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La conciencia colectiva del deseo

Una verdad muy cierta es que, cuanto más tienes, más quieres. Así ha sido en la historia de la humanidad y el hecho se sigue repitiendo, quizá porque en enriquecimiento de unos cuantos por encima de la mayoría.

También es cierto que, lo que tú tienes tiene su valor y siempre será deseable para alguien con menos aspiraciones que tú.

El espejismo de la felicidad consiste en saber que lo que quieres, siempre estará "allá", en un horizonte imposible de alcanzar, que se escurre casi entre los dedos y se vuelve una meta más lejana una vez que te aproximas o incluso cuando lo tocas.

Nuestro eterna inconformidad nos mantiene moviéndonos a base de deseos incumplidos, de aspiraciones posibles, de prospecciones a futuro.

La brecha para alcanzar tus objetivos se abre en relación a tu condición socio económica y al potencial de tu entendimiento de lo que significa alcanzar una meta.

D.

Cada hombre es la posibilidad de un universo

Por la mañana, en el maratón de Lectura de Reactor 105.7, estación de radio de la Ciudad de México, mencionaron una idea (de un libro que no recuerdo) en donde el autor expresaba esta idea, con otras palabras...

Cada relación que entabla un hombre con una mujer le permite asomarse a como sería en un universo o una galaxia paralela; pero existen algunos afortunados que tienen la ocasión de conocer a "la mujer"

Yo no sé si exista "la mujer", cómo ando en una etapa de descreímiento amoroso, me inclino a pensar que no...


Pero esa idea de las galaxias y universos alternos que uno explora con distintas parejas me parece muy rescatable.

Cómo hoy tengo ganas de provocarme problemas, echaré una revisión a la bitacora estelar:

a) Galaxia Tornillo: Si me hubiera quedado con mi primer novio viviría en la Galaxia Tornillo, el muchacho se dedicaba a la hojalataría y pintura, además de ser aprendiz en un taller mecánico... En la Galaxia Tornillo se escucha música sonidera y el 14 de febrero programan la hora de Luis Miguel.

b) Galaxia Librero: Otro de mis novios era habitante de la Galaxia Librero. Se dedicaba a la compra y venta de libros y llegaba con tres o cuatro titulos cada vez que iba a visitarme. Me recitaba largos poemas que se atribuía y me contaba pasajes de sus visitas al Chopo a buscar piezas raras. En la Galaxia librero se quemaban velas aromáticas, se escuchaba a Calamaro y se bailaba slowly, tonight.

c) Galaxia Desastre: En la Galaxia Desastre sólo había mostaza y galletas ritz en la despensa, las borracheras empezaban en miércoles y podían o no acabar. En la Galaxia desastre se despreciaba cualquier etiqueta y nombrar algo "tuyo" o "mío" era una atrocidad. Obviamente la posesividad estaba prohíbida y todo orbitaba de manera libre y desorganizada, fluía y se escapaba en un planeta de baja atmósfera... aún así, muchos años, creí que esa era mi Galaxia natal.

d) Galaxia Geek: De haberme quedado a vivir en la Galaxia Geek ya sabría jugar Magic y al menos tendría un repertorio básico de palabras en japonés. También conocería muchas bandas de Metal y algunas de ellas seguramente serían en Japones.

D.

Delta

Mi Delta se alegraría un mar de verte...

los muros de cada represa se romperán...

adios castores, niños que juegan en las orillas

a besos sus casitas de piedras y arena se caerán...


Delta derramandose en besos tibios

espuma delirante de un sólo des - em - bocar

Boca, tras boca, tu boca en mi boca,

tu mano en mi pierna, tu azul en mi mar.


Delta de Venus, las manos que se abren,

tus dedos en mi cuello, tu aliento de mar

Delta de Venus, mis manos te cubren

tu espalda es la espada que corta mi sal.


Escala mi roca, desgaja mi alma,

mis muslos son cuestas que has de escalar

escarpados bordes que en delta terminan...

explorar cada geografía, dejarte llevar.


Termina asoleandote en las piedras rugosas

se como un anfibio quemandote en mi sol

dispuesto a abra - z- arte

                          -s-

Dispuesto a ahogarte

en este Delta que será un perdición.


D.

Un cargamento de camisas a rayas

Mi abuela tiene una obsesión por las camisas a rayas. Le gustan en todos los colores y frecuentemente me envía...

No discrimina entre rayas gruesas y rayas delgadas...

No le importan las combinaciones de colores y suele ser atrevida en sus elecciones.

