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Instagram - el mundo y sus filtros

Pensé mucho antes de tomar la decisión de abrir una cuenta en instagram.

No me imagino como una persona visual, que pinta o que fotografía. Suelo pensar en términos de conceptos.

Nunca me fue sencillo dibujar y la idea de plasmar algo "para siempre" sin más acotación al pie me parece un poco abrumadora.

Hace casi dos años que tengo un teléfono con capacidad de tener Instagram, pero ni todos los restaurantes que he ido, ni a todos los gatitos a los que les he rascado la panza me han motivado en este tiempo a crear mi cuenta.

¿Por qué hoy? ¿Por qué ahora?

No puedo decir precisamete que sea presión social, aunque algo hay de eso.

Todos los comentarios asociados a una foto me hacen pensar en un instagram como un punto de partida.

¿Y es un viaje que nos lleva a donde?

Mi idea es que visualmente un canal de instagram por sí mismo es ya un filtro de como queremos ver la realidad. ¿Por qué no sumar mi voz a ese coro?

¿Y tengo algo más por decir a través de imágenes?

Mi primer instinto es decir que No. No hay nada original que pueda aportar.

Mi segunda valoración es que sí, de todas formas todos subimos fotos de gatitos, pero no subiré exactamente el mismo ángulo de bigotes, entonces todo suma.

La frivola documentación del breve instante...

Y pues eso. Ya tengo Instagram.

D.

La mirada

-...pero yo soy una chica buena.

- ¿Lo eres? Pero si has practicado "La mirada"

- ¿Cuál mirada?

- Esa mirada sensual que tienes, cuando quieres seducir a alguien.

- Nunca he practicado eso, ni siquiera sé de que estás hablando.

- Entonces debo ser el único que la ha visto.

D.

El cuerpo perfecto

Cuando nacemos, casi todos nosotros somos perfectos: tenemos un cuerpo que tiene todo el potencial para crecer y desarrollarse, unas uñas pequeñitas que nos protegen, piel suave e impermeable y estamos listos para vivir... con un poco de ayuda de nuestros padres y de la sociedad en la que nacemos.

Pero después, esa misma sociedad en la que nacemos empieza a dictarnos los patrones de belleza y cuerpo deseable; nos empiezan a llegar las imágenes de "El deber ser" de los hombres y las mujeres, de lo aceptable y lo reprobable...

Y es así como, con el tiempo, muchos llegamos a obsesionarnos con la idea del cuerpo perfecto y la felicidad que conllevará el alcanzarlo.

Dietas, ejercicios, operaciones, trastornos de alimenticios, equipo de gimnasio, grupos de terapia, modificaciones corporales, la moda... y todos estos conceptos que se van agrupando bajo el campo semántico de "cuerpo perfecto" son formaciones culturales que, lejos de acercarnos a la perfección del principio, nos modifican, transforma, moldean, alimentan.

Alguna vez, cuando tenía como 7 u 8 años, recuerdo claramente haberme mirado al espejo y reconocerme: me di cuenta de que mi imagen, esa de enfrente, no correspondía (y quizá a mi modo me percaté de que nunca lo haría) a la imagen de un cuerpo perfecto, ni el modelo de la sociedad y cultura en la que vivo.

Durante años, conflictuada por esta contradicción, miraba con desdén toda imagen de "cuerpo perfecto", consiente de que ninguno de mis esfuerzos sería suficiente para alcanzarlo.

Pero hoy desperté, me metí a bañar y bajo la luz benévola de la lámpara de mi cuarto, encontré mi cuerpo hermoso y perfecto para todo lo que quiero hacer en la vida; para amar, para caminar, para abrazar, para trabajar...

Y con gusto le tomaría un foto para ustedes... pero es una lata enfocarme a mi misma.

D.

Los ojos de Julia

Mientras veía la película española "Los ojos de Julia" no pude evitar pensar en mi discapacidad visual.

Siempre me he preguntado que sería estar en un mundo donde de verdad pudiera ver sin estos dispositivos ópticos que tengo frente a mi.

El mundo está planeado por quienes ven para los que ven.

Durante años tuve el problema de mi discapacidad visual y lo ignoraba, aprendiendo de memoria las líneas de las pruebas de la vista, mientras esperaba.

Hasta que no pude evadirme más, y ya nadie accedió a cambiarme el asiento de adelante en la escuela y tuve que declararme miope, con todo lo que esto implica

Mientras veía "Los ojos de Julia", mi atención se desviaba de la trama para pensar en diversas ocasiones en que damos por hecho que el mundo que existe es el mundo que vemos.

Sobre "Los ojos de Julia" no quisiera ahondar... es un thriller y cualquier cosa que diga al respecto podría arruinarles la sorpresa.

Los ojos de Julia es entretenida... pero palomera, le pongo 3 estrellitas y reconocimiento especial por ponerme a pensar.

D.

Yo me iré y se quedarán los pájaros cantando: Museo Casa de la Bola

Si usted conoce la Avenida Parque Lira, en la ciudad de México, seguramente y aunque no lo sepan, han pasado por el Museo Casa de la Bola.

