Está por terminar el año y es rara esa sensación de que no hiciste todo lo que querías.
Este reto estuvo dando vueltas en mis redes sociales y diciembre fue tan ocupado que nunca pude sentarme a realizarlo. Así que hoy que tengo el día "libre" lo terminé.
Sí, aquí tiene, el Reto musical de 30 días, en un solo día. ¡Feliz año 2017!
1 Una canción con un color en el título
2 Una canción con un número en el título
3 Una canción que me recuerde el verano
4 Una canción que me recuerde a quien quisiera olvidar
5 Una canción que deba ser tocada "fuerte"
6 Una canción que me haga querer bailar
7 Una canción para manejar
8 Una canción sobre drogas y alcohol
9 Una canción que me haga sentir feliz
10 Una canción que me ponga triste
11 Una canción de la que nunca te cansas
12 Una canción de tu adolescencia
13 Tu favorita de los 70
14 Una canción que quieras que se toque en tu boda
15 Una canción que sea el cover de otro artista
16 Una canción de música clásica
17 Una canción que cantarías a dueto en un Karaoke
19 Una canción del año en que naciste
20 Una canción que tiene muchos significados para ti
21 Una canción con el nombre de una persona
22 Una canción que te hace recordar
23 Una canción que piensas que todos deberían escuchar
24 Una canción de una banda que quisieras que aún estuviera junta
25 Una canción de un artista que ya haya fallecido
26 Una canción que haga que te haga querer enamorarte
27 Una canción que te rompa el corazón
28 Una canción de un artista con una voz que ames
29 Una canción que te recuerde a tu infancia
30 Una canción que te recuerde a ti misma
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Deseo cumplido
¿Recuerda usted, amable lector, que este año aseguré que lo que más quería era tener un año lleno de "deliciosos enredos románticos? (Por si no se acuerda, acá le tengo la entrada donde lo dije).
Bien, pues mi deseo ha sido concedido.
Así que no puedo quejarme.
Claro, las cosas no salen como uno las espera... pero bueno, yo siempre estoy dispuesta para lo mejor y agradezco a la vida por lo que venga.
D.
Bien, pues mi deseo ha sido concedido.
Así que no puedo quejarme.
Claro, las cosas no salen como uno las espera... pero bueno, yo siempre estoy dispuesta para lo mejor y agradezco a la vida por lo que venga.
D.
15 libros, 15 recuerdos
Yareli me encomendó la tarea de responder a una de esas cadenas en donde le asignas la misma misión a 15 desprevenidos amigos; pero fiel a mi costumbre de reinterpretar las cosas como mejor me parece o más me conviene, lo haré a mi manera.
En primer lugar, no la subiré a Facebook, porque aunque ya le entiendo un poco más a las redes sociales, aún no me siento tan a gusto usando sus aplicaciones. (Excepto FarmVille, donde ya soy una rica terrateniente con muchas cabezas de ganado)
Por otro lado, el mandato era mencionar los 15 libros que te pasaran primero por la cabeza, en menos de 15 minutos, pero desde que leí esta petición de Yareli ya pasaron más de 15 horas, así que ya tuve ocasión de pensar, repensar y meditar sobre lo que pondré, por lo que sería trampa decirles que se me acaban de ocurrir.
Mejor les contaré brevemente por qué esos libros son tan importantes para mí, aquí en el blog, ya que tengo tiempo y es un domingo de esos larguisimos y aburridos donde no hay nada en la tele.
Vamos a ello, pues:
1. La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne: el primer libro "gordo" que leí, cuando lo terminé tenía una sensación de triunfo insuperable, además me gustó mucho la historia y siempre soñé con encontrar un hombre tan puntual como Phileas Fogg. Tenía como 8 años.
2. Asesinato en el Oriente Express, de Agatha Christie: el primer libro de misterio que terminé, a los diez años. Igalmente me dejó intrigada y conocí de mi llamado para consumir novelas de este género. No me enamoré profundamente de Poirot, pero si me daba risa su bigote.
3. Tengo un monstruo en el bolsillo, de Graciela Montes: este libro cuenta la historia de mi infancia, no sé como la argentina Graciela se enteró de todas esas cosas que según yo guardaba en lo fondo de mi cabeza o en mi diario... pero el caso es que ella supo de ello y lo puso en un librito amarillo. Increíble historia. Un caso de pura telepatía intercontinental. Lo adoro. Otros libros, como "El bolso amarillo" de Lygia Bojunga o "Corinna" de Renate Welsh, compitieron en esta categoría de marcar mi infancia, pero Graciela los superó por mucho. Tenía como 12 años.