Pero suelen ser camisas a rayas... y yo me las pongo.

Porque sé que para ella es importante que uses lo que ella te regala, porque sé que no sabemos cuantos años más podremos estar con ella `y porque a veces es mejor ponerse una camisa a rayas que andar pensando "que me pongo".

Mi hermana me hace burla cuando llega un nuevo cargamento de camisas a rayas; pero me gusta pensar en todas las pequeñas cosas que una blusa simboliza.

D.

La evolución del transporte

El programa que escucho por la mañana "El fin del mundo", tiene una cortinilla en la que dicen:

"Ese automóvil en el que tienes una hora y media sin moverte, es uno de los máximos logros de la civilización para transportarnos"


Realmente te hacen ponerlo en perspectiva... por más incómodo que sea, en realidad es más cómodo que estar en una caravana o montar a campo traviesa...

Claro, el nostálgico de quien no vivió esos tiempos, podría decir que un viaje en una calesa puede ser pintoresco...

Y mi romántica desviación a la escena en que Madame Bovary le pone el cuerno a su marido dando vueltas en las calles de Lyon, o Sherlock Holmes pidiéndole al cochero de su carruaje que acelere, para atrapar a un asesino...

Me encanta pensar en los transportes a lo largo de la historia: trenes, carrozas, carretas... Aviones supersónicos y trasatlánticos.

D.

Gaby listones

Cuando estudiaba en la universidad había una chica peculiar en mi generación: además de comunicación cursaba antropología física...

Venía desde muy lejos y tenía un horario muy apretado para cubrir con su carga curricular... pero aún así, llevaba siempre listones de colores trenzados en el cabello, de colores que siempre combinaban con la ropa que llevara ese día.

A decir verdad nunca llevó ninguna ropa muy especial, pero llegó a ser conocida por sus listones en el cabello... hasta ser conocida como Gaby Listones.

En ocasiones marcar un estilo es simplemente saber quien es uno.

D.

Sexting: en los limites

Sexting, la práctica de enviar fotografías sugerentes o abiertamente pornográficas por medios electrónicos (principalmente teléfonos celulares, aunque también podríamos contar redes sociales e Internet) es cada vez una práctica más común entre jóvenes y adolescentes...

A veces llevados por la presión social, por la facilidad de ganar "amigos" muchos jóvenes (principalmente mujeres, aunque a veces también hay hombres) comparten fotografías o mensajes sexualmente explícitos...

Y es que, mientras el Wii Fit se empeña en decir que tengo un peso saludable y el espejo me saluda de buen talante, yo sigo sin ánimo de compartir fotos por este medio...

¿Que tal que caen en manos de un Photoshop y termino con orejas de conejo o algo peor?

Por cierto...

quizá si publique mis fotos disfrazada!

D.

Sueños de anaquel

El fin de semana fui a uno de esos supermercados donde hay anaqueles hasta el techo: son una especie de bodegas adaptadas, cuyo cometido es poner todas las mercancías posibles a la vista e incluso hay unas enormes redes que se encargan de "provisionar" en todo momento contenedores gigantes, que amplían la percepción de que estamos rodeados de abundancia de provisiones.

Mientras miraba la variedad de marcas, colores, presentaciones y demás, pensaba que ese sistema estaba pensado para darnos la falsa impresión de que todos nuestros sueños y expectativas estaban cubiertos.

Sin embargo, detrás de muchas de esas latas y envases, hay corporaciones que sólo cambian el nombre de la etiqueta y compran al mismo precio productos, para venderlos tras el nombre de diez marcas distintas.

A veces pienso en la emoción que les daba a los rusos el libre mercado, o en la desesperación de algunos cubanos por tener una marca. Mi madre dice que cuando estuvo en Cuba le pedían cosas de marca, pues ese sello parecía garantizar la calidad del producto, contra todo argumento...

Al igual que los estereotipos, las marcas se han creado para darle claridad a nuestro sistema, para saber que quien usa "Dolce Gabbana" es muy distinto de quien usa "Vans" y que los que se limpian los mocos con "Kleenex" son años luz más progresista de los que usamos un simple papel de baño...

Como todo sueño, bien rápido se disipa al llegar a las cajas: el sonido del lector óptico es como una sirena que marca la hora de despertar...

- ¿Encontró todo lo que buscaba?

- Casi todo... ¿En qué pasillo tienen la felicidad?

D.

Como caer al Barranco...

Abrí el libro y vi tu nombre: fue como caer a un barranco.

