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Un cargamento de camisas a rayas

Mi abuela tiene una obsesión por las camisas a rayas. Le gustan en todos los colores y frecuentemente me envía...

No discrimina entre rayas gruesas y rayas delgadas...

No le importan las combinaciones de colores y suele ser atrevida en sus elecciones.

Pero suelen ser camisas a rayas... y yo me las pongo.

Porque sé que para ella es importante que uses lo que ella te regala, porque sé que no sabemos cuantos años más podremos estar con ella `y porque a veces es mejor ponerse una camisa a rayas que andar pensando "que me pongo".

Mi hermana me hace burla cuando llega un nuevo cargamento de camisas a rayas; pero me gusta pensar en todas las pequeñas cosas que una blusa simboliza.

D.

The little black dress

Hoy mi jefe me solicitó, de último minuto, que acuda a una cita en una oficina fashion donde tomé un curso...

Hoy, que vengo de Jeans y una playera que no resiste un día más de uso, porque se cae a pedazos.

Francamente me dieron ganas de llorar, o mejor aún, de tener un pequeño vestido negro escondido en el ropero de la empresa. (Bueno, en la oficina debajo de la escalera, que era la que me iban a dar)

Lo cierto es que el pequeño vestido negro la salva a uno de cualquier cosa. Yo tengo dos. Uno me lo regaló mi abuela y se amolda que da gusto a mi cuerpo...

Sólo tiende a ser un poco escolar.

El otro, un poco más atrevido, si cabe, es perfecto para la noche, además de ser de una tela maravillosamente suave.

Lo malo es que allí andan, en el ropero, lejos de mi alcance.

Y yo, que ya no sé donde meterme con estas fachas de cenicienta en apuros, casi estoy por presentarme desnuda al evento...

¿Debería lanzar una votación?

D.

Preparar a la virgen para el sacrificio

Yo (no le digan a mi mamá, ni se sorprendan más de lo necesario) no soy virgen.

Sin embargo, siempre que me dirijo a un encuentro de esos que se podrían llamar "amatorios", pongo un cuidado especial en mi arreglo personal: desde el pensar que ropa llevaré (nunca llevaría de esa ropa molesta y dificil de quitar) hasta el meticuloso cuidado de mi piel, uñas y demás intrincados rituales femeninos.

Curiosamente, en esas ocasiones, nunca me fijo demasiado en la ropa exterior que llevaré, sobre todo porque la idea es pasar desapercibida ante el escrutinio, sin que sea tan obvio que terminaré la tarde en un hotel o algún lugar non santo.

Pero hay días, como hoy, que se me antoja usar un vestido... y allí si, todo el mundo está al pendiente de donde terminaré el día, asumiendo que tanto despliegue de femeneidad de mi parte es el sospechoso preámbulo.

Eso me sucedió hoy. Yo simplemente quise sacar a pasear mis medias de mariposas, pero desde que llegué me acusaron de intentar escaparme temprano para... "quien sa´que" con "quien sa´quien" en "quien sa´donde".

La verdad es que son las nueve de la noche y estoy por terminar de guardar mi ropa: la saqué toda y la doblé, porque empiezo a decidir que usaré en primavera.

La pregunta permanece en el aire... ¿Dejo las faldas cortas en el ropero de abajo, so pena de ser cuestionada nuevamente? ¿O me quedo con puros pantalones y me dispongo a llevar a cabo mis rituales secretos de preparar la virgen para el sacrificio en silencio?

D.

Del poder de una falda en primavera

Yo soy una de esas chicas que usan falda. A veces me siento un poco extraña, porque esta es una época de liberación, comodidad y bla, bla, donde muchas mujeres prefieren ponerse los pantalones y salir así por la vida.

Pero les aseguro que para mí hay pocas cosas más satisfactorias que usar faldas en primavera.

Ha hecho mucho calor en la ciudad y es bonito andar con falda, porque si sopla una brisa suave sientes que te recorre las piernas.

En el transporte publico la gente (¡hasta las mujeres, de verdad!) es más amable si traes falda: te ceden el asiento o tienen la consideración de dejarte cerca de los pasamanos, para que tú y tu faldita no terminen por allá, en una esquina del metrobus...

Hoy fui a que me hicieran un cambio de un disco que no funcionó... Y les juro que el servicio fue mucho mejor que cuando lo compré (ese día llevaba pantalones y mochila... ahora iba con falda y bolsita).

¿Es verdad que como te ven te tratan?

La experiencia de hoy parece confirmar que sí.

Así que las faldas permanecerán en el top de mi lista de prendas por vestir, por lo menos hasta que las lluvias comiencen.

D.

De colores

Pasé un rato mirandome al espejo, buscando combinaciones de colores que fueran de acuerdo con mi estado de ánimo.



Pero descubrí que este había sido cameleónico, así que no había forma de medirlo en prendas.



Antes me vestía de amarillo o naranja cuando estaba contenta.



Y en el trabajo mi espectro de colores iba del café al azul, pasando por ocasionales negros.



Cuando me siento linda y femenina me visto de rosa. (Si, ya sé, casi nadie me ha visto vestida de rosa, pero les aseguro que hay días rosas en mi vida)



Resulta que los últimos días han sido llenos de contrastes (como toda la vida, sólo que ahora estoy un poco más despierta y lo noto)



El jueves fui a la escuela. Siempre es raro volver cuando no conoces a nadie. Pero esta vez encontré a muchos conocidos. Me quedé a platicar con uno de los que fuera mi profesor adjunto, vi a Jeanine, me encontré a un compañero que fue a un examen profesional...



