Darina con alas

Los primeros mil

08 abril, 2016
Seguramente era el mes de abril, o quizá era mayo, cuando mi novio I. me sugirió que, para comunicarnos más rápidamente abriera mi cuenta de Twitter.

Estabamos en plena pandemia de influenza y salía poco de casa. No tenía trabajo y trataba de aprender a balancear colores en Photoshop.

Le hice caso a I. sabiendo que era un geek muy informado. Surgió así la cuenta @DarinaSilver en Twitter. (No me cabía DarinaSilverstone. De haber sabido la importancia de la brevedad hubiera elegido solo Darina.

Mis primeros twitts son conversaciones con I. No recuerdo si cuando terminamos las borré, pero estoy segura de que esa fue una de las razones por las que no me vi en la necesidad de interactuar con nadie más en esos primeros días de mi estancia en Twitter. Era mayo de 2009.

Luego entré a trabajar con @Triptofainus en una agencia digital que apenas comenzaba. Don Tripto me convencía de que me familiarizara con Twitter y me invitó a instalar Tweetdeck. Yo odiaba el rápido desplazamiento de las conversaciones, el ruido molesto de las alertas y la manera en que todos twitteaban nimiedades.

Desinstalé Tweetdeck y me concentré en colocar solo la necesaria cantidad de Tweets en las cuentas de los clientes, responder sus dudas...

Empecé a seguir a personas que me parecen muy valiosas e impresindibles en mis días como la cumpleañera @MarisolIrais (que ya casi no escribe) o la inteligente @ranitaceci, que me hace reír mucho.

Luego fui más valiente. Me dije que si de verdad quería aprender a usar Twitter debería concentrarme más en leer que en escribir (como en cualquier cosa, la verdad). Así que empecé a buscar cuentas que me hicieran pensar un poco.

Creo que fue así como encontré a mis amigos animalitos, @TaminoX,  @Jacintina y @Deus_ith.

En algún momento nos reunimos y aunque en un principio no encontrabamos qué era lo que nos unía después supimos que ese rara posibilidad de coincidir era lo realmente importante.

Me cambié de trabajo y con un círculo social un poco reducido decidí que quizá era momento de un cambio de aires: busqué comunidades que ya interactuaran y di así con el evento @ViveLibro, una actividad de intercambio de libros en donde llegué a conocer a más de 20 twitteros a los que todavía llego a frecuentar. Eso fue hace seis años.

A varios de los twitteros que conocí en el Vive libro los acompañé a presentaciones, los vi festejar cumpleaños, crear romances y perderlos, armar obras de teatro, comer taquitos.

Otro grupo importante de amigos que conocí en Twitter surgió cuando, en el 2011 acudí al cumpleaños de una twittera a la que seguía desde hace poco: @travesurx.

Ella tenía un grupo muy diverso de amigos que con el tiempo se disgregó... Pero allí me hice amiga de personas que quiero muchísimo como el siempre enigmático y adorable @OhMafusa.

Muchas veces en twitter les entra nostalgia de los blogs y todos comentan que les gustaría volver a escribir en ellos, lo cierto es que el formato permite soltar ideas al aire, hilarlas (o no) y recibir rápida respuesta.

Con el tiempo se ha vuelto una plataforma imprescindible para mí, donde escucho y pienso, donde me encuentro y colaboro.

El día de hoy llegué a mil seguidores, lo cual, como sabrán no quiere decir que me lean mil personas a la vez, sino que alguna idea que tenga podría tener ese alcance (pero no todos los usuarios de twitter estar conectados a la vez para leer los twitts, así que el alcance real es mucho menor).

También se celebra en twitter la ocurrencia, el destello, la carcajada que surge y desaparece.

"Todos esos twitts se perderán como lágrimas en la lluvia".

D.


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