El café negro estaba nuevecito, recién hecho. Descansaba en el fondo de una
tetera y se sentía excelente. Estaba en su mejor temperatura, se sabía
amargo, fuerte, robusto y pensaba que nada en su vida podía ser mejor...
Entonces, una mesera impertinente lo movió de su sitio. Agitó la cafetera...
¡Y allí va a parar el café al fondo de una taza blanca! Aún
así, el café era orgulloso y se sentía bien... aunque sabía que se
enfriaría un poquito... Pero de repente, cuando menos lo esperab...
¡Bam! Un chorro de leche fría. Eso hizo más humilde al café... Y luego
me lo tomé.
Estaba realmente delicioso y me alegré de habermelo tomado
con leche. Sólo era muy fuerte, pero suavizarlo un poco lo hizo mucho
más agradable.
A veces así siento mis días laborales: son como un café revitalizante,
rico, me hace sentir bien, fuerte... Pero mis amigos y mi vida social
son como ese chorrito de leche que necesito, que suaviza las cosas, que
me hace aterrizar, poner los pies en el suelo, le da dulzor a mi
existencia y aunque muchos dirían que con el café podría vivir,
despertar, estar muy bien... sé que cuando veo a mis amigos todo cambia y
vuelvo a ser más tibiecita, suavecita y dulce.
D.
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Fabulas morales de GTA
Esta semana fuie muy extraña, menos mal que ya se terminó.
La fortuna que tuve fue que dejé de hacerme cruces por cosas que no voy a poder solucionar.
La mala noticia es que ya no puedo echarle la culpa de nada a nadie.
Así que, aún con ganas de tirar mi vida e ir a comprar una nueva a la tienda, decidí mejor ponerme a jugar en la computadora.
Los videojuegos, verán ustedes, tienen un efecto sumamente terapeutico para uno que es obsesivo compulsivo, porque te dan una sensación de control total que no obtienes en casi ninguna parte de la vida real.
Mis lectores que sean amantes de los videojuegos lo sabrán: pocas cosas hay como superar un nivel, encontrar un arma poderosa, vencer a un terrible enemigo... Yo que sé.
Y el videojuego que elegí en esta ocasión para liberar mi estrés fue el ya muy reseñado GTA.
GTA o Grand Thief Auto (El gran ladrón de autos) es ya una exitosa franquicia de juegos de acción cuya mayor gracia consiste en robar autos, realizar misiones y volverse rico con un montón de actos criminales que van subiendo en la escala de intensidad, desde asaltar a inocentes transeuntes hasta escapar del FBI.
Yo que sé.
El caso es que yo juego con una versión en donde ya todas las misiones han sido terminadas, lo cual me permite ignorar las misiones y conducir sin destino por una ciudad simulada, con desniveles, puentes, avenidas y boulevares.
Encuentro un gozo oscuro conduciendo en barrios poco hospitalarios y me gusta esa filosofía de "Si lo quieres, tómalo", que ofrece el juego. Ves un auto mejor que el que tienes, te bajas del tuyo y se lo quitas al conductor.
Es una forma muy Hakuna Matata de vivir.
O muy "Busca lo más vital"
El caso es que los videojuegos y las caricaturas nos enseñan que las cosas deberían ser más sencillas y luego no lo son.
El grado de frustración que nos produce a los adultos no poder "tomar lo que queremos" es muy alto. Y luego somos oficinistas frustrados o personas en espera de unas vacaciones a las playas de Tunez. O nos vemos tan faltos de esperanza que entramos a redes más oscuras.
La oscuridad que se puede apoderar de nuestras almas está a la vuelta de la esquina. Pensaba también en eso porque fue el día de Star Wars. Una vuelta equivocada, un ego herido, un giro de la historia y estamos detrás del volante de una vida que no sabemos como es la nuestra.
Yo no sé como conducir en el camino recto; sólo sé que estoy al volante y este auto no tiene reversa.
D.
La fortuna que tuve fue que dejé de hacerme cruces por cosas que no voy a poder solucionar.
La mala noticia es que ya no puedo echarle la culpa de nada a nadie.
Así que, aún con ganas de tirar mi vida e ir a comprar una nueva a la tienda, decidí mejor ponerme a jugar en la computadora.
Los videojuegos, verán ustedes, tienen un efecto sumamente terapeutico para uno que es obsesivo compulsivo, porque te dan una sensación de control total que no obtienes en casi ninguna parte de la vida real.
Mis lectores que sean amantes de los videojuegos lo sabrán: pocas cosas hay como superar un nivel, encontrar un arma poderosa, vencer a un terrible enemigo... Yo que sé.
Y el videojuego que elegí en esta ocasión para liberar mi estrés fue el ya muy reseñado GTA.
GTA o Grand Thief Auto (El gran ladrón de autos) es ya una exitosa franquicia de juegos de acción cuya mayor gracia consiste en robar autos, realizar misiones y volverse rico con un montón de actos criminales que van subiendo en la escala de intensidad, desde asaltar a inocentes transeuntes hasta escapar del FBI.
Yo que sé.
El caso es que yo juego con una versión en donde ya todas las misiones han sido terminadas, lo cual me permite ignorar las misiones y conducir sin destino por una ciudad simulada, con desniveles, puentes, avenidas y boulevares.
Encuentro un gozo oscuro conduciendo en barrios poco hospitalarios y me gusta esa filosofía de "Si lo quieres, tómalo", que ofrece el juego. Ves un auto mejor que el que tienes, te bajas del tuyo y se lo quitas al conductor.
Es una forma muy Hakuna Matata de vivir.
O muy "Busca lo más vital"
El caso es que los videojuegos y las caricaturas nos enseñan que las cosas deberían ser más sencillas y luego no lo son.
El grado de frustración que nos produce a los adultos no poder "tomar lo que queremos" es muy alto. Y luego somos oficinistas frustrados o personas en espera de unas vacaciones a las playas de Tunez. O nos vemos tan faltos de esperanza que entramos a redes más oscuras.
La oscuridad que se puede apoderar de nuestras almas está a la vuelta de la esquina. Pensaba también en eso porque fue el día de Star Wars. Una vuelta equivocada, un ego herido, un giro de la historia y estamos detrás del volante de una vida que no sabemos como es la nuestra.
Yo no sé como conducir en el camino recto; sólo sé que estoy al volante y este auto no tiene reversa.
D.
Pecera
A veces siento que estar sin ti es como haberse convertido en uno de esos peces abisales, que apenas y tienen una pequeña luz enfrente para continuar el camino.