No sé que ecos despertó en mí recordar tu voz, como si esa pertenencia tuya fuera la suma de todos los ecos, el eco de todas las sumas, el silencio de los espacios infinitos.

Quedé asombrada, aterrada, con la bella inquietud imprecisa que da el horror. Como quien descubre, de repente, que ama algo sin conocerlo.

Nombrarlos es dominarlos...

Sentí un escalofrío, al recordar lo vano de mi afán de ser tuya, de tatuarme en tu alma.

¿Por qué siempre me equivoco en las mismas notas?

¿Por qué siempre estoy una cuarta abajo?

Esas notas al filo de un barranco arrancaron una dentellada de mi memoria. Surgió entonces el recuerdo, cortado por los dientes del tiempo, brillante, como el animal al que le quitas de la boca un pedazo sangrante de carne...

Tomé el recuerdo, lo sazoné con sal y pimienta, lo puse a dorar y me lo comí.

Al menos caí al barranco con la boca llena de tu recuerdo.

D.

El valor del lenguaje

Cuando me decidí a estudiar comunicación no entendía en realidad el potencial interpretativo de la realidad que da el conocer el lenguaje.

Sin embargo, conforme comencé a estudiar más la teoría semiótica y, principalmente, cuando reflexionaba con la ayuda de otros autores sobre el hecho innegable de que la razón existe gracias a que hay un lenguaje para plasmarla, me ayudó a entender un poco mejor el mundo.

Ayer, mientras platicaba con un amigo que llegó de Edimburgo, pensaba en las relaciones que había establecido E. usando otro idioma para relacionarse... No pude evitar pensar que, las estructuras de pensamiento con las que se relacionaban tenían variaciones respecto a la manera en que hablaba conmigo.

Y es que al adentrarnos en la comprensión de un idioma, nos adentramos en la cultura misma que lo utiliza.

También resulta interesante reflexionar en el hecho de que en el mundo parece haber idiomas "de primera, segunda y tercera" categoría, como si el valor de las culturas que los produce tuviera menor o mayor valor...

Al respecto, platicaba con M. que, cuando tuvo un jefe Filipino, a este le daba pena expresarse en su idioma con otros trabajadores que también lo hablaban, pues, estando en un país ajeno, sentía que hablar en su idioma natal era degradante.

Sea cual sea el idioma que utilizamos, el lenguaje nos define y nos sirve para definir, categorizar, juzgar, evaluar, medir, comunicar y tantas otras cosas que conforman la razón y hasta la emoción humana.

D.

El grupo A8

Hace mucho que no pensaba en mis clases de Química... pero una serie de eventos (sin relación entre sí) me han hecho volver a acordarme de esas mañanas aburridisimas que pasaba revisando la tabla periódica de los elementos.

En aquel entonces, como mi mente se distraía en historias más interesantes como la Ilíada, la Odisea, la Biblia y el club literario dirigido por uno de mis amores platónicos que resultó ser gay, me costaba mucho memorizar ese montón de números y nombres rarisimos, sin relación aparente.

Claro, después aprendí que si hay una relación y un por qué del orden en la tabla periódica (por eso se llama periódica, tiene una repetición fácil de entender una vez que se comprende la composición subatómica de los elementos).

El único grupo que me gustó y que aprendí con relativa facilidad fue el grupo A8, es decir, el de los gases nobles o gases inertes.

Me lo aprendí en primera porque está en el extremo derecho de la tabla, fácil de localizar y porque en aquel entonces esa línea estaba en azul, mi color favorito. También porque todos los elementos de esa columna riman (menos el último, que es muy raro y el cual no tuve que aprendermelo cuando estudiaba: Ununoctio, Uuo).

Helio (He)
Neón (Ne)
Argón (Ar)
Kriptón (Kr)
Xenón (Xe)
Radón (Rn)

Otra cosa bonita de los gases nobles es que tienen nombre como de personaje de cómic, tal como le comentaba ayer a Iqui, además de que nadie podrá negar que Kriptón y la Kriptonita, la sustancia que debilita a Supermán, no serían posibles sin el grupo A8.

Y como todos saben, Supermán me cae gordo.

Pero eso es otra historia, lo que yo quería decir es que ayer, además de acordarme de mis clases de química, me fui a dormir cerca de las 23:00 horas, cuando pasaban en "The History Channel" un programa sobre las luces de neón, donde (obvio) mencionaron nuevamente a los gases nobles.

