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Más sexo y menos ciudad. Vol. 3 y último de la serie

- Si no te vas a ir, no sé para que armas tanto escándalo- Fueron las dulces palabras que escuché de mi madre hoy por la mañana.

Claro, no se dirigía a mí.

Le hablaba a mi gato, que maullaba tristemente enfrente de la puerta abierta, porque llovía y no pudo dar su recorrido matituno por los balcones, donde se tiende a tomar el sol.

Y es que él tampoco pudo irse.

Pero al respecto, ya llegué a varias conclusiones y todo gracias al muy inteligente correo del igualmente inteligente señor Ladahir Mebarak Haddad, de quien pondría el vínculo, para recomendarlo, pero el muy malvado tiró "Los cimientos del cielo", su blog, y nos dejó huérfanos de paraíso.

Y es que el señor Ladahir me hizo una muy cierta bisección del fenómeno de los jovenes que quieren independizarse en México... y allí va, con algunas adaptaciones al caso, para simplificar el asunto:

El hilo conductor, el nombre del juego, es “dinero”.

1. No sales de casa de los padres y montas un piso sola porque no tienes dinero. Es imposible llegar a fin de mes si no tienes ingresos fijos mensuales equivalentes a los 9 mil. Fin de la historia. Caso juzgado, no hay más que decir. A lo que sigue.

2. Vivir con Roomates: es una joya del autofinanciamiento. Entre más roomates tengas, más barata te costará la independencia.
Plantearé primero el mejor de los casos:
Puedes ser socia capitalista y solicitar un crédito de vivienda. Al mismo tiempo, puedes buscar un grupo de roomates que acepten compartir los gastos del piso a cambio de escapar de sus padres. Prácticamente serían ellos los que pagasen tu crédito y al final, los desahucias a todos. Por desgracia, esto es más complicado de lo que parece e igual que cualquier sociedad mercantil, es susceptible al fraude y a la quiebra.
En el peor de los casos: no serías socia capitalista y cuando terminases de financiar al
roomate alfa, serías desahuciada, pero… al menos te habrías librado de tus padres durante un tiempo y mordisqueado la libertad un poco.

3. Vivir en unión libre: este es el caso que me parece más tentador porque es como una revolución socialista que promete repartir la riqueza, socializar los gastos, pero además, establece los placeres sexuales como una garantía básica del nuevo ciudadano. Además, aparentemente es más fácil conseguir inversionistas cuando el sexo hace las veces de rendimiento a corto plazo y alienante de los socios. No obstante igual es susceptible al fraude y a la quiebra.

4. Matrimonio: aunque es el favorito de las abuelas, es una engañifa troyana, porque termina duplicando el modelo familiar que se pretende desensamblar. No tiene sentido escapar de papá y de mamá para convertirse en papá y en mamá.


Todo esto para llegar a la conclusión de que:

a) Mi mamá tenía razón
b) Mi papá tenía razón
c) Yo estoy (estaba y para no variar) equivocada.
d) Mi gato no pudo salir a tomar el sol.

Bendito descontrol.

Ya no hablaré del tema.

Por el momento.

D.

Más sexo y menos ciudad Vol. 2

En más noticias de mi emancipación postergada...

Ayer mis padres me reportaron como desaparecida, por no llamarles.

Lo cierto es que se me había acabado la pila del celular y me dio pereza buscar un teléfono alterno.

Además de haber reportado mi extravío a la Cruz Roja, llamaron a las amigas que tengo en la memoria del teléfono de casa y hoy recibí varios mensajes y llamadas, pensando que a lo mejor seguía desaparecida.

Pero no.

Así que si usted recibió una llamada misteriosa de unos padres preocupados, les suplico que los perdonen... es sólo que me quieren mucho.

Eso lo hará más complicado, pero bueno, tarde o temprano saldré del nido y no habrá pila del celular que me detenga.

D.

Más sexo y menos ciudad

Me gusta mi ciudad, pero los diversos eventos de ella me han hecho darme cuenta de que no puedo andar de noche por ella, como en algunas otras ciudades... Particularmente en la zona en que vivo.

Así que, por un lado entiendo y justifico la paranoia de mis padres.

Aunque debo confesar que empieza a cansarme.

Pero hoy, que empecé a plantear una posibilidad más real de emanciparme y vivir lejos del hogar paterno, las muestras de rechazo fueron tan apabullantes que tuve que cambiar el tema.

Ayer, un amigo me dijo que tenía miedo a crecer.

Quizá es cierto y soy una moderna Wendy con demasiados años de más.

Pero incluso a Wendy le llegó la hora de crecer.

Y si... parte de ello es tener una vida privada, que entre estas paredes es una posibilidad más bien utópica.

Mi papá dijo que en lugar de pensar en emanciparme, destinara ese dinero de las rentas a irme de viaje "o algo así, que te saque de la rutina y te quite esas ideas de la cabeza".

Quiero recorrer menos ciudad de mi casa a cualquier parte.

Quiero dejar de inventarme excusas cuando no quiera llegar a casa.

Quiero pintar paredes de otro color que no sea salmón o alguna variedad de la gama de los cafés.

Quiero tener un perchero, para colgar mi sombrero.

Y quiero dejar de escribir, un tiempo, para vivir y luego tener más que contarles.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...