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Laberinto

Estoy segura de que en otra vida fue arquitecto, pues forjaba en su boca un auténtico laberinto donde mi lengua se perdía, donde mis labios vagaban por horas, días, años, entre las paredes duras y los retos imposibles de cruzar charcos y mares llenos de humedades y salivas.

Creo que nunca quiso darme la llave de su encanto, ni abrirme un pasaje hacia sus sueños. Siempre guardó secreto y vigiló como un cancerbero sus más profundos pensamientos, sus más sigilosas intenciones.

Fue, sin embargo, un amante discreto y se atrevió a perderme el respeto en más de una ocasión...

¿Qué pude darle yo, en mis torpezas, sino esa muda compañía que doy, esa sonrisa torcida, ese suspiro que no es palabra, ni duda, ni reclamo, sino todo lo contrario?

Nada.

Soy una mala amante, mala novia, mala amiga, mala lo que sea y aún así, creo que parte de todo ello es porque soy muy buena y no se pelear.

Y todos saben que, en el fondo todos buscan un buen contrincante.

Sea en el ajedrez, en el baile, en cualquier juego de azar... Y yo nunca he sabido resolver el laberinto, ni jugar a las vencidas, ni elegir el color de las paredes.

Me pierdo entre la duda si esa será la salida del laberinto o sólo otro beso...

Por ello, en días como hoy, que recuerdo su boca, que siento que en sus brazos pude vislumbrar un pedazo de infinito me dan ganas de haber sido más valiente y cruzar a nado ese espacio en el que sólo me dejé flotar, hasta alejarme de la costa que era la salida...

Quizá hacia otro laberinto, más profundo, en su corazón.

D.

Un ángel encubierto

De niña tenía la secreta convicción de ser un ángel "Undercover" enviado para realizar buenas obras... Todo parecía ir de acuerdo a ese mandato de "portarse bien" y ayudarle a los ancianos a cruzar la calle, leerle el periódico a mi abuelo o recoger los juguetes del suelo.

Quizá eso tiene que ver con el hecho de que soy una psicótica, porque "La poesía es una perversión y el poeta es el psicótico autorizado a realizar las mentiras más grandes"

Así que con mi certificado de locura autentíficado, iba yo por la vida desfaciendo entuertos...

No sé cuando me cayó el veinte de que era una persona normal, con defectos y virtudes, que no venía a salvar a nadie...

Pero a veces me da por ser "damallerosa", como ayer, que llegué hasta el principio de la línea de autobuses para tomar la línea vacía... pero al ver a un hombre con collarín disputandome el asiento, se lo cedí...

Claro, al llegar a casa y verificar que el trayecto me había sacado una ampolla en el dedo gordo del pie, me sentí culpable de haberlo cedido...

Y es que es tal la naturaleza de esta época que ser una buena persona es cuestionable...

Lo cierto es que yo parezco tener cara de "buena persona" porque incluso el otro día, mientras esperaba el camión universitario, juro que al menos 8 personas me preguntaron por las rutas posibles para llegar a sus destinos...

Después de dar un par de indicaciones, pensé que tal vez mi destino debería ser estar detrás de un mostrador de "Informes", donde pudiera explayarme al máximo orientando a la gente.

A veces sucede que incluso las señoritas detrás de un mostrador resultan ángeles encubiertos. Basta buscar en las esquinas para encontrarlos.

D.

Escrito en un mantel de restaurante

Domeñar el olvido y buscar desconcierto
orientar el sigilo a los mundos más raros.

Aguzar los sentidos y sentir lo imperfecto
arañar sólo el ruido del misterio de lo incierto.

Afanarse del todo en burlar la distancia
olvidar hasta el modo de vencer la nostalgia.

Arrullar el camino que trazó el desamparo
y vigilar los motivos que me hicieron trazarlo.

Arriesgar los papeles y quemar toda nave
fisgonear en los libros y urgar en las sabanas...

Encontrar al intruso en la sopa de letras
rasguñar lo difuso y salir a volar cometas.

