Paseaba en la noche e iba a ser una noche como cualquiera. Pero se cruzó en el camino de una pareja de amigos que iban en busca de tacos.
Ellos iban a tomar el camino contrario, pero algo en el aire los llevó a esa calle oscura, en las inmediaciones de la plaza de toros y dieron con ella.
Ella se escondió, acostumbrada a escapar de los extraños. Pero él la vió y la tomó en sus brazos.
Ella, como reacción, empezó a ronronear. Era muy pequeña para la pelea y fue lo primero que hizo. Luego la cambiaron de manos y en brazos de ella tembló un poco. Había llovido y su pelaje estaba algo mojado.
Él sacó una bolsa de tela en la que había llevado otras cosas y con la jareta, ajustó su cuello con cuidado. Le pidió a ella que la llevara y, después de alguas quejas, reclamos, lamentos y argumentos que no fueron escuchados, ella accedió a llevar a la gatita a casa...
Y bueno. Aquí estmos.
Desde el domingo tengo una gatita negra con blanco en casa. Se la pasa ronroneando y le gusta dormir encima de la lavadora. Le gusta la leche y las croquetas que le compré. Ayer anduve cargando cerca de seis kilos entre la arena y su bolsa gigante de comida.
Al llegar a casa mi papá dijo: ¿Un gato? No inventes...
Y a la media hora la perseguía con la cámara para tomarle fotos.
Mi hermana dijo algo así como: -Ay, no Mayra!
Y fue la primera en dejarla dormir en su regazo.
Y mi madre... bueno, mi madre hoy le hablaba como a un niño pequeño.
Ya tengo gata. Y ella tiene casa.
D.
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Violeta Celis: que sorpresas tiene uno
Hoy por la mañana reflexionaba en las curiosas coincidencias que me hicieron llegar a escuchar a Violeta Celis, museografa y crítica de arte que colabora en la estación de Reactor, 105.7 de F.M.
Todo empezó el triste día que los locutores del programa que escuchaba por la mañana anunciaron que era su último día: aunque la programación musical de su estación no me complacía, me hacían reír (situación que es necesaria en una ciudad como esta, sobre todo cuando viajas diariamente hora y media para ir al trabajo)
Así que, huérfana de estación de radio, comencé a buscar en el cuadrante, sin demasiada esperanza.
Caí en Reactor, una pequeña estación de radio publica que tiene pésima recepción en más de una zona de la ciudad, pero cuyos locutores son mucho más agradables que pasarse los noticiarios en seco...
Y los lunes tienen como invitada a Violeta Celis.
Ustedes a lo mejor no lo sabían, porque a veces me privo de todo y me alejo de las exposiciones, pero me emociona y entusiasma mucho el arte: sobre todo el arte abstracto.
Violeta Celis, quien fue Jefa del Departamento de Educación del Museo Tamayo de Arte Contemporáneo.
Después, al intentar buscar más información de ella (porque en sus intervenciones radiales siempre me ha parecido muy atinada y justa) encontré que también colaboró con el famoso Moon Raider, líder de la Gran Nación Efímera , prueba indiscutible además de que el destino trabaja de maneras muy misteriosas.
Mientras me mordía los labios recriminándome que no he podido ir a galerías, museos ni nada que se le parezca a últimas fechas, uno de mis amigos me comenzó a preguntar por artistas abstractos (¡Si, todo en el mismo día!)
Entonces tuve la ocasión de recomendarle a Kandinsky y Lilia Carrillo, de quien ya hablé en este blog.
Y ya, sintiéndome muy muy, me prometí que ahora si iré a alguna exposición...
Pero quizá espere a ver que recomienda Violeta el próximo lunes.
Están invitados a escucharla, pasa aproximadamente a las 9, mientras transcurre "El fin del mundo" (así se llama el programa, no se asusten).
En una de esas hasta se animan a ir a la exposición conmigo... o nos encontramos por allí. Así son las sorpresas que tiene uno.
D.
Fragmentos
Un borrón de fotografía,
una ecografía de tu voz,
las pistas que dejas tras de ti,
tu nombre, en el viento...
Encuentro de ti fragmentos.
Abrazo el sabor de tu boca
y pongo a cocer, con sal,
la mandioca de tus palabras...