Cada día me siento más plana, más lineal, como si ese encanto volumétrico de la tragedia, el llanto, el dolor, el odio, los celos, el amor, la pasión y todas las cosas que se salen de cause te las hubieras llevado contigo...
Soy uno de esos feos peces que nadie quisiera ver, pero que causan cierto asombro: casi sin ojos, nadando ciego en el fondo de un abismo.
En días mejores me siento como en la vidriera de una tienda donde venden autos, como si todo estuviera vacío y casi escuchara el sonido de mis pasos, resonando. El sitio está vacío y lo único que escucho son las voces de los vendedores como ecos que quedaron en las paredes de vidrio:
- ¿Le gusta? ¿Se lo lleva?
Es una extraña sensación, porque yo no veo nada... ¿Seré yo la langosta del tanque? ¿Seré yo el pez en la pecera? ¿Estoy esperando que alguien me atrape con una red de nylon?
A veces me siento un pez bonito. ¿Que seré yo? ¿Uno de esos peces payaso, que tan de moda se han puesto en las caricaturas? ¿Un agresivo beta que no comparte su reducido espacio? ¿Un pecesito dorado de esos que andan siempre temerosos y en grupo?
Veo hacia afuera de la pecera y sólo encuentro oscuridad.
D.
Cada día me siento más plana, más lineal, como si ese encanto volumétrico de la tragedia, el llanto, el dolor, el odio, los celos, el amor, la pasión y todas las cosas que se salen de cause te las hubieras llevado contigo...
Soy uno de esos feos peces que nadie quisiera ver, pero que causan cierto asombro: casi sin ojos, nadando ciego en el fondo de un abismo.
En días mejores me siento como en la vidriera de una tienda donde venden autos, como si todo estuviera vacío y casi escuchara el sonido de mis pasos, resonando. El sitio está vacío y lo único que escucho son las voces de los vendedores como ecos que quedaron en las paredes de vidrio:
- ¿Le gusta? ¿Se lo lleva?
Es una extraña sensación, porque yo no veo nada... ¿Seré yo la langosta del tanque? ¿Seré yo el pez en la pecera? ¿Estoy esperando que alguien me atrape con una red de nylon?
A veces me siento un pez bonito. ¿Que seré yo? ¿Uno de esos peces payaso, que tan de moda se han puesto en las caricaturas? ¿Un agresivo beta que no comparte su reducido espacio? ¿Un pecesito dorado de esos que andan siempre temerosos y en grupo?
Veo hacia afuera de la pecera y sólo encuentro oscuridad.
D.
El viaje del salmón
Hoy fui a desayunar y en el restaurante de costumbre estaba Disney Chanel. Cuando llegamos estaba por terminar "Tierra de osos", una película que siempre veo por partes...
Creo que mi parte favorita es cuando los osos se reunen para platicar de sus aventuras, junto al río donde cazan salmones.
Y aunque en la película lo disfrazan (como de costumbre) se nota el gran festín que representan los salmones para los osos.
Por la tarde, tranquilamente echada y viendo un documental de Discovery Chanel volvieron a tocar el tema de los salmones... Y fue allí cuando ya empecé a pensar que era uno de esos mensajes cifrados que suele mandarnos el cosmos para hacernos reflexionar de tales y cuales cosas...
Así que, tras ver como los salmones luchan contra corriente para ser parte de un ciclo de vida que alimenta a muchas especies (osos, lobos, orcas e incluso a los árboles, que se nutren de los restos de salmones que no sobreviven y se desintegran en el suelo del bosque) me quedé pensando en las misiones que tenemos en la vida.
Actualmente nos enseñan a trabajar por objetivos, a cumplir tareas, a fijarnos plazos y respetarlos: debemos actuar en concordancia a lo que se nos pide, ajustarnos, moldearnos...
Pero, ¿cual es nuestra meta vital?, ¿qué es lo que realmente nos mueve río arriba?, ¿por qué propósito daríamos realmente la vida?
Avanzar por el río sin saber que es lo que queremos hacer al llegar no tiene sentido. Quizá a unos los mueva el éxito, a otros el dinero, quizá la relevancia social... ¿El sexo?, ¿el amor?, ¿tener una familia?
Los objetivos pueden ser muchos... no obstante pocas veces nos damos cuenta de todo lo que cambiaremos en nuestro camino río arriba: las vidas que tocaremos, la cantidad de predadores que nos acechan y quizá, la posibilidad de que llegar a nuestra meta sea sólo una utopía, pues de los miles de millones de sueños existentes, sólo un puñado se realizará.
Me siento como un salmón esperando que llueva, que aumente el caudal del río, para continuar. Mientras tanto el oxígeno del agua se enrarece, día a día, necesito un salto, aunque sea peligroso... se que me acercará a mi meta.
D.
Creo que mi parte favorita es cuando los osos se reunen para platicar de sus aventuras, junto al río donde cazan salmones.
Y aunque en la película lo disfrazan (como de costumbre) se nota el gran festín que representan los salmones para los osos.
Por la tarde, tranquilamente echada y viendo un documental de Discovery Chanel volvieron a tocar el tema de los salmones... Y fue allí cuando ya empecé a pensar que era uno de esos mensajes cifrados que suele mandarnos el cosmos para hacernos reflexionar de tales y cuales cosas...
Así que, tras ver como los salmones luchan contra corriente para ser parte de un ciclo de vida que alimenta a muchas especies (osos, lobos, orcas e incluso a los árboles, que se nutren de los restos de salmones que no sobreviven y se desintegran en el suelo del bosque) me quedé pensando en las misiones que tenemos en la vida.
Actualmente nos enseñan a trabajar por objetivos, a cumplir tareas, a fijarnos plazos y respetarlos: debemos actuar en concordancia a lo que se nos pide, ajustarnos, moldearnos...
Pero, ¿cual es nuestra meta vital?, ¿qué es lo que realmente nos mueve río arriba?, ¿por qué propósito daríamos realmente la vida?
Avanzar por el río sin saber que es lo que queremos hacer al llegar no tiene sentido. Quizá a unos los mueva el éxito, a otros el dinero, quizá la relevancia social... ¿El sexo?, ¿el amor?, ¿tener una familia?
Los objetivos pueden ser muchos... no obstante pocas veces nos damos cuenta de todo lo que cambiaremos en nuestro camino río arriba: las vidas que tocaremos, la cantidad de predadores que nos acechan y quizá, la posibilidad de que llegar a nuestra meta sea sólo una utopía, pues de los miles de millones de sueños existentes, sólo un puñado se realizará.
Me siento como un salmón esperando que llueva, que aumente el caudal del río, para continuar. Mientras tanto el oxígeno del agua se enrarece, día a día, necesito un salto, aunque sea peligroso... se que me acercará a mi meta.