Arribar al olvido y dormir en lo muerto
arroparse en las sombras de los bosques desiertos.

Reseñar cada hoja de los árboles de otoño
murmurar disculpas en los lagos más hondos.

Ir rezando responsos en las esquinas del cuaderno
y olvidarse del otro en la boca del infierno.

Esperar para siempre como si no hubieras vuelto,
arruinar el espacio que compartiste en mi cuerpo.

Clausurar cada voz y tragarme las vocales
olvidarse, olvidarte y olvidar que termino...

Recoger las papeletas y buscar en las esquinas
la mirada secreta del papel con llovizna.

D.


Mecenas

Ayer platicaba con uno de mis amigos sobre el tema de la maestría, que es lo que me tiene obsesionada por el momento. Hablabamos de las cartas de recomendación: en la maestría que quiero te piden dos... la verdad es que con una de una persona correcta basta. Desde antes, había tocado con Jeanine la importancia de estar "avalada" por alguien de dentro.

Es una situación que no sólo sucede en esa maestría, sino en casi todas... y en los trabajos, por cierto, donde no se puede desestimar la importancia de tener alguien que te apoye y te eche la mano.

Por desgracia, en mi familia siempre me enseñaron que uno debe abrirse camino por si mismo y que, en general, era mejor no deberle nada a nadie...

Así que, mientras otros compañeros iban a media hora de clase y le hacían media hora la barba al profesor, para obtener excelentes calificaciones, yo iba a dos horas de clase, llegaba temprano, me iba temprano y nunca me enteré de sus cumpleaños, sus intereses, sus líneas de investigación, ni sus problemas amorosos.

Ahora pienso que hubiera sido más sabio de mi parte unirme a una de esas cofradías de investigadores y podría tener una computadora en algún lugar, para ayudar a alguna causa noble...

Algunos de los pintores y escritores más conocidos lograron un lugar en la historia por su participación en cortes y el respaldo de sus mecenas. Recientemente cité en este blog el caso de Goethe, que la escritora española Rosa Montero pone como ejemplo del carácter del escritor alemán.

Goethe dedicó gran parte de su tiempo a cosas que no tenían que ver con la literatura, sino a otras cosas más mundanas... Y es bien conocido que el papel de los pintores en las cortes obedecía muchas veces a intrigas e intereses políticos... Bastaría ver la vida de Leonardo DaVinci, o Francisco de Goya.

Alguna vez, mi asesora de tesis comentó esto bajo el tema de la "servidumbre voluntaria", puesto que la creación ameritaba recompensa, monto que era dificil de cuantificar, porque el talento, como algunas plantas, había que cultivarlo, fomentar su crecimiento, azuzarlo (en algunas ocasiones).

Por eso, hay que empezar desde abajo, en tareas poco gratificantes, antes de empezar a verle algún resultado a todo esto.

Por otra parte la dificil tarea de Mecenas, por desgracia, también implicaba pasar a la historia no necesariamente como una buena persona... es tal la naturaleza humana que los Mecenas pueden convertirse con facilidad en los malos de la película con la afilada pluma de los biografos.

Pero, en el caso de conseguirme un Mecenas, prometo que seré una buena persona con él. ¿Será tiempo de poner un letrero de "Se busca"?

D.

En busca del final feliz

No sé por qué, pero las niñas que pasamos la infancia leyendo cuentos de hadas quedamos con una especie de trauma en busca de un final feliz...

Pesé a que la mayor parte de las historias se parecen más a un tango que aun cuento, más que el final inesperado o el drama estilo "La tumba india", donde el protagonista se queda murmurando por lo bajo "puta, puta, puta..." hasta que la palabra pierde todo sentido...

he buscado el final feliz.

No siempre lo existe, claro está. Y si no existe, no puede ser encontrado.

Pero en donde he estado, he intentado salir con una sonrisa, sin lagrimas...

A veces salgo huyendo antes de que se me borre la sonrisa.

Pero otras veces, con la flor en la boca, termino haciendo una reverencia al amable publico y les brindo la faena.