Yo conocí este museo y su colección privada gracias a mis prácticas en el periódico El Universal, donde alguna vez me enviaron a cubrir una nota de muebles antiguos.

Fue así como conocí la Fundación Cultural Antonio Haghenbeck y de la Lama, una Institución de Asistencia Privada que se ocupa de las artes decorativas... es decir, todas esas pequeñas cosas que hacen nuestra vida más cómoda.

El Fundador, Antonio Haghenbeck y de la Lama, era un hombre que pensaba que dios se encontraba en las cosas bellas (dicho por la guía del museo), por lo que se rodeo de hermosos objetos decorativos: piezas de porcelana y finos muebles, grandes espejos y enormes cuadros, miniaturas de marfil y enormes roperos con incrustaciones de concha.

Luego, cuando la muerte se acercó a su puerta, tuvo que disponer que hacer con todas esas maravillas... y así, la casa en donde vivía, el Museo Casa de la Bola, se convirtió en un espacio encerrado en el tiempo, donde lo que en otro momento fueron habitaciones, ahora es visitado como museo...

En este día, en que la acomulación y los regalos se apilan bajo los zapatos, me pareció buen momento para recordar mi más reciente visita a este museo, el domingo pasado.

Mientras caminabamos por las alfombras, cuidando no perturbar el micro ambiente que conserva los muebles y tapices, me era innevitable pensar que, todo cuando veíamos había sido forjado para otro tiempo.

Tal como decía Juan Ramón Jiménez...

Yo me iré y se quedarán los pájaros cantando:

El viaje definitivo


Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado,
mi espiritu errará, nostalgico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando. 


Si tienen ocasión de ir al Museo, cuesta 20 pesos la entrada, el jardín es precioso y allí pueden entrar sin pagar. Se encuentra a un costado del Parque Lira, sobre la Avenida Parque Lira, entre las estaciones del Metrobus Parque Lira y Tacubaya.


La entrada es siempre en grupos y es obligatorio llevar guía. Es una agradable experiencia especialmente para quienes disfruten de las antigüedades.


D. 





3 primeras veces

Este año fue emocionante por muchas cosas, pero quizá lo más importante es vencer los miedos que uno tiene y enfrentar la vida como viene...

Así que sobre todas las maravillas que vi, las personas que conocí y lo que he aprendido, quiero agradecer por 3 cosas que hice.

a) Fui por primera vez a la plaza de toros: esta era una deuda desde la universidad, cuando uno de nuestros profesores nos dejó la misión de ir, pero la evadí y escogí otro sitio para hacer mi crónica...

Pensaba que la fiesta brava podía ser muy violenta y me daba algo de miedo quedar desmayada, para horrir de mi acompañante.

No voy a negar el miedo y la adrenalina que había en mí aquel día, pero realmente ha sido una de las experiencias más intensas e interesantes que he tenido: la gente, la música, la comida al aire libre, el sol...

Tengo muchos amigos que están totalmente en contra de las corridas de toros y la fiesta brava, pero sigo pensando en lo que dijo alguna vez la heredera de la hacienda Atlanga, dedicada a la ganadería: estos toros se crían especialmente para lucirse en un ruedo.

b) Me tomé mi primer Cosmopolitan: por cierto que eso no fue en una ocasión social... o si lo fue, pero cuando lo pedí estaba sola y me sentí muy bien con esa mini declaración de independencia de color rosa, que los propios locutores del El fin del mundo llamaron un "acto iniciatico". Realmente lo fue.

c) Fui a un Karaoke (y no sólo fui, canté dos rolas): en eso de aprender a burlarse de uno mismo, tomarse menos en serio y ser realmente yo, aprendí que puedo cantar frente a un montón de desconocidos y hasta bailar... Si yo quiero.

Este año no salí del país, ni recorrí el mundo, ni nada así. Mis logros fueron los que conseguí conquistandome a mi misma y eso me parece digno de celebrar, gozar y recordar.

D.

Lluvia de colores

Entre mis sueños guajiros nunca estuvo dedicarme a la publicidad.

Y ayer, por primera vez en la vida, estaba yo allí, en una de esas juntas para idear conceptos publicitarios.

Lo que me pareció curioso es la manera en que pensamos... y como los adjetivos suelen aflorar como hongos debajo de las piedras, en lugares oscuros de nuestra mente, cuando no lo pensabamos...

También fue un ejercicio interesante de pensamiento convergente: a través de multiples vivencias y experiencias un mismo grupo llega a conceptos parecidos.

Los creativos son una especie rarisima: a mi me parece de lo más normal sentarme frente al desafío de la hoja en blanco, pero al parecer los colores son los que rigen la vida de las lluvias creativas de ideas.

Mientras las paredes de la sala de juntas se llenaban de post its con conceptos, ideas y adjetivos, yo me dejaba bañar en esa lluvia de colores, convencida de que la vida es lo que pasa mientras uno se empeña en hacer otros planes.

