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Doble arcoiris

Desde que me enteré de que el movimiento LGBT adoptó los colores del arcoiris para representar sus ideales, ya no veo los arcoiris de la misma manera...

Cuando era niña, lo mejor para colorear era siempre poner un arcoiris en una esquina de mis dibujos. Así salían siempre casas con árboles de manzanas y arcoiris en las esquinas.

Siempre dibujaba arcoiris de un ángulo menor a 90 grados, porque hasta hoy, nunca había visto un arcoiris de 180 grados.

De hecho, el arcoiris que vi era doble: igualito a dos diademas en el cabello gris de una niña.

Y es que este día estuvo lleno de milagros meteorológicos: primero las jacarandas moradas moviendose en todo el camino del metrobus, luego la lluvia con sol y el atardecer...

Fue un día de los colores del arcoiris. Aún sin comunidad LGBT.

D.

El arte imitando a la vida

Es curioso, pero el día de hoy vi una película que se parecía mucho a los informes que escribía en mi último trabajo...

Al terminar la cinta me di cuenta de que casi cualquier cosa de la vida puede ser objeto de una obra de arte. Finalmente lo que cuenta es como vemos las cosas...

Lo curioso de como vemos las cosas es que no "VEMOS" las cosas, sino que las interpretamos.

Justo el viernes eso nos recordaba mi profesor de Photoshop, porque al corregir los contrastes de una serie de fotografías alteradas, todos tendíamos a entender las fotos como mejor nos parecía.

Algunos tendíamos a poner contrastes azules otros amarillos... Fueron los menos que agregaron contrastes rojizos...

Pero casi nadie dio con la versión "original" al arreglar las fotos... finalmente todas las percepciones eran eso: una forma de entender las cosas.

A veces las percepciones crean equívocos, otras veces crean "accidentes felices".

Supongo que ese postulado también aplica a Rayuela, cuando los protagonistas juegan a no encontrarse.

También creo que los escritores son unos mentirosos...

Y lo son los que arreglan fotos con Photoshop.

Quizá el arte también sea una mentira, en su más delicada forma... Pero nos conmueve, nos revuelve las tripas, nos atraviesa, nos asombra, nos dilata, delata, arrebata...

A veces quisiera dejar de ponerle contrastes azules a las fotografías que arreglo y a los textos que escribo... Me gustaría hacer reír a Mar en más entradas. Pero siempre pongo demasiado azul y menos amarillo.

Son las letras que imitan a la vida.

D.

Mi trauma con los colores

En la semana, Juan Carlos, el correcto de estilo de mi tra bajo, me preguntó por mi color favorito, mientras se dedicaba a hacer el chismografo de la oficina, en un bonito arrebato de ociosidad burocrática...

Yo le dije que es el azul, para que no hubiera malos entendidos, pero en realidad es el lila... lo que pasa es que ¿Que jodido color es el lila?

El lila que a mi me gusta, es ese lila de los atardeceres, pero luego se malinterpreta y me dan demasiado rosado, demasiado morado, demasiado azul...

Es dificil ese color, entre azul y buenas noches.

La vez en que le dije a mi papá que quería mi cuarto pintado de lila, terminó comprando una pintura color rosa mexicano que hasta la fecha ofende mis pupilas cada vez que regreso a ese cuarto de mi infancia. Eso fue hace como 16 años... Y aún no supero el trauma.

En general me gustan más los colores fríos, toda la gama de azules y morados, pero dice mi asesora de color que para vestime me quedan mejor los colores calidos... So... Nunca me puedo poner lo que me gustaría.

Quizá es sólo mi inconformidad perpetua, pero ahora que remodelé el blog nunca encontré el tono de lila que me gusta, así que a ver cuanto tiempo dura este fondo...

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...