D.
Manual de la moderna Cenicienta
Hoy platicaba con Mimí sobre un libro llamado "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", el cual consulté para mi tesis.
Además de ser un libro bastante interesante, me quedé pensando en una entrada que iba a escribir en la semana, por varias cosas que pasaron:
1. En el trabajo hablamos de los peores "osos" de nuestra vida, por supuesto, me acordé de la escena clásica donde perdí el zapato en el concurso de escoltas y nos descalificaron.
2. Le pregunté a mi hermana sobre sus planes al terminar la carrera y me dijo que deseaba casarse con alguien rico para que la mantuviera. (Supongo que lo dijo en broma... creo)
3. En realidad pasaron una versión de la Cenicienta en la tele! Sólo que en lugar de ratón había un taxista.
4. En el radio, Patricia Kelly regañó a otra mujer de esas que quiere que llegue el príncipe azul a salvarla...
5. Y yo... incluso me sentí como predestinada para ser salvada de las garras del malvado dragón, por una buena noticia que recibí en la semana.
¿Cómo resistirse al encanto que tiene pensar que una será salvada? ¿Cómo no creer en la magia del amor verdadero, de las puertas que se abren con sólo desearlo, de la belleza de un zapato olvidado?
¿Cómo reescribir un manual para las modernas Cenicientas, si ahora hay que explicarles que nadie vendrá a salvarnos, que nadie terminará la carrera por nosotras, que nadie buscará un mejor empleo si uno no abre ni la sección del aviso oportuno, que ningún taxi se para si no levantas siquiera la mano, aunque sea media noche...?
Yo dejé caer mi zapato, con funestos resultados, cuando tenía doce años...
Ahora debo ponerme los zapatos y caminar hacia la puerta, porque allá afuera está el único camino que me queda por perseguir, ahora que soy una moderna Cenicienta.
D.
Además de ser un libro bastante interesante, me quedé pensando en una entrada que iba a escribir en la semana, por varias cosas que pasaron:
1. En el trabajo hablamos de los peores "osos" de nuestra vida, por supuesto, me acordé de la escena clásica donde perdí el zapato en el concurso de escoltas y nos descalificaron.
2. Le pregunté a mi hermana sobre sus planes al terminar la carrera y me dijo que deseaba casarse con alguien rico para que la mantuviera. (Supongo que lo dijo en broma... creo)
3. En realidad pasaron una versión de la Cenicienta en la tele! Sólo que en lugar de ratón había un taxista.
4. En el radio, Patricia Kelly regañó a otra mujer de esas que quiere que llegue el príncipe azul a salvarla...
5. Y yo... incluso me sentí como predestinada para ser salvada de las garras del malvado dragón, por una buena noticia que recibí en la semana.
¿Cómo resistirse al encanto que tiene pensar que una será salvada? ¿Cómo no creer en la magia del amor verdadero, de las puertas que se abren con sólo desearlo, de la belleza de un zapato olvidado?
¿Cómo reescribir un manual para las modernas Cenicientas, si ahora hay que explicarles que nadie vendrá a salvarnos, que nadie terminará la carrera por nosotras, que nadie buscará un mejor empleo si uno no abre ni la sección del aviso oportuno, que ningún taxi se para si no levantas siquiera la mano, aunque sea media noche...?
Yo dejé caer mi zapato, con funestos resultados, cuando tenía doce años...
Ahora debo ponerme los zapatos y caminar hacia la puerta, porque allá afuera está el único camino que me queda por perseguir, ahora que soy una moderna Cenicienta.
D.
Entre espadas y corazones
El día de ayer, cuando venía de regreso a casa, en el mítico caracol que separa el paradero de Pantitlán de la Avenida que me lleva a mi hogar, vi tirado un mazo de cartas españolas.
Me quedé pensando en los reyes de la baraja, que montan a caballo... En particular recordé al Rey de Espadas, con el filo desenvainado, la mirada desafiante, el porte regio...
Contrario al rey de la baraja inglesa, que, a pesar de las florituras, siempre me ha parecido más anodino, como si lo hubieran estrellado contra un cristal.
De acuerdo a mi madre, hay una equivalencia entre la baraja española y la baraja inglesa, en la que los bastos corresponden a las picas, los oros a los treboles, espadas a los corazones, las copas a los diamantes.
Quizá lo de las picas lo entiendo... por aquello de lo violento que se ven; el oro y la suerte... quizá también sea entendible; las copas y los diamantes: puro depilfarro...
¿Y los corazones y las espadas?
¿De dónde tanto filo, tanto derramamiento de sangre? ¿De donde tanto dolor?
Casi se me pasa la parada por estar pensando...
D.
Me quedé pensando en los reyes de la baraja, que montan a caballo... En particular recordé al Rey de Espadas, con el filo desenvainado, la mirada desafiante, el porte regio...
Contrario al rey de la baraja inglesa, que, a pesar de las florituras, siempre me ha parecido más anodino, como si lo hubieran estrellado contra un cristal.
De acuerdo a mi madre, hay una equivalencia entre la baraja española y la baraja inglesa, en la que los bastos corresponden a las picas, los oros a los treboles, espadas a los corazones, las copas a los diamantes.
Quizá lo de las picas lo entiendo... por aquello de lo violento que se ven; el oro y la suerte... quizá también sea entendible; las copas y los diamantes: puro depilfarro...
¿Y los corazones y las espadas?
¿De dónde tanto filo, tanto derramamiento de sangre? ¿De donde tanto dolor?
Casi se me pasa la parada por estar pensando...
D.
Intercambio cultural
El día de hoy estuve deprimida, debido a que, después de que ayer todos me abrazaron y me saludaron, hoy eso no pasó...
Así que, como cada vez que me deprimo, acudí a mi librería de confianza, donde leí un cuento sobre un niño que está aburrido y realiza un intercambio cultural con un elefante, el cual se queda a ver la tele mientras el niño se va a la selva.
También vi a una mariposa agonizante y compartí con el señor franelero su trajinar en los últimos momentos del mundo.
Al finalizar el día me puse a pensar que hay cosas mejores por las cuales deprimirse. Y me dieron ganas de realizar un intercambio cultural con alguien que quisiera pastel. Todavía hay en mi casa.
D.
Así que, como cada vez que me deprimo, acudí a mi librería de confianza, donde leí un cuento sobre un niño que está aburrido y realiza un intercambio cultural con un elefante, el cual se queda a ver la tele mientras el niño se va a la selva.
También vi a una mariposa agonizante y compartí con el señor franelero su trajinar en los últimos momentos del mundo.