4. Azul, de Rubén Dario: este librito lo conocí por un cuento de un niño que se quedaba sólo en casa y revolvía la biblioteca de su padre. Me llamó la atención el título y cuando lo pude comprar lo forré de azul antes de leerlo. (Mi edición, de Editorial Porrua, es gris). A eso se le llama vestir de azul al príncipe gris. Por eso tuve durante muchos años la idea de que poesía era aquello que hablaba de amores imposibles, cisnes, princesas, lirios y demás, cuestión que me costó mucho desfacer en mi cabeza.
5. La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera: me gustó este libro porque tenía pasta gruesa. Lo empecé a leer porque cuando tenía 14 años quería ser filósofa y en la contraportada decía que se trataban temas de gran importancia filosófica. Cuando lo empecé me di cuenta de que había muchas cosas más. Con el tiempo mi relación con ese libro ha cambiado. Lo he leído y releído muchas veces. A veces sólo lo abría al azar, como si fuera un oráculo. Me gusta mucho, aunque creo que, en honor a la verdad, ya no es mi libro favorito, como era antes.
6. El proceso, de Franz Kafka: este libro lo leí hace diez años, cuando la Universidad Nacional Autónoma de México estuvo cerrada por diez meses y yo tuve unas vacaciones inter anuales muy largas. El sentimiento de opresión y falta de alternativas que se plantea en el libro me llegó mucho y aunque no lo he leído de nuevo desde entonces, me gustó mucho y es mi libro favorito de Kafka.
7. El amor en tiempos de colera, de Gabriel García Márquez: mi libro preferido de "El Gabo", desde que lo terminó empezó su decadencia... Jo. Lo leí bajo las aspas de un ventilador verde, en casa de mis abuelos, a unos 36 grados de temperatura, por lo que para mí todo eso pudo haber ocurrido con facilidad en Veracruz. Me imaginaba que Florentino Ariza me estaría esperando a la vuelta de cualquier esquina de la población donde me quedaba con mis abuelos. Pero no...
8. Crimen y Castigo, de Fiódor Dostoievski, razón por la cual le puse a mi ratoncito de peluche Raskolnikov: el personaje central de esta novela me inspira tanta ternura, en su complejidad y sus dilemas morales que me resultó fascinante. También tuve mucho tiempo para leerla en la huelga de la UNAM. Ya no me he animado a leer nada más de Dostoievski.
9. Mujeres de ojos grandes, de Angeles Mastretta: a Angeles la conocí en la universidad, me la recomendó mi profesora del Taller de Lectura y redacción. Aunque primero leí "Arrancame la vida", cuando me topé con el librito de cuentos "Mujeres de ojos grandes" y conocí las historias de las mujeres poblanas (todas como de la familia, al fin eran "tías") me quedé prendada de ellas. Otra que se robó mis diarios.
10. El corazón de Piedra Verde, de Salvador de Mandariaga: este libro me lo regaló Nezumi y le puso una dedicatoria muy adecuada. Lo leí en mi viaje a España y me dio mucha ternura hacer el viaje en el sentido contrario de lo descrito en el libro. Esto pasó hace (dios, que rápido) casi tres años.
11. Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami: como una reminisencia de los años en que me enamoré del ánime y el manga, con su extraño sentido de la sexualidad y curiosa concepción del mundo, este libro lo compré con unos vales de regalo que me dieron T y D en mi cumpleaños. me encantó la historia y me dejó convencida de que me queda mucho por leer en otros países.
12. Pedro Páramo, de Juan Rulfo: había leído "El llano en llamas" en la secundaria y me habían gustado algunos cuentos. Otros no los entendí. No fue sino hasta la universidad que me reencontré con Rulfo y entendí el por qué ya no había querido escribir más después de Pedro Páramo. Aterradora y magnífica, nunca veré los pueblos de México igual después de esta fantasmagórica travesía literaria.
13. Historias de amor - Del fondo del mundo prostituto sólo historias guardé para mi puro, de Rubem Fonseca: una antología de algunos cuentos de este autor que me aterroriza y me encanta. Me trae muchos recuerdos de una época de mi vida confusa y violenta, llena de escenas cinematográficas. Es casi como ir a una proyección en formato de 8 milimetros. Es oscuro, da escalofríos, pero a la vez nostalgia.
