Darina con alas

Comportamiento de visitas

25 julio, 2009
Desde ayer me anunciaron que tendría visitas...

Así que en la mañana empecé a hacer un inventario mental de todas esas pequeñas cosas que uno piensa que las visitas encontrarán raras...

... quizá la misteriosa colección de tickets de compra que mi papá deja como un rastro de su paso por el mundo, junto con los folletos, catálogos y hojitas de toda clase, que nunca sabe rechazar.

... o la variopinta cantidad de lentes de mi mamá, que deja encima de cualquier parte: lentes para el sol, lentes para leer, lentes para manejar, lentes para exteriores... y todos fuera de sus estuches, en cualquier sitio.

... o las llaves de mi hermana, que pueden ser encontradas con regularidad en las esquinas de los sillones, en especial del que ella considera como "El suyo".

... o mi extraña fijación por la simetría, que me obliga a comerme frutas que ni siquiera quiero cuando veo que en el frutero hay elementos que rompen la armonía del conjunto.

Así que además de la clásica barrida, trapeada y sacudida, escondí muchas cosas bajo la alfombra (hipotéticamente hablando y al estilo de Cari Bobbins) y pasé aceite rojo sobre los muebles de madera.

Mi mamá incluso hizo flanes de café.

Y cuando llegó nuestra visita apenas estuvo un rato.

A menos se comió un flan.

Y alabó al gato.

¡Oh, dios, sabía que había olvidado algo! No bañé al gato.

D.

6 comentarios:

Onminayas dijo...

"Bienvenido Mr. Marshall" en lugar de "Bienvenido a la República Independiente de mi casa".

Somos así.

Besos.

fher dijo...

las visitas siempre apuntan al detalle que se nos escapó.... por suerte el gato salió airoso de la situación...

besos

Mar dijo...

¿Hace cuánto que no recibo una visita?

Años, creo.

Gracias a Dios porque yo tendría que esconder tantísimas cosas que creo que las enseñanzas alfombreriles de Cary Bobbins no me servirían de mucho.

¿Por qué fingimos con las visitas?
Si son personas que no merecen nuestra confianza y transparencia -sobre todo- ¿Por qué les abrimos la puerta?

Darina Silverstone dijo...

Onminayas:

Je, imagina que cada casa fuera una república...

Bueno, alguna vez he escuchado que cada cabeza es un mundo. Quizá no sea tan raro, después de todo.

Fher:

Si, lo que pasa es que mi gato tiene nueve vidas... en posteriores entrevistas la visita manifestó su desagrado por el gato sucio.

Mar:

Hay toda clase de visitas... Las visitas de ese día eran visitas confiables, pero bueno, no sé por qué me empeño en develar mis fijaciones por la simetría.

D.

John B. dijo...

obsesiva compulsiva?? desde cuándo?? no seas copiona!!!

Pequeña Saltamontes dijo...

Me hiciste recordar algo... pero lo olvidé.

Ah sí... que te iba a decir que no te preocuparas tanto por lo que pensaran las visitas, pero que una vez que fui a la casa de un amigo me llamó la atención que había muchos relojes de pared hechos de cualquier material que te puedas imaginar.

Le pregunté y me dijo que su papá los hacía y coleccionaba (o tal vez era su mamá, no recuerdo). Y ya, fin del misterio :P

Como sea... hay casas que a uno le agrada visitar.

La mía no es una, desafortunadamente :P