D.

Ventanas

Hoy, de camino a la oficina, me quedé maravillada mirando las ventanas.

Alejé mis ojos de la acera y subí al primero, segundo, tercer piso, para ver ese logro de la arquitectura y el diseño.

Las primeras casas tenían puerta, pero fue un descubrimiento tener ventanas.

Aire, luz, macetas, cortinas, encajes, balcones, herrajes...

Tantos beneficios estéticos se ganan con las ventanas...

Cuando pienso en ventanas, también pienso en la esperanza: "dios no cierra una puerta, sin abrir una ventana".

Cuando pienso en ventanas, pienso también en multitareas (no en balde el famoso y rico programador llamó "Ventanas" al sistema operativo que transformó las computadoras de algo "de nerds" en algo accesible para todos.

Las ventanas nos permiten respirar, asomarnos, recibir serenata... colocar un tablón entre dos edificios... (Cortázar dixit)

Me encantan las ventanas, sus adornos, sus cristales...

Cada vez que abro una ventana, pienso en las posibilidades que se extienden... y quizá, sólo quizá... en la oportunidad de cruzar esa ventana y empezar en otro lugar.

D.

Oaxaca

Cuando la palabrita Ixtepec se me metió en los ojos, se me quedó entre ceja y ceja... y le pregunté a mi mamá por el paradero de este lugar, como uno de esos tantos pueblos que se quedan en la memoria.

Y ella, que en su infinita sabiduría maternal ha caminado por este país lleno de dioses y demonios, me dijo que Ixtepec estaba en Oaxaca.

Y mientras imagino tus pasos caminando por la plaza, recuerdo mis andanzas en Huatulco y mis pasos en Puerto Escondido... y rememoro el sabor del chocolate de agua y el pan de huevo... Y pongo, por pura nostalgia Nayla...

Mientras te miro charlar con un hombre oaxaqueño, pongo la Sandunga, y miro rebozos, desde la comodidad tibiecita de mi cuarto...

¿Hará calor, hará frío?, ¿ a estas alturas de la noche dormirás o estarás despierto?, ¿te tomaste el mezcal un mezcal a mi salud o habrás olvidado con el alcohol todo, hasta tu nombre?

Mientras contemplo las fotos de la plaza, pienso en mis corredurías por Santa María del Tule y las carreteras de Oaxaca, curvas y curvas, que dejan ver pedacitos de un paraíso de sabores y tradiciones.

Recuerdo el naranjazo que me tocó en una fiesta que imitaba la guelaguetza y te imagino pelando una fruta, para hacerte el camino más alivianado...

Que ganas de comerse el mundo a gajos, de exprimirle el jugo a la vida, de recorrer los caminos que un día fueron del ferrocarril...

Me pregunto si habrás podido ver el manantial de Nizanda o si el trabajo te llevó a estar entre muros de adobe...

Creo que me he enfermado de nostalgia, contagiada por un aire de oaxaca que traías entre tus ropas.

D.

Rodolfo Nieto: el Bestiario Colorido de un Pintor Oaxaqueño

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey y Fomento Cultural Banamex son los auspiciantes de la exposición de Rodolfo Nieto, una retrospectiva a la obra de este pintor Oaxaqueño (1936 - 1985), quien fue heredero de las corrientes del cubismo y surrealismo y experimentó con los colores a la manera de pintores como Paul Gauguin.

La exposición de Rodolfo Nieto "Imágenes latentes" ofrece una visión cronológica de la obra de Nieto, partiendo desde su período como estudiante en "La Esmeralda" (1953 - 1957), cuando se notan claramente las influencias que tuvieron movimientos de vanguardia, como el Cubismo y el Surrealismo.

Posteriormente Rodolfo Nieto viaja a Europa, donde expuso con artistas de su época y consolidó su estilo... De esta época, por cierto, no me gustó su obra... quizá mi mirada poco educada no alcanzó a ir más allá de sus pinturas de "Piedras", de la cual tiene una serie, de la cual sólo me gustó "Piedra de Polvo" (1962).

A su regreso a México, en 1970, Nieto retoma los motivos mexicanos y busca inspiración en iconos de lo nacional, pero reinterpretandolos a su manera, con sus colores y las técnicas que ha incorporado a su lenguaje pictórico.

Surgen entonces obras de una gran madurez y belleza, que van conformando las obras de un tercer período creativo, del cual destacan sus "Bestiarios", donde encontramos figuras animales como toros, rinocerontes, cabras, perros, gatos y muchas otras criaturas, vistas a través de los ojos de Nieto.

Fiel a la idea de que la imagen no es la cosa en si, sino la idea o representación mental de ella, los dibujos y pinturas de Nieto (trabajó el lápiz, la acuarela, el oleo, el collage e incluso los textiles) tienen una expresividad singular y se mueven más allá de las dimensiones del cuadro.

Lo que más me gustó fueron las imágenes con tinta china de animales, que se encuentran en el primer piso) así como la sección dedicada a los gatos cubistas... (Rarisimos y geniales para mí, que soy amante de los gatos).

