Fumigar

28 septiembre, 2007
Estan fumigando la oficina. No sé si exista alguna regla sobre la fumigación en viernes, pero ya terminé lo que tenía pendiente, así que si por mi fuera, ya estaría viendo el atardecer desde la comodidad de alguna terraza... como la del Majestic, por ejemplo, tomando chocolate de quince pesos con una vista inmejorable...

Pero no, estoy acá, escribiendoles esta entrada, sobre la percepción laboral originada de que mi tercer cheque será expedido hasta la próxima semana...

También considero las inquietudes que me provoca este escozor que sube por mi garganta, una especie de nausea dolorosamente presente, cada vez que resoplo una bocanada más de aire, mientras intento mantenerme conciente, mientras trato de seguir hilando palabras, mientras jalo aire... halo... sorbo, aspiro, como si en respirar se me fuera el alma, como si el aire que me rodeara no contuviera veneno...

Si, quizá intentan desmoralizarme, pero me resisto a ello, dice uno de mis compañeros que debo de ser extraterrestre... lo cierto es que ya no salto de felicidad cuando llega alguien a entrevista:

- ¡Antes aplaudías, Mayra!

Ja.

Bueno, ya no aplaudo. Ahora me limito a caminar, como cuando caminas por la cuerda floja, hasta llegar a la siguiente quincena o hasta la otra orilla...

¿Dónde estará la otra orilla?

D.

6 comentarios:

Mar dijo...

Cuando la encuentres me avisas.

No pierdas la motivación tan pronto!!! si llevas repoquito!

Darina Silverstone dijo...

No la pierdo!

S�lo pongo en tela de juicio mi excesivo entusiasmo inicial...

O algo as�.

Je.

Un abrazo!

D.

Indigente Iletrado dijo...

Tú lo sabes tan bien como yo.

No hay otra orilla. La vida se nos va en la cuerda floja.

Darina Silverstone dijo...

Indigente:

Ah. Necesitaré una sombrilla...

D.

Pequeña Saltamontes dijo...

Creo que... has caído en eso llamado rutina.

Darina Silverstone dijo...

Saltamontes...

Si, creo que tienes razón.

A ver que se me ocurre luego.

D.