Necesitaba un juego de llaves, así que me bajé antes de mi estación regular en una cerrajería que se apareció en mi camino como por arte de magia.
La tarde amenazaba con rodearme de una lluvia deliciosa, pues aún había calor, pero en el ambiente se percibía humedad.
Caminé por esa calle que me resultaba extraña, pero a la vez familiar: había pasado cientos de veces por allí, sin caminarla... así que los letreros, las banquetas rotas, el olor de la cocina de las casas era distinta.
Y al llegar a la Cerrajería "Los gallos" tuve que esperar, pues el encargado atendía a un cliente que había requerido un juego de llaves para su auto (y creo que le salieron baratas, aunque yo no sé de esas cosas)
Tras solicitar mis duplicados de llaves, me quedé mirando la vitrina que mostraba diversidad de llaves, chapas, cerrojos, cerraduras... Y demás.
Me puse a pensar en el oficio de los cerrajeros. En las cosas que ponemos bajo llave, en los candados y los cerrojos que resguardan lo que más apreciamos, lo más valioso, los tesoros de nuestra alma, que estremecen nuestros pensamientos con el sólo hecho de que alguien más rompa la seguridad de nuestros cerrojos.
Las metáforas entre las llaves y las cerraduras en relación al alma, al corazón y a los objetos más preciosos abundan... "Aquí tienes las llaves de mi alma", "Se le entregaron las llaves de la ciudad", "robó las llaves de mi corazón".
Mientras pensaba en ello mis ojos paseaban por llaves de flores, de muñequitos, alarmas para autos me puse a pensar en los muros y cerrojos que nos alejan de otros, en todo lo que nos separa y los aísla. En el concepto de propiedad privada.
Los cerrojos, las llaves, las cerraduras: nos protegen y nos encierran; nos salvan y nos alejan; nos distancian y nos hacen valiosos para los otros.
Pensaba en eso, cuando el amable muchacho que atiende en "Los gallos" me dio mis llaves (que costaron muy poquito, recomiendo mucho el lugar) y me recordó que estaban garantizadas ante cualquier imprevisto...
Caminé por la acera, como quien descubre las llaves de una tarde nueva y la abre despacito, para disfrutarla toda.
D.
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Los placeres simples de la vida
Ya sé que a todo el mundo le gustan mis lloriqueos inútiles, pero hoy estoy contenta y voy a hablarles de los placeres simples de la vida.
Le acabo de pasar una cobija a mis papás, para que se acurruquen en el sofá, viendo una película.
Y yo llegue muy contenta a casa, porque escapé del aguacero y cuando bajé de la pesera las calles estaban mojadas y frescas, pero no había lluvia.
Pasé la mañana pasando discos de acetato a un CD, para mis abuelos, porque mi papá va a regalarle a mi abuelo un reproductor y mi abuelo extrañaría su tornamesa.
Ayer cené pizza.
Y hoy desayuné tacos.
Y tuve un baño largo, largo...
Y me regalaron una muestra gratis de un jabón de conocida marca que limpia y refresca.
La verdad ha sido un fin de semana magnífico y aún me falta un día.
Y es que, me he sumergido en observar la dicha de los placeres simples de la vida: una caminata, un abrazo, un silencio a tiempo...
D.
Le acabo de pasar una cobija a mis papás, para que se acurruquen en el sofá, viendo una película.
Y yo llegue muy contenta a casa, porque escapé del aguacero y cuando bajé de la pesera las calles estaban mojadas y frescas, pero no había lluvia.
Pasé la mañana pasando discos de acetato a un CD, para mis abuelos, porque mi papá va a regalarle a mi abuelo un reproductor y mi abuelo extrañaría su tornamesa.
Ayer cené pizza.
Y hoy desayuné tacos.
Y tuve un baño largo, largo...
Y me regalaron una muestra gratis de un jabón de conocida marca que limpia y refresca.
La verdad ha sido un fin de semana magnífico y aún me falta un día.
Y es que, me he sumergido en observar la dicha de los placeres simples de la vida: una caminata, un abrazo, un silencio a tiempo...
D.
Al abrir la boca para bostezar, ya mentía: "Yo soy mi propia esposa"
Ser travestí en dos de los regímenes más homofóbicos de la historia: el reto de plasmarlo en una obra de teatro lo tomó Doug Wright y su puesta en escena puede ser vista en México en " Yo soy mi propia esposa", gracias a la excelente interpretación de quien considero uno de los grandes actores que tenemos en México: Héctor Bonilla.