Uno pensaría que todas las luces de neón tienen ese elemento, pero no, resulta que el helio también puede usarse en la iluminación produciendo un color marfil, mientras que el neón es rojo (el clásico), el argón azul rojizo, el kriptón azul verdoso y el xenón es violeta. (Imaginen que bonito).

Las combinaciones resultantes de pintar el exterior de los vidrios y el propio color de los gases nobles es lo que forma la amplia variedad de los conocidos como "anuncios de neón".

Otra cosa genial de los gases nobles, por lo cual creo que los llamaron así, es que su última capa de electrones está completa, es decir, ya no necesitan a ningún otro elemento para ser estables, así que es dificil que reaccionen.

Todos conocemos los gases de helio, que también es uno de los elementos más abundantes en el universo... sin embargo, debido a que es tan ligero es dificil que permanezca cerca del suelo y tiende a subir.

Por todo esto, anuncios de neón, kriptonita, globos de helio y su sonora rima, los gases nobles son mi grupo de elementos favoritos.

La chica que pone los puntos sobre las íes

Hace poco escuché decir que mi tía era muy "claridosa"

Me gustó el término, pero cuando por fin supe que significaba ya no me gustó tanto.

Últimamente me siento muy claridosa... como si no pudiera decir las cosas que pienso sin molestar a alguien o pisarle los callos a la gente.

La diplomacia no es materia aprobada en mi lista, desde que era niña me dijeron que tenía una forma de decir las cosas "políticamente incorrecta" por más palabras que pusiera en el intermedio.

¿De que sirve decir tantas palabras si van a servir para hacer daño?

A veces creo que es parte del problema poner la puntos sobre las íes...

Y pensar que me pagan por eso.

D.

Todos dicen "Te amo"

...tan sólo soy una chica, parada frente a un chico, pidiéndole que la ame.

Julia Roberts en Nothings Hill

Hace algún tiempo, Juan Carlos me preguntó que, si creía que en el caso de que yo fuera hombre, tendría éxito con las mujeres.

Le dije que sin duda habría tenido una suerte espantosa y viviría en el complejo eterno.

También le dije que yo pensaba que los hombres la tenían más dificil, por tener que tomar (de forma tradicional, al menos) la iniciativa.

Me dijo que tampoco era para tanto.

Ya sea patrocinado por unas buenas Micheladas o simplemente por ese miedo absurdo de verse viejo y sin pareja (o quizá de llegar solo al bar o de andar por el cine con una bolsa demasiado grande de palomitas) las mujeres no se ponen tan exigentes.

Incluso llegan a pararse enfrente de un tipo para pedirle que las ame.

La verdad nunca le he pedido a nadie que me ame, quizá que me quieran, pero ya que me amen es algo más dificil.

Me gusta pensar que ha sido totalmente espontáneo de parte de quienes me han dicho (y si, en verdad que lo han demostrado, además de decirmelo)

¿Qué si me han dicho que me aman con más o menor frecuencia que a cualquier otra persona? No lo sé, pero se siente bien. Al menos en ese momento, cuando todo parece encajar en alguna especie de plan o de consecuencia lógica.

Pero no crean... al menos un par de veces me ha tomado por sorpresa.

Quizá no es tan común decirlo o escucharlo decir. Ahora bien, las razones por las que fui amada son dispares... en algunos casos era casi la Clemetine en la vida de algunos hombres, en otras fui más la Teresa... Y creo que también llegué a ser la esquiva Scherezada de las aplazadoras mil y una noches.

Lo que sí es que mis embrolladas relaciones llegan al punto en el que también parece necesario que yo haga una declaración de principios. Respecto al tiempo en que me tardo en declarar tan controversial afirmación, no puedo decir gran cosa, porque en cada caso es distinto.

Si como mujer pienso mucho las cosas antes de decir "Te amo", creo que como hombre lo pensaría aún más. Andaría más por las ramas y me cuidaría mucho, muchisimo más, de enamorarme.

Eso pensaba ayer, que veía American Pie y uno de los protagonistas está conflictuandose porque antes de coger con él, su novia le exige que le diga que la ama...

(Vana exigencia de las mujeres, creo yo, pero así va la película)

¿Por qué exigir que te digan que te aman, si no lo sienten?

En ese caso, los hombres por eso terminan prefiriendo a las damas de noche, que en el asiento de atrás de un coche no preguntan si las querían...

Quizá por eso terminé entendiendo la pasión de muchos poetas, escritores, cantautores y demás por las putas, hasta el punto de quererlas canonizar.