14. La estrategia de la ilusión, de Umberto Eco: una colección de ensayos de este semiólogo italiano genial, que me hacen reír, sonreír y hasta lagrimear un poquito. Tiene las dos cosas que más me seducen en la vida: inteligencia y sentido del humor.
15. Los cuadernos de Don Rigoberto, de Mario Vargas Llosa: de donde saqué aquello que por cada cien libros que tenga, debo de regalar uno (quemarlo es demasiado drástico, contamina el ambiente y priva al mundo de un libro); todo sea para difundir la cultura y no quedarse demasiado estancado...
Pero de todas formas, de estos 15 libros no me desharía jamás.
D.
En primer lugar, no la subiré a Facebook, porque aunque ya le entiendo un poco más a las redes sociales, aún no me siento tan a gusto usando sus aplicaciones. (Excepto FarmVille, donde ya soy una rica terrateniente con muchas cabezas de ganado)
Por otro lado, el mandato era mencionar los 15 libros que te pasaran primero por la cabeza, en menos de 15 minutos, pero desde que leí esta petición de Yareli ya pasaron más de 15 horas, así que ya tuve ocasión de pensar, repensar y meditar sobre lo que pondré, por lo que sería trampa decirles que se me acaban de ocurrir.
Mejor les contaré brevemente por qué esos libros son tan importantes para mí, aquí en el blog, ya que tengo tiempo y es un domingo de esos larguisimos y aburridos donde no hay nada en la tele.
Vamos a ello, pues:
1. La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne: el primer libro "gordo" que leí, cuando lo terminé tenía una sensación de triunfo insuperable, además me gustó mucho la historia y siempre soñé con encontrar un hombre tan puntual como Phileas Fogg. Tenía como 8 años.
2. Asesinato en el Oriente Express, de Agatha Christie: el primer libro de misterio que terminé, a los diez años. Igalmente me dejó intrigada y conocí de mi llamado para consumir novelas de este género. No me enamoré profundamente de Poirot, pero si me daba risa su bigote.
3. Tengo un monstruo en el bolsillo, de Graciela Montes: este libro cuenta la historia de mi infancia, no sé como la argentina Graciela se enteró de todas esas cosas que según yo guardaba en lo fondo de mi cabeza o en mi diario... pero el caso es que ella supo de ello y lo puso en un librito amarillo. Increíble historia. Un caso de pura telepatía intercontinental. Lo adoro. Otros libros, como "El bolso amarillo" de Lygia Bojunga o "Corinna" de Renate Welsh, compitieron en esta categoría de marcar mi infancia, pero Graciela los superó por mucho. Tenía como 12 años.
4. Azul, de Rubén Dario: este librito lo conocí por un cuento de un niño que se quedaba sólo en casa y revolvía la biblioteca de su padre. Me llamó la atención el título y cuando lo pude comprar lo forré de azul antes de leerlo. (Mi edición, de Editorial Porrua, es gris). A eso se le llama vestir de azul al príncipe gris. Por eso tuve durante muchos años la idea de que poesía era aquello que hablaba de amores imposibles, cisnes, princesas, lirios y demás, cuestión que me costó mucho desfacer en mi cabeza.
5. La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera: me gustó este libro porque tenía pasta gruesa. Lo empecé a leer porque cuando tenía 14 años quería ser filósofa y en la contraportada decía que se trataban temas de gran importancia filosófica. Cuando lo empecé me di cuenta de que había muchas cosas más. Con el tiempo mi relación con ese libro ha cambiado. Lo he leído y releído muchas veces. A veces sólo lo abría al azar, como si fuera un oráculo. Me gusta mucho, aunque creo que, en honor a la verdad, ya no es mi libro favorito, como era antes.
6. El proceso, de Franz Kafka: este libro lo leí hace diez años, cuando la Universidad Nacional Autónoma de México estuvo cerrada por diez meses y yo tuve unas vacaciones inter anuales muy largas. El sentimiento de opresión y falta de alternativas que se plantea en el libro me llegó mucho y aunque no lo he leído de nuevo desde entonces, me gustó mucho y es mi libro favorito de Kafka.
