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"Tenemos que hablar" y otras frases hechas

Quizá, entre las frases que más me dan miedo junto con "Catástrofe nuclear", "Esto es un asalto", "Te hablamos de la familia Michoacana, cabrón..." está "Tenemos que hablar".

Y es que, ¿cómo no ponerse a temblar cuando a alguien se le ocurre enumerar esas palabras en ese preciso orden?

Hablar es, para mi gusto, una de las actividades que más beneficios le ha traído al ser humano, pues permite el poner el común, el transmitir la memoria colectiva, el crear sociedades, cultura, acuerdos, diplomacia, viajes a la luna...

Pero la innevitable impostergabilidad de las cosas (El "Tener que") cierne sobre el verbo hablar una nube negra, de terribles e impensables alcances.

Sobre todo porque, como dice Ladahir en su siempre muy adecuada editorialización de lo que digo... Tenemos que hablar es la anticipación de un monólogo.

De un "Tengo que decirte varias cosas y no te van a gustar, pero debo decirlas YA!"

Lo malo de esto es que "hablar", en este caso, no admite posibilidad de replica, negociación o diálogo de ningún tipo.

El Tenemos que hablar surge cuando el diálogo se ha roto, cuando el corazón se ha roto, cuando la paz se ha terminado y el entrechocar aspero de las palabras causa fricciones... y aún así, tenemos que hablar.


Y yo, que acuno con cuidado entre mis manos el lenguaje, que lo llevo como capa, que me envuelvo en él cuando hace frío y lo uso de sombrilla o minifalda, según sea el caso y la conveniencia, cuando me lo ponen como venda, me amordazan, me sientan en una silla y me envuelven como momia en las palabras, no me queda más que mirar al vacío, en silencio, como ese lenguaje que tanto quiero me asfixia hasta dejarme no sólo sin aire, también sin palabras.

D.

Re - encuentro de - generación

Ayer fui a cierto bar en el centro (del que haré alguna reseña en otra ocasión) a un reencuentro de compañeros de la generación.

Mientras esperaba con una de mis mejores amigas y un viejo amigo (al que hacía mucho no veía), vi pasar a muchos rostros que eran ligeramente conocidos, pero que no me evocaban recuerdos o su nombre, siquiera.

Cuando llegaron más personas, di correspondientes abrazos a mi círculo de amigos más cercano (a quien ya tenía como un año sin ver).

Luego me quedé sentada en la terraza, junto a la calle, con el señor Bola de Pelo Café (ese es su nick... obviamente)

Bola de Pelo Café es un hombre muy comprometido con las luchas sociales de este país. Justo le comentaba que a veces me sentía muy trivial, cuando había tantas causas por defender.

B.P.C: Eso pasa con nuestra generación... ¿Sabes por qué se caracteríza nuestra generación?

Darina: Por ser apáticos, frívolos y banales.

B.P.C: Bueno, eso son vaaarias generaciones... Pero en sí, la nuestra (mirando a la gente de alrededor) ¿Por qué se caracteríza?

Darina: ....

B.P. C: Ese es mi punto. ¿Dónde puedo ir a polvearme la nariz?

Darina: Allá adentro.

Bola de Pelo Café se levantó y yo me levanté a bailar. Odio cuando me dejan sin palabras.

D.

Al final, todo se sabe

Estoy en uno de esos ciclos de la vida donde hay muchos reencuentros. Personas a las que hace muchos años no veía me han llamado en estas tres semanas para planear reuniones y ponernos al día...

Y esas reuniones han sido reveladoras sobre etapas de mi vida. En general he sido retraída a muchas cosas que sucedían a mi alrededor, esto por dos razones...

a) Tengo una vida interior llena de palabras, momentos y recuerdos, así que lo que pasa afuera de este mundo interior no suele interesarme tanto.

b) Me tomo demasiado en serio, así que muchas cosas que no deberían de importarme son sobre dimensionadas..

Estas dos cosas, que parecen contradictorias, en realidad me han apartado de muchos entretenidos chismes.

Por eso el martes que platiqué con una compañera de generación me pareció casi increíble de creer lo que pasaba en mis narices, mientras ibamos en el mismo salón.

De la misma forma, un ex compañero de trabajo me acaba de informar que una persona me estaba bloqueando el camino en la empresa en la que estaba.

Lo curioso fue que, de saberlo en aquel momento, seguro me lo hubiera tomado muy en serio. Ahora, a la distancia, creo que las cosas ocurrieron así y obligaron a que saliera de ese trabajo para aprender más y ser una mejor persona.

Y después de todo, al final todo se sabe.

Quizá lo que hace falta es dejar de insistir tanto en saber algunas cosas, porque casi siempre son cosas inútiles o que nos harán daño.

El verdadero conocimiento, las cosas que de verdad importan, hay que buscarlo. Los chismes y las habladurías llegarán a tí, cuando ya no sean tóxicos.

D.

¿De que hablan los hombres?

En la tarde, después de la comida, mi compañera Beatriz expresó su asombro al enterarse de que los hombres también "chismean" entre ellos y hablan de mujeres y sus estrategias de conquista y esas cosas.

Beatriz afirmaba que ella nunca pensó que los hombres hablaran esas cosas que son consideradas tan femeninas.

Marcelina, desde la sabiduría de sus treinta y tantos años le dijo algo así como: "Bienvenida al mundo real".

Mi experiencia con grupos de hombres es reducida, pero para mí que los hombres hablan de:

- Libros
- Música
- Sexo
- Caricaturas (recuerdo una charla muy divertida entre hombres sobre la posibilidad de hacer una tesis sobre Bob Esponja)
- Juegos de Video

Y... si, creo que hacer la revolución y temas de filosofía...

¿Alguna otra idea?

D.

Otros idiomas...

A veces creo que yo ladro en un idioma desconocido, porque no me puedo dar a endender con los otros perros del mal. A veces creo que ese error mío viene de una cuerda vocal, de un gemido animal, que no se expresa, ni se encuentra perceptible para el común de los mortales...

Se dice que los gatos sólo maullan para comunicarse con la gente, porque para comunicarse entre ellos, usan bufidos y sonidos guturales imposibles de imitar para el hombre promedio.

Yo estudie inglés y francés... pero de todas formas, comunicarme ha sido una labor muy ardua. No sé si se deba, como parece sugerirlo mi amiga Natalia, a algun trastorno de personalidad que me hace esquiva...

Pero definitvamente el don de lenguas no es el mío.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...