¿Quien no quisiera despedirse con finales felices?

Manos que se agitan en bajo un cielo azul y sonidos familiares que se van disolviendo.

Fade out.

La verdad es que nunca me han gustado las despedidas, ni imaginarme que mi correo queda destrozado bajo el filo de la trituradora...

Pero supongo que uno no puede predecir el final de muchas cosas...

D.

Gasolina en los charcos

Nadie debería seguir toda su vida con un hombre que se detiene a mirar los colores que forma la gasolina en los charcos.

Es como aquella niña que se queda abstraída por las formas que dibuja el jabón en una burbuja de agua antes de soplar por la fina película que se transforma en un circulo perfecto.

De alguna forma, estas dos personas, la niña que miraba las burbujas y el hombre que decifraba las manchas de gasolina tornasoladas se encuentran, sin buscarse, en una ciudad diseñada para los perdidos.

Esas noches en que las cartas que no escribimos con remitente nos llegan devueltas.

A la media noche, más luces que nunca iluminan el camino para los transeuntes trasnochantes.

He mirado hoy la noche... mientras pensaba que buscaba sin encontrar a la persona a la que le escribo estas cartas, que es el amor de mi vida, a quien quizá aún no conozco y está a la vuelta de la esquina, a quien ya conocí y dejé ir, a quien me mira y yo aún no lo he mirado, a quien me lee y aún no lo he leído, a quien me ha escrito y no le he contestado.

Que le escribo, sin remitente, a quien me besa con los labios de ensueño, de manzana y canela.

A quien patrocina mis sueños con películas francesas y el olor a pintura fresca derramandose en la corniza de mis ojos.

¿Qué tipo de mujer puede quedarse toda la vida con alguien que dibuja los colores que encuentra en la gasolina que cae a los charcos de lluvia?

¿Qué tipo de hombre me encontrará sin que lo busque, sin que me busque, sabiendo que yo tampoco lo busco?

El color perfecto que vemos reflejado en los charcos sólo dura un instante, como el sublime destello violeta de una burbuja, antes que el aire oxide la película tornasolada y convierta el cuadro abstracto en un amarillo oxido que revienta ante el filo ácido del sol.

D.

Buscando amar

La película que fui a ver ayer, Buscando amar, era una comedia romantica con toques de drama...

Así que puede decirse que se parecía un poco a la vida.

Poco.

A veces las proporciones de la vida varían.

Porque finalmente... ¿Qué es la vida?

¿Es una carcajada en el abismo de la muerte?

¿Es una silenciosa red de complicidades?

¿Es una parpadeo entre dos noches?

¿Qué es la vida?

Bueno, el personaje central de esta película, un tipo miserable y con un serio daño mental se lo pregunta un par de veces.

Pareciera ser que la única redención posible ante tanta miseria está en el amor, pues es allí donde se encuentra la puerta que lo llevará a conocer las nebulosas, a buscar piedras en la playa, a dejar de lado algunas de las obsesiones que lo atan.

A veces pienso en mis obsesiones como obstáculos. Otras veces como escalones. En realidad no tengo una visión fija de hacia donde pueden llevarme, desde donde parto, desde donde nos escondemos.

Buscando amar es la historia de un escritor de cuentos para niños que, tras crear un proyecto muy exitoso en compañía de un amigo suyo, un ilustrador, se queda casi huérfano al perder a este hombre, que era casi como una figura paterna para él.

A cambio, su editor le envía a una joven ilustradora, Mandy Moore, quien tiene la dificil tarea de colaborar con este hombre, que en pocas palabras es un patán insensible.

Je.

Considerando la mala suerte de esta chica, sólo puede elegir entre dos patanes insensibles en su vida: un exnovioasesordetesis que la dejó por otra chica, de nombre Simone, y este enfermo mental escritor (¿no será redundante decir enfermo mental y escritor?)

Con la finalidad de no dar a conocer el final de la historia (situación harto peligrosa) nos limitaremos en esta reflexión (que ni siquiera aspira a ser reseña) a decir que la música es bonita y me dieron ganas de ir a una de esas playas frías y abandonadas del norte.

