Darina con alas

Hacer fiesta en la oficina

19 octubre, 2009
Sonó el teléfono y mi vestido verde se movió para contestarlo.

Yo no me moví tanto, pero el vestido verde armó un tremendo revuelo, como de playa revuelta que se estira sobre la arena del escritorio.

Era una sombrilla de colores, que se comunicaba conmigo para exigirme un minuto de sol.

Le dije que esperara, que no era tiempo de hacer fiesta, pues era lunes... ¡y de octubre!

Ni siquiera se prestaba para festejar el verano. Hacían como diez grados allí afuera y quizá cinco, adentro, detrás de las persianas polvorientas.

Pero la sombrilla de colores giró con fuerza hipnótica a través de la bocina y me hechizó para decirme que no hay excusas que valgan, cuando hay ganas de vivir la vida.

¿Y que más da que sea lunes, martes, miércoles u otro jueves cobarde?

¿Y que más da, si tenemos un sueño en la piel?

Salí de allí a toda prisa, con ganas de tragarme el mundo a puños... corrí por calles llenas de hojas y naufragué en la dulzura de colores de esa sombrilla que me esperaba colgada de la rama de un arbol.

No llovía, ni hacía frío.

La sombrilla me dijo que tenía pensado aprender a bailar, andar en la cuerda floja y hasta recuperarse de un par de descalabros...

Y es que las sombrillas de colores corren mucho peligro en estos días.

Yo caminé con la sombrilla por un parque en la colonia Condesa: había una fuente de aguas turbias y nos reímos de las rayas del pasacebras.

La sombrilla y yo nos solazamos frente al pendulo de arena de una cafetería con el mismo nombre "Pendulo".

Recordé que estaría sola, en casa...

Y eso me dio una tristeza infinita.

Tanta, que con mis lagrimas la sombrilla se tiñó de azul.

Regresé a casa con la sombrilla cerrada.

Quizá la olvidé en uno de los pasamanos del tren...

No lo sé de cierto.

Lo supongo.

D.

3 comentarios:

fher dijo...

Por favor no dejes de trabajar en esa oficina!! Es maravilloso lo que has escrito. Yo necesito una sombrilla como esa.

Besos

Mar dijo...

Ya no usaré vestidos nunca más.
Me harán llorar como a ti.

Believer dijo...

"¿Y que más da, si tenemos un sueño en la piel?"... sublime

me deleitó esta pequeña fantasía urbana, sonará mamón: deleitar, pero así fue, qué le vamos a hacer

saludos amiga!