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1000 es un número grande

Esta entrada la iba a escribir el día de ayer; pero como es normal, a veces la vida no resulta como uno la planea.

Ayer en mi casa hubo variaciones de voltaje que impedían que escribiera.

Y hoy estoy algo cansada, porque ayer me fui de farra, me moje, me reconcilié un poco con mi vida (con una etapa de mi vida, sobre todo) y ya estoy de vuelta, como si viniera desde otro mundo.

Explorando la teoría del eterno retorno.

Este blog se creo el 18 de Marzo del 2007, lo cual quiere decir que ya tiene más de 4 años.

En ese tiempo le he cambiado de nombre cuatro veces: pasó de ser "El Templo del Morbo" a "La Calle Melancolía", hace poco le llamé "Vuelta de Hoja" y recientemente narra "Las aventuras de la Minifalda Vengadora".

En estas 4 etapas he conocido a mucha gente, me he enamorado muchas veces (con ese vicio mío de enamorarme en cada esquina), me han roto el corazón, también he pateado yo algunos corazones (Corte a la escena de los Simpson donde la malvada chica arranca el corazón de Bart y lo patea, mientras dice "Ya no vas a necesitar esto"), he conocido muchas canciones, leído buenos libros, visto muchas películas, andado por muchos caminos, estrechado manos nuevas de gente que ya no volveré a ver nunca (espero) y de otras que se han colado en mi vida de modo que ya no tengo que estrecharles la mano, porque con un golpe de viento sé que necesitan de mi.

La vida, pues...

Yo, que no estoy vacunada contra el azar, me he topado de frente con muchas cosas en mis andanzas por los tejados, pero aún así creo que este blog sigue siendo algo ingenuo, fiel a su pretensión de vivir como el arte de conjugar verbos, que planteó alguna vez el Indigente, quien fue el primero en comentar.

Por cierto, ya no me comentan como antes; creo que mis amigos tienen menos tiempo, mis enemigos ya se dieron cuenta de que no soy tan peligrosa como pensaban y el resto de la gente viene buscando los horarios de los restaurantes que a veces coloco, como por descuido.

También mi vida es menos interesante, creo yo. Sobre todo después de leer esta entrada, ahora no hay viajes a Europa, ni tesis recién publicadas; pero sigo leyendo libros bonitos, aunque pienso que ya no escribo cosas tan interesantes, pintorescas, coloridas, lluviosas.

Eso si, tengo, un montón de preguntas como estás y deseos como estos. Me encantaría decir que he tenido una evolución notable en mis gustos y aficiones, en mi guardarropa, ni en mi intento de encontrar el amor (Sin éxito) 

Pero no, aquí sólo envejezco, no cambio.  Aún me gusta que me celebren mi cumpleaños, me den regalos en Navidad y la lista de los regalos que deseo no ha cambiado. Aún me emociono con un vasito de esquites y seguramente lo seguiré haciendo hasta que ya no pueda masticarlos.

Tal como cuento en esta entrada  llevo ya bastante tiempo en el mundo de los blogs como para saber que todos mentimos un poco en un blog.

Posiblemente una de mis autodescripciones más honestas no la hice yo, sino Efraín Huerta en esta entrada.

Quizá algún día llegue a ser esta chica, que escucha abrirse las flores, mientras tanto, me conformo con ser la otra chica, la de la minifalda vengadora (que no siempre gana, por cierto), pero que algunos días obtiene pequeñas victorias como esta. 

En realidad esta entrada no habla de nada, de nadie, es sólo un agradecimiento a quienes han estado.Al primero en comentar mis entradas, el Indigento, a mi cómplice de siempre en películas y música, Juan, a Nezumi, que me ha dado siempre el apoyo, la comprensión, el tiempo, la luz de su cámara y su compañía; a Iqui, quien me ha enseñado tantas cosas útiles;  a Yareli, que es como la hermana que la vida me envió; a Stardust, a Edel, a Rinobod; a Mar, a Natalia, que saben la historia; a Luna Mediana, a Omnimayas, a Fher, que desde lejos me han tocado con sus ojos; a Tomás, a David, a Raúl, La pequeña Saltamontes, a Marisol, por el tiempo, la dedicación, los ojos; a mis cómplices regiomontanos, mi esposa Mynn y Ajax (mi matemático favorito)... y a tanta gente que se me escapa ahora, que ha sido mi interlocutor, mi lector, mi escucha, mi reinterpretante, mi razón para seguir escribiendo.

Finalmente gracias a Daniel Barbosa por darme ánimos en su último correo.

Si, lo haré. Seguiré escribiendo Daniel.

Un abrazo a todos, aún si no me están leyendo.

D.

Toy Story 3: el fin de la infancia

Debo ser como la peor persona ever por olvidar Toy Story 3 en mi recuento de películas anuales.

La verdad si vi esta película y tuve la clásica reacción emotiva hacia el final de la película, cuando todo parecía perdido...

Lo cierto es que Toy Story me hace pensar en mi infancia y, ahora que paso Navidad como cualquier otra cena, creo que vale la pena recordar esta película, con una mención especial.

Creo que Navidad es una de esas ocasiones en que puede uno recordar que la verdadera familia no siempre son personas como tú... pero por eso los quieres.

D.

Complicidad

Las cosas no salen como lo creías, pero tampoco son tan malas.

Cuando era niña lo que más quería era tener una hermanita. Me imaginaba que nos gustarían las mismas cosas, que jugaríamos. Le contaría cuentos y sería todo genial. Seríamos amigas.

Cuando mi hermana llegó al mundo, cuatro años después que yo, empezó a dejar ver que todo sería distinto. Desde sus primeros pasos impuso otro punto de vista, de hecho, siempre que pudo se contrapuso a mi opinión.

Si yo decía "helado de fresa", ella optaba por el de durazno. Si a mi me encantaba la idea de ir a un museo, ella aseguraba que era mejor ir al parque.

Muchas de mis manías le disgustaban (y le molestan hasta la fecha) y a mi me parecen extrañas sus fobias (a las botargas, a dormir en la oscuridad). Entramos miles de veces en discusiones.

Pero desde que dormimos en cuartos separados hemos logrado establecer treguas. Y este año hemos tenido avances significativos en lo que yo llamo crear vínculos de complicidad.

El otro día me pidió que le sugieriera música en Youtube!!

Y hoy le ayudé a teñirse el cabello.

Ese tipo de cosas me dan esperanzas. Quizá, después de todo este tiempo, pueda lograr que mi hermana sea también mi amiga.

D.

La hora del parque

El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...