Me sentí un poco más motivada a regresar. Hay cosas que extraño.



Fui con mis abuelos el viernes. Iba a colaborar a la actualización del recetario familiar, pero me requirieron para otras cosas y me atrasé con eso.



Acompañé a mi abuela al Centro Comercial y ella me preguntó por mi vida amorosa.



Le recordé que, encontrar un "buen partido" en este mundo tan materialista y lleno de personas ventajosas era cada vez más dificil.



Regresé a casa donde le ayudé a mi abuelo a poner una extensión en su mesa de maqueta de ferrocarril... atornillar, comprar tuercas... Aún nos dio tiempo de fijar su tablero de mando.



Aún me dio tiempo de ir a la oficina, pero aún no tenían mis documentos listos... claro, debí llamar antes.



Saludé a mis ex compañeros de la oficina. Finalmente Ladahir tenía razón. No hay que confundir los animales de compañía con los animales de la compañía.



Fui con Juan al cine... vi una película buena. Frost - Nixon, La entrevista del escándalo...



El sábado fue francamente de flojera... después de mis labores cotidianas me quedé a ver Wall E y GoodFellas con mis papás.

Y hoy... hoy me desperté con ánimo de ponerme mis botas de ante (si, las que compré con uno de mis primeros sueldos), mi collar de madera (si, el que me regalaron en un cumpleaños que pasará a la historia como uno de los peores de mi vida) y una falda que me hace sentir esbelta y radiante.

Porque después de todo, uno debería de vestirse al comenzar el día como quiere terminarlo, es decir... genial.

D.

¡No te lo pongas!

Ya les he mencionado que me engancho con facilidad a los programas conocidos como "Reality Shows", pero me gustan especialmente los que demuestran que no hay mujeres feas, sólo faltas de cirugía plástica...

Ayer me quedé pensando en eso, porque platicaba con Nezumi sobre las fotos retocadas en Fotoshop.

Nezumi argumentaba que a través del retoque puedes llegar a ver la persona que está detrás de esos barros, imperfecciones cutáneas y ropa abultada...

Para mí es una ilusión óptica...

Pero ya que la vista engaña, también pensé en este programa inglés que me gusta tanto, de la BBC de Londres conducido por las dos más mordaces analistas de imágen que he visto, Trinny y Susanna.

Cuando descubrí: "No te lo pongas!" recordé que debería hacer una limpieza profunda en mi closet, con la finalidad de sacar toda esa ropa emotiva que sólo uso porque me recuerda un momento de mi existencia, pero que nunca me ha gustado como se me ve o que me hace ver como una bolsa de papas colorida.

Ayer pasé como una hora pensando en que forma corporal que tendría, para saber si debía de commprar ropa para "peras", "manzanas", "bolos" o "jarrones"

Finalmente llegué a la conclusión de que me daría mucha flojera ir de compras... pero a veces se me antoja llamarle a Mitzi y decirle que me acompañé a una tienda departamental y me diga su finisima opinión de como destacar lo que hay y ocultar lo que sobra sin ayuda del editor de imagenes más popular del momento...

A veces creo que debo de dejarle esas cosas a profesionales, porque si fuera por mí iría con unas fachas diarias al trabajo, sin nadie que me diga la frase tan necesaria, a veces: "No te lo pongas!"

D.

¡No tengo nada que ponerme!

Bueno, ya sé que he estado lucida con esto de los lugares comunes, pero hoy, justamente hoy, se le ocurre a mi jefa avisarme que tengo que ir formal a la fiesta de la empresa; así que llegué a rebuscar en los cajones de mi mamá en busca de un vestido "formal-pero-no-muy-formal-como-de-noche-pero-no-muy-escotado-ni-tampoco-poco-profesional-que-refleje-las-necesidades-de-la-mujer-profesionista-del-siglo-XXI"

No tengo algo así.

¿Sobra decir que no tengo algo así?

¿No es obvio?

Seguro se puede oler mi desesperación a kilometros...

Ay!

¿Y ahora que hago?

D.

Darina en la tierra de los pantalones de vestir...

La primera vez que escuché el termino "Pantalones de vestir" se me hizo muy raro... ¿Es que acaso había unos pantalones de comer y otros pantalones de dibujar? ¿como eran unos pantalones de vestir? ¿Que no todos los pantalones son de vestir?

Luego me aclararon el concepto y me presentaron a guapas mujeres ejecutivas en pantalones estilizados que remarcaban su derriére sin ningún problema...

Yo, en cambio, siempre que me pongo unos pantalones de vestir no dejo de pensar en el inmenso parecido que tengo con mi mamá y me siento más comoda en una falda de pliegues voluptuosos...

Aunque generalmente acudo al trabajo con esos pantalones que recalcan que tengo un cuerpo en forma de reloj de arena...

Hoy que fuimos a buscar un puesto de carnitas cercade Insurgentes me vi rodeada de oficinistas en ajustados pantalones de vestir... y huelga decir que a casi todas esas mujeres llevaban pantalones de vestir... y yo, que generalmente acudo a la oficina con los primeros que salen del ropero, me sentí un poco fuera de lugar entre tantos cortes de tela de suave caída...

Me pregunto si será cosa de la ropa o de mi cuerpo... que puedo usar con gracia una falda, y sentirme bien vestida, pero no puedo vestirme con un pantalón de vestir.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...