Debe durarme hasta el invierno
ese trozo de ti, esos pedazos
Voy a abrigarme con el cabello
que quité de tu suéter, un día...
Voy a lidiar con la soledad segundo a segundo,
ganandole un trozo de terreno día a día.
Argumentos ya no tengo.
Fuerzas, apenas.
Vivo: si de vivir se ufana uno,
por esta sucesión de días, meses, semanas.
Aprendo... si por aprender entendemos esta marcha lenta,
este letargo, esta insuficiencia que confunde derecha e izquierda,
respirar de aspirar, boca de nariz... este parvulario de caricias.
Rectifico.
Cada día estoy rectificando, un poco,
redirigiendo mi marcha a tu boca, un poco más a la izquierda.
Quizá mi próximo beso te alcance,
como algunas flechas alcanzan su blanco...
tras mucho practicar el oficio de extrañarte.
Tras tanto batallar en unir los pedazos
tras tanto argumentar, rehuír, escapar.
Tras tanto amarte.
D.
una ecografía de tu voz,
las pistas que dejas tras de ti,
tu nombre, en el viento...
Encuentro de ti fragmentos.
Abrazo el sabor de tu boca
y pongo a cocer, con sal,
la mandioca de tus palabras...
Debe durarme hasta el invierno
ese trozo de ti, esos pedazos
Voy a abrigarme con el cabello
que quité de tu suéter, un día...
Voy a lidiar con la soledad segundo a segundo,
ganandole un trozo de terreno día a día.
Argumentos ya no tengo.
Fuerzas, apenas.
Vivo: si de vivir se ufana uno,
por esta sucesión de días, meses, semanas.
Aprendo... si por aprender entendemos esta marcha lenta,
este letargo, esta insuficiencia que confunde derecha e izquierda,
respirar de aspirar, boca de nariz... este parvulario de caricias.
Rectifico.
Cada día estoy rectificando, un poco,
redirigiendo mi marcha a tu boca, un poco más a la izquierda.
Quizá mi próximo beso te alcance,
como algunas flechas alcanzan su blanco...
tras mucho practicar el oficio de extrañarte.
Tras tanto batallar en unir los pedazos
tras tanto argumentar, rehuír, escapar.
Tras tanto amarte.
D.
A destiempo
¿Alguna vez han encontrado a la persona correcta en el tiempo equivocado?
Hay que admitirlo. Esa escena donde la chica renuncia a pasarse un año en una beca en Francia sólo porque el galán llega con rosas y pasa los controles del aeropuerto sólo ocurre en las películas.
La verdad es que muchas de las relaciones que tenemos ocurren a destiempo.
Si encuentras a alguien y estás en una terrible depresión porque uno de tus seres queridos murió, o porque estás pasando por un divorcio horrible, o tienes el trabajo de tus sueños que te hace laborar 12 horas por día... seguramente dejarás pasar a esa persona.
Tiempo y Oportunidad.
Y como seguro B. me va a preguntar... No, esta entrada no es para nadie en particular.
Lo cierto es que, cuando tienes muchas cosas que arreglar en tu vida, es dificil entablar una relación.
A veces las cosas llegan a destiempo.
El ser humano es él y sus circunstancias; es mentira que el amor todo lo puede.
En algunas ocasiones sólo tenemos que seguir adelante y agradecer a la vida habernos dado la oportunidad de haber conocido a esa persona.
D.
Hay que admitirlo. Esa escena donde la chica renuncia a pasarse un año en una beca en Francia sólo porque el galán llega con rosas y pasa los controles del aeropuerto sólo ocurre en las películas.
La verdad es que muchas de las relaciones que tenemos ocurren a destiempo.
Si encuentras a alguien y estás en una terrible depresión porque uno de tus seres queridos murió, o porque estás pasando por un divorcio horrible, o tienes el trabajo de tus sueños que te hace laborar 12 horas por día... seguramente dejarás pasar a esa persona.
Tiempo y Oportunidad.
Y como seguro B. me va a preguntar... No, esta entrada no es para nadie en particular.
Lo cierto es que, cuando tienes muchas cosas que arreglar en tu vida, es dificil entablar una relación.
