El mundo es un teatro y nosotros sus actores...

11 octubre, 2007
Creo que no lo he conmentado aquí... pero cuando tenía 15 años tomaba clases de teatro.

Yo siempre he sido un poco introvertida, pero recuerdo esas ocasiones como jubilosas oportunidades de ser quien no era, decir parlamentos ajenos a mi vida y explayarme...

Ahora, lo veo como algo ya muy lejano y sé que en realidad nunca tuve ese talento natural que se requiere para las tablas histriónicas..

Pero alguna vez mi maestro de teatro nos recordó esa frase de Shakespeare, en Enrique Tercero: El mundo es un teatro y nosotros somos sus actores...

Generalmente, cuando salía a escena, el miedo propio de sentir el peso de los ojos del publico era un aliciente, me sentía ligeramente intimidada, pero luego, el pensar que me observaban me hacía sentir importante...

- ¡Pero mamá! Te he dicho miles de veces que sólo voy al cine con Eugenia... - Era una de mis líneas.

Tenía 15 años y siempre hacia el papel de la adolescente, de la pastora, de la joven ingenua, de la criada respondona...

Recuerdo aún algunos de mis parlamentos y antes de decirlos tenía que detenerme un momento a pensar...

¿Con que intención digo esto? ¿Que me van a decir después? ¿Y bajo que circunstancias debe ser esto dicho?

Claro, en el teatro no había problema... lo podías repetir una y otra vez, hasta que cada una de las palabras tuviera el peso que deseabas darle... el tono, la significación, el gesto, la modulación. Hasta que te parabas en la esquina correcta del mundo para decir lo que querías decir...

Pero cuando vas en un tren en movimiento, como es la vida, cuando los oídos que te escuchan están a centimetros de ti y los ojos que te miran parecen clavarse en tu alma...

¿Como se puede uno concentrar en los parlamentos? Como puede uno decir lo que tenía pensado decir...?

Lo he pensado... Incluso he buscado las palabras exactas que dirían exactamente lo que pienso, en el entendido de que es siempre mejor decir las cosas que guardarlas, hasta que se te hagan herrumbre sobre el alma...

Sólo que a veces se me complica decir los parlamentos.

D.

5 comentarios:

Juntacadaveres dijo...

Lo primero que pensé fue "¡Ándale! ¡Nos robaron el templo del morbo!..." Pero luego ya más sereno me di cuenta que sólo estás reestructurando el changarro.

Por cierto que, ahora que lo pienso, entre un templo y un teatro no hay mucha diferencia, ambos encierran esta parte performativa y de simulacro que tanto que le gustaba a Oscar Wilde. Una vez, dijo en voz de uno de sus personajes algo así como "Yo sería católico sólo por la belleza de la parafernalia desplegada en la misa", jeje.

Saludos y nos vemos pronto.

Indigente Iletrado dijo...

Rómpete una pierna.

Mar dijo...

Aaaaaaaah, y el templo del morbo dónde quedó?
Sonaba más bonito "morbosa paranoica" que "mentirosa paranoica" pero bueno... aquí seguimos.

Es difícil muhcas veces ponerle palabras a los sentimientos, encontrar las adecuadas y sobretodo pronunciarlas. Yo también estudié teatro!!! y casualmente, a veces me encuentro con verdaderas dificultades para encontrar un parlamento adecuado.

Pequeña Saltamontes dijo...

Me uno a Mar... :'(

Yo quise ser actriz... me gustaba la idea de vivir otras vidas, de ser otras personas, de transmitir emociones, ideas y sentimientos.

Ojalá que en la vida tuviéramos también apuntador... pero no es así y la pasamos improvisando.

Darina Silverstone dijo...

Junta Cadáveres:

Sobrevive al duelo, amigo.

Gracias por la cita de Wilde

Indigente: Me esfuerzo.

Mar: Ya ves... también en eso nos parecemos

Saltamontes: La vida es un borrador que nunca escribimos en limpio...

D.