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No eres tú, ni soy yo: es el tequila

- Quisiera que estuvieras aquí para tomar unas cervezas. 
Ya no tequila, sólo cervezas. No por ti, ni por mi... 

La única vez que he estado realmente ebria fue debido a una botella de tequila que compartimos en un hotel.

Cuando la abrimos, tras los primeros caballitos, no cesaba de repetirle:

- No estoy aquí por el tequila, sólo por ti.- Se lo dije docenas de veces, se lo dije hasta que la frase dejó de tener sentido. Se lo dije hasta que ya ninguno de los dos lo creyó. Hasta que los dos estábamos bastante ebrios.

Recuerdo poco de esa noche. Sólo que al día siguiente sabía que era la última vez que estaríamos juntos.

Después (varios años después) volví a ese hotel y me dieron el mismo cuarto.

En ese entonces lo supe desde que vi el número en la llave.

Ahora ya no recuerdo el número del cuarto.

Se evaporó de mi mente, como el tequila en el sol.

D.

Escrito en el cristal de una ventana

Mientras intentaba poner mis ideas en orden después de un Training al que fui hoy (que será material para ooootra entrada en mi ooootro blog, que no tiene nada que ver con este), viajaba en el metrobus, tratando de equilibrar mi Lap, mi paraguas y mi cuerpo... que comió demasiada Lasagna (Yummi, Lasagna)

Entonces, mis ojos, se posaron en la obra de arte que se construía frente a mis ojos, en el cristal de la ventana... Una joven, en su intento por distraer a la niña que viajaba con ella, comenzó a dibujar uno de esos paisajes imposibles, que hacíamos cuando niños...

Juro que el paisaje es de las cosas más detalladas y más preciosas que he visto. Nunca pensé que alguien tuviera tanto arte en el dedo, al dibujar con algo tan simple como las gotas de vaho que se forman en el interior de un autobus público.

El paisaje era una niña corriendo, con un cometa, en un valle cerrado, rodeado de montañas, con una perspectiva muy bien trazada, con su punto de fuga y toda la cosa... si me apuran, incluso era casi 3D.

La pequeña niña, que observaba maravillada como iban surgiendo las imágenes del dedo de su cuidadora, solicitó:

- ¡Ahora dibuja una mariposa!

Y, obedientemente, la artista atendió a las necesidades del público objetivo (Disculpen el léxico, convivir con mercadólogos contagia ese tipo de palabras)

La mariposa no le quedó tan bien, pues era algo plana... pero no tengo queja alguna de las nubes, las cuales eran auténticamente algodonosas.

Por desgracia dejó de llover, los pasajeros abrieron las ventanas y el dibujo se perdió para siempre, antes de que yo reaccionara y le tomara una fotografía.

Gloria efímera de las cosas bellas...

Cuando logré sentarme tuve poco tiempo para dibujar antes de quedarme profundamente dormida... Pero recordé un accidente feliz: el gato que dibujé en el parabrisas del Nezumi estuvo durante meses allí: así que, con suerte, si alguna vez viajan en el metrobus en un día de lluvia, quizá vean ese cuadro que se desvaneció hoy...

Mientras tanto, te escribiré un poema que te debo en el cristal de una ventana...

D.

A la venta

Banquetas rotas, baches, bardas, cercados en los jardines que antes eran publicos, jaulas en los estacionamientos, grietas, humedad, sal en las paredes, cables zafados, un panorama desolador, una melancolía invencible.

Hoy fui a la casa donde pasé mi infancia. Los mejores días de mi vida. Las llamadas en la secundaria que duraban horas. La ventana desde donde le hablaba a mi equivalente al "Hombre en la Luna", de Dorothy Jane. El olor a galletas que mi mamá hacía. Oscar Chávez. Las flores de durazno en el jardín. La avalancha. La bicicleta. Los vecinos que iban a buscarme para jugar. Las enredaderas en las casas abandonadas. El yeso donde tatué el nombre del chico que me gustaba.

Todo eso está a la venta. De hecho ya fue vendido.

Estabamos sacando cosas: una carta, por allá... un rompecabezas con tres piezas de menos... Y libros. Tantos que ahora ocupan todo un sofá. Supongo que tendremos que subirlos: eventualmente.

Por el momento, la casa está casi vacía. El fantasma de mi infancia aún da vueltas en el jardín.

Supongo que se irá evaporando.

Eventualmente.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...