Actualmente la exposición se encuentra en el Palacio de Iturbide, Madero 17, en el Centro Histórico. Abren a las 10:00 y cierran a las 19:00 horas, además de tener visitas guiadas a las 12:00 , 14:00 y 16:00 horas. La entrada es gratuita.

D.

P. D. Acabo de leer en un sitio que la exposición estará hasta el 23 de mayo, pero no he podido corroborarlo... si pueden ir antes, mejor.

Albercas, bañistas y mi fobia (¿otra?)

Siempre he vivido a menos de un kilometro de un balneario.

Actualmente vivo a unos metros de uno de los más conocidos de la ciuda de México, donde con regularidad hacen reportajes de los bañistas que aprovechan las vacaciones de Semana Santa para acudir...

Así que por mi casa suele haber un desfile de gente que toma por asalto la ciudad, con sandalias y pantaloncillos cortos...

Pero yo no voy a balnearios. Las veces que he ido ha sido por causas de fuerza mayor...

Me encanta el mar, para mirarlo desde la orillita.

Porque yo no sé nadar.

Y no sólo eso, tengo bastante miedo de aprender, pues una de mis primas murió ahogada, en el mar.

Y cuando era pequeña estuve a punto de ahogarme, también.

Por eso cuando uno de mis clientes me ofreció clases de natación a cambio de mis servicios profesionales, dije que sí.

Y hoy fui por primera vez a la alberca donde aprenderé a nadar. Se ve como un sitio muy seguro.

La verdad lo estuve postergando por más de dos semanas... pero ya van varias veces en que sueño que aprendo...

Así que quien sabe, a lo mejor el próximo año yo también salgo con mis sandalias y pantaloncillos cortos...

Hay fobias que deben ser vencidas.

D.

Anticipación

Llegará la primavera
tu voz alumbra
yo espero.


El camino se abre
la vereda se despeja
la puerta refleja luz.


Quisiera naufragar en el entendimiento que da la música cuando baña de vibraciones todo el cuarto, en las longitudes de onda que se propagan a través de la atmósfera. Quisiera calibrar mi cintura con el rugir de los motores de la ciudad, con el estruendo de los truenos, con el fluir del agua de los mantos freáticos.

La espera, la anticipación, el minuto de tensión antes de empezar un concierto, el micrófono que se ajusta al tamaño del orador antes de la arenga principal... "Compañeros..."

¿Les hablaré de marxismo, teología, educación, salud, tecnología? Si ya ningún discurso prevalece y los comunicólogos, politólogos, psicólogos le ponen pero a todo y encuentran conspiraciones y motivos ocultos...

No, yo no. Yo les vine a hablar de las vibraciones interminables e innegables, de los ciclos que se cierran y se abren, sin que a veces lo notemos. Porque cada hora se abre una de esas flores hermosas y únicas y cada hora muere, a veces sin ser vista...

Pero si te detienes y la miras, si te das cuenta de lo precioso y preciso de este instante, la música de las esferas cantará su canción para ti, en el ritmo en el que vives, para fundirte con ella.

La anticipación existe porque olvida uno que en todo momento la vida está fluyendo, aunque no lo percibamos.

D.

Citas

Le decía a Yareli que hace mucho no tengo una cita con alguien de Internet.

En la universidad era más o menos frecuente que saliera con chavos que contactaba en la red: casi siempre estudiaban en CU y nos veíamos en algún punto neutral... la Biblioteca Central, las Islas, la Facultad de Medicina, o incluso la honorable, benemérita y nunca bien ponderada FCPyS.

Era como ver a alguien que conocías (porque sabías sus gustos básicos, le habías preguntado por su música favorita, quizá habían intercambiado recetas del pavo navideño...) pero también era conocer a alguien nuevo. (Es cierto que la vibra es distinta cuando conoces a alguien en persona)

A veces había mediado una conversación telefónica... otras veces no. A veces se presentaba un intercambio previo de fotografías (con o sin Photoshop) otras veces era toda una aventura.

Recuerdo la frase más memorable de apertura: "¿Te importa si me siento?", "No", "Ah, yo esperaba que te importara".

Y recuerdo la mejor primera cita, con exposición, danzón y comida civilizada incluída.

Recuerdo aquellas citas que ya no tuvieron reencuentro (una con uno de los hombres más guapos que he visto, quien me dejó tan sorprendida que guardé silencio durante casi dos horas) y aquellas que se hicieron amistades, como las de mi amiga Yareli, Tomás, Diana, Verónica y el señor Ladahir Mebarak.

Pensar en que ponerse, en saludar, dominar el nerviosismo, recordar frases de los Simpson para evitar silencios incómodos... O intercalar algún chiste, de esos babosos e inoportunos, que suelto sin que vengan al caso.

Recuerdo que, cuando conocí a G. llegué tarde. Él leía un libro y fumaba. Le pregunté por él autor de su libro y él casi muere asfixiado por el humo.