7. El amor en tiempos de colera, de Gabriel García Márquez: mi libro preferido de "El Gabo", desde que lo terminó empezó su decadencia... Jo. Lo leí bajo las aspas de un ventilador verde, en casa de mis abuelos, a unos 36 grados de temperatura, por lo que para mí todo eso pudo haber ocurrido con facilidad en Veracruz. Me imaginaba que Florentino Ariza me estaría esperando a la vuelta de cualquier esquina de la población donde me quedaba con mis abuelos. Pero no...
8. Crimen y Castigo, de Fiódor Dostoievski, razón por la cual le puse a mi ratoncito de peluche Raskolnikov: el personaje central de esta novela me inspira tanta ternura, en su complejidad y sus dilemas morales que me resultó fascinante. También tuve mucho tiempo para leerla en la huelga de la UNAM. Ya no me he animado a leer nada más de Dostoievski.
9. Mujeres de ojos grandes, de Angeles Mastretta: a Angeles la conocí en la universidad, me la recomendó mi profesora del Taller de Lectura y redacción. Aunque primero leí "Arrancame la vida", cuando me topé con el librito de cuentos "Mujeres de ojos grandes" y conocí las historias de las mujeres poblanas (todas como de la familia, al fin eran "tías") me quedé prendada de ellas. Otra que se robó mis diarios.
10. El corazón de Piedra Verde, de Salvador de Mandariaga: este libro me lo regaló Nezumi y le puso una dedicatoria muy adecuada. Lo leí en mi viaje a España y me dio mucha ternura hacer el viaje en el sentido contrario de lo descrito en el libro. Esto pasó hace (dios, que rápido) casi tres años.
11. Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami: como una reminisencia de los años en que me enamoré del ánime y el manga, con su extraño sentido de la sexualidad y curiosa concepción del mundo, este libro lo compré con unos vales de regalo que me dieron T y D en mi cumpleaños. me encantó la historia y me dejó convencida de que me queda mucho por leer en otros países.
12. Pedro Páramo, de Juan Rulfo: había leído "El llano en llamas" en la secundaria y me habían gustado algunos cuentos. Otros no los entendí. No fue sino hasta la universidad que me reencontré con Rulfo y entendí el por qué ya no había querido escribir más después de Pedro Páramo. Aterradora y magnífica, nunca veré los pueblos de México igual después de esta fantasmagórica travesía literaria.
13. Historias de amor - Del fondo del mundo prostituto sólo historias guardé para mi puro, de Rubem Fonseca: una antología de algunos cuentos de este autor que me aterroriza y me encanta. Me trae muchos recuerdos de una época de mi vida confusa y violenta, llena de escenas cinematográficas. Es casi como ir a una proyección en formato de 8 milimetros. Es oscuro, da escalofríos, pero a la vez nostalgia.
14. La estrategia de la ilusión, de Umberto Eco: una colección de ensayos de este semiólogo italiano genial, que me hacen reír, sonreír y hasta lagrimear un poquito. Tiene las dos cosas que más me seducen en la vida: inteligencia y sentido del humor.
15. Los cuadernos de Don Rigoberto, de Mario Vargas Llosa: de donde saqué aquello que por cada cien libros que tenga, debo de regalar uno (quemarlo es demasiado drástico, contamina el ambiente y priva al mundo de un libro); todo sea para difundir la cultura y no quedarse demasiado estancado...
Pero de todas formas, de estos 15 libros no me desharía jamás.
D.
Influenza: una razón para anticiparme a mi cumpleaños
En realidad espero seguir viva para el 20 de mayo, día de mi cumpleaños.
Pero quien sabe.
También espero que ustedes sigan vivos.
Y todos mis amigos y familiares... incluso espero que la gente que nada más conozco siga viva para ese día.
Pero quien sabe....
¿Cómo va a preveer uno esas cosas?
Igual y un carro acaba con nuestras vidas antes o resulta que la influenza nos alcanza.
Por si acaso, no estaría mal que me fueran dando mis regalos de cumpleaños, no vaya a ser...
Ya después no podré detenerme a oler las rosas.
Por lo menos, si alguno de ustedes va a realizar sus compras de pánico, podría aprovechar el viaje para comprarme un regalito (no digamos algo ostentoso, podría ser una caja de chocolates, un cerdito de peluche, un tapabocas de diseñador, no sé... algo bonito)
Yo creo que si fue mérito sobrevivir a este año, porque en junio del año pasado tuve una super crisis personal, en diciembre casi me despiden, en enero me di de baja yo sola en la oficina y ahora vivo en estrés constante por los resultados del examen de maestría...
