Canela
¿Cómo se asocia un nombre a un olor? ¿Una imagen a un pensamiento o al deseo siempre latente de comerte a besos?
Pienso en mi corazón roto, pegado con mantequilla, fragmentandose de nuevo al cambio de estación, cuando las aparentes grietas ya están perfectamente cerradas, cauterizadas, pero simplemente es una ilusión óptica.
Escucho canciones tristes que también se meten como canela por las orejas y hacen de mi cerebro una masa blancuzca, suave, dulce, que se escurre, balbucea y chapalea en mi boca, como suaves bocados de flan, aderezados con arándanos, azules, azules, como el color de mi aura.
Voy a buscar en la plenitud de uno de tus botones ese ramo de canela que te mantiene atado a este fragmento de lo alma. Quiero decifrar como la asociación de ese olor, de ese sabor, de ese dulce recuerdo sobre la piel te ha grabado, cuando ninguna de tus palabras ha quedado tatuada aquí.
Es sólo ese intangible espacio que te pertenece en mi memoria, esa ramificación que crece por mis venas, cuando siento que todo mi cuerpo es una rama rota de canela.
D.
¿Por qué Vuelta de hoja?
¿Recuerdan una entrada anterior, donde digo que soy una niña grande que ya se ata los zapatos solita y que no tiene miedo del coco, ni de morir sola y quedarse cuidando una casa llena de gatos?
¡Pues es mentira!
Espero que nadie lo haya creído. Aún no es día de los inocentes, ni nada así, pero de vez en cuando debo enfrentar la realidad.
Si me da miedo.
Hoy me rompí el corazón de nuevo (digo "me rompí" y no "me rompieron" porque uno siempre es responsable de esas cosas, por engancharse con asuntos que ya sabe que van a acabar mal)
El caso es que mientras recogía los pedacitos de mi corazón y pensaba si dedicarme a poner canciones tristes el resto del fin de semana o lanzarme a una orgía de compras impulsivas en la Feria del Libro del Zócalo (actividades que no son excluyentes y que posiblemente haré, de cualquier forma), me dieron ganas de renovar el Blog.
Un especial agradecimiento a la Pequeña Saltamontes, que se mostró muy solidaria en cuanto le dije lo de mi renovación y me pasó una larga lista de links donde saqué esta plantilla.
Espero les guste, si no les gusta, ando en mi mood de "los odio a todos y no me importa lo que piensen"
D.
Ruptura
Por otro lado, la linealidad, la coherencia, la seriedad de mis planes que justifican presupuestos, que establecen proyectos y fijan cronogramas que no deben ser alterados, que no tienen cortapisas.
Quiero conciliar las palabras con las líneas, escribir en renglones directos, que lleguen a donde quiero con la suavidad que sólo nos otorga el lenguaje, que planeen como plumas en aterrizaje... Quiero ser un ave, no un avión. Quiero ser una gacela, no un convertible.
Quisiera aceptar el amor, abrazarme a él, fundirme con él. Pero sigo sintiendo miedo. A veces siento que estoy soñando y cualquier paso en falso me hará despertar.
D.
Lunas rotas
Como esferas quebradas al pie del árbol
dejaste lunas rotas en mis pies...
esas que bajabas cada noche
y decidiste un día dejarlas caer.
Como lunas rotas dejaste los cristales
de mil anteojos que me vieron pasar...
mil fragmentos que cortaron esperanzas
mil mentiras que no vuelvo a contar.
Apagué la radio, descorrí la cortina...
saqué los cristales de estrella a asolear,
tomé una moneda, pagué un pasaje,
me perdí mirando luces de ciudad.
El amor no resiste la prueba del fuego
todo cristal se rompe ante la fuerza de gravedad
este corazón no pasó el control de calidad.
No le dejé un chaleco antibalas
ni hubo daga, metralla, ni fusil...
Este corazón no es prueba de impactos
se rompe, se rasga, se corta, ya no da más.
Es una cuestión de tensión superficial.
Soy una luna rota al pie del árbol de navidad.
Esconde los pedazos, barre bajo la alfombra
tira la basura, deja de llorar.
D.
Indigentes de confianza
La confianza no es necesariamente algo bueno. A veces tienes la confianza de que pasarán cosas malas y entonces lo que defraudaría tu confianza es que pasara lo contrario...
Lo cierto es que, respecto a muchas cosas, yo tengo una cantidad enorme de prejuicios, sobre todo respecto a la indigencia.
La indigencia, es esa condición que nos rodea a muchos de nosotros, casi asfixiandonos, por la terrible situación en la que está el mundo, la desigualdad en la que el ser humano se ha instalado de manera casi permanente.
Definido por el diccionario es la incapacidad de las personas para alimentarse, vestirse y cubrir sus necesidades básicas.
