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El ruido también contamina

Antes de empezar esta entrada quiero aclarar:

a) Estoy consiente de la situación económica del país y de lo terrible que es estar sin empleo, también sé que los niveles educativos que tenemos no permiten el desarrollo de la industria y que hay una larga lista de etcéteras que motivan el comercio informal.

b) Me gusta mucho la música, no soy una grinch musical ni nada que se le parezca y creo firmemente en el derecho de los demás de escuchar cumbia, reguetton o lo que les plazca. No es por eso mi queja.

Pero estamos invadidos. Por donde se le busque. No pasa una estación de metro sin que suba un vendedor de discos pirata a vender su mercancía. Y yo ya estoy cansada.

Cansada, porque el ruido es también una forma de contaminación; porque el grupo de vendedores ambulantes es una mafia; porque no tienen consideración alguna de los usuarios; porque hasta un pasajero normal tiene que pasar el cambio de alguien que compra o escuchar música, o peor aún, chistes malos de doble sentido y grotesca contextura. Incluso he escuchado que venden poemas (malísimos) o discursos motivacionales.

Pero la gente que utiliza el metro es parte del problema, por comprar este material, ya sea en video o en audio, que además de tener mala calidad es parte de una red de delincuencia organizada.

En la estación del metro más cercana a mi casa los ambulantes han tomado una región completa, donde francamente da miedo acercarse, porque además son un grupo que inspira muy poca confianza. Ni siquiera es posible confrontarlos pidiendo que le bajen al volumen.

Ya los policías se hacen los desentendidos al verlos (a pesar de que si repartes volantes o tomas fotos para un reportaje, allí si van a buscarte al jefe de estación).

Por eso creo que la única opción posible es una acción ciudadana: dejar de comprar discos pirata en los vagones. Decirle a tus amigos, familiares y toda la gente que conozcas que dejen de comprarlos... y es que debe de haber otra forma para que todas estas personas se ganen el pan de cada día. Pero ya no vendiendo "Las mejores cumbias" mientras intento regresar a casa...

D.

No te comas al zorrillo!

Fui a una feria gastronómica este fin de semana y regresé algo deprimida.

No, no por los precios, al fin, son precio de feria, para turistas y sé que los expositores tienen que aprovechar.

Lo que pasó fue que, de regreso de la feria, mi padre decidió tomar por una calle menos transitada, donde estaban las jaulas de algunos de los animales que estaban en oferta.

En la feria se ofrecían escamoles, es decir, larvas de hormiga; ardillas, gusanos, escarabajos, tlacuaches, zorrillos... así como pulque en sus diversas variedades y otras plantitas como garambuyos.

Lo pintoresco era, claro, ir a curiosear entre los puestos y animarse con unas de esas rarezas... Pero la cantidad de gente en la feria nos desanimó.

Además el ver a los animalitos en jaulas reducidas detrás del telón de curiosos hacía más triste la situación:

- Las condiciones económicas de mucha gente no les permiten ponerse melindrosos con la comida- me dijo mi mamá. Aunque se notaba que a ella tampoco le hacía mucha ilusión hacerse un taco de tlacoache.

No soy vegetariana, como Lisa Simpson, pero se me hace que la cadena alimenticia que dibujó Matt Groening no estaba tan perdida...

A veces creo que los seres humanos recibimos el castigo de la contradicción... pensamos, decimos y actuamos cosas distintas.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...