A Héctor Bonilla no lo veía desde la ya lejana ocasión en que fui al Centro Cultural Universitario a verlo actuar con Sofía Álvarez (su esposa) y sus hijos (muy bien parecidos, todos ellos), en la también magnífica obra "Tríptico de Guerra"; así que en cuanto mi amiga E. me invitó al teatro con una llamada inesperada esta mañana, me pareció una idea excelente.
"Yo soy mi propia esposa" cuenta la historia de Charlotte von Mahlsdorf, quien nació bajo el nombre de Lothar Berfelde, en Berlín, pero descubrió durante su adolescencia que tenía preferencias por el travestismo, lo cual le hizo buscar sus propios modos de sobrevivencia.
La infancia de Charlotte se vio oscurecida por la sombra de su padre; a quien, según sus declaraciones, mató debido a que maltrataba a su madre y a sus hermanos.
Charlotte fue sentenciado a un tutelar de menores, pero la llegada de los rusos a Alemania la dejó en libertad. Una vez libre, en Berlín, decidió dedicar su vida a lo que desde su infancia era una pasión para ella: coleccionar muebles antiguos y gramófonos, los cuales atesoraba con indecible paciencia y amor.
Sin embargo, tras la fachada legal del museo de Charlotte se escondía una tarea más oscura: mantener un club para homosexuales, el cual se encontraba de manera clandestina en el sótano de su casa.
Con la finalidad de no arruinarles la sorpresa, ya no puedo contar nada más sobre la vida de Charlotte y la obra que escribió Doug Wright, quien también es un personaje en este texto biográfico; cuyo principal mérito es lanzar una luz sobre el alma humana, creando con ella sus respectivas sombras, poniendo en relevancia los claro oscuros que conforman a este personaje, con toda su complejidad.
"Yo soy mi propia esposa" se presenta en el Teatro Rafael Solana Viernes, Sábados y Domingos. No dejen de verla, si tienen la posibilidad (económica y de tiempo, claro... Ya se sabe que el teatro es más costoso que el cine, pero vale el esfuerzo).
Es un ejercicio histriónico de primer nivel, pues Héctor Bonilla representa a todos los personajes (el programa de mano dice que son 31, yo no los conté, porque estaba fascinada con la versatilidad de este hombre).
Gracias a Héctor Bonilla, a quien vi antes de empezar la obra en la cafetería y no me animé a saludarlo... pero es una inspiración y un deleite verlo trabajar.
D.
A Héctor Bonilla no lo veía desde la ya lejana ocasión en que fui al Centro Cultural Universitario a verlo actuar con Sofía Álvarez (su esposa) y sus hijos (muy bien parecidos, todos ellos), en la también magnífica obra "Tríptico de Guerra"; así que en cuanto mi amiga E. me invitó al teatro con una llamada inesperada esta mañana, me pareció una idea excelente.
"Yo soy mi propia esposa" cuenta la historia de Charlotte von Mahlsdorf, quien nació bajo el nombre de Lothar Berfelde, en Berlín, pero descubrió durante su adolescencia que tenía preferencias por el travestismo, lo cual le hizo buscar sus propios modos de sobrevivencia.
La infancia de Charlotte se vio oscurecida por la sombra de su padre; a quien, según sus declaraciones, mató debido a que maltrataba a su madre y a sus hermanos.
Charlotte fue sentenciado a un tutelar de menores, pero la llegada de los rusos a Alemania la dejó en libertad. Una vez libre, en Berlín, decidió dedicar su vida a lo que desde su infancia era una pasión para ella: coleccionar muebles antiguos y gramófonos, los cuales atesoraba con indecible paciencia y amor.
Sin embargo, tras la fachada legal del museo de Charlotte se escondía una tarea más oscura: mantener un club para homosexuales, el cual se encontraba de manera clandestina en el sótano de su casa.
Con la finalidad de no arruinarles la sorpresa, ya no puedo contar nada más sobre la vida de Charlotte y la obra que escribió Doug Wright, quien también es un personaje en este texto biográfico; cuyo principal mérito es lanzar una luz sobre el alma humana, creando con ella sus respectivas sombras, poniendo en relevancia los claro oscuros que conforman a este personaje, con toda su complejidad.
