Darina con alas

México me atormenta. Vol I.

18 agosto, 2009
Nota preliminar: Ayer acudí a un evento de la Asociación Internacional de Criticos de Arte, que celebró su 60 aniversario con un ciclo de conferencias en Casa Lamm, donde la maestra en Arquitectura y Restauración Silvia Segarra Lagunes impartió una plática muy interesante sobre el desarrollo y la transformación de la imagen urbana de la ciudad de México, principalmente en el siglo XIX, aunque se extendió un poco y dio apuntes preliminares.

Esto motivó este pequeño ejercicio crítico que presentaré en un par de entradas, como una más de las cartas de amor-odio que he tejido para esta ciudad mía, la ciudad de México; los que viven aquí o la conozcan, no podrán dejarme mentir al decir que uno tiene motivos de sobra para atormentarse con ella, así que la reflexión estará dividida en bloques temáticos... de los cuales les presento el primero.

Vol I. Luminarias


Es la esquina de mi barrio, compañeros,
el lugar donde he perdido mi querer;
donde ayer brilló un farol como un lucero
lo rompieron y se echaron a correr.

"La esquina de mi barrio", Salvador "Chava" Flores

Alguna vez una mujer de Belgica me aseguró que su país contaba con el mejor alumbrado publico: "Incluso se pueden ver las carreteras desde el espacio".

Me pareció un alarede poético muy bonito... esa red de luces titilantes que trazan las calles de un país como Belgica... Por otro lado, cuando uno llega en avión a la Ciudad de México, no puede más que asombrarse de esa red de luces que se extiende en el mapa, latiendo y pulsando en tonos amarillentos.

Sin embargo, el camino para alumbrar la ciudad fue arduo. Alguna vez mi abuelo llegó a contar como el centro histórico estaba lleno de sombras, oscuridad y leyendas en su infancia. Las esquinas llenas de fantasmas eran el pan nuestro de cada día...

¿Y cómo no? Si aún quedan en la ciudad muchas calles oscuras y rincones poco alumbrados...

Ayer, en la conferencia de la maestra Silvia Segarra hubo un recuento de las diferentes ideas que hubo originalmente en la ciudad para convertirla en una "ciudad de luces", desde los faroles de aceite, para los que en 1790 se dictó un bando, contra aquellos "vándalos" que rompían el alumbrado.

Y es que, aunque las primeras administraciones de la ciudad pretendían que fueran los propios ciudadanos quienes se hicieran cargo de alumbrar las calles, poco a poco fue haciendose obvio que la luz era una responsabilidad publica.

Surgió incluso un impuesto especial, a la harina, con la finalidad de poder poner alumbrado...

Y aquellas lamparas verdes o negras, que tan comunes se hacen en algunas partes de la ciudad, son copias de las grandes ciudades europeas, que, como siempre, andaban copiando los estilos de Francia y Viena.

Las luminarias de mi calle fueron donadas por un candidato a jefe delegacional que era conocido de una de mis vecinas... Llegó con sus faroles de luz ahorradora y el que quedó enfrente de mi casa, fue redirigido por mi papá en una fiesta, para alumbrar el patio interior más que la calle.

El fin de semana que fui a Tlalpan, si algo me sorprendió gratamente, fue la extensa iluminación del centro de la delegación... cosa que ya no se puede decir del centro de Coyoacán, que era una "boca de lobo".

Quizá no llegará el día en que la ciudad de México pueda ser vista desde el espacio debido a sus luces, pero a lo mejor hay un día en que haya respeto por los faroles.

D.




3 comentarios:

silvia segarra lagunes dijo...

Imagino que tus reflexiones estaràn publicadas hace mucho tiempo,pero solo ahora las encuentro y me ha gustado mucho leerlas. Como dice que habrìa por lo menos una segunda entrada, me gustarìa poder ver la continuaciòn.
Ahora yo también tengo la segunda entrada, se ha publicado el libro "Mobiliario Urbano: historia y proyectos" donde hay muchos temas màs acerca del mobiliario urbano en la ciudad.

silvia segarra lagunes dijo...

Un segundo comentario: lo màs triste de nuestras administraciones de la ciudad es que està cada vez màs oscura, y que no son capaces aùn de discriminar entre la importancia de la iluminaciòn y las deficiencias que aùn tienen las làmparas de ahorro de energìa. Y eso recuerda una crìtica mucho màs antigua, de los a§os ochenta, en el congreso "El peatòn en el uso de las ciudades" en que ya preocupaba la triste imagen que daba la iluminaciòn de bajo consumo puesta de forma indiscriminada... Fernando Chueca Goitia, el eminente arquitecto espa§ol, la llamaba la "iluminaciòn de quiròfano". Eufemismo de iluminaciòn mortecina?

silvia segarra lagunes dijo...

Imagino que tus reflexiones estaràn publicadas hace mucho tiempo,pero solo ahora las encuentro y me ha gustado mucho leerlas. Como dice que habrìa por lo menos una segunda entrada, me gustarìa poder ver la continuaciòn.
Ahora yo también tengo la segunda entrada, se ha publicado el libro "Mobiliario Urbano: historia y proyectos" donde hay muchos temas màs acerca del mobiliario urbano en la ciudad.