Darina con alas

Hojas sueltas

24 mayo, 2007
El cine y sus contrastes. Ayer fui a ver una película de Jean Luc Godard, muy lejana a A bout de souffle (Francia, 1959), que ya había reseñado para la "Calle Melancolía".

"Peor para mí" (Helás pour moi, Francia, 1993) es la historia de Simon y Rachel, una pareja cuya relación ya de por sí conflictiva se vuelve un enigma cuando Simon desaparece y aparece nuevamente en la vida de Rachel, pero diciendo que es Dios.

Dios a la vez creador y creatura. Dios otro y el mismo. Dios, como un ramillete de hojas sueltas que se interpolan como las páginas de mi cuaderno de francés, sin reunirse en una historia, juntandose a través de diálogos en aparente sin sentido, confeccionados todos con retazos sueltos que el cine subtitulado no puede captar.

La multitud de voces, sonidos, arrullos, oraciones y ecos que maneja Godard en "Peor para mí"

Cine pretencioso, dice un amigo mío, que así opinó cuando le dije que también había ido a ver "La virgen de la lujuría" de Arturo Ripstein.

La anécdota también es sencilla en esta obra del 2002, que cuenta la historia de Nacho y Lola, otra pareja dispar que cae en la enfermiza relación sadico masoquista en donde el personale del tímido camarero es representado de muy buena forma por Luis Felipe Tovar.

Lola, representante de la mujer fatal que finalmente tiene sus contradicciones de dulzura y arrepentimiento, está enamorada de "El gardenia" Wilson, que no sólo no le hace caso sino que la desprecia por considerarla una rogona.

Nacho, en cambio, le pone el mundo a sus pies y Lola no es capaz de amarlo. Despreciandolo por su origen de "indio patarrajada" prefiere compartir sus bailes y sonrisas con los clientes del Café Ofelia y lo deja arreglar sus problemas y desfacer sus entuertos, sin darle ni un breve "Gracias"

Con visos de fatalidad, tanto la película francesa como la mexicana se disuelven en una trama que se torna larga, extraña, surrealista... Cuando no sabes bien a bien que podría pasar, se encienden las luces y te piden dejar el cine, quedandote con una sensación de... ¿Y ahora?

D.

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