"Yo soy mi propia esposa" se presenta en el Teatro Rafael Solana Viernes, Sábados y Domingos. No dejen de verla, si tienen la posibilidad (económica y de tiempo, claro... Ya se sabe que el teatro es más costoso que el cine, pero vale el esfuerzo).
Es un ejercicio histriónico de primer nivel, pues Héctor Bonilla representa a todos los personajes (el programa de mano dice que son 31, yo no los conté, porque estaba fascinada con la versatilidad de este hombre).
Gracias a Héctor Bonilla, a quien vi antes de empezar la obra en la cafetería y no me animé a saludarlo... pero es una inspiración y un deleite verlo trabajar.
D.
Aquellas pequeñas cosas...
Hoy iba a ir a ver Toy Story...
Pero hubo una lluvia tremenda, con granizo, así que mi familia me llamó para decirme que iríamos otro día...
Así que llegué a casa temprano y me quité los calcetines mojados. Me puse ropa comoda y seca y me tomé un café.
Había una rebanada de volteado de piña y mientras partía el pan que cocinó mi mamá, recordé lo bueno que es disfrutar de aquellas pequeñas cosas...
El olor del café, la sensación de la piña en la boca, la cereza que coronaba el volteado de piña...
Mis calcetines calientitos y el vaho en los cristales.
Eran los complementos para una tarde perfecta.
Me puse a cepillarle el pelo a mi gato hasta que quedó esponjoso.
Y me acosté en el sillón a pensar en lo afortunada que era.
Me sentí mucho, mucho mejor.
D.
Pero hubo una lluvia tremenda, con granizo, así que mi familia me llamó para decirme que iríamos otro día...
Así que llegué a casa temprano y me quité los calcetines mojados. Me puse ropa comoda y seca y me tomé un café.
Había una rebanada de volteado de piña y mientras partía el pan que cocinó mi mamá, recordé lo bueno que es disfrutar de aquellas pequeñas cosas...
El olor del café, la sensación de la piña en la boca, la cereza que coronaba el volteado de piña...
Mis calcetines calientitos y el vaho en los cristales.
Eran los complementos para una tarde perfecta.
Me puse a cepillarle el pelo a mi gato hasta que quedó esponjoso.
Y me acosté en el sillón a pensar en lo afortunada que era.
Me sentí mucho, mucho mejor.
D.
Plantas vs. Zombies: la clave de la convivencia pacífica en casa

"Es como Age of Empires, pero en lugar de lanzar flechas, lanzas guisantes".
Esa fue la muy acertada definición de mi más querido amigo gammer, a quien le llevé el juego para que me diera su visto bueno.
La cálida acogida que le dio, me hizo sentirme reconfortada y sufucientemente segura como para instalar en casi todas mis computadoras el juego de PopCap Games, que ha servido para conservar la concordia familiar.
A pesar de lo simple que parece en un principio, los grados de complejidad que se desarrollan en los niveles más avanzados de Plantas vs. Zombies tienen embobados a mis primos... De hecho el más pequeño de ellos ya hizo una lista con los trucos que ha ido encontrando en línea.
La idea es esta: en una noche de muertos vivientes debes defender tu casa (y tu cerebro) del ataque de zombies.
Para ello, en tu patio delantero, trasero y en el techo, puedes plantar tu "infantería", toda una variedad de plantas que te permiten planear una estrategia de defensa de tu casa...
La diversidad de zombies y plantas va acompañada con divertidas descripciones y conforme avanzas desbloqueas otras posibilidades de minijuegos, que le dan variedad a los tres escenarios básicos.
Creo que lo que más me hace reír de este juego son todas las referencias de cultura pop que contiene...
Definitivamente lo recomiendo ampliamente!
Cinco estrellitas.





D.
Mi nombre es rojo: el duende de la tristeza
Contrario a lo que pueda pensarse, Mi nombre es rojo es una novela tristisima. Está bien, sigue un poco la línea de una novela histórica, pero también es de suspenso...Y sin embargo creo que más bien habla de la pérdida, de la tristeza y de la melancolía.
Y lo afirmo desde mi trinchera, claro está, porque últimamente ando muy azul y no puedo más que pensar que con un toque de rojo, terminaré violeta...
Orhan Pamuk, escritor turco, plasma en este texto la decadencia de una época, la de los grandes shas de Turquía, cuyas costumbres empiezan a verse desdibujadas por la llegada de nuevas costumbres desde Europa.