Al finalizar el día me puse a pensar que hay cosas mejores por las cuales deprimirse. Y me dieron ganas de realizar un intercambio cultural con alguien que quisiera pastel. Todavía hay en mi casa.
D.
La vida es un circo de tres pistas
- ¿Qué estás leyendo ahora? - me preguntó, sabiendo que siempre llevo algún libro en el morral aquel de cuero...
- Un libro sobre un circo pobre. Al último circo al que fui, era así... en vez de caballos tenía burros. Ni siquiera tenían un elefante...
Cuando era niña, armé un circo con los animalitos que tenía en mis repisas de juguetes. Tenía una muñeca con cabello rosa que era jinete, otra rubia que se lanzaba en el trapecio improvisado, e incluso una equilibrista sobre mi riata roja.
Mi circo era bonito y tenía un tigre y un domador. Incluso un elefante azul y un canguro rosa.
En mi circo el presentador era un cerdito con librea.
Invité a esa única función del circo a mis dos padres, que vieron con simpatía la forma en que organicé el espacio para presentar todo el acto.
También llegué a invitarlos a cenas de thé y galletas con platitos rosas... pero no sé si recuerden alguna de estas puestas en escena. Sólo recuerdo que la tarde de circo que amenicé fue maravillosa en muchos aspectos.
Todos los actos del circo me gustaban, menos el de los payasos, el cual veía con algo de lejanía, porque prefiero los actos llenos de peligro, como los motociclistas que giran en una rueda de la muerte... "y cualquier descuido podría ser fatal".
A veces me pregunto ¿Por qué habrán inventado los circos de tres pistas? Sólo distraen la atención... me gustaría más concentrarme...
Sin embargo a veces creo que en efecto, la atención en la vida está dispersa... mientras en un lado hay payasos y puedes reírte a carcajadas, como con los amigos, en otra área te sientes en la cuerda floja... como en una relación... y finalmente... en el trabajo, a veces la haces de contorsionista, asombrando a todos con tu magnifica habilidad para contestar teléfonos, tomar recados y atender al jefe en una sóla operación: oído, mano, mente.
Soy el propio fenómeno de mi circo, mi propio enano y la asistente de mago en la caja, a punto de dividirse en dos, en tres o en las que sean necesarias de mí... todo para estar en el circo de tres pistas.
"Yo que no sé lo que digo, yo que no sé lo que hago, yo que sería hasta el malo... con tal de hacer un papel..."
D.
Tengo un monstruo en el bolsillo...
Así se llamaba uno de mis libros favoritos de cuando tenía 12 años.
Ayer me acordé de ese libro porque a veces pienso que mi amor es como un monstruo en mi bolsillo:
"Mi amor es mutante. Ya no me comprometo por él, ni meto las manos al fuego, sólo lo dejo ser e intento alimentarlo antes de media noche, porque si no se vuelve violento. Muerde y babea. No es un amor tierno.
Me gusta mi amor, pero a veces me da miedo. Es grande. Luego no sé donde esconderlo. Y quisiera, porque luego me molesta, como un monstruo en el bolsillo. Se duerme si lo acaricio y le canto... pero a veces se despierta y me muerde y me sale sangre, duele. Tiene muchos dientes filosos. Creo que ningún amor puede domesticarse. Aprendió algunos trucos, pero es testarudo y aprende lento.
A veces quiero matarlo. O abandonarlo en una esquina. Luego me da remordimiento y lo saco del bote de galletas donde lo tenía guardado.Lo he dejado en el refri, esperando que muera de hipotermia. Una vez lo puse junto a las palomitas y tras programar el reloj del microhondas, lo saqué y le pedí disculpas por quererlo achicharrar. Es como un gato arisco. Creo que es así porque ha sufrido maltrato. Una vez lo dejé olvidado en la estación de autobuses. Soy mala dueña de mi amor.
Ayer me acordé de ese libro porque a veces pienso que mi amor es como un monstruo en mi bolsillo:
"Mi amor es mutante. Ya no me comprometo por él, ni meto las manos al fuego, sólo lo dejo ser e intento alimentarlo antes de media noche, porque si no se vuelve violento. Muerde y babea. No es un amor tierno.
Me gusta mi amor, pero a veces me da miedo. Es grande. Luego no sé donde esconderlo. Y quisiera, porque luego me molesta, como un monstruo en el bolsillo. Se duerme si lo acaricio y le canto... pero a veces se despierta y me muerde y me sale sangre, duele. Tiene muchos dientes filosos. Creo que ningún amor puede domesticarse. Aprendió algunos trucos, pero es testarudo y aprende lento.
A veces quiero matarlo. O abandonarlo en una esquina. Luego me da remordimiento y lo saco del bote de galletas donde lo tenía guardado.Lo he dejado en el refri, esperando que muera de hipotermia. Una vez lo puse junto a las palomitas y tras programar el reloj del microhondas, lo saqué y le pedí disculpas por quererlo achicharrar. Es como un gato arisco. Creo que es así porque ha sufrido maltrato. Una vez lo dejé olvidado en la estación de autobuses. Soy mala dueña de mi amor.
Historias del fondo del mundo prostituto
Estoy leyendo a Roberto Bolaño. Yareli me lo ha recomendado ampliamente y terminé comprandolo como su regalo de cumpleaños...
No sé por qué, terminé extrañando a Rubem Fonseca. Tiene uno sus costumbres... sus hábitos requeridos, sus pasiones criminales.
Rubem Fonseca es de mis escritores favoritos porque va directo al punto. Sin florituras innecesarias, con la franqueza demoledora de las cosas ciertas.
Sea que destroce o que arme algo, estas seguro de ver correr la sangre (sea para derramar o para dar vida)
Su ritmo es vertiginoso y sus palabras precisas... Desde que en la clase de Raúl Parra leímos "El cobrador" me di cuenta de que a todos nos deben...
Con Paseo nocturno, aprendí a deshacerme del estrés...
Y mientras más leía a Rubem Fonseca, más torcida se volvió mi sonrisa y más oscura mi alma...
Por eso cuando pienso en las historias del fondo del mundo prostituto, la primera imagen que viene a mí, siempre será la de Rubem.
D.
No sé por qué, terminé extrañando a Rubem Fonseca. Tiene uno sus costumbres... sus hábitos requeridos, sus pasiones criminales.
Rubem Fonseca es de mis escritores favoritos porque va directo al punto. Sin florituras innecesarias, con la franqueza demoledora de las cosas ciertas.
