Darina con alas

Se visten novias (Somos insuperables) de José Joaquín Blanco

18 septiembre, 2011
Conocí a José Joaquín Blanco en el primer año de mi carrera universitaria, cuando, vagando por la biblioteca me saltó a la cara "Un chavo bien helado", crónicas urbanas de su experiencia como periodista en los ochentas, en un México que quería dárselas de moderno y avanzado.

Como tenía que exponer de algún trabajo periodístico, no dudé en tomar ese libro de llamativa portada y debo confesar que me encantó, fue de los mejores hallazgos dentro de la pobre y maltratada biblioteca de Políticas.

Este año, revisando en las mesas de remate saltó "Se visten novias" (Somos insuperables) de la editorial Cal y Arena, que reúne la obra de Blanco mientras trabajaba en Notimex.

Me encanta la claridad de la prosa de Blanco, así como la vigencia de sus textos, que siguen siendo pertinentes en un mundo cada vez más obsesionado por cultos a la belleza, la juventud, lo extranjero, lo "buena onda" y la moda.

Mientras tanto, seguimos siendo un país con 62 millones de pobres, de los cuales 40 tienen pobreza alimentaria, pero no dejan de tener sueños, de desear y de frustarse como mosca atrapada en la ventana.

Que gusto poder leer a José Joaquín Blanco, un hombre de tan amplia perspectiva, de tan ricas lecturas, de tan coloridos acentos y disfrutar de su visión, aunque sea un ratito, mientras nos dura el golpe de la página, la vuelta de la hoja.

Creo que hay poco periodistas a los que me gusta ver llevados a libros, porque muchas veces una columna o una crónica no resiste el primer rayo de sol del día siguiente. José Joaquín Blanco es de los que han resistido el paso del tiempo y ya constituyen un testimonio imborrable.

Ah! Y mientras rebuscaba imágenes para ilustrarles esto, me encontré con que pueden leer el libro en línea, por si ocupan: Se visten novias, el blog.

Y abusando de la generosidad de José Joaquín, el link para que consulten: Un chavo bien helado. 

D.

1 comentarios:

Alejandro Ramírez dijo...

Le eché un ojazo y solo entrar a "Un chavo bien helado" me encontré a los cronopios. En definitiva estos libros son una buena idea para recordar una decada que mas bien parece que deseamos enterrar en la ignominia y el olvido. Y cuanto mas lo intentamos, mas regresa para gritarnos en la cara nuestro destino.