El enfrentamiento entre la moda y la tradición se vuelve ríos de sangre cuando entra en el juego las convicciones religiosas de los grupos musulmanes más ortodoxos, que están en contra de las reproducciones de la imagen del ser humano en retratos, que imitaran la realidad en lugar de la representación del ideal de las cosas.
Un libro lleno de alusiones semióticas a la forma en que entendemos los signos, desde lo que es Oriente y Occidente, mujer y hombre, el diablo y dios, la eterna lucha de la tristeza por triunfar en nuestros corazones y llevarnos al lado oscuro de la fuerza...
Pero aquí el toque de Pamuk es la posibilidad de darle voz a los diferentes personajes, a quienes escuchamos contar su parte de la historia, habilmente entramada, para que pase de ser una historia detectivesca (¿quién es el culpable?) a una reflexión filosófica llena de pequeños micro relatos que contienen interesantes anécdotas (las cuales no sé si serán del dominio publico en Turquía, pero que aquí se vuelven muy originales como recurso narrativo).
Disfruté mucho esta novela y me tomé un tiempo para leerla, porque cada personaje se degusta de distinta forma e incluso puedes vibrar con el rojo, comprarle sus mentiras a la buhonera o enamorarte de la bella viuda Sekure.
Le doy cinco estrellas a este libro y les aseguro que seguiré la obra de Pamuk, por si me encuentro otro de sus textos.
Y lo afirmo desde mi trinchera, claro está, porque últimamente ando muy azul y no puedo más que pensar que con un toque de rojo, terminaré violeta...
Orhan Pamuk, escritor turco, plasma en este texto la decadencia de una época, la de los grandes shas de Turquía, cuyas costumbres empiezan a verse desdibujadas por la llegada de nuevas costumbres desde Europa.
El enfrentamiento entre la moda y la tradición se vuelve ríos de sangre cuando entra en el juego las convicciones religiosas de los grupos musulmanes más ortodoxos, que están en contra de las reproducciones de la imagen del ser humano en retratos, que imitaran la realidad en lugar de la representación del ideal de las cosas.
Un libro lleno de alusiones semióticas a la forma en que entendemos los signos, desde lo que es Oriente y Occidente, mujer y hombre, el diablo y dios, la eterna lucha de la tristeza por triunfar en nuestros corazones y llevarnos al lado oscuro de la fuerza...
Pero aquí el toque de Pamuk es la posibilidad de darle voz a los diferentes personajes, a quienes escuchamos contar su parte de la historia, habilmente entramada, para que pase de ser una historia detectivesca (¿quién es el culpable?) a una reflexión filosófica llena de pequeños micro relatos que contienen interesantes anécdotas (las cuales no sé si serán del dominio publico en Turquía, pero que aquí se vuelven muy originales como recurso narrativo).
Disfruté mucho esta novela y me tomé un tiempo para leerla, porque cada personaje se degusta de distinta forma e incluso puedes vibrar con el rojo, comprarle sus mentiras a la buhonera o enamorarte de la bella viuda Sekure.
Le doy cinco estrellas a este libro y les aseguro que seguiré la obra de Pamuk, por si me encuentro otro de sus textos.
Chapingo: la explotación de la tierra, no del hombre
El sábado fui al penúltimo día del doble evento organizado por la Universidad Autónoma de Chapingo: la vigésimo quinta feria del libro y la décimo cuarta feria de la cultura rural; esto debido a que la Universidad de Chapingo es una escuela dedicada a la enseñanza de agronomía, economía agrícola, sociología rural y muchas otras carreras de las que tanta falta hacen...
Justo ayer platicaba con mi abuelo sobre lo desconfiado de los campesinos ante los métodos de los ingenieros agrónomos y lo descuidado del campo mexicano. Es tan dura la tarea y tan pocos los apoyos que los más se han decidido a emigrar.
Incluso tengo un primo político que se va cada año a Canada para trabajar allá la tierra en enormes extensiones de campo; aquí, mientras tanto, los estudiantes que saben de cultivos hidropónicos, ciencias forestales, hortícultura y tantas otras cosas, están desperdiciados.
La Universidad Autónoma de Chapingo cuenta con un campus bastante amplio, en la carretera libre México Texcoco, donde además alberga a un nutrido grupo de estudiantes que vienen de lejos a estudiar.
Siempre que se realiza esta feria (y que mis padres se enteran a tiempo) acudimos a comprar productos agrícolas, artesanías y a comer, porque suelen tener una muestra gastronómica, sobre todo de los estados invitados.
