Darina con alas

Lo que escribo en el trabajo cuando ya no estoy haciendo nada.

12 febrero, 2008
Dado que la circulación es hacia la derecha, el camino no puede ser torcido en cualquier sentido, también se observa que cuando Rafael Pérez viene buscar el rayo de luz cuántica, el asunto toma proporciones indeterminadas, pues no existe nada que sujete los globos de agua al piso y suelen vagar de forma incoherente hacia el espacio.

También sucede que, en ocasiones, la luz se difracta en los campos interestelares, cuando la teoría de la acción comunicativa salta sobre la panza de los tlacuaches; debo decir que el mar no corre hacia arriba, aunque a veces se evapora y tenemos cansancio de las cosas simples.

Debe ser el misterio de los haces cuánticos, la voz difractada de los milagros, el azúcar derramándose de los labios con miel de Luz Antonia, que no sabe amargarse la existencia con la cazoleta de cobre: “¿Hacia donde van las estrellas cuando mueren?”; pregunta Luz Antonia con sus ojos color chocolate.

Cabe señalar que todo esto está muerto, todo está enterrado, todo está dicho, porque las cosas que deben decirse no han sido contadas antes y las cosas que fueron contadas antes no tienen autor, ni luz, ni sombra, ni nadie para recordar.

Cuando Luz Antonia Esquivel saltaba por las cuerdas en el lago, iba y venía con su determinante conclusión de no rendirse nunca, a pesar de las cosas que habían pasado.

Esa luz que le alumbraba los pasos se había colado por las rendijas del destierro. Esa argamasa oscura del corazón que se colaba como una babosa que se arrastraba cálida en el fondo de sus piernas, que iba corroyendo, comiendo, todo lo que era para ella parte del silencio.

Luz Antonia Esquivel había hablado muchas veces con Ruy Santos, quien le dijo que si comía la planta mágica de la felicidad ya no podría regresar al reino, porque quedaría desterrado, en ese limbo tortuoso de cosas muertas, a medio realizar.

D.

3 comentarios:

The Fifth Beatle dijo...

puros debrayes, jajaja

saludines

Pequeña Saltamontes dijo...

¿Por qué comer la planta de la felicidad te destierras en un limbo de cosas muertas?

Irais dijo...

Si, todo eso suele pasar....