D.

La historia de la espada...

Para Yareli, of course.


Ella fue a buscar un disco: Candy de The Jesus and the Mary Chain.

Él la siguió.

Ella revolvió entre sus cosas.

Él le dijo: - Tengo que hablar contigo...

Ella lo miró con ojos abiertos, como esperando algun discurso.

- Quisiera que fueras más dificil conmigo. Siempre te has entregado entera. ¿Recuerdas aquel libro de "El Peregrino" en donde le entregan la espada y él la toma? Entonces le dicen que se equivocó, que nunca debió tomarla, porque aún no la merecía. Así me siento. Siento que aún no te merezco. Que necesito ganarte, que necesito que estés orgullosa de mí. Si eres para mí, si realmente lo eres, estarás allí. Tengo que pensar que estarás allí. ¿Me esperarás?

Ella tomó el disco y lo puso.

Le gustaba The Jesus and The Mary Chain.

Nunca había leído a Pablo Cohelo.

D.

Ropa del montón

Ayer me fui a comer unos tacos de barbacha bien dorados a un mercado que queda a unas cuantas estaciones del metro de mi casa...

Aunque llegué en auto, con mis papás, decidí volver a casa pues tendría un compromiso (que se canceló después, pero esa es otra historia). Así que me regresé caminando.

Al cruzar el puente, de camino a casa, me fue inevitable fijarme en un tianguis que se pone "siempre en domingo"; antes era un tianguis normal, de todo un poco, ya saben...

Ahora, esa calle en particular, unas cinco cuadras, se dedican casi por completo a vender ropa de montón, es decir, mercancía que es comprada por pacas a precios bastante bajos de ropavejeros o en el mejor de los casos de la mucha ropa que se deshecha en el país vecino por cambios de temporada.

Doy fe y cualquiera puede darla por mí, de que a mi no me gusta ir a comprar ropa. Creo que tengo más ropa de la necesaria... pero les juro que sucumbí a la tentación de ver texturas, colores... y mejor aún, a la gente buscando su ropa.

¿Ven a aquelle chica tan bien arreglada, con muchas prendas encima, que parece que salió de alguna Boutique? ¡Pues ella escoge su ropa del montón!

¿Ven a esa señora que tiene muchos vestidos iguales? ¡Los sacó todos del montón! (La verdad le envidio la paciencia para buscar tantos diseños de puntitos, florecitas y cositas iguales en un diseño tan feo)

¿Ven a esos niños con gorras? ¿A la niña con listones? ¡Todo del montón!

Así que cuando sus esperanzas estén desahuciadas y sus bolsillso vacíos, no olviden que hay ropa del montón desde $5.00 y pantalones de mezclilla de $40.00

D.

P. D. Por si se lo preguntan... No, no compré nada, sólo unas calcetas que olían a nuevo y que compré más adelante. Ja, no es que yo sea desconfiada pero...

Me lo dijeron mil veces...

Me lo dijeron mil veces
más nunca quise poner atención...
cuando llegaron los llantos...
ya me habían cobrado la comisión...
Creo que todos me advirtieron. No sé si alguien no lo hizo, pero para efectos de esta entrada pongamos que todos me dijeron que no era buena idea cargar con mi identificación, mis tarjetas y todo en una misma cartera, a pesar de que casi nunca lo uso.
Quizá lo que más me iba a doler perder era la tarjeta del metro, porque desde que la tengo me siento muy primer mundista, pasando sin hacer fila para los boletos o para la entrada al metro.
Todo era tan limpio, indoloro, delicioso.
Ese deslizarse constante que otorga el plástico, como en el comercial... Ja.
Pero el día de 26 no encontré mis credenciales y un sudor frío recorrió mi espalda. ¿Y si ya se habían perdido? ¿Y si alguien vacío mis cuentas? ¿Y si una menor de edad se hizo pasar por mí?
Me gusta la foto de mi credencial para votar. Me veo dulce, tierna, exótica, inocente, feliz.
También me gustaba mi guía del metro... y el calendario con un paisaje suizo que me dieron en mi última visita a la camioneta roja de los tacos.
Ay.
Pero no encontré nada de eso.
Mi mamá me recomendó que cancelara mi cuenta en el banco, para que nadie hiciera mal uso de ella. Y ahora me cobrarán la comisión por reposición...
Lo bueno es que ya encontré mi cartera.
Y si, ya aprendí la lección.
Me lo dijeron mil veces...
D.