Esta vez llegamos con el diente afilado a la Feria, así que lo primero que hicimos fue buscar los puestos de comida... pero en el afán de no distraer a los estudiantes (¿o será plan con maña para que los visitantes llegaramos con más hambre?) los stands de la feria fueron colocados en el área más lejana a la entrada principal, detrás de los campos deportivos.
Para la feria del libro, el invitado especial era Guatemala, pero acudimos después a ver libros bajo la consigna familiar "la panza es primero".
Mi papá pidió un consomé y un mixote de borrego, mientras que mi madre atacó las empanadas veracruzanas y pidió un platano con queso y crema... yo tenía ganas de una tlayuda con cecina y queso de hebra, pero la fila era enorme: así que me conformé con un pambazo con chorizo y papas, de muy buen ver.
Una vez satisfechos nuestros bajos instintos, acudimos al pabellón de las actividades de la Universidad, donde había cultivos hidropónicos de jitomates, lechugas e incluso algunas flores de ornato, también tenían conejos y cucarachas de madagascar... Variedad, pues.
Los otros pabellones eran de artesanías y los recorrí con premura, porque hacía un calor agobiante y faltaba la circulación del aire. (Además me faltaba dinero, porque siempre que uno ve tantas cosas bonitas resulta una tentación: rebozos, joyería, piezas de cristal, cuero, vidrio, hueso, marmol, onix, piedra, madera... tan amplia como es la artesanía mexicana).
Finalmente visitamos la sección de libros: algunas de las librerías eran de libros usados, cercanos a Texcoco, allí había algunas cosas interesantes... (Por fin iba a adquirir "El amante") pero tenían precio de librería de nuevo, así que desistí.
Regresé a casa muy relajada, sobre todo por la caminata en los arbolados prados de la feria de Chapingo, cuyo lema es "Enseñamos la explotación de la tierra, no del hombre" (Y tanta falta que nos hace en estos días...)
D.
Justo ayer platicaba con mi abuelo sobre lo desconfiado de los campesinos ante los métodos de los ingenieros agrónomos y lo descuidado del campo mexicano. Es tan dura la tarea y tan pocos los apoyos que los más se han decidido a emigrar.
Incluso tengo un primo político que se va cada año a Canada para trabajar allá la tierra en enormes extensiones de campo; aquí, mientras tanto, los estudiantes que saben de cultivos hidropónicos, ciencias forestales, hortícultura y tantas otras cosas, están desperdiciados.
La Universidad Autónoma de Chapingo cuenta con un campus bastante amplio, en la carretera libre México Texcoco, donde además alberga a un nutrido grupo de estudiantes que vienen de lejos a estudiar.
Siempre que se realiza esta feria (y que mis padres se enteran a tiempo) acudimos a comprar productos agrícolas, artesanías y a comer, porque suelen tener una muestra gastronómica, sobre todo de los estados invitados.
Esta vez llegamos con el diente afilado a la Feria, así que lo primero que hicimos fue buscar los puestos de comida... pero en el afán de no distraer a los estudiantes (¿o será plan con maña para que los visitantes llegaramos con más hambre?) los stands de la feria fueron colocados en el área más lejana a la entrada principal, detrás de los campos deportivos.
Para la feria del libro, el invitado especial era Guatemala, pero acudimos después a ver libros bajo la consigna familiar "la panza es primero".
Mi papá pidió un consomé y un mixote de borrego, mientras que mi madre atacó las empanadas veracruzanas y pidió un platano con queso y crema... yo tenía ganas de una tlayuda con cecina y queso de hebra, pero la fila era enorme: así que me conformé con un pambazo con chorizo y papas, de muy buen ver.
Una vez satisfechos nuestros bajos instintos, acudimos al pabellón de las actividades de la Universidad, donde había cultivos hidropónicos de jitomates, lechugas e incluso algunas flores de ornato, también tenían conejos y cucarachas de madagascar... Variedad, pues.
Los otros pabellones eran de artesanías y los recorrí con premura, porque hacía un calor agobiante y faltaba la circulación del aire. (Además me faltaba dinero, porque siempre que uno ve tantas cosas bonitas resulta una tentación: rebozos, joyería, piezas de cristal, cuero, vidrio, hueso, marmol, onix, piedra, madera... tan amplia como es la artesanía mexicana).
