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Ocùpate del alma, dijo el gordo vendedor de carne

Su vestimenta era blanca, pero encima tenía una capa morada, que lo cubría casi por completo. Su voz era clara y llenaba con facilidad todo el recinto, logrando arropar a la amplia concurrencia.

En el discurso habló de la mortificación de la carne, del sacrificio, de la paz que viene con la ligereza del alma, de la ventaja de desligarnos de las ataduras.

Y sólo me libró de aquel ensueño la certeza del tintineo de la canastilla de limosnas, que contrario a lo que uno pensaría, era ostentosa, grande, ruidosa, imposible de ignorar.

La luz entraba suave y desvanecida, como entre celdills, como si estuvieramos en un panal gigantesco donde las abejas dejaban una gota de miel, cada una, libada, lista para ser consumida con avidez por aquellas moradas y grandes, zumbantes voces, que llamaban a la paz, al perdón y la reconciliación.

Es mentira que dude de dudar.

D.

To be or no to be... Green

Este blog no es precisamente verde (como podrá usted notar, si no es daltónico amable lector, este es un blog morado), pero no puedo negar mi simpatía por las iniciativas que cuidan al medio ambiente.

Este día me enviaron a regar las plantas, una de las actividades domésticas que más disfruto. Me encanta el olor de la tierra mojada, la frescura del agua, el resplandor de las hojitas verdes y como la acción renovadora del agua es tan notoria...

Desde que era niña he sentido afinidad por los programas de cuidado ambiental. Me uní al grupo H2O y me regalaron una camiseta por detectar más fugas en la colonia; incluso a mi padre le dieron un diploma al mérito ciudadano por reportar desperdicios a Locatel.

Mi madre nunca nos dejó tirar basura en la calle y empezó a propiciar que separaramos la basura antes la ley de residuos sólidos... Y nos compraba helados de cono, para evitar que tiraramos los vasitos de unicel.

Mi familia es algo verdosa... pero yo no dejaría de comer carne, ni odiaría la fiesta brava, ni tomaría baños de 5 minutos. Soy demasiado hedonista para ser totalmente verde.

De entre todos los dilemas existenciales, el de la ecología siempre me ha preocupado... sé que no hago lo suficiente, pero también sé que no quiero hacerlo. Ja. ¿A todos nos pasará eso?

D.

Reinvindicación

Debido al algoritmo de busquedas de Google, mucha gente llega a este blog buscando respuestas a preguntas disímiles, las principales las enumero aquí, esperando que, en esta ocasión, si despeje un poco sus dudas.

1. ¿Qué defectos decir en una entrevista de trabajo?

Por desgracia, la entrada donde trato este tema no lo aborda de manera seria...

En mi opinión, este tema debería de ser abordado desde la perspectiva de la honestidad.

Si tenemos defectos que nos incapaciten seriamente para un trabajo, ¿para qué queremos dicho trabajo?

Por otro lado, si queremos mentir, tarde o temprano será obvio este engaño.

Yo creo que ante la pregunta ¿Qué defectos tienes? debemos de decir la verdad... y lo que estamos haciendo para mitigar este defecto, o la manera en que lidiamos con él.

2. ¿Cómo transbordar en el metrobús?

Debido a que escribí una entrada al respecto de los transbordos, sólo describo el aspecto anímico, pero aquí tiene usted una breve guía para transbordar en el metrobus de la ciudad de México.

Si usted aborda la línea 1 del metrobus puede transbordar hacia la línea dos en las siguientes estaciones: Nuevo León, La piedad, Poliforum y Napoles.

Para ello, baje en cualquiera de estas estaciones y tome el metrobus rotulado "Tepalcates", pues ese lo conducirá de Insurgentes hacia la línea 2, sin que tenga que pagar nuevamente el pasaje.

La primera estación que encontrará en la línea 2 es Viaducto, por lo que si usted se dirige a la terminal de la dirección Poniente, es decir, Tacubaya, debe bajarse en Viaducto y tomar el metrobus que viaja hacia allá.

El transbordo desde la línea 2 a la 1, por tanto, también depende de que usted aborde el camión correcto, es decir, uno que esté rotulado "Poliforum Napoles", estos salen de la terminal Oriente, es decir Tepalcates, por lo que usted puede abordarlos desde allí o cualquier estación que esté antes de Viaducto, con la finalidad de bajar en alguna de las estaciones que ya se encuentran sobre Insurgentes.

