Darina con alas

Un ángel encubierto

25 agosto, 2009
De niña tenía la secreta convicción de ser un ángel "Undercover" enviado para realizar buenas obras... Todo parecía ir de acuerdo a ese mandato de "portarse bien" y ayudarle a los ancianos a cruzar la calle, leerle el periódico a mi abuelo o recoger los juguetes del suelo.

Quizá eso tiene que ver con el hecho de que soy una psicótica, porque "La poesía es una perversión y el poeta es el psicótico autorizado a realizar las mentiras más grandes"

Así que con mi certificado de locura autentíficado, iba yo por la vida desfaciendo entuertos...

No sé cuando me cayó el veinte de que era una persona normal, con defectos y virtudes, que no venía a salvar a nadie...

Pero a veces me da por ser "damallerosa", como ayer, que llegué hasta el principio de la línea de autobuses para tomar la línea vacía... pero al ver a un hombre con collarín disputandome el asiento, se lo cedí...

Claro, al llegar a casa y verificar que el trayecto me había sacado una ampolla en el dedo gordo del pie, me sentí culpable de haberlo cedido...

Y es que es tal la naturaleza de esta época que ser una buena persona es cuestionable...

Lo cierto es que yo parezco tener cara de "buena persona" porque incluso el otro día, mientras esperaba el camión universitario, juro que al menos 8 personas me preguntaron por las rutas posibles para llegar a sus destinos...

Después de dar un par de indicaciones, pensé que tal vez mi destino debería ser estar detrás de un mostrador de "Informes", donde pudiera explayarme al máximo orientando a la gente.

A veces sucede que incluso las señoritas detrás de un mostrador resultan ángeles encubiertos. Basta buscar en las esquinas para encontrarlos.

D.

4 comentarios:

Pequeña Saltamontes dijo...

Me acordé de esta canción...

Curiosamente, yo tenía mucha vocación de servicio de niña, pero no sé qué me pasó...

Supongo que crecemos y nos damos cuenta de que la vida no es tan bonita.

Nos desencantamos y desilusionamos.

Perdemos la inocencia.

Pero bueno, es grato saber que aún hay ángeles encubiertos allá afuera, dispuestos a tendernos la mano :)

Vivienne dijo...

Ah yo solia ser super amable ir por la calle ayudando a gente que "parecia" necesitarlo y aun lo hago a veces aunque me he llevado tremendas desiluciones, debo aceptarlo, es triste pero parece que en la naturaleza humana es mas comun aprovecharse de los demas que cualquier otra cosa.

Creo que si has sido el ángel de más de uno o preguntale a al chico del collarin si no te vio como tal...

Mar dijo...

Creo que yo soy una buena persona.
Pero tengo cara de mamona y por eso jamás nadie me pregunta dónde está tal o cuál calle.

O bueno...
A lo mejor soy tan mamona como parezco y bien merecido tengo que nadie se acerque a mí.

Qué bonitas conclusiones obtengo gracias a tu blog.

¿Tú nunca has dado mal una referencia intencionalmente, para hacer perder el tiempo a quien pregunta?
Si dices que no, entonces sí tienes vocación de servicio y deberías contribuir a la causa de los misioneros africanos.

Darina Silverstone dijo...

Ah!

Salta, de hecho el título de la entrada está inspirado en una rola de Alanis Morriset, donde menciona esa frase, de I´m your angel undercover...

Vivienne:

Si, la verdad se lleva uno tremendos chascos siendo buena persona... pero espero que en el mundo aún queden suficientes personas con voluntad de servicio:

Mar:

Te puedo asegurar que, al menos voluntariamente, nunca he dado una dirección incorrecta.

Algunas veces me ha pasado que la doy y al rectificar mi error, incluso he ido a buscar a la persona en cuestión para corregir mi equivocación.

Te aseguro que la gente se muestra genuinamente agradecida de que sepas reconocer que te equivocaste y les ahorres la vuelta.

D.