Finalmente visitamos la sección de libros: algunas de las librerías eran de libros usados, cercanos a Texcoco, allí había algunas cosas interesantes... (Por fin iba a adquirir "El amante") pero tenían precio de librería de nuevo, así que desistí.
Regresé a casa muy relajada, sobre todo por la caminata en los arbolados prados de la feria de Chapingo, cuyo lema es "Enseñamos la explotación de la tierra, no del hombre" (Y tanta falta que nos hace en estos días...)
D.
Notas del día de hoy
Sin orden preciso:
Hoy iba de regreso a casa con el sol dandome casi de frente, el cabello suelto, el aire despeinandome un poco más y un montón de nubes esponjosas en el pensamiento.
Hoy me cedieron el paso varios automovilistas y les agradecí a casi todos, sería porque iba yo muy contenta... Hasta sentí que estaba en un país muy civilizado, de esos donde la gente es muy amable.
Hoy me comí un caramelo de frambuesa.
Hoy vi una película de Zombies con final feliz.
Hoy se cumplió uno de esos presagios que vienen con las cartas cadena y eso que no he reenviado ninguna de las últimas que me han enviado.
Hoy comí alitas de pollo (Yummi) y pollo estilo cantonés y un arroz que no estaba batido, ni pegado sin la necesidad de sazonador.
Hoy escuché una rolita de los 80´s.
Hoy llegué a casa, boté mis zapatos de tacón (bajo) y fui muy feliz cambiandolos por zapatos de piso de siempre.
D.
Hoy iba de regreso a casa con el sol dandome casi de frente, el cabello suelto, el aire despeinandome un poco más y un montón de nubes esponjosas en el pensamiento.
Hoy me cedieron el paso varios automovilistas y les agradecí a casi todos, sería porque iba yo muy contenta... Hasta sentí que estaba en un país muy civilizado, de esos donde la gente es muy amable.
Hoy me comí un caramelo de frambuesa.
Hoy vi una película de Zombies con final feliz.
Hoy se cumplió uno de esos presagios que vienen con las cartas cadena y eso que no he reenviado ninguna de las últimas que me han enviado.
Hoy comí alitas de pollo (Yummi) y pollo estilo cantonés y un arroz que no estaba batido, ni pegado sin la necesidad de sazonador.
Hoy escuché una rolita de los 80´s.
Hoy llegué a casa, boté mis zapatos de tacón (bajo) y fui muy feliz cambiandolos por zapatos de piso de siempre.
D.
A few of my favorit things
Algunas cosas que disfruto y que a veces olvido:
- El pasto, si está mojado mejor.
- El olor a tierra.
- Las calles donde no circula mucha gente.
- Los cines con pocos asientos ocupados.
- Los niños calladitos en las funciones de cine.
- Las películas que me hacen reír.
- La gente puntual.
- Los escarabajos, hormigas y gran variedad de bichos.
- Los relatos largos que tienen implicaciones curiosas, giros inesperados, nombres largos de pronunciar.
- Presumir mis conocimientos de los Simpson.
- Aprender cosas nuevas.
- Los arcoiris.
- Las sombrillas, en especial las rojas.
- La lluvia de gotas gruesas.
- Los viajes a las librerías, aunque sufro mucho al ver que siempre hay cosas que no podré comprar y libros que definitivamente siempre estarán pendientes por leer.
- El café en sus diversas formas, tamaños, olores, sabores, variaciones inesperadas y recipientes para contenerlos, desde un vasito de papel hasta una taza ultramoderna.
- Encontrar viejos amigos.
- Hacer nuevos amigos.
- Cenar quesadillas en casa de mis abuelos.
- Cantar tangos con mi abuelo, cuando sabe perfectamente en que sintonía radial se encuentra mi cabeza.
- Los abrazos.
- Las noches tibias.
- Los gatos, en especial los peludos.
- Las chamarras con cierre y botones. (Esas acaban de entrar en mi lista, nunca había visto una igual).
D.
- El pasto, si está mojado mejor.
- El olor a tierra.
- Las calles donde no circula mucha gente.
- Los cines con pocos asientos ocupados.
- Los niños calladitos en las funciones de cine.
- Las películas que me hacen reír.
- La gente puntual.
- Los escarabajos, hormigas y gran variedad de bichos.
- Los relatos largos que tienen implicaciones curiosas, giros inesperados, nombres largos de pronunciar.
- Presumir mis conocimientos de los Simpson.
- Aprender cosas nuevas.
- Los arcoiris.