Sea que destroce o que arme algo, estas seguro de ver correr la sangre (sea para derramar o para dar vida)
Su ritmo es vertiginoso y sus palabras precisas... Desde que en la clase de Raúl Parra leímos "El cobrador" me di cuenta de que a todos nos deben...
Con Paseo nocturno, aprendí a deshacerme del estrés...
Y mientras más leía a Rubem Fonseca, más torcida se volvió mi sonrisa y más oscura mi alma...
Por eso cuando pienso en las historias del fondo del mundo prostituto, la primera imagen que viene a mí, siempre será la de Rubem.
D.
3 Leyes y 3 cuentos de hadas
Para Ladahir, el proscrito.
Primero fue la ley de disposición de Residuos Sólidos: se armó tremenda campaña, se dijo que se iban a poner papeleras en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se colocaron miles de letreros verdes para enseñarnos a separar la basura...
Hasta la fecha es un caos.
A veces pasa el camión con dos compartimentos, otras veces el hombre del overol naranja me pregunta. "¿Ya no tiene más bolsas, güerita?", pero eso de que el problema de la basura ha sido reglamentado...
Cuento de Hadas.
Luego fue lo del Reglamento Urbano: las televisoras se volvieron locas y los periódicos pusieron el grito en el cielo, con el argumento de que la ciudadanía no estaba lista para algo tan primer mundista...
Ahora, de vez en cuando, me subo a un taxi y el chofer me recuerda que en el asiento del pasajero se usa cinturón... pero no va más allá.
Cuento de Hadas.
Hoy, que se aprobó el Reglamento a Favor de los Espacios Libres de Humo, pienso que todo volverá a quedar en las buenas intenciones de reglamentar a favor de lo deseable, pero poco realizable.
Yo no fumo, ni me gusta el humo del cigarro... Pero creo que se ven bonitas las volutas de humo y a pesar de que pueden provocarme un acceso de tos mientras mastico un brocolí en un restaurante público.
Me dio algo de pena pensar en que podría haber encontrado a un grupo de comensales afuera del restaurante donde me fui a tomar una nieve el día de hoy... O que quizá, como en otros países de "Primer mundo" aumenten las volutas de humo por la calle, mientras dentro de los restaurantes podré declarar espacios "libres del humo del tabaco".
Cuento de Hadas.
D.
Ropa del montón
Ayer me fui a comer unos tacos de barbacha bien dorados a un mercado que queda a unas cuantas estaciones del metro de mi casa...
Aunque llegué en auto, con mis papás, decidí volver a casa pues tendría un compromiso (que se canceló después, pero esa es otra historia). Así que me regresé caminando.
Al cruzar el puente, de camino a casa, me fue inevitable fijarme en un tianguis que se pone "siempre en domingo"; antes era un tianguis normal, de todo un poco, ya saben...
Ahora, esa calle en particular, unas cinco cuadras, se dedican casi por completo a vender ropa de montón, es decir, mercancía que es comprada por pacas a precios bastante bajos de ropavejeros o en el mejor de los casos de la mucha ropa que se deshecha en el país vecino por cambios de temporada.
Doy fe y cualquiera puede darla por mí, de que a mi no me gusta ir a comprar ropa. Creo que tengo más ropa de la necesaria... pero les juro que sucumbí a la tentación de ver texturas, colores... y mejor aún, a la gente buscando su ropa.
¿Ven a aquelle chica tan bien arreglada, con muchas prendas encima, que parece que salió de alguna Boutique? ¡Pues ella escoge su ropa del montón!
¿Ven a esa señora que tiene muchos vestidos iguales? ¡Los sacó todos del montón! (La verdad le envidio la paciencia para buscar tantos diseños de puntitos, florecitas y cositas iguales en un diseño tan feo)
¿Ven a esos niños con gorras? ¿A la niña con listones? ¡Todo del montón!
Así que cuando sus esperanzas estén desahuciadas y sus bolsillso vacíos, no olviden que hay ropa del montón desde $5.00 y pantalones de mezclilla de $40.00
D.
P. D. Por si se lo preguntan... No, no compré nada, sólo unas calcetas que olían a nuevo y que compré más adelante. Ja, no es que yo sea desconfiada pero...
Aunque llegué en auto, con mis papás, decidí volver a casa pues tendría un compromiso (que se canceló después, pero esa es otra historia). Así que me regresé caminando.
Al cruzar el puente, de camino a casa, me fue inevitable fijarme en un tianguis que se pone "siempre en domingo"; antes era un tianguis normal, de todo un poco, ya saben...
Ahora, esa calle en particular, unas cinco cuadras, se dedican casi por completo a vender ropa de montón, es decir, mercancía que es comprada por pacas a precios bastante bajos de ropavejeros o en el mejor de los casos de la mucha ropa que se deshecha en el país vecino por cambios de temporada.
Doy fe y cualquiera puede darla por mí, de que a mi no me gusta ir a comprar ropa. Creo que tengo más ropa de la necesaria... pero les juro que sucumbí a la tentación de ver texturas, colores... y mejor aún, a la gente buscando su ropa.
¿Ven a aquelle chica tan bien arreglada, con muchas prendas encima, que parece que salió de alguna Boutique? ¡Pues ella escoge su ropa del montón!
¿Ven a esa señora que tiene muchos vestidos iguales? ¡Los sacó todos del montón! (La verdad le envidio la paciencia para buscar tantos diseños de puntitos, florecitas y cositas iguales en un diseño tan feo)
¿Ven a esos niños con gorras? ¿A la niña con listones? ¡Todo del montón!
Así que cuando sus esperanzas estén desahuciadas y sus bolsillso vacíos, no olviden que hay ropa del montón desde $5.00 y pantalones de mezclilla de $40.00
D.
P. D. Por si se lo preguntan... No, no compré nada, sólo unas calcetas que olían a nuevo y que compré más adelante. Ja, no es que yo sea desconfiada pero...
Los normales...
El día de ayer, en que Mar celebró un año de escribir en su blog, me di cuenta de que definitivamente celebrar un año de ocio no puede ser algo normal...
Luego me puse a pensar en lo que será normal.
Creo que yo soy anormal, siempre lo he pensado, pero buscando iluminación Zen en mi vida, me encontré una página del calendario que decía;
"¿Quien es una persona normal?
Quizá por eso no sea fácil encontrar gente normal...
Habrá que creerle a un poeta que descubrí gracias a mi amigo Tomás:
FELICES LOS NORMALES
Felices los normales, esos seres extraños...
Los que no tuvieron una madre loca,
un padre borracho, un hijo delincuente.
Una casa en ninguna parte,
una enfermedad desconocida.
Los que no han sido calcinados por un amor devorante
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más.