A veces las cosas llegan a destiempo.
El ser humano es él y sus circunstancias; es mentira que el amor todo lo puede.
En algunas ocasiones sólo tenemos que seguir adelante y agradecer a la vida habernos dado la oportunidad de haber conocido a esa persona.
D.
Un ángel encubierto
De niña tenía la secreta convicción de ser un ángel "Undercover" enviado para realizar buenas obras... Todo parecía ir de acuerdo a ese mandato de "portarse bien" y ayudarle a los ancianos a cruzar la calle, leerle el periódico a mi abuelo o recoger los juguetes del suelo.
Quizá eso tiene que ver con el hecho de que soy una psicótica, porque "La poesía es una perversión y el poeta es el psicótico autorizado a realizar las mentiras más grandes"
Así que con mi certificado de locura autentíficado, iba yo por la vida desfaciendo entuertos...
No sé cuando me cayó el veinte de que era una persona normal, con defectos y virtudes, que no venía a salvar a nadie...
Pero a veces me da por ser "damallerosa", como ayer, que llegué hasta el principio de la línea de autobuses para tomar la línea vacía... pero al ver a un hombre con collarín disputandome el asiento, se lo cedí...
Claro, al llegar a casa y verificar que el trayecto me había sacado una ampolla en el dedo gordo del pie, me sentí culpable de haberlo cedido...
Y es que es tal la naturaleza de esta época que ser una buena persona es cuestionable...
Lo cierto es que yo parezco tener cara de "buena persona" porque incluso el otro día, mientras esperaba el camión universitario, juro que al menos 8 personas me preguntaron por las rutas posibles para llegar a sus destinos...
Después de dar un par de indicaciones, pensé que tal vez mi destino debería ser estar detrás de un mostrador de "Informes", donde pudiera explayarme al máximo orientando a la gente.
A veces sucede que incluso las señoritas detrás de un mostrador resultan ángeles encubiertos. Basta buscar en las esquinas para encontrarlos.
D.
Quizá eso tiene que ver con el hecho de que soy una psicótica, porque "La poesía es una perversión y el poeta es el psicótico autorizado a realizar las mentiras más grandes"
Así que con mi certificado de locura autentíficado, iba yo por la vida desfaciendo entuertos...
No sé cuando me cayó el veinte de que era una persona normal, con defectos y virtudes, que no venía a salvar a nadie...
Pero a veces me da por ser "damallerosa", como ayer, que llegué hasta el principio de la línea de autobuses para tomar la línea vacía... pero al ver a un hombre con collarín disputandome el asiento, se lo cedí...
Claro, al llegar a casa y verificar que el trayecto me había sacado una ampolla en el dedo gordo del pie, me sentí culpable de haberlo cedido...
Y es que es tal la naturaleza de esta época que ser una buena persona es cuestionable...
Lo cierto es que yo parezco tener cara de "buena persona" porque incluso el otro día, mientras esperaba el camión universitario, juro que al menos 8 personas me preguntaron por las rutas posibles para llegar a sus destinos...
Después de dar un par de indicaciones, pensé que tal vez mi destino debería ser estar detrás de un mostrador de "Informes", donde pudiera explayarme al máximo orientando a la gente.
A veces sucede que incluso las señoritas detrás de un mostrador resultan ángeles encubiertos. Basta buscar en las esquinas para encontrarlos.
D.
Marina del viento
Te persigo en una playa sin arena
presa del naufragio de lo cierto
fuiste mi grano de sal
mi bote de remos.
Te persigo en los girones de las nubes
en la certeza del aire de verano
en todas las cosas que me pierdo
cuando me encuentro encerrada a cal y canto.
Te encuentro al borde de un risco
soplando la canción de la mañana
dulce voz de mandarina
tierno olor de azhares en tu canto.
Quisiera liberarte de preguntas
y del salobre hierro del trabajo
raptarte entre mis faldas escondido
y llevarte a partir nueces bajo un árbol.
Quisiera arrebatarte de ese oficio
de saberte preso, sobrehumano,
arrebatarte sonrisas, besos, suspiros
y uno que otro milagro.
Te encuentro y encuentro que te pierdo
como quien pierde arena entre los dedos
como quien trata de aferrarse a las nubes
o guardarse el viento entre las manos.