- Las sombrillas, en especial las rojas.
- La lluvia de gotas gruesas.
- Los viajes a las librerías, aunque sufro mucho al ver que siempre hay cosas que no podré comprar y libros que definitivamente siempre estarán pendientes por leer.
- El café en sus diversas formas, tamaños, olores, sabores, variaciones inesperadas y recipientes para contenerlos, desde un vasito de papel hasta una taza ultramoderna.
- Encontrar viejos amigos.
- Hacer nuevos amigos.
- Cenar quesadillas en casa de mis abuelos.
- Cantar tangos con mi abuelo, cuando sabe perfectamente en que sintonía radial se encuentra mi cabeza.
- Los abrazos.
- Las noches tibias.
- Los gatos, en especial los peludos.
- Las chamarras con cierre y botones. (Esas acaban de entrar en mi lista, nunca había visto una igual).
D.
Junto al Fonógrafo
Ayer sonó el teléfono y nadie contestó. Sin embargo sonaba con persistencia "Señora Bonita", así que me quedé a escucharla. No sé por qué, pero el teléfono transmitía una conocida estación de radio...
Mi abuelo no tiene fonógrafo. Tiene un estéreo con reproductor de MP3, lector de DVD´s y todo el rollo. Pero hoy que fui a verlo me pidió que le ayudara a armar la recopilación musical para su aniversario número 50.
Llegué y me senté con mi libreta, mientras mis abuelos recordaban que, cuando estudiaban medicina, se iban a un restaurante chino a pedir un refresco de coca y poner canciones en el fonógrafo.
Escuchamos a Glenn Miller y a Frank Sinatra. Mi abuela le pidió a mi abuelo que esta vez no incluyera tangos en la selección, por ser música triste.
- Pon música alegre, que se pueda bailar. Un par de canciones de Elvis, que haya rock and roll.
Pusimos unas rolas de Susana Harp, porque a mí y a mi abuelito nos gusta, pero no era música de fiesta, era música nostálgica y algo triste.
Al final me empeñé en poner a Gardel: Mano a Mano...
Rechiflado en mi tristeza,
te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer.
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego de remanye cuando vos,
pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.
Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los jugás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión;
la milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones,
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones,
se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado;
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás...
Los favores recibidos creo habértelos pagado
y, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás de las paradas con cafishos milongueros
y que digan los muchachos: Es una buena mujer.
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en tu pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
pa'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
Dejé la casa de mis abuelos con dos docenas de discos para hacer la recopilación y un par de canciones sonandome en la cabeza... aunque también me quedó muy grabado que, entre los hallazgos, encontramos un disco de Les Luthiers donde sonaba la formula para la felicidad.
"Para ser felices...
sólo necesitamos..."
Je.
Fue un excelente día.
D.
La Pichirila, Apipilulco y otras palabras bonitas
Pues si. Siempre si fui al campamento. Estaba yo algo indecisa, pero finalmente me animé. En la mochila llevaba una bufanda, unos guantes, una chamarra (que luego fueron muy útiles), un saco de dormir (que cumplió con su cometido), un cepillo de dientes (que sólo usé una vez, cuando ya de plano me sentía una mujer lobo), un cepillo para el cabello (que igual, sólo usé una vez) y un brillo labial, que me puse en el metro, de regreso a casa, como para disimular el aire de damnificada que traía a cuestas.
Y es que, a pesar de que estabamos en una cabaña, calaba un precioso frío matinal, porque el sitio donde fuimos es una Presa y las cabañas están cercanas al agua.

Para llegar hicimos cerca de 4 horas, porque nos metimos en dos brechas desconocidas y en una casi nos desbarrancabamos... pero salimos avante gracias a las habilidades de nuestro conductor y a la temeraria fuerza de la camioneta que conducía (La Pichirila, creo que la apodaban, la verdad era un nombre curioso y no lo recuerdo bien)
Tuve ocasión de escuchar más a mis compañeros. A algunos, que yo creía casi mudos y a otros, a quienes en realidad nunca me había tomado la molestia de ir un poco más allá. Pude decir cosas de las cuales tenía ganas de expresar y vi las estrellas girando sobre mi cabeza (si, eh, bueno, podemos decir que el alcohol ayudó, pero de verdad me sentía conectada con el universo)
Vi volar a un pato.
Y aprendí que Apipilulco está en Guerrero.
