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Sueños de anaquel

El fin de semana fui a uno de esos supermercados donde hay anaqueles hasta el techo: son una especie de bodegas adaptadas, cuyo cometido es poner todas las mercancías posibles a la vista e incluso hay unas enormes redes que se encargan de "provisionar" en todo momento contenedores gigantes, que amplían la percepción de que estamos rodeados de abundancia de provisiones.

Mientras miraba la variedad de marcas, colores, presentaciones y demás, pensaba que ese sistema estaba pensado para darnos la falsa impresión de que todos nuestros sueños y expectativas estaban cubiertos.

Sin embargo, detrás de muchas de esas latas y envases, hay corporaciones que sólo cambian el nombre de la etiqueta y compran al mismo precio productos, para venderlos tras el nombre de diez marcas distintas.

A veces pienso en la emoción que les daba a los rusos el libre mercado, o en la desesperación de algunos cubanos por tener una marca. Mi madre dice que cuando estuvo en Cuba le pedían cosas de marca, pues ese sello parecía garantizar la calidad del producto, contra todo argumento...

Al igual que los estereotipos, las marcas se han creado para darle claridad a nuestro sistema, para saber que quien usa "Dolce Gabbana" es muy distinto de quien usa "Vans" y que los que se limpian los mocos con "Kleenex" son años luz más progresista de los que usamos un simple papel de baño...

Como todo sueño, bien rápido se disipa al llegar a las cajas: el sonido del lector óptico es como una sirena que marca la hora de despertar...

- ¿Encontró todo lo que buscaba?

- Casi todo... ¿En qué pasillo tienen la felicidad?

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...