D.
presa del naufragio de lo cierto
fuiste mi grano de sal
mi bote de remos.
Te persigo en los girones de las nubes
en la certeza del aire de verano
en todas las cosas que me pierdo
cuando me encuentro encerrada a cal y canto.
Te encuentro al borde de un risco
soplando la canción de la mañana
dulce voz de mandarina
tierno olor de azhares en tu canto.
Quisiera liberarte de preguntas
y del salobre hierro del trabajo
raptarte entre mis faldas escondido
y llevarte a partir nueces bajo un árbol.
Quisiera arrebatarte de ese oficio
de saberte preso, sobrehumano,
arrebatarte sonrisas, besos, suspiros
y uno que otro milagro.
Te encuentro y encuentro que te pierdo
como quien pierde arena entre los dedos
como quien trata de aferrarse a las nubes
o guardarse el viento entre las manos.
D.
La música de las esferas
Terminé finalmente la tetralogía de Hyperion y me quedó un regusto amargo en la boca.
Fue un final inesperado.
Me quedé pensando en lo que decía la protagonista, Aenea, sobre las eternidades. Un minuto puede durar una eternidad.
Pensaba en eso porque hoy terminé otro de esos capítulos de mi vida. Uno corto, donde estudié dos programas de diseño gráfico.
Me encontré una ala de mariposa de camino a mi curso. Era una ala muy bonita, negra, con puntos rojos.
Tuve muchos hallazgos durante mis travesías al Centro de Computo. Creo que escribí algo a respecto cuando me encontré una libélula...
También me encontré un platón de galletas, con todo y galletas.
Cosas dulces, cosas voladoras, cosas que no se encuentra uno todos los días, cosas reconfortantes y cosas que se terminan.
Aenea enseñaba que todas las pequeñas cosas del mundo tienen su propia música, su vibración única e imposible de replicar; al escuchar atentamente, no sólo estamos en consonancia con lo que sucede a nuestro alrededor, sino con los ciclos que terminan para otras personas.
Yo ahora escucho el silencio en este cuadrante del universo. Me doy cuenta de que el vals del minuto ha terminado y su ausencia rebota en mi, como una tristeza de algo que termina, como quien despierta de un sueño muy hermoso.
El ala de mariposa está en mi cuaderno, pero nunca conocí a la mariposa negra con puntos rojos.
D.
Fue un final inesperado.
Me quedé pensando en lo que decía la protagonista, Aenea, sobre las eternidades. Un minuto puede durar una eternidad.
Pensaba en eso porque hoy terminé otro de esos capítulos de mi vida. Uno corto, donde estudié dos programas de diseño gráfico.
Me encontré una ala de mariposa de camino a mi curso. Era una ala muy bonita, negra, con puntos rojos.
Tuve muchos hallazgos durante mis travesías al Centro de Computo. Creo que escribí algo a respecto cuando me encontré una libélula...
También me encontré un platón de galletas, con todo y galletas.
Cosas dulces, cosas voladoras, cosas que no se encuentra uno todos los días, cosas reconfortantes y cosas que se terminan.
Aenea enseñaba que todas las pequeñas cosas del mundo tienen su propia música, su vibración única e imposible de replicar; al escuchar atentamente, no sólo estamos en consonancia con lo que sucede a nuestro alrededor, sino con los ciclos que terminan para otras personas.
Yo ahora escucho el silencio en este cuadrante del universo. Me doy cuenta de que el vals del minuto ha terminado y su ausencia rebota en mi, como una tristeza de algo que termina, como quien despierta de un sueño muy hermoso.
El ala de mariposa está en mi cuaderno, pero nunca conocí a la mariposa negra con puntos rojos.
D.
Escrito en un mantel de restaurante
Domeñar el olvido y buscar desconcierto
orientar el sigilo a los mundos más raros.
Aguzar los sentidos y sentir lo imperfecto
arañar sólo el ruido del misterio de lo incierto.
Afanarse del todo en burlar la distancia
olvidar hasta el modo de vencer la nostalgia.
Arrullar el camino que trazó el desamparo
y vigilar los motivos que me hicieron trazarlo.
