Han sido días muy incómodos.
Desde que mi muela empezó a molestar, no he parado de sentirme viva.
Ese dolor punzante te lo recuerda.
Ese vacío en el hueco de la mandíbula te lo recuerda.
Idas a médico, el olor a medicina en la boca, el despertar a media noche te lo recuerda.
Y aún así lo agradeces: porque sabes que sí estás haciendo algo.
Porque cambias tu alimentación para sentirte mejor. Porque cobras conciencia de lo que antes hacías de manera automática.
Porque ahora ves lo que comes, sientes lo que masticas y miras más y mejor cada paso que das para no arruinar tu inversión tropezando de boca contra la banqueta.
Esa incomodidad te mantiene alerta. La abrazas y la mantienes cerca, para que te recuerde:
- Que debes irte por la sombra
- Que no olvides cepillarte bien los dientes
- Que cuides lo que comes
- Que tomes tus medicinas a tus horas
Ya luego vendrá el olvido y el descuido y el desenfreno. (Siempre llegan)
Pero hoy abrazas la incomodidad y sabes que eso está bien.
Mostrando las entradas con la etiqueta Meditar. Mostrar todas las entradas
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A un año...
Haciendo cuentas, llevo casi un año sin novio.
Lo cual no quiere decir nada positivo o negativo, en verdad. Pero...
Ayer iba de regreso a casa y se presentó la siguiente situación:
"Pesera con música de salsa y cumbias variadas, avanzando en la noche fría rumbo a la casa de D. que va sentada en un asiento lateral, cercano a la puerta, junto a un hombre de mirada vidriosa y perdida, que le dirige de repente la palabra a D.
- Disculpe, ¿ya llegamos a la Avenida Z.?
- No, todavía falta.
- ¿Usted va a bajar allí?
- No, yo bajo más adelante, pero si quiere le indico donde es.
- Muchas gracias, es que dejé mi carro porque ya ando bien tomado... Vea, estoy tomando desde las 3. Es mejor venirme en pesera, ¿verdad?
- Si, es mejor, así no tiene usted ningún accidente.
- Si, ya he tenido accidentes... ¿Y usted viene de la escuela?
- No, del trabajo.
- ¿Y donde trabaja?
- Por la avenida I.
- ¿Y viene de ver a su novio?
- No, no tengo novio.
- ¿Y por qué no?
- No tengo idea.
- ¿No quiere ser mi novia?
- No, muchas gracias.
- Pues es usted muy guapa, es muy raro que no tenga novio.
- ...
- De verdad, es usted muy guapa.
- Gracias. Ya llegamos a la avenida Z.
- Tenga usted muy buena noche.
- Vaya con cuidado."
Y como dije yo... No tener novio no es bueno o malo en sí. Sólo que te deja desarmado cuando un extraño de mirada vidriosa te pregunta "¿Por qué no tienes novio?" En realidad no tengo una respuesta a ello. Y en días como este hasta yo misma me lo pregunto.
D.
Lo cual no quiere decir nada positivo o negativo, en verdad. Pero...
Ayer iba de regreso a casa y se presentó la siguiente situación:
"Pesera con música de salsa y cumbias variadas, avanzando en la noche fría rumbo a la casa de D. que va sentada en un asiento lateral, cercano a la puerta, junto a un hombre de mirada vidriosa y perdida, que le dirige de repente la palabra a D.
- Disculpe, ¿ya llegamos a la Avenida Z.?
- No, todavía falta.
- ¿Usted va a bajar allí?
- No, yo bajo más adelante, pero si quiere le indico donde es.
- Muchas gracias, es que dejé mi carro porque ya ando bien tomado... Vea, estoy tomando desde las 3. Es mejor venirme en pesera, ¿verdad?
- Si, es mejor, así no tiene usted ningún accidente.
- Si, ya he tenido accidentes... ¿Y usted viene de la escuela?
- No, del trabajo.
- ¿Y donde trabaja?
- Por la avenida I.
- ¿Y viene de ver a su novio?
- No, no tengo novio.
- ¿Y por qué no?
