Darina con alas

Una mirada a Profesiones

03 marzo, 2017
Febrero se me pasó muy rápido, pero también fue muy lento. Es de esas contradicciones existenciales que pasan cuando haces trámites.

Primero hice el trámite de la Visa (la verdad me fue muy bien: hice todos mis trámites sin problemas, me tocó un Consul muy amable y estuve fuera de la Embajada en menos de una hora) y en el mismo mes se me ocurrió hacer el trámite de mi cédula profesional.

Como ya he visto varios artículos hablando de la Visa, quisiera contarles mi experiencia en la oficina de Profesiones de la SEP.

Primero, debo contarles que yo terminé mis estudios de posgrado en 2015, pagué mi trámite de titulación y en septiembre me llamaron: ¡Mis papeles estaban listos!

Yo estaba muy feliz porque cuando hice mi titulación de maestría el trámite de la cédula profesional lo realizaba la Universidad, así que me entregaron título y cédula a un tiempo: ¡Felicidades, ya es usted profesionista acreditado en México!

Pero como suele suceder, las reglas cambian.

Ahora todos los profesionistas (salvo algunas contadas excepciones) deben tramitar su cédula ante la SEP una vez que tienen todos los documentos de la Universidad que los acreditan como profesionales.

Lo primero es conseguir la cita: debes realizar el pago de tu trámite antes de poder agendar una cita, pero como hubo una actualización en los precios respecto a los de 2016, algunos de mis compañeros de fila habían tenido que pagar la actualización del precio del trámite. (Cuando llegué el cuchicheo sobre si el pago que hicimos era el correcto era un poco abrumador).

Después, el obtener la cita es una cuestión meramente de buena fortuna, porque a demanda es muy alta: imaginen a los graduados de licenciaturas, carreras técnicas, y posgrados de todo el país acudiendo a una única oficina.

A través de un correo, la oficina de Profesiones me explicó que efectivamente, tienen una gran demanda en sus servicios.

Posteriormente está el detalle de los papeles que hay que llevar. Hay que aprender a familiarizarse con las palabras "original y copia" ya que durante el trámite las escucharás mucho.

Resulta que hay papeles que solo se requieren en original y otros que solo se requieren en copia; te piden que los organices de cierta forma para no tardar tanto al llegar a la ventanilla y también es preferible que sepas a que categoría perteneces, porque no es igual el listado de documentos de Licenciatura que de Posgrado, o si eres de la UNAM o de otras escuelas.

Al parecer el día es más significativo que la hora, al menos el día en que yo fui había gente que era de una hora antes y gente de una hora después; todos nos formamos en una fila en la que había una parte que alcanzaba asiento y otros que pasamos un rato parados.

Personal de las ventanillas salía de manera periódica a explicarle a los recién llegados el orden correcto de los documentos y a explicar dudas de manera personal. Muchas personas venían de otros estados y además de la confusión por la posible falta de algún papel estaba el miedo de que en la Universidad le hubieran puesto otro nombre a algún documento.

Unos sin dormir, otros con el pendiente de que les dieran rápidamente su cédula: todos tenían miedo de caer en la última ventanilla: "los Rechazados", trámites que por un motivo u otro eran aplazados y requerían aclaraciones.

En mi primera vuelta me tocó junto a un chico oaxaqueño; al revisar mis papeles vi que me hacía falta copia de un documento que solo llevaba en original, así que tuve que salir de las instalaciones y buscar una papelería (me cobraron 2 pesos por la copia de urgencia).

Regresé a la fila y me hice de una pandilla de renegados (digo, de una grupo de futuros profesionistas) con quienes platiqué de sus ciudades de origen, sus profesiones, el buen o mal carácter que parecían tener algunos de los encargados de las ventanillas, hasta que el turno esperado llegó: me llamaron a la ventanilla.

Todos los papeles en orden, muchas gracias, este es su papelito de seguimiento, ciau.

En la ventanilla estuve menos de cinco minutos.

Salí a la avenida Revolución (antes Profesiones estaba en Insurgentes, no se confunda, por favor) y encontré muchos taxistas tratando de "hacer su agosto" llevando a la gente a las terminales de autobuses.

Pero aquí nos tocó vivir. Con un peso menos en el corazón bajé hacia Insurgentes, en la espera de que el trámite fuera aprobado.

Y sí. Ya tengo número de cédula de maestría. Albricias, albricias. *Brinda con cerveza imaginaria y celebra haber terminado los trámites de febrero*

D.

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