Si usted viaja con dirección al norte, lo preferible es que una vez que el camión "Poliforum - Napoles" de la vuelta en Insurgentes, usted baje y tome alguna de las rutas que lo llevarán a la Glorieta de los Insurgentes, Buenavista o Indios Verdes, para no seguir avanzando hacia el sur.

El principal problema en las 4 estaciones que se encuentran sobre Insurgentes y que conforman el transbordo entre la lína 1 y 2 es que la elevada cantidad de usuarios impide la circulación normal de los vehículos y es frecuente la agresividad y la falta de civismo entre los usuarios. Tenga usted mucha paciencia.

3. ¿Cuál es el color paja?

He aquí una muestra; recuerde usted que el color puede variar de acuerdo a diversos factores como la configuración de su monitor, por lo que le recomendamos consultar a su distribuidor de pintura más cercano.


D.

De esos días...

Hoy fue uno de esos días en donde descubres, al final, que debiste quedarte en la cama, viendo las arañas del techo, comiendo palomitas o esperando que no se derrumbara la casa del vecino encima tuyo.

En primer lugar me fui a trabajar, no demasiado convencida, porque el proyecto en el que estamos se retrasó ayer por "problemas técnicos".

Pero al llegar al lugar donde abordo el metrobus, me percaté de que no llevaba conmigo las llaves de la oficina y como nadie trabaja en sábado, no podría ni entrar...

Regresé a casa, pero el pesero que me llevó se desvió y tuve que caminar 3 cuadras.

Como tampoco llevaba las llaves de casa, casi derrumbo la puerta para que me abrieran: los demás dormían el sueño de los justos.

De regreso a la estación del metrobus, el pesero iba lento... tanto que hice el doble del tiempo que acostumbro.

Una vez en el metrobus me tocó uno llenisimo, frente a una niña que parecía haber desayunado un delicioso plato italiano, porque toda ella olía a ajos y cebollas.

Además, en uno de esos momentos raros en que mi atención se centra en algo de manera obsesiva, en el piso del metrobus había lo que parecía la envoltura de un chorizo... un pedazo de piel nauseabunda y rojiza enrollada que me provocaba un asco terrible: de no haber sido porque ya era tardisimo, me hubiera bajado.

Al conseguir asiento, mi suéter se pegó con un chicle naranja, que sospecho fue de mandarina en algún momento.

Al hacer el transbordo de una línea de metrobus a otra, un viejo libidinoso me recorrió entera, en un acto de grotesco morbo que no quiero ya ni rememorar.

Afortunadamente ya no pasó nada en la oficina... hice mis pendientes y a las 3, cuando me dio hambre, le avisé por messenger al dueño de la empresa que me llevaría el equipo a casa. Él propuso que tomara un taxi y hasta me dijo "el lunes te lo reembolso", pero yo insistí en irme en transporte publico...

Y allí tienen que, antes de llegar a la estación donde bajo (tres estaciones antes, para ser más precisa) el servicio del metrobus fue interrumpido por... ¡una manifestación en sábado!

Y como además iba toda paranoica con mi laptop bajo el brazo, no quise tomar un taxi... así que caminé, caminé y caminé, con el hombro levemente entumido, porque esta lap no es precisamente la más ligera del mundo.

Llamé a casa, para que supieran el motivo de mi retraso y me notificaron que mi tia había sufrido una parálisis facial y mi abuelo estaba enfermo, así que cancelaron cualquier visita o salida familiar.

Al llegar a casa y desempacar descubrí que había perdido uno de los aretes nuevos que apenas ayer me regaló mi abuela.

Y cuando terminé de comer y quise seguir adelantando el trabajo en la lap de la oficina, conecté el cable de la maquina y soltó una chispa: se quemó por completo.

Ahora estoy pensando en la posibilidad de meterme en algún tipo de refugio anti bombas, para terminar el día.

D.

Faldas a la cintura y otras verdades incómodas

Me gusta mucho llevar falda, aunque eso me convierta en una figura anacrónica, que no aprovecha y disfruta de los beneficios que nos ha dado la modernización del vestido en Occidente. Ahora las mujeres podemos ponernos pantalones y ropa aún más masculina, cómoda y fácil de portar, que hace que las universidades sean coloridas casas de modas... pero sin tanta crinolina.

Ayer, para aprovechar un día soleado de otoño, de esos que luego no son tan abundantes, saqué a pasear a una de las faldas que suelo dejar en el armario por largas temporadas: una tela escocesa tableada que hace las veces de falda gracias a dos botones estratégicamente colocados.

