Hoy, finalmente, en uno de esos largos y pesados días que luego me tocan en la chamba, me dieron mi aguinaldo, en donde se vería reflejado mi esfuerzo anual.
Me dieron 14 pesos menos de lo que esperaba, pero en general fue reconfortante.
Aunado a ello, debo decir que no fue exactamente mi día... pero al abrir el libro de Rayuela para guardar el cheque leí lo siguiente:
"...esas metáforas tranquilizadoras, esa vieja tristeza satisfecha de volver a ser el de siempre, de continuar, de mantenerse a flote contra viento y marea, contra el llamado y la caída".
No contuve la sonrisa.
El llanto sí, poquito, ya se sabe que es poco profesional llorar en las oficinas.
Por eso ahora debo ir a dormir, tengo arena en los ojos.
D.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
La hora del parque
El año pasado me propuse ir diariamente a caminar al parque. Llegaron dos señoritas de la Secretaría de Salud a hacer una toma de signos vit...
Acerca de mí
-
Autopista pingüino (2018) es una película japonesa que cuenta la historia de Aoyama al descubrir un fenómeno muy extraño en su pueblo: la a...
-
Cuando empecé la idea de llevar un blog, con otra dirección, lo llamé "Calle melancolía" y allí sí explicaba la razón del título d...
-
Debería de existir una regla de las tres citas Que a la tercera se defina y dejen de jugar al "veremos" O. M. La regla de las tr...

1 comentario:
Seamos las mismas de siempre, entonces. Según Cortázar eso nos hará sentirnos satisfechas.
Sobre el aguinaldo: ¡Reclama tus catorce pesos! ¡Catorce pesos son una fortuna en estos días!
Publicar un comentario