ayer fui a Tenango del Valle, población del Estado de México que queda aproximadamente a 26 kilométros de Toluca, la capital del estado, y a dos horas y media de la ciudad de México.

O sea, aquí cerquita.

Cerca de Tenango del Valle, está la zona arqueológica de Teotenango, que por azares del destino quedó en manos del Instituto Mexiquense de cultura, en lugar de quedar a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El resultado es que la entrada es más barata, las cédulas menos extensas y hay una vereda comunal por la cual las personas de Tenango del Valle pueden entrar a la zona arqueológica sin pagar y van a volar papalotes (cometas, les llaman en otras partes) y llevan a pastar a sus borregos.

Mientras estabamos allí, un par de niños de menos de siete años subieron a lo alto de la pirámide con un papalote hecho de una bolsa de plástico cortada en forma de rombo, con pedacitos de plástico como cola del papalote. (El invencible, el más barato).

Voló muy alto, debo decir.

Como siempre, la consigna era "buscar el sitio más escarpado y extremo para bajar de la zona arqueológica", así que mi padre dio con la consignada vereda y por allí llegamos al centro de la población.

La zona arqueológica de Teotenango consiste en una serie de conjuntos piramidales de piedra, para llegar arriba hay una rampa bastante empinada y no apta para cardiacos, que puede ser recorrida en unos 15 a 20 minutos, dependiendo de la condición física del paseante.

Los pobladores originales de Teotenango mantenían su economía en asociación con los Teotihuacanos, por lo que cuando esta ciudad fue en decadencia, Teotenango también sufrió estragos en su economía.

Actualmente, Tenango del Valle es una población mucho más pequeña que su vecino, Metepec, donde también fuimos a comer y a visitar algunos de los muchos puestos de artesanías de la población...

De Metepec, debo decir que se ha convertido en una zona conurbada de Toluca, puesto que la distancia que separaba a estos dos centros urbanos ha quedado borrada por la gran cantidad de zonas residenciales y plazas comerciales...

El centro de Metepec es bonito, con todo, tiene una fuente con luces (seguramente en la noche arman algún tipo de espectáculo de fuentes danzantes) y un puente para que atravieses la fuente... La iglesia principal está en alto y tiene una vista bastante completa de la zona centro, además de estar adornada con un mosaico monumental de barro vidriado de colores.

Hay varios restaurantes pintorescos en el centro de Metepec, que dan a la plaza principal y al palacio municipal.

Enfrente de la plaza se puede encontrar un mercado tradicional, donde es posible adquirir pan típico, chorizo verde y cecina. Muy buena cecina, hoy la comimos y le doy mi voto de calidad.

El camino de regreso de Toluca a la ciudad de México se realiza por el bosque conocido como la Marquesa y la zona de corporativos de Santa Fe, lo cual también representa un interesante contraste para rematar el día.

D.

Caín...

- ¿Cuál es tu libro preferido?
- Demian, de Herman Hesse.
- Lo leí en la prepa.
- Yo también y me cambió la vida...

Me lo prestó. Ya lo había leído... pero en la preparatoria todo te cala de un modo diferente. Andas con las antenas receptivas, a ver si encuentras un letrero luminoso que te diga a dónde ir...

Ahora que volví a leer el primer capítulo del libro me sorprendió leer sobre el mundo luminoso y el mundo oscuro, que también menciona Salvador de Mandariaga en El Corazón de Piedra Verde...

Yo leí El corazón de Piedra Verde al principio del año, regalo de mi último novio... y me quedé pensando en que es muy cierto... hay un mundo claro y un mundo oscuro.

En general me muevo en el mundo claro... Me gustan los flirteos que mantengo con el lado oscuro... (de la fuerza) pero tampoco creo en la línea concreta que separe a los mundos, como algo determinado, sin grises, matices y sombras...

Empecé a leer Demian para recordar...

Y recordé que aún tengo mucho por conocer.

D.

Darina en el país de las maravillas

Desde la primera y lejana vez que entré a Internet hace ya un par de años, pensaba yo...
- ¡Ay, ojalá no me vuelva adicta a esto!- Porque en mi naturaleza obsesiva sabía yo que los placeres de la vida me ponen en un estado vulnerable.
Es tan fácil dejar correr el tiempo por el agujero de conejo...
Desde que me empecé a deslizar en esa maraña de relojes viajeros, entre flores de colores de matices seductores, entre poderosas reinas con centros mágicos (por alguna extraña razón, siempre me encuentro con esas mujeres que dominan todo con alzar la ceja; mujeres que me fascinan y aterran a un tiempo)
También he conocido las diversas galaxias y mundos que otras personas tienen preparadas para mí... mundos llenos de mariposas que salen de hojas azules, de dragones y tigres de Bengala (Tigger, Tigger, burning bright...), reinos poblados de coléopteros y lepidopteros...
La primera vez que conocí a alguien con quien había hablado por Internet fue en el metro Centro Médico, donde antes estaba una conocida tienda de Bisquets.
Allí me esperaba, sentado en las escaleras... No recuerdo su nombre. Recuerdo que era amable y me invitó a tomar un café en un sitio cercano. Yo temía que me descuartizara o algo así... pero terminamos hablando de juegos de video y de Ricky Martin. Creo yo...
Nunca he vuelto a encontrar ese sitio a donde me llevó a tomar Café. Tengo la idea de que era en las cercanías del Parque Antonio M. Anza.
Eso fue... hace un par de años.
He conocido chicas que arrojan fuego por la boca y otras que se pierden en sombras de la china. He salido a pasear de noche con psicólogos que analizan la curvatura de la luna.
He escuchado grillos a la sombra de árboles altos y me he citado en muchas librerías, con gente que termina contandome cuentos inéditos, que aún no me animo a escribir.
A veces también me vuelvo el personaje de esas historias... Como en la historia del hombre que decidió hacerme su cenicienta de porcelana.
Una muchacha que trabajaba en una línea de cosméticos me regaló medio litro de perfume el día en que nos conocimos... Con otra conservo una relación a base de música y libros. Y con otra tengo un periquito azul, que ya casi está purpureo, de tanto tiempo que llevamos sin arroparlo...
He caminado por muchas calles acompañada de personajes que me han hecho descubrir mi ciudad y he notado que a su lado el mundo está lleno de maravillas.
Ayer me quedé pensando en todo esto... Porque cuando algo hermoso e irremplazable desaparece tenemos la sensación de despertar de un sueño.
D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...