En los tiempos de las jacarandas...

19 febrero, 2008
Para mi febrero es, sobre todo, el mes de las jacarandas en flor. Además de recordar la casa mítica, con un árbol de jacaranda en el centro (si, me acuerdo de cuando me dijiste que te gustaría una casa así) pienso en varios sucesos de mi vida relacionada con esos árboles.

Recuerdo que le adornaba el cabello a mis muñecas con flores de jacaranda, porque tenían el color más bonito que he visto en una flor.

Me gustaba que fueran efímeras y caminar por Ciudad Universitaria rumbo a la biblioteca Central con aquel empedrado cubierto de flores.

El hecho de que el resto del año no hubiera flores de jacaranda, me hacía pensar en lo efímero de la belleza.

Hoy regresé a Ciudad Universitaria, a terminar una serie de trámites, de esos que parecen ineludbles y me sentí muy conmovida por la caída de las flores.

Quizá venía pensando en muchas cosas, cosas del noticiario, con la decisión de Fidel, cosas de mi vida, como el hecho de que hace dos años estaba pasando la nota del derrumbe en Pasta de Conchos...

Pensaba en como, incluso el más breve mensaje, la más pequeña flor, puede hacer un cambio tan grande en la historia de los hombres.

D.

5 comentarios:

Pequeña Saltamontes dijo...

En Guanajuato es común ver los empedrados tapizados de lila.

Se ve hermoso.

Todo se reduce a darse unos segundos y detenerse a contemplar la belleza del mundo que nos rodea.

Mar dijo...

Amo los finales de tus posts.

Yo creo que las flores han sido testigos de muchísimos sucesos de trascendencia unviersal.

Por culpa de una flor la compañía de Rolls Royce demandó a Lennon, millonadas de flores fueron testigos del sepulcro de Lady Di, y muchas flores en celofán han sido testigos de suspiros de novias enamoradas.

Ah, simón. Qué bonitas son las flores. Dueñas de nuestra nostalgia.

Mar dijo...

Falta un link en tu lista, no?

Yareli dijo...

Mi abuelita solía tronar flores de jacaranda en la boca, ahora para mi eso es inveitable, cuando paso junto a una alfobra de flores tomo un par y las reviento...me hace recordarla. Un abrazo Mayrita!

Darina Silverstone dijo...

Pequeña saltamontes:

Fijate... nunca me fijé en eso.

Mar:Cuando la esposa del gobernador del Estado de México murió, viajé a Toluca y vi esas flores llenando la iglesia... me sentí extrañamente conmovida por esa mujer de la que no sabía nada.

Falta el link de mi Universidad, de hecho tienes razón.

Yare: Gracias por compartir ese momento tan bonito y personal en mi blog, te quiero muchisimo, niña.

D.