Darina con alas

El viaje del salmón

14 marzo, 2010
Hoy fui a desayunar y en el restaurante de costumbre estaba Disney Chanel. Cuando llegamos estaba por terminar "Tierra de osos", una película que siempre veo por partes...

Creo que mi parte favorita es cuando los osos se reunen para platicar de sus aventuras, junto al río donde cazan salmones.

Y aunque en la película lo disfrazan (como de costumbre) se nota el gran festín que representan los salmones para los osos.

Por la tarde, tranquilamente echada y viendo un documental de Discovery Chanel volvieron a tocar el tema de los salmones... Y fue allí cuando ya empecé a pensar que era uno de esos mensajes cifrados que suele mandarnos el cosmos para hacernos reflexionar de tales y cuales cosas...

Así que, tras ver como los salmones luchan contra corriente para ser parte de un ciclo de vida que alimenta a muchas especies (osos, lobos, orcas e incluso a los árboles, que se nutren de los restos de salmones que no sobreviven y se desintegran en el suelo del bosque) me quedé pensando en las misiones que tenemos en la vida.

Actualmente nos enseñan a trabajar por objetivos, a cumplir tareas, a fijarnos plazos y respetarlos: debemos actuar en concordancia a lo que se nos pide, ajustarnos, moldearnos...

Pero, ¿cual es nuestra meta vital?, ¿qué es lo que realmente nos mueve río arriba?, ¿por qué propósito daríamos realmente la vida?

Avanzar por el río sin saber que es lo que queremos hacer al llegar no tiene sentido. Quizá a unos los mueva el éxito, a otros el dinero, quizá la relevancia social... ¿El sexo?, ¿el amor?, ¿tener una familia?

Los objetivos pueden ser muchos... no obstante pocas veces nos damos cuenta de todo lo que cambiaremos en nuestro camino río arriba: las vidas que tocaremos, la cantidad de predadores que nos acechan y quizá, la posibilidad de que llegar a nuestra meta sea sólo una utopía, pues de los miles de millones de sueños existentes, sólo un puñado se realizará.

Me siento como un salmón esperando que llueva, que aumente el caudal del río, para continuar. Mientras tanto el oxígeno del agua se enrarece, día a día, necesito un salto, aunque sea peligroso... se que me acercará a mi meta.

D.

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