Arriesgar los papeles y quemar toda nave
fisgonear en los libros y urgar en las sabanas...
Encontrar al intruso en la sopa de letras
rasguñar lo difuso y salir a volar cometas.
Arribar al olvido y dormir en lo muerto
arroparse en las sombras de los bosques desiertos.
Reseñar cada hoja de los árboles de otoño
murmurar disculpas en los lagos más hondos.
Ir rezando responsos en las esquinas del cuaderno
y olvidarse del otro en la boca del infierno.
Esperar para siempre como si no hubieras vuelto,
arruinar el espacio que compartiste en mi cuerpo.
Clausurar cada voz y tragarme las vocales
olvidarse, olvidarte y olvidar que termino...
Recoger las papeletas y buscar en las esquinas
la mirada secreta del papel con llovizna.
D.
orientar el sigilo a los mundos más raros.
Aguzar los sentidos y sentir lo imperfecto
arañar sólo el ruido del misterio de lo incierto.
Afanarse del todo en burlar la distancia
olvidar hasta el modo de vencer la nostalgia.
Arrullar el camino que trazó el desamparo
y vigilar los motivos que me hicieron trazarlo.
Arriesgar los papeles y quemar toda nave
fisgonear en los libros y urgar en las sabanas...
Encontrar al intruso en la sopa de letras
rasguñar lo difuso y salir a volar cometas.
Arribar al olvido y dormir en lo muerto
arroparse en las sombras de los bosques desiertos.
Reseñar cada hoja de los árboles de otoño
murmurar disculpas en los lagos más hondos.
Ir rezando responsos en las esquinas del cuaderno
y olvidarse del otro en la boca del infierno.
Esperar para siempre como si no hubieras vuelto,
arruinar el espacio que compartiste en mi cuerpo.
Clausurar cada voz y tragarme las vocales
olvidarse, olvidarte y olvidar que termino...
Recoger las papeletas y buscar en las esquinas
la mirada secreta del papel con llovizna.
D.
La historia de la espada...
Para Yareli, of course.
Ella fue a buscar un disco: Candy de The Jesus and the Mary Chain.
Él la siguió.
Ella revolvió entre sus cosas.
Él le dijo: - Tengo que hablar contigo...
Ella lo miró con ojos abiertos, como esperando algun discurso.
- Quisiera que fueras más dificil conmigo. Siempre te has entregado entera. ¿Recuerdas aquel libro de "El Peregrino" en donde le entregan la espada y él la toma? Entonces le dicen que se equivocó, que nunca debió tomarla, porque aún no la merecía. Así me siento. Siento que aún no te merezco. Que necesito ganarte, que necesito que estés orgullosa de mí. Si eres para mí, si realmente lo eres, estarás allí. Tengo que pensar que estarás allí. ¿Me esperarás?
Ella tomó el disco y lo puso.
Le gustaba The Jesus and The Mary Chain.
Nunca había leído a Pablo Cohelo.
D.
Monederos y otras pérdidas y perdidas...
Ayer se me perdió el monedero. Creo que fue en el taxi. Buscaba el cambio para pagar el viaje nocturno que me llevó a casa de Luis, donde me quedé dormida como cuatro horas antes de partir con rumbo a mi casa, como a dos horas de camino.
Lo malo fue que cuando me subí a la pesera que me llevaría al metro más cercano e intenté pagar, sólo llevaba un billete de 50, escondido entre las credenciales y las tarjetas de presentación que siempre cargo... Pero cuando el amable chofer me solicitó que me identificara, entre las brumas de mi cruda, sólo acepté a decir que no tenía ni idea de en que lugar de Ecatepec (creo que si era ese municipio, todavía) me había subido.
No tomé tanto, creo. Después de todo mantuve una bonita y estropajosa conversación de regreso a casa de Luis, sobre cuestiones laborales.
Hoy dormí un poco, también tomé mucha agua...
Recordaba que, al llegar a la fiesta, demasiado temprano, me había comprado un refresco de manzana y estaba afuera del local tomando, cuando pasó uno de los vecinos de la calle y me saludó.
Yo creo que me confundió con una conocida.