Así que abotoné la tela y fui a darme la vuelta por la Facultad, pues al medio día tenía un taller de Creación Literaria... pero no sé cuando ocurrió el desperfecto: ¿habrá sido en los torniquetes del metro?, ¿cuando me eché la mochila a la espalda?, ¿en que giro del destino el vuelo de mi falda quedó a la altura de mi cintura, dejando ver toda mi ropa interior?

Lo curioso del caso es que no me di cuenta hasta casi llegar a la escuela. Así que allí andaba yo, por los caminos universitarios, volviendo pública mi ropa íntima, hasta que una buena samaritana me tocó en el hombro y me sugirió acomodarme la ropa.

Apenas y pude farfullar un "gracias" muy pequeñito y apocado, pero la chica que hizo su buena obra del día ya iba muy delante mientras yo lo decía, porque creo que a ella también le dio cierta pena tener que revelarme lo inapropiado de mi conducta exhibicionista (¿y si fuera yo una deliberada demostradora de bragas?).

Lo cierto es que navego por la vida con la bandera del desparpajo y el despiste, así que estos y otros asuntos bochornosos no me son tan ajenos... pero siempre que pasan cosas así me pongo a pensar en la psicología de las personas que se animan a decirte las cosas por su nombre.

Yo misma he titubeado ante personas que tienen el pelo echo un nido de pájaros, como si un gallo se levantara a saludar desde lo alto; mujeres con base del maquillaje notoriamente marcada, como de geisha; personas con traje sastre y la cascarilla de un frijol negro pegado al diente; engalanados amigos que llevan mal aliento o zapatos olorosos... y siempre es la misma disyuntiva. ¿Debería decirle?

Quizá el momento para decidir es una fracción de segundo, porque estos personajes no siempre pasean con la misma tranquilidad que lo hago yo, por el mundo. A lo mejor saben de su falta y simplemente no les importa... (Ya hay cada peinado raro, que quizá llevar un mechón de pelos alzado sea una distinción de la moda que no me ha sido notificada).

En el caso específico de las faldas a la cintura, creo que siempre son mujeres las que te avisan de esas cosas... quizá los hombres nunca te señalarían que tienes un botón extra desabrochado y se te alcanza a ver una brisna de encaje, pero alguna mujer observadora si podría hacerlo notar...

Ya que la buena samaritana de blusa azul a rayas se fue muy rápido, aprovecho de nuevo este espacio para agradecerle, así como le doy las gracias a todos los que me han dicho que tengo lápiz labial en los dientes o una media corrida...

D.

El misterio del final en Blade Runner

Como una prueba (casi) irrefutable de que no soy una friki, debo confesar que, hasta el día sábado, no había visto Blade Runner.

Esta cinta de culto entre los frikis del mundo cuenta la historia de Rick Deckard (Harrisond Ford), ex Blade Runner; es decir un asesino de replicantes, robots androides que organizaron una revuelta para obtener su libertad y que son perseguidos por la policía a través de un comando que se toma eso de acabar con ellos muy en serio.

A pesar de que admito haber hecho algunas bromas haciendo alusión a Blade Runner, con saber que era una película de culto del ciberpunk tuve suficiente por un buen tiempo; el verla surgió como una posibilidad en la última excursión a la tienda de videos.

Algo que resulta obvio al ver Blade Runner es que, como dice la biblia "No hay nada nuevo bajo el sol", porque maneja conceptos visuales que se repiten en muchas obras de Ciencia Ficción, tanto de libros como de películas, como es el caso de "Yo robot" o "El quinto elemento".

El pequeño departamento de Deckard, la solicitud de su jefe de que se reintegre a una misión "que sólo él puede completar", incluso la actitud de "chico rudo" de Harrison Ford es la misma que la de Will Smith o Bruce Willis.

Algo que me parece maravilloso de esta película es la música del compositor griego Vangelis...

Y si de algo tengo que quejarme es que en el centro de video me dieron una película rayada, así que para mí Blade Runner se termina cuando el personaje principal, Rick Deckard, regresa a su departamento y encuentra a la replicante "Rachel" acostada en la cama...

Suspenso mortal. No tengo idea de que pasa después.

D.

Mira Mónica, ya estoy harto...