Finalmente decir "Te amo" puede resultar una trampa.

Si fuera hombre, tendría mala suerte con las mujeres, diría "Te amo" muy pocas veces en la vida y escribiría canciones sobre el por qué de mi silencio.

D.

Asfalto

Desde que era niña me gustaban las flores que crecían al borde de las banquetas, desafiando la leu de la Selva de Asfalto. Había unas en particular que me parecían antenas satelitales, de color rosa, pequeñitas, con cuatro pétalos y unos filamentos blancos y contrastantes a las que llamaba Satélites.

Nunca me hubiera atrevido a arrancar estas flores, pero me gustaba quedarme mirando en las banquetas su ansiedad por sobrevivir y su deseo de esparcir belleza en el mundo.

Ahora, que siento que cada día de rutina es una capa de asfalto en mi cabeza, que evita que todo terreno fértil sea aprovechado y los ciclos rutinarios se repiten con las variaciones melódicas de un disco electrónico chafa, donde el zumbido persistente te hace olvidar el paso del tiempo y la luz estrambótica da la impresión de movimiento lento de las cosas que pasan rápido...

Ahora que todo está bajo el asfalto, se me hace cada día más dificil hacer surgir flores en las grietas de las banquetas y en las rajaduras de este piso parejo, que nos atrapa a todos con sus garras de imperioso ahora.

D.

¡Echate un volado!

- ¿Me voy en pesera o en metro? - Me preguntó... como si yo supiera algo, algo...

Yo que he dejado a la suerte la mayor parte de las decisiones importantes de mi vida.

- Echate un volado. - Le dije... y él utilizó su razón y su entendimiento para resolver el problema.

Llovía. La ciudad se veía bonita y decidí tomar el camino largo para llegar a casa.

Luego escribí un mensaje en una esquina.

Y siguió lloviendo, mientras pensaba que el azar me ha puesto en las esquinas correctas del pañuelo.

Llegue a casa y me probé una falda azul.

De nuevo la moneda había acertado.

D.

Soy un cacahuate...

Estoy viendo el final de la película de Bob Esponja. Acabo de llegar del centro, que como siempre es un revoltijo de maravillas por 20 pesos... y cosas chinas. Últimamente más cosas chinas.

Es raro salir de aquel mercadillo ambulante para entrar al aire old fashion de la Academia de San Carlos...

Sigo enamorada de Enzenberger, ahora que tengo la edición bilingüe entre mis manos me dan ganas de aprender aleman y susurrar entre dientes ese ronroneo profundo que tiene esa lengua.

Todo marcha entre lluvia y zapateos mojados que rechinan. Ayer escuché a Sabina en el las mazmorras de la Facultad de Arquitectura.

Hoy aún no llueve.

Pero eso no me apura... porque como dice Bob: ¡Soy un cacahuate!

D.

Arte por todas partes

Hoy fui a la Calle de Academia 22 donde se encuentra la Escuela de San Carlos... El ambiente de este recinto es muy particular... la edificación contrasta con el resto de edificios coloniales y la bonita y herrería se luce desde afuera y desde adentro de lo que actualmente es el Posgrado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas...
En el Patio Central de la Escuela se encuentran diversas esculturas, incluída una réplica de la Victoria de Samotracia.
El lugar contrasta visiblemente con el plantel donde se imparten las diversas carreras de Artes Plásticas a nivel Licenciatura...
Sin embargo, las visitas a estos dos recintos me hicieron pensar en un escrito de un poeta aleman Hans Magnus Enzenberger, que quisiera compartirles, pues ahora que ando tanto tiempo en transporte publico me da mucho más tiempo para pensar y menos para escribir, lo cual ha resultado provechoso para mis sueños... pues ahora están poblados de imagenes que no sé de donde tomé y que al día siguiente no recuerdo...
El caso es que ando dispersa, pero feliz y alivianada... más ligera que el aire:
Decreto de aplicación del artículo 5, párrafo 3GC
1. El arte es libre.
2. Se prohíbe al artista ser inofensivo, discreto, buen marido, con ingresos regulares.
3. El artista está obligado a ser insoportable. Con sus intervenciones como aguafiestas social, martir ofendido, náusea legendaria, tiene que molestar, aburrir y distraer a inofensivos, discretos, buenos maridos con ingresos regulares, toda una vida.
D.

Favor de llamar a recepción

Ericka vio el letrero "Se solicita recepcionista" en el primer hotel que visitó con Iván y le pareció una terrible coincidencia: realmente necesitaba el trabajo.

