Si usted, amable lector, se paseo por este atormentado blog en el 2008, se podrá haber enterado de que ese año todo se derrumbó dentro de mi... Bueno, no tanto así, pero fue un año muy difícil, porque a mi crisis laboral se sumó una crisis personal, que me tuvo deprimida por meses.
Más exactamente, en diciembre fue que decidí que ya no podía dejar que mi hígado se carcomiera de tan diversas maneras y decidí dejar mi trabajo y hacer una limpieza en mis proyectos.
¿Qué quería?
¿Por qué lo quería?
¿Para qué lo quería?
Y fue entonces que la vida me fue poniendo nuevos retos, me llevó a otros rumbos donde no me imaginaba...
Y me alejó de lo malo. O yo me alejé. O fue un simple distanciamiento, bordado de cosas nuevas.
Y hoy, aquello que me hizo daño me pregunta, ¿quieres volver?
Y yo, con sonrisa y todo pude decir tranquilamente... Te lo agradezco, pero no.
(El agradecimiento estaba de más, porque nunca en la vida volvería a esa situación) Lo cierto es que sólo necesitaba perspectiva.
Algunos dirán que 3 años de perspectiva es demasiado; si me hubieran conocido en ese entonces quizá les hubiera dado pena: pero en realidad nadie aprende nada en cabeza ajena.
Ahora lo veo claro. Ahora sé cuando parar, parar... parar.
D.
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