Pero he sobrevivido.
Y si merezco regalos de cumpleaños, por lo que si usted tiene dudas sobre las cosas que puede regalarme, consulte la siguiente lista, super útil:
- Libros (esos nunca fallan conmigo, cualquiera que sea estaré feliz... No les garantizo que seré feliz al terminar de leerlo, pero si lo leeré)
- Discos: películas, series, música (pueden fallar, pero aunque sea así son fáciles de envolver y útiles en caso de alerta epidemiológica)
- Invitación a tomar un café (en cuanto los abran de nuevo)
- Invitación al cine, teatro, concierto (en cuanto reanuden actividades)
- Recargas electrónicas para mi teléfono. (El crédito se me acaba el domingo y me aburro mucho en casa, con epidemia y sin mandar mensajes)
- Una recomendación para laborar en algo, aunque sea un voluntariado, tampoco me pongo tan exigente. (si, ya me estoy aburriendo, Erich Fromm tenía razón "El miedo a la libertad")
- Un poema, postal o correo enviado por correo electrónico para felicitarme. (Ya de perdis, pero con buenas intenciones, de esas veces en que se nota que la persona se acordó)
- Una entrada en su blog, cantandome las mañanitas y deseando que el año que empieza para mí sea menos accidentado.
Debido a que el año pasado hice una fiesta que terminó en un caos... (Un muermazo, según los Sims) esta vez no me arriesgaré (además de que, por ser un acto publico, podría ser declarado zona de riesgo).
Pero si se les ocurra alguna cosa que no ponga en peligro nuestras vidas, me apunto.
D.
Pero quien sabe.
También espero que ustedes sigan vivos.
Y todos mis amigos y familiares... incluso espero que la gente que nada más conozco siga viva para ese día.
Pero quien sabe....
¿Cómo va a preveer uno esas cosas?
Igual y un carro acaba con nuestras vidas antes o resulta que la influenza nos alcanza.
Por si acaso, no estaría mal que me fueran dando mis regalos de cumpleaños, no vaya a ser...
Ya después no podré detenerme a oler las rosas.
Por lo menos, si alguno de ustedes va a realizar sus compras de pánico, podría aprovechar el viaje para comprarme un regalito (no digamos algo ostentoso, podría ser una caja de chocolates, un cerdito de peluche, un tapabocas de diseñador, no sé... algo bonito)
Yo creo que si fue mérito sobrevivir a este año, porque en junio del año pasado tuve una super crisis personal, en diciembre casi me despiden, en enero me di de baja yo sola en la oficina y ahora vivo en estrés constante por los resultados del examen de maestría...
Pero he sobrevivido.
Y si merezco regalos de cumpleaños, por lo que si usted tiene dudas sobre las cosas que puede regalarme, consulte la siguiente lista, super útil:
- Libros (esos nunca fallan conmigo, cualquiera que sea estaré feliz... No les garantizo que seré feliz al terminar de leerlo, pero si lo leeré)
- Discos: películas, series, música (pueden fallar, pero aunque sea así son fáciles de envolver y útiles en caso de alerta epidemiológica)
- Invitación a tomar un café (en cuanto los abran de nuevo)
- Invitación al cine, teatro, concierto (en cuanto reanuden actividades)
- Recargas electrónicas para mi teléfono. (El crédito se me acaba el domingo y me aburro mucho en casa, con epidemia y sin mandar mensajes)
- Una recomendación para laborar en algo, aunque sea un voluntariado, tampoco me pongo tan exigente. (si, ya me estoy aburriendo, Erich Fromm tenía razón "El miedo a la libertad")
- Un poema, postal o correo enviado por correo electrónico para felicitarme. (Ya de perdis, pero con buenas intenciones, de esas veces en que se nota que la persona se acordó)
- Una entrada en su blog, cantandome las mañanitas y deseando que el año que empieza para mí sea menos accidentado.
Debido a que el año pasado hice una fiesta que terminó en un caos... (Un muermazo, según los Sims) esta vez no me arriesgaré (además de que, por ser un acto publico, podría ser declarado zona de riesgo).
Pero si se les ocurra alguna cosa que no ponga en peligro nuestras vidas, me apunto.
D.
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