Es martes de recordar, pero mañana será miércoles, de mirar hacia adelante.

D.

Reinvindicación

Debido al algoritmo de busquedas de Google, mucha gente llega a este blog buscando respuestas a preguntas disímiles, las principales las enumero aquí, esperando que, en esta ocasión, si despeje un poco sus dudas.

1. ¿Qué defectos decir en una entrevista de trabajo?

Por desgracia, la entrada donde trato este tema no lo aborda de manera seria...

En mi opinión, este tema debería de ser abordado desde la perspectiva de la honestidad.

Si tenemos defectos que nos incapaciten seriamente para un trabajo, ¿para qué queremos dicho trabajo?

Por otro lado, si queremos mentir, tarde o temprano será obvio este engaño.

Yo creo que ante la pregunta ¿Qué defectos tienes? debemos de decir la verdad... y lo que estamos haciendo para mitigar este defecto, o la manera en que lidiamos con él.

2. ¿Cómo transbordar en el metrobús?

Debido a que escribí una entrada al respecto de los transbordos, sólo describo el aspecto anímico, pero aquí tiene usted una breve guía para transbordar en el metrobus de la ciudad de México.

Si usted aborda la línea 1 del metrobus puede transbordar hacia la línea dos en las siguientes estaciones: Nuevo León, La piedad, Poliforum y Napoles.

Para ello, baje en cualquiera de estas estaciones y tome el metrobus rotulado "Tepalcates", pues ese lo conducirá de Insurgentes hacia la línea 2, sin que tenga que pagar nuevamente el pasaje.

La primera estación que encontrará en la línea 2 es Viaducto, por lo que si usted se dirige a la terminal de la dirección Poniente, es decir, Tacubaya, debe bajarse en Viaducto y tomar el metrobus que viaja hacia allá.

El transbordo desde la línea 2 a la 1, por tanto, también depende de que usted aborde el camión correcto, es decir, uno que esté rotulado "Poliforum Napoles", estos salen de la terminal Oriente, es decir Tepalcates, por lo que usted puede abordarlos desde allí o cualquier estación que esté antes de Viaducto, con la finalidad de bajar en alguna de las estaciones que ya se encuentran sobre Insurgentes.

Si usted viaja con dirección al norte, lo preferible es que una vez que el camión "Poliforum - Napoles" de la vuelta en Insurgentes, usted baje y tome alguna de las rutas que lo llevarán a la Glorieta de los Insurgentes, Buenavista o Indios Verdes, para no seguir avanzando hacia el sur.

El principal problema en las 4 estaciones que se encuentran sobre Insurgentes y que conforman el transbordo entre la lína 1 y 2 es que la elevada cantidad de usuarios impide la circulación normal de los vehículos y es frecuente la agresividad y la falta de civismo entre los usuarios. Tenga usted mucha paciencia.

3. ¿Cuál es el color paja?

He aquí una muestra; recuerde usted que el color puede variar de acuerdo a diversos factores como la configuración de su monitor, por lo que le recomendamos consultar a su distribuidor de pintura más cercano.


D.

Teresa Margolles: después de la muerte

En México tenemos una larga historia de affaires con la muerte. Desde los sacrificios humanos que se llevaban a cabo con fines rituales antes de la conquista, pasando por las torturas de la Santa Inquisición, sin descontar las lugubres leyendas del mundo Novohispano y las cabezas de los héroes patrios colgando en las esquinas de la Alondiga de Granaditas, en Guanajuato.

Hay muertos y decapitados por doquier, si se ven en las esquinas de nuestro México se encuentran en todos los pueblos historias de machetazos y casas con fantasmas... y ni que decir de los deudos que ha dejado el narcotráfico y los crimenes violentos, que se suceden como cuentas de un rosario rojo, de gotas de sangre.

Ante esta realidad de violencia, la obra de Teresa Margolles causa admiración y cierto espanto, como un estremecimiento que revuelve el estómago. Sus instalaciones mueven a la reacción, pues casi en su totalidad tienen ecos de esa muerte, pues Margolles trabaja con materiales orgánicos, como podría ser el agua que lava a los muertos desconocidos de las morgues, las sabanas que envolvieron el cuerpo que fue privado con violencia de la vida y, en una de sus obras más conocidas, hasta la lengua de un hombre con un piercing, exhibida en una vidriera.

Más allá del debate sobre si eso será arte o no (el cual dejo al juicio de los lectores, o mejor aún, de los expectadores de la obra), me parece significativo el debate que propone Margolles de pensar la muerte desde lo que queda en el mundo, como huella de la efímera presencia del ser humano.

Teresa Margolles es originaria de Cualicán, Sinaloa; uno de los estados de México que es tristemente celebre por su presencia de eventos violentos (ya son pocos los estados que se salvan, pero Sinaloa tiene un historial ya algo largo de eventos relacionados con el narcotráfico)

La obra de Margolles, sin embargo, su obra individual se empezó a desarrollar en el Servicio Médico Forense de la ciudad de México y la ha hecho llegar lejos, pues fue representante de México en la 53ra Bienal de Arte de Venecia.