Apenas salgo a la calle y la condición de las personas que me rodean comienza a mordisquearme como un montón de hormigas.
Sé que, bajo del puente, por la mañana, encontraré a un hombre enrollado en lo que alguna vez fue una chamarra, con muletas y la cara llena de grasa, mugre o una mezcla de los dos.
Estará allí hasta cerca de las 11, cuando se va a recostar contra la pared de una fabrica cercana, la cual también usa como sanitario.
Sé que estará allí cuando tome el transporte al trabajo y que no pide limosna, ni nada, sólo patrulla su área y confío en que siga así...
También sé que si camino al metro encontraré a una mujer indigente, de cabello blanco y sueter verde, que tiende la mano y si te detienes te cuenta siempre la misma historia, de su hijo, al que está esperando. Siempre lo espera, siempre en las mismas escaleras. Siempre tiene los labios pintados de rojo.
No sé por que la clouchard de Rayuela suena como una mujer divertidisima. Quizá porque clouchard es una palabra bonita y eufónica, mientras que indigente suena triste y dolorosa, como un dolor sordo en la boca del estómago.
Sé que al llegar a la Calle 8, cerca del metro Puebla, encontraré a tres indigentes en el camellón, tomando mezcal de $15.00, compartiendolo a tragos, sonriendose entre sí, ajenos a lo que ocurra, pero a la vez siempre vigilantes, porque esa esquina ya es suya...
Tengo la confianza de que estarán todos allí. Pero no sé si mi confianza será defraudada el día en que ya no estén. Hay tantas figuras que se han ido borrando del paisaje...
A la ciudad no le desaparecen las cicatrices. Simplemente se hace nuevas heridas sobre la piel rota.
D.
Relaciones destructivas. Destrucciones Relativas. Relaciones Relativas y viceversa.
Así como las relaciones destructivas, que pueden dejarnos tirados en la lona un par de días, semanas, meses años, pueden ser calificadas de patologías, hay que ponerlo en perspectiva.
De la destrucción puede surgir la construcción de algo nuevo: El final de un gran amor es también el principio de uno mejor.
Lo pensaba... eso pensaba ayer, cuando en el tema del día (si, esa pregunta sosa que nos hacemos los oficinistas al medio día para no hacer tan árida la comida) comenzaron a hablar de las cosas que te hacen daño y sigues haciendo.
Aunque algunos confesaron su afición a fumar y tomar coca cola pesé a su gastritis, me pareció un ejercicio de limpiez mental el confesar que soy adicta a las relaciones destructivas que no llevan a ninguna parte.
Será porque soy medio masoquista o porque me considero una gran adoradora de vivir aquí y ahora, aunque mañana no resulte nada de esa relación, siempre que tengo la oportunidad de enamorarme lo hago.
Y en mi historial de relaciones destructivas tengo especial fascinación por los depresivos, los ebrios, los poetas y los locos.
Ah, si, uno que otro músico.
También.
El enamorarse de gente así no conlleva a nada bueno. Claro, que también es dificil hacerlo, porque a veces se enamora uno más de la música, de la poesía, de la locura, de la tristeza, del vaivén y no tanto de la persona.
Yo me he enamorado del vaivén tantas veces que no necesito alcohol.
Puedo vivir con esa sensación de saciedad por días, colmada de letras y melancólicos paisajes con aroma a flores secas.
La destrucción relativa derivada de esos sentimientos encontrados me han llevado a la conclusión de que me enamoro de la sensación de estar enamorada de la poesía: he besado la piel del arte envuelta en imagenes en blanco y negro, pero no beso personas.
He besado la tinta negra, hasta dejar mis mejillas tiznadas, pero no beso poetas.
He besado la vibración de una guitarra, pero no beso a los músicos.
La destrucción es relativa.
La relación también lo es.
Creo a partir de lo que he roto.
Rompo lo creado para empezar de nuevo.
D.
Cristales
sobre la arena...
Han quedado confundidos: esquirlas de luz.
Ven a merodear entre mi playa,
déjame tu sangre de ofrenda.
He roto los cristales sobre la arena...
miro su reflejo rojizo y recuerdo:
ven, quiero ser la hoguera en donde vas a arder...
Quémate.
Haré de tu silicio mi vitral,
haré de tus arenas mi copa
haré de tus cristales mi caleidoscopio.
Quémate en la hoguera,
dejate fundir...
Quiero contemplarte a contraluz,
quiero contemplarte con las gotas de lluvia
en tu piel recien formada.
Quiero que seas mi ventana,
me guardes del frío
y permitas que me llegue la luz.
Ven... quiero sentir tu presencia acristalada
esta vez no te romperé.
D.
La hora del parque
El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...
Acerca de mí
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