Adicción

17 julio, 2008
El fin de semana me habló mi dealer.

- Tengo el nuevo pedido. ¿Lo quieres?
- Pero...
- Es el que no te había llegado...
- Es que es más caro...
- Bueno, tú dime si lo quieres o no.

Caí. Bueno, nuevamente caí.

Ya sé, soy lo piormente pior del mundo. Me gasté una parte considerable de mi quincena en ropa que nadie ve.

"Mi nombre es Mayra y soy adicta a la lencería...

(Aquí ustedes dicen "Hola Mayra" y aplauden porque confieso mis adicción)

...todo empezó una tarde en la clase de historia, cuando una mujer con el cabello como el de Mafalda, que iba conmigo en la universidad me llevó un catálogo, de apariencia inofensiva...

A pesar de que yo había visto muchos catálogos en mi vida (bueno, no muchos, pero si algunos) este tenía algo que me llamó la atención...

entre la mucha ropa que había, una decía "oferta" en color bugambilia...

Era un baby doll de color azul marino, con encaje en sitios estratégicos y de caída suave. El letrerito ofrecía un precio de introducción y una prenda (para sitios estratégicos) extra.

Pocos días después... quizá unos diez días después, llegó mi paquete, en una bolsa que clandestinamente guardé entre mis utiles escolares.

Casi no recuerdo el camino a casa, pero si la anticipación deleitosa de pensar en las fibras de tela sobre mi cuerpo.

La ropa por catálogo siempre se espera con más ansia que la que ves en el centro comercial. Quizá esa sea bonita, también... o tenga encajes o lazos... pero el estar esperando te hace sentir como una niña a punto de recibir un regalo de navidad.

...

Hoy llegó. En una bolsa lila con bonita caligrafía. De mis manos salieron dos billetes. A mi mano regresó una única moneda de cambio.

Todo el día pensé en llegar a casa. Mi dealer me había dicho: "satisfacción garantizada".

Ahora me encuentro enfrente a la computadora, en pijama de franela lidiando con la culpa...

Gasto demasiado en lencería y duermo con camisón de franela.


D.

6 comentarios:

Felipe Ríos B. dijo...

El mismo sentimiento de culpa siento yo por la compra compulsiva de libros... no puedo evitarlo, a veces se me va buena parte de la quincena que separo con exactitud para los gastos del mes y termino comienzo arroz. Me gustó mucho tu blog, llegué a él porque también te gusta Houellebecq. Un gran saludo...

Pequeña Saltamontes dijo...

Algún día usarás esas prendas.

Y si no ¡al diablo! Póntelas aunque sea para andar en tu casa. Son tuyas, las compraste para ti, disfrútalas tú.

Tengo un amigo que opina que las mujeres se ven ridículas en baby doll, así que no necesariamente son para deleite ajeno.

Va a sonar estúpido, pero cuando traigo puesto mi bra favorito o uno que considero especialmente bonito, me siento más atractiva.

¿Y qué si nadie lo ve?

Yareli dijo...

La mejor forma de salir de una adicción, es encontrar una que la reemplace, dicen. Jaja...ah, no no, eso de las adicciones no deja nada bueno, especialmente en el monedero.

Marisol Irais dijo...

Mi mamá siempre dice que no importa si nadie lo ve, el saber que llevas una lencería linda te hace sentir más sexy.

Yo nunca uso lencería con encaje, soy lo más antisexy del mundo, me gustan los bra sin costuras y los panties de algodón...sólo no me pongas sueteres y chamarras enfrente...a eso si soy harto adicta.

Mar dijo...

Podrías poner la fotito que tenías la otra vez.

Así habrá valido al doble, la pena de desembolsar tanto dinero. ¿No?

Darina Silverstone dijo...

Felipe:

Ah! Un gran escritor. Mi libro favorito de él es Plataforma, aunque también me gustó mucho el de las partículas elementales, que fue el que leí primero...

Ojalá vuelvas pronto.

Saltamontes:

Si... en realidad las disfruto yo. No sé si los hombres disfruten más quitarlas...

Je.

Yare:

Hay de adicciones a adicciones... estás de acuerdo?

Marisol:

Las chamarras son muy bonitas! Entiendo tu adicción.

Mar:

¿A que fotito te refieres, específicamente?

D.