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros.
Los satisfechos, los gordos, los lindos.
Los rintintín y sus secuaces;
los que, cómo no, por aquí.
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura.
Los flautistas acompañados por ratones.
Los vendedores y sus compradores.
Los caballeros ligeramente sobrehumanos.
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos.
Los delicados, los sensatos, los finos.
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños.
Las ilusiones, las sinfonías,
las palabras que nos desbaratany nos construyen,
los más locos que sus madres,
los más borrachosque sus padres
y más delincuentes que sus hijos...
Y más devorados por amores calcinantes:
que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
Roberto Fernández Retamar.
Mar... quizá no seamos normales. Quizá no seamos felices. Quizá estemos en el infierno...
Pero después de todo... ¿quién le cree a las páginas de los calendarios?
Quizá lo normal sea ser infeliz, cínico, intolerante, criticón, hipersensible, intolerante, inmaduro, quejumbroso... Enfermo pues...
Gracias por compartir eso en tu blog.
D.
Luego me puse a pensar en lo que será normal.
Creo que yo soy anormal, siempre lo he pensado, pero buscando iluminación Zen en mi vida, me encontré una página del calendario que decía;
"¿Quien es una persona normal?
- Es un sujeto maduro que no se encuentra fijado a sus padres y se conduce como una persona desarrollada y tiene unas metas específicas en la vda
- Acepta los golpes y contratiempos de la vida filosóficamente.
- Se encuentra demasiado ocupado como para sentirse infeliz.
- Se prepara para ganarse la vida y trabaja sin quejarse excesivamente.
- Posee alegría de vivir, se encuentra contento de estar vivo.
- Puede acompañarse de casi cualquier individuo, tiene una personalodad flexible y se manifiesta humanamente comprensivo.´
- No actúa por impulsos, ha aprendido a dominar tus emociones, ejercita un juicio sano y es capaz de tomar decisiones inteligentes.
- No es cínico y no alberga prejuicios neuróticos.
- Trata de no meter la nariz en asuntos de otras personas.
- Se manifiesta como una persona con tacto y no argumenta excesivamente; es tolerante y generoso, no es hipersensible y acepta la crítica ajena.
- Tiene sentido del humor, e irradia un fuerte sentimiento de seguridad en si mismo.
- Da amor y sabe compartirlo con los otros, tiene fe en la humanidad y la manifiesta en una sana actitud hacia la gente que lo rodea.
- Conoce lo que ha hecho mal y es capaz de adquirir buen juicio de los errores del pasado.
- Ha logrado alcanzar un modo de vida que le permite valorar y vivir con placer en vez de penas, ha adqurido la capacidad de mantenerse en paz la capacidad de alegrarse la vida.
Quizá por eso no sea fácil encontrar gente normal...
Habrá que creerle a un poeta que descubrí gracias a mi amigo Tomás:
FELICES LOS NORMALES
Felices los normales, esos seres extraños...
Los que no tuvieron una madre loca,
un padre borracho, un hijo delincuente.
Una casa en ninguna parte,
una enfermedad desconocida.
Los que no han sido calcinados por un amor devorante
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más.
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros.
Los satisfechos, los gordos, los lindos.
Los rintintín y sus secuaces;
los que, cómo no, por aquí.
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura.
Los flautistas acompañados por ratones.
Los vendedores y sus compradores.
Los caballeros ligeramente sobrehumanos.
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos.
Los delicados, los sensatos, los finos.
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños.
Las ilusiones, las sinfonías,
las palabras que nos desbaratany nos construyen,
los más locos que sus madres,
los más borrachosque sus padres
y más delincuentes que sus hijos...
Y más devorados por amores calcinantes:
que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
Roberto Fernández Retamar.
Mar... quizá no seamos normales. Quizá no seamos felices. Quizá estemos en el infierno...
Pero después de todo... ¿quién le cree a las páginas de los calendarios?
Quizá lo normal sea ser infeliz, cínico, intolerante, criticón, hipersensible, intolerante, inmaduro, quejumbroso... Enfermo pues...
Gracias por compartir eso en tu blog.
D.
Yo quiero una novia pechugona...
Cabe destacar que fueron varios los comentarios (en distintas épocas) que me hicieron pensar en esta entrada:
1. Anel me preguntaba sobre la talla de brasier perfecto... ella dice que la suya es ligeramente excesiva (¿?) Que a veces le provoca problemas y le pesa tener que comprar ropa específica para no verse demasiado... demasiado...
Ella es 38 C.
2. Martha escribió sobre el tamaño del pene. Yo le dije que eso a mi me tenía sin importancia, porque los hombres con pene grande luego ni se preocupan por su desempeño... Así que me quedé pensando si las mujeres de amplios senos ya la tendrán más fácil...
3. Ladahir me dijo que una novia sin tetas, es como un buen amigo. (Frase que no es suya, sino totalmente Río Platense, según me dijo)
4. Alejandro, quien solía ver la novela de "Sin tetas no hay paraíso", me dio acceso a su libro de fotografías de senos, en donde ví a la mujer con el record de las glandulas mamarias naturales más grandes... y francamente no se veía muy apetecible.
5. Hoy me pidieron el teléfono dos extraños en el metro... Aunque no llevaba escote. Je. Pero tenía una falda bonita y tableada.
Además de la obvia fascinación que tienen los hombres hacia los senos por sus fijaciones... ¿Cual será la copa perfecta? ¿La de champagne? ¿La de martini? ¿La de cognac?
¿Las mujeres con menos senos son mejores amigas que novias?
¿Las novias con muchos senos ya no se esfuerzan en nada?
¿Unas bonitas tetas dan la felicidad y te proveen de números telefónicos de extraños en el metro y copas gratis en los bares? (Jo, bueno... eso ya lo sabemos)
Ya todos nos sabemos muchos chistes gráficos sobre las chicas con dos cerebros...
Pero hay más que ver que un par de doble pechuga... ¿Qué no?
D.
1. Anel me preguntaba sobre la talla de brasier perfecto... ella dice que la suya es ligeramente excesiva (¿?) Que a veces le provoca problemas y le pesa tener que comprar ropa específica para no verse demasiado... demasiado...
Ella es 38 C.
2. Martha escribió sobre el tamaño del pene. Yo le dije que eso a mi me tenía sin importancia, porque los hombres con pene grande luego ni se preocupan por su desempeño... Así que me quedé pensando si las mujeres de amplios senos ya la tendrán más fácil...