"El arte sana las heridas", dice Margolles, quien acudió a lavar las sabanas impregnadas en sangre en agua de mar, como un performance.

Yo, que soy hematofóbica, siento un estremecimiento sólo de pensar en sus instalaciones. Pero les platico de su obra porque me llamó la atención... como para hacer homenaje de cuando mi blog se llamaba "El templo del morbo".

D.



Nunca me vi tan guapa como en tus ojos

En un cuarto lleno de cien mujeres mexicanas de mi edad, probablente habría 79 que serían más bonitas que yo...

Nunca me he considerado guapa, ni de niña, cuando me veía como una persona muy simple; ni de adulta, cuando, al mirarme al espejo, lo primero que veo es mi nariz y luego me fijo en las mil imperfecciones que vuelven asimétrico mi rostro.

Mi familia tampoco alentó esa falsa concepción que tienen algunas niñas de ser más guapas que cualquiera. Sobre mis atributos físicos, lo más halagador que le sonsaqué alguna vez a mi padre fue: "te ves más espigada con ese vestido".

Así que mi percepción era que más bien me veía como una espiga de trigo... natural y balanceada, pero no mucho más. Y eso en un buen día.

En mí nunca cayeron en tierra fértil conceptos como: "estás bellisima", "eres una princesa", "te ves super guapa". Cuando alguna vez me armé de valor y le pregunté a mi mamá: "¿crees que soy bonita?", ella me sonrió y me dijo alguna intelectualización reconfortante, pero a la vez algo dolorosa, como: "bueno, no eres una reina de belleza, pero tus rasgos son bastante simétricos..."

Así que hasta la fecha no acepto muy bien cumplidos a mi aspecto físico. Simplemente no me los creo.

Esto porque ayer un amigo insistía en que me veía guapa.

Lo cierto es que me he visto bonita algunas veces. Hasta yo debo reconocerlo. En parte porque alguna ropa me favorece o amanezco con ese brillo que nos toca a algunos días en la vida.

Pero eso pasa rara vez.

Sin embargo, hay días que, mirandome en los ojos de alguien, no puedo evitar más que sonreír, seducida también por el reflejo que me sonríe. Esos son días buenos.

D.

Bailar en la cornisa

Hoy me molestó mucho la frase que estuvo en la página de entrada de iGoogle. Era: "La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque contiene dentro de sí la rendición..." atribuida al escritor alemán Emil Ludwig, quien cultivó el género de la biografía.

Me perturbó tanto la cita que estuve pensando si hacer o no esta entrada al respecto de las decisiones cruciales que tomamos en una relación...

Y es que para algunos espíritus obsesivos todo puede resultar crucial: la primera llamada, el primer correo, el primer beso, el primer encuentro sexual, conocer a los amigos...

Para conocer al otro se requiere mucho valor, incluso el atrevimiento suficiente para bailar en la cornisa de un piso muy alto, simbólico, que nos llama a poner cara de felicidad ante el peligro.

Leer esa frase varias veces fue como sentir una piedra en el zapato, porque no sabía exactamente que era lo que me molestaba...¿El concepto de rendición? Para un hombre que ha escrito sobre Napoleón, supongo que hay mucho de grandilocuente en esa palabra... rendirse es declararse inferior a las fuerzas de las circunstancias que nos rodean: algo de heroíco hay en ello.

Más luego, ¿quien es el que se rinde...?, ¿el que empieza y accede a reconocer el poder de seducción del otro...?, ¿el que acepta el beso...?, ¿los dos...?

A pesar de que no puedo decir que todos los primeros besos de mis relaciones hayan sido los mejores, si podría definirlos como cruciales, en cuanto a definitorios del equilibrio de fuerzas (al menos el inicial, porque en las relaciones humanas todo está sujeto a cambios de última hora, como en los vuelos)

Quizá lo que me perturbó fue el enunciado "historia de amor", ahora que ando tan atenta a las historias...

Me quedé detenida en esa cornisa imaginaria, como si la música se hubiera detenido en medio de mi paso de baile. A veces pienso que estoy esperando que la música comience de nuevo. A veces creo que no, que es el vértigo quien ha ganado la pelea. Ahora no podría decirlo. Quizá estoy en una encrucijada, también... Pero sigo mirando hacia abajo y veo un enorme vacío.

D.

Lilia Carrillo: una ventana a la abstracción lirica

Este lunes tuve ocasión de asistir a una conferencia en Casa Lamm de la maestra Gloria Hernández, donde expuso parte de su extensa investigación sobre la vida y obra de la pintora mexicana Lilia Carrillo.

Algo interesante del planteamiento de Gloria Hernández respecto a Lilia Carrillo es que la toma como punto de partida para la reflexión sobre los temas que a ella le interesan; por ello no es de extrañar que la pintura abstracta de Carrillo sea el eje del cual se desprenden una serie de afirmaciones propias de la maestra Gloria Hernández sobre el significado de la propia existencia.