Sería fantástico...

Para mi amiga Mitzi, por lo mismo de siempre:
los recuerdos...
Y para Mar... por la malteada que le debo.

Sería fantástico...

Que las personas no nos decepcionara, que la fila del banco fuera corta, que el corte de cabello siempre nos sentara bien y que los primeros zapatos que te prueban fueran los de cenicienta.

Sería hermoso encontrar el amor verdadero y que las verdades que creíamos de niñas fueran ciertas... como cuando salíamos a comprar esquimos en el mercado y nos escapabamos de pinta con el propio director de la escuela.

Hace poco pasé por el mercado de la Romero, como a las 11 de la noche. Pensé...
Inevitablemente, como siempre, pensé en ti.

Pasé en la bicicleta de un amigo frente a la Secundaria.

Me di una vuelta equivocada en la Avenida Neza... pensé también en Hervin y en que muchos de los sueños que tenía entonces no se cumplieron, pero he soñado nuevas cosas desde entonces.

Sería fantástico que nuestros sueños se cumplieran, pero si no se cumplen, nos queda la esperanza de seguir soñando, cosas nuevas, siempre cosas nuevas.

Las personas nos descepcionan, pero sólo porque nosotros permitimos que lo hagan... quizá a veces esperamos demasiado.

Yo creo que todo tiene que ver con el deseo... con lo que deseamos y lo que creemos desear... lo que pensamos que nos hará felices y cuando lo abrazamos, era un sueño.

Pensé que terminar la tesis me haría feliz, ahora sólo creo que era un escalón más en el camino, no la cima de una montaña.

Creía que tener un trabajo sería fuente de prosperidad y es fuente de preocupaciones distintas, diversas, de nuevas formas de relacionarme, de nuevas formas de descepcionarme. Pensé que amar...

Bueno, amar, como yo lo entiendo... Es una forma de postergar el deleite de verse, por breve tiempo, para torturarse por el mayor tiempo posible, en el que no ves al otro, pero presientes su cercanía en cosas cotidianas...

¿Qué es de mi vida, preguntas? Deseo incumplido y ansia de vivir mañana, para seguir soñando. Te mando un abrazo,

D.

Ni dios, ni rey, ni amo...

A mi madre...
aunque sea hoy.

El otro día leía acerca de la obra de Roberto Bolaño, escritor chileno que trae loca a Yareli... Y me di cuenta de que aunque muchas veces he buscado un modelo a seguir, un ejemplo, una fuente de inspiración, nunca he quedado satisfecha con mis pesquisas.
Cuando era niña mi intento de buscar dioses antiguos en las revistas de modas terminó en el abandono de mis intentos. Más tarde, cuando quise admirar como mis compañeras a tal o cual cantante o grupo pop del momento (desde los New Kids on the Block hasta Luis Miguel, pasando por experimentos más extraños como Locomía) me daba bastante flojera la propuesta...
Simplemente no encontré quien me despertara tanta admiración, deseo, interés. Cuando vi que mis pasiones no se movían tanto por el lado de la música como por el de las letras me dediqué a buscar el poeta, escritor o periodista del cual querría seguir sus huellas...
Y aunque he leído a muchos grandes GRANDES escritores, la pasión no me dura más que el día y la víspera.
Casi termino por creer que no tengo un modelo a seguir. Bueno, está mi mamá, claro está... ella es super genial... Pero se supone que diga esto porque es día de las mamaces y se supone que hoy se acuerda uno de cuan super genial es la mamá de uno.
Así que le dedicaré la entrada otro día.
D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...