El ciclo del agua

23 octubre, 2007
A veces creo escuchar a través del silencio la tormenta que llevas dentro y me da miedo interrumpirte la borrasca de tu alma, porque los únicos barcos que echo a navegar son de papel y no sobrevivirían a tu mar interno, agitado y lleno de monstruos marinos.

Si yo me asusto con las sombras chinas... Imaginate el terror que me daría lidiar con tus fantasmas.

Debes saber que a veces también me da miedo la incertidumbre de todo esto, pero me gusta pensar que más allá de los hechos (si, ya sabes, todas las cosas ineludibles de esta vida) es posible que continuemos juntos a pesar de lo que pase...

No tengo certezas, sólo un puñado de convicciones...

Y estoy convencida de que eres de esos amigos que se quedan, incluso cuando suben las aguas del río...

Quizá porque ya estás acostumbrado a los temporales.

Sin embargo no quiero ser la gota que derrame el vaso de tu paciencia, ni rebosar en tu fuente las dudas que tienes sobre las relaciones humanas... soy capaz de tirar un techo a golpe de molesto y pertinaz repiqueteo de canciones triviales. No quisiera eso.

¿Cómo evitar colmar el mar?, ¿cómo detener la fuerza de la lluvia?, ¿cómo sujetar el agua?

Uno creería que toda el agua del mundo encuentra sus causes... me gusta pensar que es cierto.

Si, probablemente vamos cuesta abajo, como los ríos, los manantiales, la nieve del deshielo, el polo que se derrite, que se funde.

Si, probablemente, como el agua en su ciclo eterno, tendríamos que esperar y sólo ver, sólo esperar y sólo detenernos, en cuanto nos fundamos en el mar mayor.

Si, probablemente esté lejos el momento de elevarnos en una nube etérea...

Y más lejana aún la dicha de precipitarnos, con la velocidad del beso, con el vértigo del rayo, con la luz del trueno que se forja entre cúmulos y cirrios.

Pero no voy a pensar en esas lejanías. Sólo voy a dejarme caer, como cascada, como copo de nieve, como granizo...

Y que siga su ciclo el agua.

D.

7 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Hermoso texto, May.

Eres realmente buena

Gadósfero dijo...

Entonces tienes blog y yo por la vida sin enterarme... chales eh...

Te paso a saludar, te mando las mejores de las vibras....

Irais dijo...

Dios!!! que belleza! Me encantó, me encantó en serio...hasta me dejaste sin palabras, y eso es muuuuy difícil. Tu sensibilidad es excepcional.

Mar dijo...

No sé qué comentar.
Es una de esas pocas veces en que he leído algo que me hace sentir que hacer un comentario sería redundar innecesariamente.

Excelente escrito.

Indigente Iletrado dijo...

De las lunas, las de Octubre, son las más bonitas, ¿qué no?

Darina Silverstone dijo...

Juan Carlos:

Ya sabes que valoro tus comentarios en su precio justo...

Gade!

Que milagro. Si, tengo blog... Recuerdo cuando te encontré en el Universal revisando el tuyo... Jo.

Irais:

Gracias por inclinar la balanza...

Mar:

Gracias.

Indigente:

Me tapo un ojo, me tapo el otro...
Y nada que ver.

D.

Pequeña Saltamontes dijo...

Muy bonito texto.

Imagina una piedra en medio de un río...

¿Quién se opone a quién?