Nudos

02 noviembre, 2007
Por la mañana, cuando por fin conseguí sentarme en el metro, me tocó estar frente a una de esas curiosas ancianitas que tejen chambritas con aguja y carpetitas con ganchillo...

Mientras ella hacía cadenas, cadenetas, puntos y medios puntos, me acordé de que en tiempo de la huelga tuve una rara afición por bordar carpetas de hilo de cañamo con el ganchillo... Sumergida en la hipnótica visión del frío del hierro sobre mi dedo, esa menuda repetición (cuatro cadenetas, un medio punto, cuatro cadenetas, un medio punto) que creaba círculos concentricos con la rápidez de una araña me seducía y adormilaba a un tiempo.

Aunque los primeros abrigos de los seres humanos fueron pieles completas y a pesar de que todavía usamos en ocasiones "especiales" animales, esto parece ser un rasgo nómada y salvaje de tiempos prehistóricos...

El uso de la ropa hecha de nudos, forzosamente tuvo que ver con la instauración de una vida más sedentaria, el pastoreo y la rara habilidad de las hembras de la especie femenina para hacer nudos...

Las ruecas de las bellas durmientes, princesas de la boca de fresa, en espera del hada madrina, eran manejadas por tropeles de bellas chicas, de la dulzura y complexión de varitas de nardo, quienes tornaban un montón de lana cruda en hilos para confeccionar ropa a través de variadas técnicas de anudación.

La trama general de las telas, sea de telar de cintura, telar mecánico y los textiles varios, implica la posibilidad de que un hilo pase por debajo y otro por arriba, apretados estrechamente, para formar un talego de variables dimensiones, que cubre el cuerpo humano con algodón, seda, nylon y materiales diversos...

Si... porque desde que se descubrió que incluso el petróleo, esa materia oscura, de polimorficas características podía ser convertido en un colorido hilo para carpetas, las mujeres ya no tienen que usar ruecas encantadas para bordar redondas carpetas para colocar encima floreros.

Nunca terminé el mantel de ganchillo que tenía pensado. Pero recuerdo que tejí cerca de 7 carpetas, que ahora yacen acumulando polvo por encima de los nudos, bajo adornos de cerámica gastados, en las esquinas polvosas de mi vida, como cuando tejo historias que se revientan a base de mentiras.

6 comentarios:

Mónica...Cine Cuentos. dijo...

Hola es mi primera visita a tu blog y no me ha gustado nada (es mentira...jaja, por el nombre de tu blog, perdoná pero... me tenté, en hacerte una broma).

Vuelvo prontito ¿si?

Bsss.

Mar dijo...

Ah, qué chistocita Mónica! aunque, por un momento admiré su franqueza, jajajá.

Mi mamá me enseñó a tejer cuando tenía yo como diez años. Intenté hacer unos chalequitos para mis kabage patchs y luego desistí, y los pobres hijos míos quedaron desnudos.

Quizá así es mi vida también. Todo lo dejo a la mitad. Nunca completo los nudos de una cadena.

Ay. Creo que tu blog me produce depresión. Ya no voy a venir tan seguido, siempre salgo de aquí pensando en lo patológica que es mi existencia.

Natalia M dijo...

uy, eso de las historias que se rompen a base de mentiras esta denso... reprimo reprimooo...

He tratado de llevar mi vida haciendo las cosas hasta finalizar, pero sin duda hay cosas que quedaron inconclusas, mmm tengo demasiada hueva para pensar qué sería, pero definitivamente las hay... Sobretodo antes... Ahora quisiera dormir...

Juan Carlos dijo...

buneo, por lo interesante de esta enrtada, creí que mónica era sincera... =P

jejeje, no cherto may, leo que has estado de malas y espero que esto no desate tu furia, pero una entrada de nudos?...

bueno, ¿quién soy yo para reprocharte cuando escribo como lo hago?jeje

saludos may, TQM, jiji

Darina Silverstone dijo...

Hola Mónica...

Jo, vuelve pronto y mienteme más, que me hace tu maldad feliz.

Mar:

Si, un día de estos hare chambritas para tus chamacos.

Nat:

Je, gracias por llamarme amiga, es una lástima que no estuviera en casa cuando lo hiciste!

JC:

Espero que la próxima entrada sea más de tu agrado, ya estoy de mejor ánimo.

D.

Pequeña Saltamontes dijo...

Así tengo yo muchísimas telas y algunas prendas inconclusas.

Siempre me propongo terminarlas, pero algo pasa.

Se me quitan las ganas.