La cuesta de enero en tacones

09 enero, 2008
Yo nunca había entendido el valor de una quincena y cuando me decían cosas de "La cuesta de enero" se me hacían lejanas, como de cuento de hadas...


Pero fomentada en no sé que paranoia de las noticias sobre el alza en todo... ahora pienso que soy realmente pobre y que nada del dinero será suficiente...

Además, me he perdido entre las declaraciones de los Barzonistas, los titulares del Universal del alza de las tortillas, las declaraciones del Secretario de Economía y de Agrícultura que dicen que todo marcha de maravilla, las cifras macroeconómicas que dan los analistas financieros y las llamadas continuas de mi banco para ofrecerme líneas de crédito que no usaré.

No.

No quiero ir a comprar zapatillas.

Pero al parecer son requisito indispensable para ir a trabajar en mi oficina y ahora tendré que subir la cuesta de enero con tacones.

Ahora bien... yo que siempre he andado en zapatos de piso, gastar en zapatillas para la oficina se me hace una extravagancia fuera de lo normal.

Le pregunté al guardia que si podía llevarme mis botas y se las puse enfrente, para que me diera su visto bueno, pero no estoy segura de si la cara que hizo fue porque no me había depilado bien o porque ahora será Fashion Police...

Claro, tuve una acalorada discusión con el corrector de Estilo sobre que algun día tendría que tomar copas de Martini en lugar de tarros de Cerveza, portar bolsas de mano en lugar de mochila, cortarme la coleta y comenzar a mirar el lado izquierdo más que el derecho en los menús...

Pero creo que aún no llega ese momento. Así que eché mis huaraches en la mochila, para subir la cuesta de enero en tacones y sentarme con toda calma, mis deditos al aire y contemplar la vista desde algun mes más alto, para contemplar la vista.

D.

5 comentarios:

Mar dijo...

Jaajajajá.

Ahhhh, renunciar a los zapatos de piso para andar en tacones sólo puede significar una cosa:

Que tienes un sueldo millonario.

Fuera de ello, no sé qué otra cosa podría valer la pena.

Darina Silverstone dijo...

Mar:

No, lo que quiere decir es que debo aprender nuevas hábilidades...

Es sólo una más en la lista.

Además recuerda la rola de Lupe Esparza...

Las nenas se ven mejor y caminan con estilo.

D.

Irais dijo...

Que diablos... eso merecuerda que yo nunca usé tacones para ir a la universidad y que cuando empecé a trabajar iba en tenis, hasta que lo prohibieron y entonces las cambié por unas botas (de esas hechas para caminar harto y que son tan poco femeninas) ...nadie podía acusarlas de ser tenis.

Ahora mi colección de tacones ha crecido y me sorprendo de que mi únicos tenis sean unos Converse negros que tengo desde hace como cuatro años...eso y mis botas inclasificables como tenis. Como cambia la vida.

Indigente Iletrado dijo...

Macramé y comida tailandesa siempre son opciones. Hay un largo año para llenarse con información inútil que nos haga entretenida la vida.

Yo aprenderé a hacer sushi, ya dije.

Pequeña Saltamontes dijo...

Espero que yo no nunca tenga que usar tacones...

No debería. Deformo los zapatos.