Mi mamá asegura que probablemente pensó que era una prostituta en busca de cliente. (No lo dijo en mal plan, es su interpretación de las oscuras pretenciones masculinas de desconocidos en la noche)
Quizá si le hubiera hecho la plática, en lugar de perder el monedero, habría llegado a casa con más dinero del que tenía al salir...
Uno nunca sabe, me pierdo en los laberintos de las posibilidades de los senderos que se bifurcan.
Perdí el monedero.
Estaba un poco triste al regresar a casa.
Pero ya estoy mejor.
Pasé mi dinero a una cartera bonita.
Y mañana será otro día.
D.
Lo malo fue que cuando me subí a la pesera que me llevaría al metro más cercano e intenté pagar, sólo llevaba un billete de 50, escondido entre las credenciales y las tarjetas de presentación que siempre cargo... Pero cuando el amable chofer me solicitó que me identificara, entre las brumas de mi cruda, sólo acepté a decir que no tenía ni idea de en que lugar de Ecatepec (creo que si era ese municipio, todavía) me había subido.
No tomé tanto, creo. Después de todo mantuve una bonita y estropajosa conversación de regreso a casa de Luis, sobre cuestiones laborales.
Hoy dormí un poco, también tomé mucha agua...
Recordaba que, al llegar a la fiesta, demasiado temprano, me había comprado un refresco de manzana y estaba afuera del local tomando, cuando pasó uno de los vecinos de la calle y me saludó.
Yo creo que me confundió con una conocida.
Mi mamá asegura que probablemente pensó que era una prostituta en busca de cliente. (No lo dijo en mal plan, es su interpretación de las oscuras pretenciones masculinas de desconocidos en la noche)
Quizá si le hubiera hecho la plática, en lugar de perder el monedero, habría llegado a casa con más dinero del que tenía al salir...
Uno nunca sabe, me pierdo en los laberintos de las posibilidades de los senderos que se bifurcan.
Perdí el monedero.
Estaba un poco triste al regresar a casa.
Pero ya estoy mejor.
Pasé mi dinero a una cartera bonita.
Y mañana será otro día.
D.
Sería fantástico...
Para mi amiga Mitzi, por lo mismo de siempre:
los recuerdos...
Y para Mar... por la malteada que le debo.
Sería fantástico...
Que las personas no nos decepcionara, que la fila del banco fuera corta, que el corte de cabello siempre nos sentara bien y que los primeros zapatos que te prueban fueran los de cenicienta.
Sería hermoso encontrar el amor verdadero y que las verdades que creíamos de niñas fueran ciertas... como cuando salíamos a comprar esquimos en el mercado y nos escapabamos de pinta con el propio director de la escuela.
Hace poco pasé por el mercado de la Romero, como a las 11 de la noche. Pensé...
Inevitablemente, como siempre, pensé en ti.
Pasé en la bicicleta de un amigo frente a la Secundaria.
Me di una vuelta equivocada en la Avenida Neza... pensé también en Hervin y en que muchos de los sueños que tenía entonces no se cumplieron, pero he soñado nuevas cosas desde entonces.
Sería fantástico que nuestros sueños se cumplieran, pero si no se cumplen, nos queda la esperanza de seguir soñando, cosas nuevas, siempre cosas nuevas.
Las personas nos descepcionan, pero sólo porque nosotros permitimos que lo hagan... quizá a veces esperamos demasiado.
Yo creo que todo tiene que ver con el deseo... con lo que deseamos y lo que creemos desear... lo que pensamos que nos hará felices y cuando lo abrazamos, era un sueño.
Pensé que terminar la tesis me haría feliz, ahora sólo creo que era un escalón más en el camino, no la cima de una montaña.
Creía que tener un trabajo sería fuente de prosperidad y es fuente de preocupaciones distintas, diversas, de nuevas formas de relacionarme, de nuevas formas de descepcionarme. Pensé que amar...
Bueno, amar, como yo lo entiendo... Es una forma de postergar el deleite de verse, por breve tiempo, para torturarse por el mayor tiempo posible, en el que no ves al otro, pero presientes su cercanía en cosas cotidianas...
¿Qué es de mi vida, preguntas? Deseo incumplido y ansia de vivir mañana, para seguir soñando. Te mando un abrazo,
D.
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