Estoy muy contenta de haber ido con mis compañeritos... y estoy contenta de volver. Como siempre que salgo, recuerdo con nostalgia mi dulce cama.

Y ella me espera, en cuanto baje estas fotos para presumirles.
Reseña del China FEST 2007
Ayer fui al China FEST 2007, que se celebra en su enésima ocasión, para festejar a mi amiga Penélope, mejor conocida como "La china"; melómana empedernida, periodista con valores e integridad intachable, maestra distinguida y en todo el sentido de la palabra una mujer hecha y derecha de más o menos mi estatura física, pero definitivamente mayor estatura moral.
Me gusta mucho acudir al China FEST porque la familia de Penélope es además muy cálida y amable, desde su abuelita (que me abrió la puerta y con la que sostuve una interesante discusión sobre los Rinraja del Guadalupe del Moral, o sea los niños que tocan las puertas y salen corriendo en la colonia) hasta su hermana, que se fue a estudiar Arquitectura a Madrid un año.
Además de eso está su mamá, con quien estuve platicando como dos horas en lo que Penélope llegaba de ir a buscar a sus cuates al metro... y su hermano Baruch, quien estudia Latín y Griego...
Me gustan los ventanales de su casa y que su mamá siempre prepara algo distinto cada año... Me agradan las amigas que tiene de la secundaria, con las que siempre termino platicando... Y me gusta recontar la música chida que pone en sus fiestas mientras regreso en la noche, pensando que todavía le debo su regalo de cumpleaños.
Por eso y muchas otras cosas, el china FEST es la onda.
Felicidades Chinisima...
D.
Me gusta mucho acudir al China FEST porque la familia de Penélope es además muy cálida y amable, desde su abuelita (que me abrió la puerta y con la que sostuve una interesante discusión sobre los Rinraja del Guadalupe del Moral, o sea los niños que tocan las puertas y salen corriendo en la colonia) hasta su hermana, que se fue a estudiar Arquitectura a Madrid un año.
Además de eso está su mamá, con quien estuve platicando como dos horas en lo que Penélope llegaba de ir a buscar a sus cuates al metro... y su hermano Baruch, quien estudia Latín y Griego...
Me gustan los ventanales de su casa y que su mamá siempre prepara algo distinto cada año... Me agradan las amigas que tiene de la secundaria, con las que siempre termino platicando... Y me gusta recontar la música chida que pone en sus fiestas mientras regreso en la noche, pensando que todavía le debo su regalo de cumpleaños.
Por eso y muchas otras cosas, el china FEST es la onda.
Felicidades Chinisima...
D.
Bestiario
Hoy fui al zoológico de San Juan de Aragón. Hace ya un rato que lo reinaguraron, después de haber estado cerrado durante un largo periódo de tiempo en que estuvieron rehabilitando muchas áreas verdes y reconstruyendo los habitats.
Queda aún parte del zoológico viejo, con sus paredes de concreto y sus pequeñas jaulas verdes estilo Infonavit... Mis papás decidieron no visitar esa parte para ahorrarnos la tristeza.
La fila para el único estacionamiento era gigantesca cuando llegamos. Incluso un tipo intento meterse delante de mi mamá cuando ya ibamos a pasar por la caseta. Odio a esa gente advenediza.
Los nuevos habitats son muy bonitos, lo malo es que al igual que en Chapultepec... luego ya no se ve a los animales, que se mimetizan entre la maleza.
Hay senderos para recorrerse en donde se agrupan los animales por regiones y decoraciones que me hacen recordar mi juego de ZooTycon...
Mi papá me compró un chicharrón preparado con harto chile y cueritos... y fui feliz.
D.
Queda aún parte del zoológico viejo, con sus paredes de concreto y sus pequeñas jaulas verdes estilo Infonavit... Mis papás decidieron no visitar esa parte para ahorrarnos la tristeza.
La fila para el único estacionamiento era gigantesca cuando llegamos. Incluso un tipo intento meterse delante de mi mamá cuando ya ibamos a pasar por la caseta. Odio a esa gente advenediza.
Los nuevos habitats son muy bonitos, lo malo es que al igual que en Chapultepec... luego ya no se ve a los animales, que se mimetizan entre la maleza.
Hay senderos para recorrerse en donde se agrupan los animales por regiones y decoraciones que me hacen recordar mi juego de ZooTycon...
Mi papá me compró un chicharrón preparado con harto chile y cueritos... y fui feliz.
D.
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