- No tengo idea.
- ¿No quiere ser mi novia?
- No, muchas gracias.
- Pues es usted muy guapa, es muy raro que no tenga novio.
- ...
- De verdad, es usted muy guapa.
- Gracias. Ya llegamos a la avenida Z.
- Tenga usted muy buena noche.
- Vaya con cuidado."
Y como dije yo... No tener novio no es bueno o malo en sí. Sólo que te deja desarmado cuando un extraño de mirada vidriosa te pregunta "¿Por qué no tienes novio?" En realidad no tengo una respuesta a ello. Y en días como este hasta yo misma me lo pregunto.
D.
Llegar hasta el final
Al despedirme de mi amigo S. un malestar me invadió... la sensación de que las cosas no podrían permanecer como antes, quizá. Estabamos en Insurgentes, a la altura de mi antiguo trabajo, donde nos conocimos.
Me senté en un puesto junto a la ventana y dejé que el transporte avanzara por la gran avenida : los comercios se fueron sucediendo, uno detrás de otro... Miré el reloj de nueva cuenta y me percaté de que no llegaría a tiempo a mi taller literario de los jueves.
Por un lado me sentí mal, pues hubiera podido quedarme más tiempo con S. Por otro lado, me di cuenta de que nunca había recorrido toda esa línea, hasta el final de la avenida Insurgentes.
Me dio curiosidad la posibilidad de llegar hasta el final... aunque mientras lo pensaba, recordaba que el camino de regreso sería igual de largo: quizá tendría hambre, sueño, sed, calor...
La tarde se mostraba soleada y llegué a la zona universitaria. ¿Me bajaría?
Pensé en el disco de Pedro Guerra que estaba todavía en mi bolsa, regalo de S. Me daban ganas de escucharlo. No se puede todo. Decidí no bajarme del transporte publico.
Pasé por la pirámide de Cuicuilco, por el parque ecológico de Loreto y Peña Pobre y recordé lo enorme de la ciudad... ¿Todavía estaba en la ciudad?
Aún tenía ganas de llegar hasta el final, pero no sé exactamente que me detuvo. ¿Hambre, sed, sueño? ¿Miedo?
Lo más básico...
Finalmente, de regreso a casa, le dije a mi papá que había regresado para escuchar a Pedo Guerra. Pero ahora, justo ahora, mientras lo escucho, pienso... ¿Realmente quería escuchar a Pedro Guerra o simplemente me paralicé por el miedo?
D.
Me senté en un puesto junto a la ventana y dejé que el transporte avanzara por la gran avenida : los comercios se fueron sucediendo, uno detrás de otro... Miré el reloj de nueva cuenta y me percaté de que no llegaría a tiempo a mi taller literario de los jueves.
Por un lado me sentí mal, pues hubiera podido quedarme más tiempo con S. Por otro lado, me di cuenta de que nunca había recorrido toda esa línea, hasta el final de la avenida Insurgentes.
Me dio curiosidad la posibilidad de llegar hasta el final... aunque mientras lo pensaba, recordaba que el camino de regreso sería igual de largo: quizá tendría hambre, sueño, sed, calor...
La tarde se mostraba soleada y llegué a la zona universitaria. ¿Me bajaría?
Pensé en el disco de Pedro Guerra que estaba todavía en mi bolsa, regalo de S. Me daban ganas de escucharlo. No se puede todo. Decidí no bajarme del transporte publico.
Pasé por la pirámide de Cuicuilco, por el parque ecológico de Loreto y Peña Pobre y recordé lo enorme de la ciudad... ¿Todavía estaba en la ciudad?
Aún tenía ganas de llegar hasta el final, pero no sé exactamente que me detuvo. ¿Hambre, sed, sueño? ¿Miedo?
Lo más básico...
Finalmente, de regreso a casa, le dije a mi papá que había regresado para escuchar a Pedo Guerra. Pero ahora, justo ahora, mientras lo escucho, pienso... ¿Realmente quería escuchar a Pedro Guerra o simplemente me paralicé por el miedo?
D.