Como pintora, Lilia Carrillo no ha sido tan reconocida como otras luminarias del arte pictórico del siglo XX en México; en parte porque su obra es mayoritariamente abstracta, por lo que se requiere un poco más de disposición de parte del espectador para acceder a la obra. No resulta igual que mirar una casita con un arbolito...

Sin embargo, bajo una mirada más minuciosa de los cuadros de Lilia Carrillo, surgen reflexiones interesantes, puesto que son obras que te invitan a que aportes tu granito de arena para reconstruirlas; más allá del titulo, que a veces suele dar pistas de por donde entrar a la obra (como en el caso que da título a esta entrada, "La ventana", que tuve el gusto de ver y hasta analizar con lupa).

Creo que al terminar la conferencia todos nos quedamos con más dudas que respuestas, pero eso es una señal positiva, creo yo, porque el ponente que sabe despertar la duda y la curiosidad en sus escuchas, es una persona inteligente y provocadora, justo como deben ser los artistas...

Al menos eso creo yo, pero claro, este blog también es una obra abierta.

D.

Weekend

Quería sostenerte la mirada, pero quizá no soy tan fuerte.

Hoy bajé la vista al piso y encontré una moneda de diez centavos. La hice girar sobre la mesa y pedí que cayera "sol".

Siempre he sido yo la que pide milagros. Un día, cuando llegaron los invasores, guardé mi saco azul en el armario de debajo de la escalera.

Me lo pondré cuando se vayan.

Suena Wagner, las Valquirias van llegando. Hay invasores en mi sueño y manchas negras en tu alfombra.

Alguien menos observador pensaría que son de cigarrillo.

Tú y yo sabemos que son de pintura fresca, pues decidiste rodearte de tinieblas.

¿Cómo encerrar el corazón que late en un cuarto?

Debo decirtelo otra vez: pon algo de música...

Quizá algo de Nina Simone.

Apaga la luz, de todas formas nunca supe leer en los ojos de las personas.

Dicen, todos dicen, que en los ojos están las respuestas que busco, pero soy tan torpe...

La música de Nina es casi un canto a dios, aunque en tu casa crean que esas cosas son una blasfemia.

He regresado a mi casa, aquí en las paredes tengo cromos de Escher y ninguna cruxificción.

Cruz y Ficción.

Quizá no debería hablar de nada de esto: ni política, ni religión, ni sexo.

Me miras con ojos serios y entiendo que rompo las reglas no escritas de nuestro acuerdo. Sólo quisiera romper algunos cristales para estar contigo, pero el cristal es parte del trato.

Debe ser porque estoy tan cerca - lejos - cerca. Porque ha pasado demasiada agua bajo el puente y admito que me he equivocado. Quizá me equivoqué desde que nos conocimos.

The time goes by.

D.

