Balanceando en el asfalto
mi ropa de primavera
pretendo escapar de las líneas
de colores pastel y lluvia.
Es dificil equlibrar una falda
en línea perpéndicular al tubo del metro
y surcar un mar de miradas
sin naufragar en una mano tibia...
Esta ciudad no es apta para tacones
ni para escotes... pero hay quien se arriesga.
Cada día es un riesgo en la primavera:
tropezar con un recuerdo,
encontrarse un amigo en la puerta del olvido,
justo cuando sales con prisa del ascensor
y la mirada se pierde en ese disimulo de voces:
- Te quiero, te extraño, hasta pronto.
El pan es caliente al salir del horno...
y pasamos sin transiciones del sol al frío...
todo es un riesgo en primavera,
pero hay peligros que valen la pena.
D.
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2 comentarios:
genial... as usual
Hace rato que no escribia, así que debes tenerme piedad Juan.
As usual.
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