3. Ladahir me dijo que una novia sin tetas, es como un buen amigo. (Frase que no es suya, sino totalmente Río Platense, según me dijo)
4. Alejandro, quien solía ver la novela de "Sin tetas no hay paraíso", me dio acceso a su libro de fotografías de senos, en donde ví a la mujer con el record de las glandulas mamarias naturales más grandes... y francamente no se veía muy apetecible.
5. Hoy me pidieron el teléfono dos extraños en el metro... Aunque no llevaba escote. Je. Pero tenía una falda bonita y tableada.
Además de la obvia fascinación que tienen los hombres hacia los senos por sus fijaciones... ¿Cual será la copa perfecta? ¿La de champagne? ¿La de martini? ¿La de cognac?
¿Las mujeres con menos senos son mejores amigas que novias?
¿Las novias con muchos senos ya no se esfuerzan en nada?
¿Unas bonitas tetas dan la felicidad y te proveen de números telefónicos de extraños en el metro y copas gratis en los bares? (Jo, bueno... eso ya lo sabemos)
Ya todos nos sabemos muchos chistes gráficos sobre las chicas con dos cerebros...
Pero hay más que ver que un par de doble pechuga... ¿Qué no?
D.
Hojas sueltas
El cine y sus contrastes. Ayer fui a ver una película de Jean Luc Godard, muy lejana a A bout de souffle (Francia, 1959), que ya había reseñado para la "Calle Melancolía".
"Peor para mí" (Helás pour moi, Francia, 1993) es la historia de Simon y Rachel, una pareja cuya relación ya de por sí conflictiva se vuelve un enigma cuando Simon desaparece y aparece nuevamente en la vida de Rachel, pero diciendo que es Dios.
Dios a la vez creador y creatura. Dios otro y el mismo. Dios, como un ramillete de hojas sueltas que se interpolan como las páginas de mi cuaderno de francés, sin reunirse en una historia, juntandose a través de diálogos en aparente sin sentido, confeccionados todos con retazos sueltos que el cine subtitulado no puede captar.
La multitud de voces, sonidos, arrullos, oraciones y ecos que maneja Godard en "Peor para mí"
Cine pretencioso, dice un amigo mío, que así opinó cuando le dije que también había ido a ver "La virgen de la lujuría" de Arturo Ripstein.
La anécdota también es sencilla en esta obra del 2002, que cuenta la historia de Nacho y Lola, otra pareja dispar que cae en la enfermiza relación sadico masoquista en donde el personale del tímido camarero es representado de muy buena forma por Luis Felipe Tovar.
Lola, representante de la mujer fatal que finalmente tiene sus contradicciones de dulzura y arrepentimiento, está enamorada de "El gardenia" Wilson, que no sólo no le hace caso sino que la desprecia por considerarla una rogona.
Nacho, en cambio, le pone el mundo a sus pies y Lola no es capaz de amarlo. Despreciandolo por su origen de "indio patarrajada" prefiere compartir sus bailes y sonrisas con los clientes del Café Ofelia y lo deja arreglar sus problemas y desfacer sus entuertos, sin darle ni un breve "Gracias"
Con visos de fatalidad, tanto la película francesa como la mexicana se disuelven en una trama que se torna larga, extraña, surrealista... Cuando no sabes bien a bien que podría pasar, se encienden las luces y te piden dejar el cine, quedandote con una sensación de... ¿Y ahora?
D.
"Peor para mí" (Helás pour moi, Francia, 1993) es la historia de Simon y Rachel, una pareja cuya relación ya de por sí conflictiva se vuelve un enigma cuando Simon desaparece y aparece nuevamente en la vida de Rachel, pero diciendo que es Dios.
Dios a la vez creador y creatura. Dios otro y el mismo. Dios, como un ramillete de hojas sueltas que se interpolan como las páginas de mi cuaderno de francés, sin reunirse en una historia, juntandose a través de diálogos en aparente sin sentido, confeccionados todos con retazos sueltos que el cine subtitulado no puede captar.
La multitud de voces, sonidos, arrullos, oraciones y ecos que maneja Godard en "Peor para mí"
Cine pretencioso, dice un amigo mío, que así opinó cuando le dije que también había ido a ver "La virgen de la lujuría" de Arturo Ripstein.
La anécdota también es sencilla en esta obra del 2002, que cuenta la historia de Nacho y Lola, otra pareja dispar que cae en la enfermiza relación sadico masoquista en donde el personale del tímido camarero es representado de muy buena forma por Luis Felipe Tovar.
Lola, representante de la mujer fatal que finalmente tiene sus contradicciones de dulzura y arrepentimiento, está enamorada de "El gardenia" Wilson, que no sólo no le hace caso sino que la desprecia por considerarla una rogona.
Nacho, en cambio, le pone el mundo a sus pies y Lola no es capaz de amarlo. Despreciandolo por su origen de "indio patarrajada" prefiere compartir sus bailes y sonrisas con los clientes del Café Ofelia y lo deja arreglar sus problemas y desfacer sus entuertos, sin darle ni un breve "Gracias"
Con visos de fatalidad, tanto la película francesa como la mexicana se disuelven en una trama que se torna larga, extraña, surrealista... Cuando no sabes bien a bien que podría pasar, se encienden las luces y te piden dejar el cine, quedandote con una sensación de... ¿Y ahora?
D.
Computadoras y personas
En España a las computadoras les dicen ordenadores... Pero para México la analogía entre las mujeres y las computadoras son adecuadas hasta en el género de la palabra...
Muchos hombres se quejan de lo dificil que es entender a una mujer, sobre todo por el hecho de que las mujeres no tienen manual incluído.
Las computadoras si lo traen, aunque de todas formas casi todos los hombres tienen una aversión a los manuales y les gusta probar la técnica del "Ensayo y error"
No estoy yo para develar los secretos del género femenino... pero estoy segura de que entender a una mujer es más simple que aprender un lenguaje de alto nivel. (O bueno, en todo caso igual de complicado...)
Creo que después de todo hacer el intento de comprender la mentalidad femenina aporta muchos beneficios, aunque a veces se tenga uno que topar con fallas totales del sistema y cataclismos de todo tipo, que hacen parecer que el error del 2000 se quede corto.
Bastaría entender que cada mujer tiene sus particularidades que la hacen un tanto impredecible, por lo que lo que en general "funciona" con las mujeres muchas veces no aplica con alguna mujer en particular.
Otra cosa es que se puede empezar a predecir sus rutinas, así que cualquier persona con un poco de capacidad de observación podría empezar a racionalizar lo que una mujer dice o hace.
Las motivaciones femeninas son muchas y casi siempre tienen su origen en la infancia... Incluso sus traumas, fobias, desplantes... (¿errores de fabrica, quizá?) Quizá se necesite mucha paciencia pero tampoco es cosa del otro mundo.
