Darina con alas

Más sexo y menos ciudad

01 febrero, 2010
Me gusta mi ciudad, pero los diversos eventos de ella me han hecho darme cuenta de que no puedo andar de noche por ella, como en algunas otras ciudades... Particularmente en la zona en que vivo.

Así que, por un lado entiendo y justifico la paranoia de mis padres.

Aunque debo confesar que empieza a cansarme.

Pero hoy, que empecé a plantear una posibilidad más real de emanciparme y vivir lejos del hogar paterno, las muestras de rechazo fueron tan apabullantes que tuve que cambiar el tema.

Ayer, un amigo me dijo que tenía miedo a crecer.

Quizá es cierto y soy una moderna Wendy con demasiados años de más.

Pero incluso a Wendy le llegó la hora de crecer.

Y si... parte de ello es tener una vida privada, que entre estas paredes es una posibilidad más bien utópica.

Mi papá dijo que en lugar de pensar en emanciparme, destinara ese dinero de las rentas a irme de viaje "o algo así, que te saque de la rutina y te quite esas ideas de la cabeza".

Quiero recorrer menos ciudad de mi casa a cualquier parte.

Quiero dejar de inventarme excusas cuando no quiera llegar a casa.

Quiero pintar paredes de otro color que no sea salmón o alguna variedad de la gama de los cafés.

Quiero tener un perchero, para colgar mi sombrero.

Y quiero dejar de escribir, un tiempo, para vivir y luego tener más que contarles.

D.

2 comentarios:

Mar dijo...

¡Ah, no nos abandones!

Pero bueno, ajeno a tu intento abandonístico, sí es necesario cambiar de escenario.

Y sin menospreciar la opinión de tu papá, la satisfacción de un viaje no se parece en nada a la que produce un brochazo de un color distinto al de las paredes que nos vieron crecer.

Darina Silverstone dijo...

No es que abandone a nadie.

Es que no sé si me alcanzará para independizarme y tener Internet.

Pero bueno, queda el Internet del trabajo.

(Espero que mi jefe no lea esto)

D.