Buscando la convicción
Supongo que el ser humano está destinado a buscar. No necesariamente a encontrar, pero sí a seguir buscando.
A veces me desespera eso del ámbito académico. La labor consiste en hacer preguntas. Todos nos hacemos preguntas a diario, pero el chiste es hacerlo siguiendo el método... Así se acumulan hojas de papel, van becas, se gastan presupuestos, se dedican años enteros a entender por qué en una sociedad un guiño no es sólo un guiño y un pedazo de piedra es en realidad un resto fósil de 40, 000 años de antigüedad.
Así se establecen teorías, así se citan a los grandes maestros, así se paran los enanos en los hombros de gigantes...
A veces quisiera encontrar si mi convicción es la de ser una gota más en la formación de las cuevas humanas, donde hay estalagtitas y estalagmitas, pero cada mente que vive y circula es sólo una gota más, cayendo sobre el constructo de pensamiento que está debajo. Un grano de sal, una pizca de mineral de toda la estructura.
En algunas ocasiones pienso que tal vez mi destino no sea construir, sino sólo transitar, fluir, como el resto del agua del torrente, que se encarrila en trabajos y se desliza hacia el mar de la muerte. ¿Qué tendría de malo eso?
En realidad no le encuentro nada de malo, aunque vengo de una familia donde la trascendencia se escribe: en periódicos, con tinta, en partituras, en fórmulas matemáticas, en artículos, se googlea el apellido familiar y se encuentra uno con esto y lo otro...
Me siento atrapada por estos pensamientos. Inmovilizada por momentos e insegura de cual es mi convicción verdadera, mi llamado, mi objetivo.
Luego pienso que me echaré a leer un rato más. Que escucharé otro rato The Nothing Song. Que pensaré en cielos color turquesa y malva. Que todo estará bien.
D.
A veces me desespera eso del ámbito académico. La labor consiste en hacer preguntas. Todos nos hacemos preguntas a diario, pero el chiste es hacerlo siguiendo el método... Así se acumulan hojas de papel, van becas, se gastan presupuestos, se dedican años enteros a entender por qué en una sociedad un guiño no es sólo un guiño y un pedazo de piedra es en realidad un resto fósil de 40, 000 años de antigüedad.
Así se establecen teorías, así se citan a los grandes maestros, así se paran los enanos en los hombros de gigantes...
A veces quisiera encontrar si mi convicción es la de ser una gota más en la formación de las cuevas humanas, donde hay estalagtitas y estalagmitas, pero cada mente que vive y circula es sólo una gota más, cayendo sobre el constructo de pensamiento que está debajo. Un grano de sal, una pizca de mineral de toda la estructura.
En algunas ocasiones pienso que tal vez mi destino no sea construir, sino sólo transitar, fluir, como el resto del agua del torrente, que se encarrila en trabajos y se desliza hacia el mar de la muerte. ¿Qué tendría de malo eso?
En realidad no le encuentro nada de malo, aunque vengo de una familia donde la trascendencia se escribe: en periódicos, con tinta, en partituras, en fórmulas matemáticas, en artículos, se googlea el apellido familiar y se encuentra uno con esto y lo otro...
Me siento atrapada por estos pensamientos. Inmovilizada por momentos e insegura de cual es mi convicción verdadera, mi llamado, mi objetivo.
Luego pienso que me echaré a leer un rato más. Que escucharé otro rato The Nothing Song. Que pensaré en cielos color turquesa y malva. Que todo estará bien.
D.
Meditaciones en el umbral
Umbral es una palabra bonita. Invita a pensar en la penumbra, en la sombra, en la región fresca que está entre el pasar del sol al fresco, entre la luz y la oscuridad.
Hay umbrales de vida, de muerte, de dolor, de conciencia, de la casa y de la escuela.
Los umbrales significan transiciones y empiezan con "U", una letra que resulta relajante y tranquilizadora, como esas nanas que les dicen a los niños para que se duerman, como un arruyo.
En el umbral me quedé pensando en algunas cosas, sobre como he llevado mis relaciones, sobre mi histórico miedo al compromiso, sobre las oportunidades que he tenido y dejado ir...