Mientras la entrevistaban para el puesto, en la anodina sala de espera, recordaba el decorado de las habitaciones, lo enredado de los corredores, el techo de tirol color salmón que observaba en silencio cuando Iván se había quedado dormido y sólo el golpeteo de la cortina contra la ventana interrumpía la paz del cuarto.

-... la privacidad de los clientes, sobre todo, es lo más valioso para nosotros - Decía el gerente, un hombre gordo y calvo que se veía bastante incómodo con la corbata, como si estuviera a punto de caer asfixiado por el calor a pesar de ser un día fresco.

- Lo entiendo a la perfección, señor Jímenez - Dijo Ericka poniendo la mejor de sus sonrisas - Me encargaré de que nadie sea perturbado en la tranquilidad de sus habitaciones...- Aseguró mientras cruzaba la pierna discretamente y asentía lentamente.

- Por otro lado, hay una serie de funciones que necesitamos que usted ejerza... - Mientras el señor Jímenez enumeraba los números del conmutador, Ericka pensaba en el temblor de sus piernas cuando Iván le dijo que ya estaba cansado de escapar de la mirada de las viejitas en los parques y del continuo acoso de la policía que amenazaba con llevárselos a la delegación cada vez que los sorprendían en flagrancia de un "5X", como llamaban los polís a los fajes...

Así que aquel martes Ericka metió en su bolso de mano un cepillo para el cabello, su estuche con maquillaje y encontró a Iván en el metro donde siempre se veían... Bajo el reloj.

- ¿Cuándo puede entrar en funciones, señorita Olvera?

- Mañana mismo... - El corazón de Ericka sufrió un sobresalto al pensar en volver a cruzar aquel vestíbulo todos los días, donde alguna vez se quedó mirando su imagen (el vestido recién planchado, los zapatos de tacón mediano, las medias ala de mosca, la sencilla coleta) reflejada en 360 grados hasta en los espejos del techo.

- Será un privilegio trabajar para usted, señor Jímenez - Dijo ella, tratando de mantenerle la mirada al gerente, que nuevamente detenía la vista en sus senos, a pesar de que ella no traía escote...

La mirada de Iván la llamó desde la recepción, donde una mujer invisible le tendió la llave. Ella no quería acercarse, miraba asustada todo, incluso el elevador le parecía una cárcel metálica a punto de engullirla... Pero la mano firme de Iván en su espalda la tranquilizó un poco, al tiempo de que la luz se encendía anunciando que su destino de ese día era el segundo piso.

Ahora tenía carro y en su primer día subió por las escaleras desde el sotano, donde estaba el estacionamiento, hasta la recepción. El cubículo era un estrecho y claustrofóbico adosamento de concreto que resultaba muy frío. Se arrellanó en su suéter en la espera de clientes.

Recordó con añoranza el calor que pegaba en la ventana del cuarto 210 y la sombra del cuerpo de Iván delineandose a contra luz al cerrar la cortina. Aspiró de nuevo el aroma a desinfectante floral que cubría las sábanas y que llegaba desde el armario de blancos. Era exactamente el mismo... Incluso las toallas con el logitipo de un escudo de armas, que pertenecía al hotel, se apilaban en estantes en la pared derecha de la recepción.

Llegaron los primeros clientes. Él era un hombre de unos treinta años, con un poco de sobrepeso, ligeramente máciliento... Al tenderle el dinero él se dio cuenta de que lo observaba y ella bajó la vista, haciendo como que se ocupaba en contar el cambio para darle.

Ella era de más edad, quizá cuartenta y algo. Llevaba mucho maquillaje y taconeaba molesta por la espera...

La espera. Ese silencio que se prolongaba por las paredes de los cuartos, que terminaba en explosiones de ruido y humedad, de calor y gozo. Toda clase de esperas.

Volvió a su mente el grito, la suplica, el silencio. Se preguntó si todos los días recordaría. El lugar estaba cerca de su casa, casi no tendría que caminar para ir al trabajo. Pero quizá sería insoportable pensar todos los días en...

Iván entró por la puerta. Llevaba del brazo una chica colgada, literalmente colgada, que se veía mucho más joven que Ericka. Ella evitó su mirada y él la trató como un fantasma gris que es atravesado sin ser notado.

- Una matrimonial, por favor.
- 170 pesos.

Ellos desaparecieron en el elevador y Ericka dejó de temblar. Después de todo era sólo un trabajo.

Supo entonces que sí, que podría seguir trabajando allí.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...