Esa discusión en torno a botellas de hombres que dicen "No poder entender a las mujeres" es una frase hecha tan risible que si vuelvo a entrar a una película en donde la usen creo que mejor iré a la dulcería a comprarme algo en lo que los guionistas tienen ideas más novedosas.
Quizá el mito de la complejidad femenina es uno de esos tópicos que las mujeres hemos alimentado para darle "caché" a las relaciones... Pero lo cierto es que los hombres también tienen sus rutinas desconcertantes, sus complicaciones existenciales y resumirlo a que les gustan la pizza, las mujeres y la cerveza... Bueno, seguro debe de haber gente así, sólo que no me la he encontrado.
Yo he perdido el manual, así que tendré que seguir tratando con la vieja formula de ensayo y error... (Ya me ha tocado desconfigurar un par de personas... resulta un ejercicio divertido)
D.
Orgullo y Prejuicios: la telenovela nuestra de cada día...
Un pre - juicio es un juicio hecho con anticipación que nos sirve para desenvolvernos en el mundo. Generalmente nosotros nos movemos en base a pre - juicios tales como "debo vestirme antes de salir a la calle", "las rubias son tontas", "los hombres con lentes son inteligentes" y así, una multitud de ideas y generalizaciones que pueden o no ser ciertas, que pueden o no estar basadas en cosas de la vida real, pero que nos hacen la vida más sencilla de entender.
Generalizar es un pecado venial que cometemos mucho y a diario.
El orgullo, por otro lado, es una característica que no se da en todas las personas, pero que al menos en mi familia es de las pocas cosas que no nos podemos tragar. "Antes muerta que sencilla", es una frase que aplica muy bien.
Mientras terminaba de ver mi película de "Orgullo y Prejuicio", protagonizada por una muy bella Keira Knigtley, pensaba en como estos dos conceptos rigen mi propia vida ciñendola más que un corsé de la época victoriana.

Llena de prejuicios y contradicciones, el enfrentarme a la crítica y aún a las observaciones, tiendo a mostrarme temerosa de cualquier comentario adverso... Ya no por que pudiera ser cierto o no, sino porque mi orgullo y mis prejuicios me hacen ver como una sabelotodo imposible de aguantar.
Eso es lo que se llama en cristiano "una mala actitud".
A diferencia de la agraciada Elizabeth Benett, protagonista de este culebrón romántico del siglo XIX, mi orgullo y mis prejuicios no me han llevado a los brazos del impasible señor Darcy... sino me han hecho pasar muchas noches de insomnio pensando en críticas que aún no me hacen, pero que me molestan desde el momento mismo de saberlas ciertas y necesarias...
Todo esto es para decir que es mentira lo que me dijo un compañero de la Universidad al que acabo de encontrarme: No, no sólo NO "Tengo atole en las venas..." sino que a la primera provocación me desmayo cual doncella en medio de una historia de Jane Austen...
D.
La canción del conquistador
Últimamente he estado leyendo mucho de los conquistados y los conquistadores. Todo empezó con el libro de "El corazón de Piedra Verde", que me regaló Alejandro antes de irme a España.
Curiosamente coincidió con mi viaje de conquista del viejo continente, pues la historia de Salvador de Mandariaga relata el encuentro de Alfonso Manrique y la princesa texcocana Xuchitl, quien había conocido en sueños al conquistador español.
Desde mi punto de vista hay dos tipos de conquistas... Uno es el estilo Persa, como el rey Darío, que aprovechaba la cultura y la riqueza de los territorios conquistados para enriquecer su reino y "mejorar" su civilización. También Dan Simmons plantea este tipo de conquista en su saga de libros "Hyperion" y "La caída de Hyperion", en donde los éxeter, humanos errabundos que han decidido acoplarse a otras especies del Universo pelean por la red de mundos, dominada por la Hegemonía humana, que se empeña en "Terraformar" todos los planetas existentes antes de habitarlos de la misma forma que habitaron la vieja tierra, que fue destruída en un accidente científico llamado "El gran error"
La otra forma de conquista es precisamente esa: llegar e ignorar todo, destruír todo vestigio de civilizacián e implantar sobre las piedras de los templos, dioses nuevos; sobre las tiendas, nuevas mercancías; sobre el lenguaje, vocablos desconocidos; sobre las mujeres conquistadas, conquistadores...
Creo que en gran parte de las civilizaciones de conquistadores se llevó a cabo esta práctica, tanto que hoy en día tenemos en cartelera 300 y The Pathfinder, las dos películas de acción bélica en las que las conquistas son el tema fuerte...
Y claro, esa simpatía que causan muchos de los vencidos, puesto que a pesar de que la sangre corre por las pantallas y las páginas de los libros, uno no deja de pensar en la resistencia heróica que presentaron muchos pueblos ante la canción del conquistador.
D.
Curiosamente coincidió con mi viaje de conquista del viejo continente, pues la historia de Salvador de Mandariaga relata el encuentro de Alfonso Manrique y la princesa texcocana Xuchitl, quien había conocido en sueños al conquistador español.
Desde mi punto de vista hay dos tipos de conquistas... Uno es el estilo Persa, como el rey Darío, que aprovechaba la cultura y la riqueza de los territorios conquistados para enriquecer su reino y "mejorar" su civilización. También Dan Simmons plantea este tipo de conquista en su saga de libros "Hyperion" y "La caída de Hyperion", en donde los éxeter, humanos errabundos que han decidido acoplarse a otras especies del Universo pelean por la red de mundos, dominada por la Hegemonía humana, que se empeña en "Terraformar" todos los planetas existentes antes de habitarlos de la misma forma que habitaron la vieja tierra, que fue destruída en un accidente científico llamado "El gran error"
La otra forma de conquista es precisamente esa: llegar e ignorar todo, destruír todo vestigio de civilizacián e implantar sobre las piedras de los templos, dioses nuevos; sobre las tiendas, nuevas mercancías; sobre el lenguaje, vocablos desconocidos; sobre las mujeres conquistadas, conquistadores...
Creo que en gran parte de las civilizaciones de conquistadores se llevó a cabo esta práctica, tanto que hoy en día tenemos en cartelera 300 y The Pathfinder, las dos películas de acción bélica en las que las conquistas son el tema fuerte...
Y claro, esa simpatía que causan muchos de los vencidos, puesto que a pesar de que la sangre corre por las pantallas y las páginas de los libros, uno no deja de pensar en la resistencia heróica que presentaron muchos pueblos ante la canción del conquistador.
D.
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