En fin, creo que es parte de la vibra pre cumpleañera.
Pasé del calor al fresco, pero aún me siento en la peumbra.
D.
Hay umbrales de vida, de muerte, de dolor, de conciencia, de la casa y de la escuela.
Los umbrales significan transiciones y empiezan con "U", una letra que resulta relajante y tranquilizadora, como esas nanas que les dicen a los niños para que se duerman, como un arruyo.
En el umbral me quedé pensando en algunas cosas, sobre como he llevado mis relaciones, sobre mi histórico miedo al compromiso, sobre las oportunidades que he tenido y dejado ir...
En fin, creo que es parte de la vibra pre cumpleañera.
Pasé del calor al fresco, pero aún me siento en la peumbra.
D.
Las preguntas de mis domingos.
"¿Alguna vez has cerrado los ojos y deseado algo con todas tus fuerzas?
Dios es el que te ignora"
Steve Bucemi, La Isla
A veces tengo inquietudes espirituales. Quizá porque mi formación al respecto es muy dispar o tal vez es una condición de la especie humana preguntarse por esas cosas. En particular los domingos, día en que muchos católicos acuden a misa, es cuando más me da por preguntarme temas de importancia trascendental.
De pequeña, como nadie me dijo en que dioses creer, era una especie de panteísta... me habían hablado de los dioses prehispánicos en la primaria, de los griegos en la secundaria... había acudido a un par de misas de gallo y en las fiestas familiares... pero nunca estuve en una misa normal, a menos de que mis padres entraran durante la homilía a ver a los santos (cosa que casi nunca pasó, porque en general se quedaban con las ganas de ver retablos si encontrabamos a los feligreses en el servicio).
Mis padres piensan que es mejor que cada quien se forme un criterio propio, sobre todo en asuntos tan importantes como la fe. Por eso me han dado libertad de elegir... Pero a veces pienso en lo reconfortante que debe ser poder cerrar los ojos y sentirme abrigada por uno de esos sistemas de fe que ha elaborado el ser humano.
D.
Nuevos planes
Señoras y señores...
Después de unas reparadoras vacaciones en el trópico, de sobrevivir a un viaje con la liebre mariguana, de atravesar el antiguo pueblo de mi familia materna (el cual está también en reconstrucción), de llamarle a mis amigos con la finalidad de saber si viven o mueren y de enterarme que la luna no es de queso...
En la mañana fui a buscar cotizaciones para cursos de computo, encontré un presupuesto que me acomoda, lastima que los grupos se abren cuanto se junta la gente suficiente... como en las lanchas colectivas de Xochimilco.
También vi que se abrirán las convocatorias para las maestrías... esas se retacan más que las lanchas de Xochimilco.
Ya empecé a agendar mis visitas a amigos a los que hacía tiempo no veo... mañana empiezo el tour del reencuentro.
Hay clases de Yoga en el centro social cercano a casa... creo que pasaré a ver si tiene cupo la maestra...
Mientras ensayaré mi Ommmm....
Ommmmm...
...
D.
Después de unas reparadoras vacaciones en el trópico, de sobrevivir a un viaje con la liebre mariguana, de atravesar el antiguo pueblo de mi familia materna (el cual está también en reconstrucción), de llamarle a mis amigos con la finalidad de saber si viven o mueren y de enterarme que la luna no es de queso...
En la mañana fui a buscar cotizaciones para cursos de computo, encontré un presupuesto que me acomoda, lastima que los grupos se abren cuanto se junta la gente suficiente... como en las lanchas colectivas de Xochimilco.
También vi que se abrirán las convocatorias para las maestrías... esas se retacan más que las lanchas de Xochimilco.
Ya empecé a agendar mis visitas a amigos a los que hacía tiempo no veo... mañana empiezo el tour del reencuentro.
Hay clases de Yoga en el centro social cercano a casa... creo que pasaré a ver si tiene cupo la maestra...
Mientras ensayaré mi Ommmm....
Ommmmm...
...
D.
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