Darina con alas

Recuerdos de El Salvador

22 julio, 2011
Mi mejor amiga me citó para contarme sus experiencias en El Salvador.

Le sorprendió la lluvia tropical que se evapora al caer a la banqueta calurosa y se convierte en vapor casi enseguida.

Llegó a una casa en donde todas las habitaciones tenían aire acondicionado.

Yo recordé mi última visita a Villahermosa, la exhuberancia que brotaba hasta de las banquetas, el sabor a humedad y sudor en el aire.

Ella se quedó con las ganas de disfrutar la alberca, pues iba en un viaje de trabajo y si itinerario fue "Aeropuerto-hotel-oficina-hotel-oficina-hotel-oficina-hotel-aeropuerto"

Y aún así, algo del sabor local se quedó en su boca... y vino a verter sus ansias de visitar nuevos lugares al café; me salpicó el impulso de viajar, de moverme, de maravillarme, de horrorizarme, de aprender, de temer, de extrañar, de comparar.

Y es que viajar es añorar.

D.

1 comentarios:

Alejandra M. Fimbres dijo...

Añorar, aprender, reconocer, diferenciar, amar otros sitios, otras culturas y otra gente…

Viajar lo es todo.