Mira Mónica
ya estoy harto
de tu maldita indecisión
vivo al borde del infarto
martes sí,
miércoles no,
jueves quien sabe...
A lo mejor debí llamarme Mónica. Ese nombre no me gusta, Matarilerileron, pero me quedaría bien la canción de Sabina.
Ayer me lo dijeron.
Y si, seguro debo parecerles bipolar que un día decido que quiero ir a conquistar el mundo y al otro día no quiero salir de cama porque me siento indispuesta a platicar con extraños. En la mañana estaba enterrando la nariz en mi propio brazo y probando posturas para improvisarme una burka con mi reboso antes de salir a la calle...
Y al rato estaba canturreando feliz una rola de Sabina.
Y es que si me voy a morir de influenza porcina, espero morir tras escuchar al maestro.
Nunca tomé pastillas para no soñar y últimamente sueño más que nunca.
Pero definitivamente sigo indecisa...
Porque en mi familia no está bien visto andar por la vida sin planes y los míos llegaban solo hasta enero y ahora se aplazaron temporamente, pero seguro en junio, a más tardar, volverán a pedirme un cronograma de los siguientes 10 años de vida, así como te piden en algunos trabajos.
- ¿Y usted como se ve de aquí a diez años?
- ¿Y que pasos dará para alcanzar sus objetivos?
El impasse de espera me hace pensar en que, en mis planes originales, estudiaba letras, me dedicaba a escribir y a los 26 años ya tenía un departamento propio y una computadora para publicar mis libros de cuentos...
Pero estoy a menos de un mes de cumplir esa edad, no tengo un departamento propio, ni una computadora propia, ni estudie letras y me han publicado un ensayo, tres entrevistas, un reportaje, dos notas y "zanseacabó".
De allí que el próximo paso sea algo más confuso, porque si en mis primeros 25 años de vida planeaba tener mi éxito profesional concretado (Aquí se escuchan risas de la amable concurrencia) en los siguientes 15 me iba a ocupar de mis relaciones personales y hasta pensaba en formar una familia...
Pero claro, estando las cosas como están, ni quien quiera animarse a planear más en el futuro, por eso le doy la razón a quien comenzó a cantarme la canción de "Mira Mónica..."
Martes si, miércoles no, jueves... quien sabe.
D.

Tengo miedo de que seas feliz...

¿Quien dijo que todos merecíamos ser felices?

No es cierto.

Además ni se podría.

Incluso, la felicidad de algunos, depende casi exclusivamente de la infelicidad de los otros.

¿Después de todo cuantas estrellas del rock, astronautas, éxitosos escritores, astros del futbol o magnates caben en el mundo?

¿Y cuantos son necesarios?

¿No es más necesaria la señora de la limpieza, el señor que vende los jugos afuera del metro, el que acomoda los coches?

¿Y la gente que hace estas cosas es feliz? ¿Y si nadie las hiciera habría más gente feliz?

Yo voy en el metro pensando que me haría feliz que todos desaparecieran y me dejaran un asiento azul, verde... pero no pienso en que los hijos de esas personas quizá extrañarían a sus madres y padres si yo los envío a ese limbo de mis deseos...

No es que me de miedo que todos sean felices. Es que me da absolutamente lo mismo si desaparecen.

Hay tan poca gente que no es escenografía en mi vida que el resto podría facilmente ser borrada y no me daría cuenta.

Quizá me daría cuenta si corren al oficial que siempre me dice "Que guapa" que está en el edificio de junto (me lo dice a diario, aunque no me haya peinado, por eso me cae bien)

Él me hace feliz, aunque sea unos minutos al día.

(A veces creo que también borraría a la gente que lo hace feliz a él, para tener el derecho exclusivo de hacerlo feliz yo...)

"Creo que nunca había odiado a nadie, como a tí...
quizá podría evitarlo pero, me produce un gran placer.
El motivo es una simple tontería: no soy el hombre de tu vida.

Entre el cielo y el infierno escogí
esta guerra en las meras entrañas,
que me incita a buscarte, dónde andas,
con quién vives, con quién duermes
¿dónde estás?

El motivo es una simple tontería:
no soy el hombre de tu vida.

Te recuerdo a cada instante,
no me puedo concentraren mis cosas,
en mi vida todo me resulta mal.

Y soy cliente de la angustia tengo miedo de que seas feliz.
Si en el cielo estaba escrito el destino me engañó.

Creo que nunca había odiado a nadie como a ti:
quizá podría evitarlo pero, me produce un gran dolor.

El motivo es una simple tontería: no soy el hombre de tu vida
y me consume esta ira; no soy el hombre de tu vida.
No soy el hombre de tu vida..."

Música cortesía de Real De Catorce...

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...