Ciudad de sordos

"Seguro en esta ciudad los sordos se divierten
y los ciegos se aburren: hay tanto que ver..."
Esta afirmación, de mi amiga y espo, Mynn de Rosenzweig, resume mi fin de semana...
Fue una auténtica orgía de imagenes, colores, texturas, pinceladas...
Me dejé llevar, como hacía tiempo que no lo hacía, hacia algunos de los recintos culturales más entretenidos de la ciudad y naufragué en un mar de ideas de otros que me dejó renovada y feliz, con la clara convicción de que el poder de una idea pude ser puesta en escena y brillar con su luz propia.
Primero llevé a Mynn al Museo de Hacienda y Crédito Publico, a ver la exposición de pago en especie, una de las mejores ideas que ha tenido hacienda, al dejar que los artistas paguen en obras y montar un museo de ello... Este se encuentra en la calle de Moneda 5, en el Centro Histórico, a un costado del Palacio Nacional en el número cinco. La entrada cuesta ocho pesitos.
Entre las cosas que nos encontramos estaba el cuadro de cabello humano, un par de lupas que te hacían ver a las personas del otro lado como un bicho, una bola de estambre gigante que le hubiera encantado a mi gato, un dibujo que parecía sacado de mi clase de dibujo técnico, pero mucho más elaborado y con estrellas y colores y un montón de equilibristas en bronce...
Además ese día se llevaba a cabo un concierto de piano de Villancicos y canciones de Navidad.
Al salir de allí caminamos por Correo Mayor hacia la calle de Donceles, donde dimos la vuelta para ver algunas de las tiendas de libros. Ya no nos metimos en ellas porque mi idea era llegar a Justo Sierra 16, ubicación del Museo de San Ildefonso.
Allí estaba la exposición de la fundación Caixa Galicia, una selección de 61 obras de autores españoles, entre los que se encontraban Salvador Dalí, Pablo Picasso y Joan Miró, entre los más conocidos...
A pesar de que la exposición no era tan emocionante como esperaba (después de estar en el Museo de Arte Reina Sofía, esta exposición no parecía tan buena) me divertí mucho en el taller implementado por los becarios del Museo, en el cual te permitían decorar una máscara o crear un papalote con algunas de las obras expuestas...
Yo hice una máscara con paisaje marino, basada en uno de los cuadros de la exposición que me gustó mucho. El costo del taller es de 25 pesos y la entrada al Museo es de 45 pesitos, pero les dan 50 por ciento de descuento si son estudiantes y el martes es gratis...
Al salir de allí, con máscara de carnaval en mano, llegamos al Centro Cultural de España, ubicado justo atrás de la Catedral, un sitio muy hermoso, bien cuidado y perfecta fusión de lo nuevo con lo antiguo: además de la terraza, un sitio excelente para escuchar jazz, cuenta con un cubo de escalera que hace las veces de galerías para la exposición en homenaje a los trabajadores del "Espacio X", la zona en construcción del recinto.
Allí, además de ver las fotos, vimos una muestra de diseño Gráfico de Raúl y Peret... críticas, satíricas, mordaces, dulces, melancólicas, nostalgicas imagenes que evocan situaciones que a todos nos son familiares, dado el mundo global en el que nos movemos. Me regalaron unas postales super geniales allí y contamos con la inestimable guía de René, un joven (¿puedo darme el lujo de decir joven, si se notaba que era un par de años menor que yo?) empleado del Centro, que nos contó parte de la historia del edificio y nos llevó por las pasarelas de cristal sobre el ancho espacio...
Había estado en diversas ocasiones en el Centro Cultural, pero pocas veces me había divertido tanto. Está en la calle de Guatemala número 18. No hay pierde.
Después de visitar este espacio gratuito (Si, que maravilla! Gratis!) fuimos caminando por la calle Madero, en busca del Salón Corona, pero como soy terriblemente despistada no di con la sucursal que buscaba, ubicada en la esquina de Gante (caminé sobre el lado equivocado de la acera), terminamos en una lonchería donde las tortas eran de 22 pesos y el espectáculo gratis era el performance de un alfil y una reina, así como la boda en turno de las cuatro de la tarde.
Los petalos fueron barridos a la brevedad y nosotros nos comimos la torta con inusal rapidez, debido, posiblemente, al hambre que teníamos...
Luego Mynn se fue a comprar un vestido rojo que vimos sobre Madero. Estaba super bonito.
Caminamos por la Alameda y descarté la visita obligada a Bellas Artes, porque necesitaba caminar un rato después de tan opípara comida...
Así que nos lanzamos a curiosear por la Alameda, donde vi unas boinas bellisimas (Mynn me la regaló) y yo le regalé un osito panda, en recuerdo de uno anterior de otra visita a la Ciudad de México.
Lugo mis padres llamaron para invitarnos un café, así que regresamos a casa...
El día de hoy fuimos al recién inagurado MUAC, donde algunas de las cosas que más me gustaron fueron las máscaras de la Sala 1, así como la video instalación de "jardines", inspirada en las cartas de Rosa Luxemburgo.
De otras instalaciones mejor ni hablar... dejaré que cada quien se haga su criterio. Pero deberían hacerlo pronto, porque a partir del mes de enero les costará 30 pesos si son profesores o estudiantes y 50 si no lo son...
Por ahora es gratis y pueden disfrutar los amplios espacios, la bonita construcción, los paneles de vidrio y además pasear por el Centro cultural universitario, ubicado en Insurgentes 3000. (Ahora se ve un poco apagado, pero lleno de estudiantes es una cosa muy bonita, olvidé decirle eso a Mynn)
Fuimos también al Centro de la Imagen, ubicado en la Plaza de la Ciudadela. Para llegar pueden bajarse en el metro Balderas y caminar... cuidado con las ratas.
Estaba en turno la exposición de Pedro Meyer, un fotógrafo reconocido por integrar las técnicas digitales... De manera muy apropiada, la colección se llama "Herejías", debido a que para algunos fotógrafos quienes utilizan técnicas digitales son unos herejes, vendidos, alteradores fascinerosos...
Coincido con Alex al decir que las fotos en blanco y negro de Pedro Meyer me gustan más que sus composiciones a colores... Pero bueno, visiten Herejías. Seguro alguna de ellas les gustará.
Pasamos a buscar en un nacimiento para un proyecto estético de Mynn, pero enfrente de la Plaza de la ciudadela hay muchos precios para turista, que no fueron convincentes para nuestro presupuesto...
Lo que sí, fue que el color y la luz de los materiales nuevamente me dejó cegada.
Tras ir a comer unas hamburguesas, terminamos en (¿Dónde más?) Reforma, en una exposición callejera de libros...
Como tengo aún unos cinco ejemplares sin abrir ya no compré nada, pero Mynn adquirió "Los cuaderos de Don Rigoberto", de Mario Vargas Llosa.
Al caer la tarde, nos encaminamos hacia el aeropuerto...
Mi espo, Mynn, me dejó un abrazo, una boina, una frase para recordar, una película, buenos recuerdos... y este montón de letras que comparto con ustedes, porque lo demás es mío.
D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...